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domingo, 29 de abril de 2012

Ataques sufridos por la Mona Lisa

La Mona Lisa, la Gioconda, es una de las obras más importantes de la historia del arte y posiblemente la más famosa y reconocida del arte occidental. En la actualidad es también un icono cultural y quizás por ello las visitas al Louvre para disfrutar de ella son innumerables, aunque también tiene esta atracción su lado oscuro. La obra de Leonardo Da Vinci ha sufrido algunos deterioros a lo largo de su historia, en ocasiones debido a la imprudencia y en otros debido a ataques directos. Son estos últimos de los que voy a hablarles hoy.

Comenzamos este breve repaso por el robo que sufrió la obra en el año 1911 (historia que les contaré en detalle otro día). El 21 de agosto de aquel año un hombre llamado Vicenzo Peruggia se llevó la obra del Louvre y la ocultó durante dos años. Todo aquel tiempo Peruggia, italiano, ocultó el cuadro en su apartamento y fue descubierto cuando se puso en contacto con la Galería de los Uffizi, de Florencia, otra de esas pinacotecas clave, como el Louvre, para venderle la Gioconda. Su motivación, según parece, era devolver la obra a donde debía estar, su origen: Italia. Si no me equivoco, y hablo de memoria, no hace mucho que se descubrió que Perugia había dejado una pequeña mancha en el cuadro. No es de extrañar ya que la obra estuvo metida en armario repleto de cosas.

En 1956 volvió a ser dañada. En este caso un hombre roció con ácido la obra dañando su parte inferior y el 30 de diciembre de ese mismo año un pintor boliviano llamado Ugo Ungaza Villegas tiró una piedra contra la Mona Lisa dañándola ligeramente a la altura del codo izquierdo. Un mal año, 1956, para el cuadro de Da Vinci. Pero no acaban aquí los ataques vandálicos contra la Gioconda. En 1974 una mujer usó un spray de pintura roja contra la obra mientras estaba expuesta en el Museo Nacional de Tokio, aunque sin dañarla. Supongo que no lo hizo a la distancia adecuada.

Todo esto llevó a los responsables a decidir que la obra no saldría nunca más del Louvre y a protegerla en aquel lugar con un cristal blindado a pruebas de balas. ¿Excesivo? Quizás, pero en 2009 se salvó gracias al cristal. Una mujer rusa lanzó una taza que había comprado en el propio museo contra la obra, pero no consiguió nada ya que el cristal blindado hizo su trabajo.

sábado, 28 de abril de 2012

HHhH, de Laurent Binet

No he leído mucha novela sobre la Segunda Guerra Mundial, lo reconozco, y hace poco leí "HHhH", de Laurent Binet, y tampoco puedo decir que sea una novela sobre la Segunda Guerra Mundial, a pesar de ser una novela sobre la Segunda Guerra Mundial, así que sigo en las mismas.

HHhH es el acrónimo de la frase en alemán "Himmlers Hirn heisst Heydrich", es decir, "El cerebro de Himmler se llama Heydrich". El primero, Himmler, como todos sabrán, era uno de los máximos mandatarios del nazismo y responsable máximo de la SS. Dentro de esta organización se engloba también Heydrich, segundo en el mando. Heydrich fue nombrado en 1941 responsable del Protectorado de Bohemia y Moravia. Se instaló en Praga y siguió siendo una máquina cruel, no en vano, su sobrenombre era "El carnicero de Praga". En este contexto la novela narra la Operación Atropoide, planeada por la resistencia checa, con ayuda británica, para atentar contra la vida de Heydrich. Desde este punto de vista la novela es suficientemente interesante y está muy bien narrada, tanto el ascenso de Heydrich como los preparativos del atentado y el propio atentado. Escrita de una forma muy amena, las páginas pasan solas, la obra es casi un ensayo, es más, es más ensayo que novela aunque no lo parezca. Binet, el autor, ha hecho un ejercicio literario con esta obra realmente admirable.

HHhH es una novela, es un ensayo, y también es metaliteratura, si me permiten la palabra. Binet narra en su novela cómo él mismo va escribiendo, por qué toma la decisión de contar algo de un determinado modo, explica qué visitó o cómo conoció un determinado hecho, cuenta sus sensaciones al ver o leer algo en torno a Heydrich, Praga... que se cruza en su proceso de escritura. Realmente interesante, nuevo y sorprendente.

Insisto en que es una obra muy amena, rigurosa y muy atractiva para aquellos a los que nos gusta leer y escribir. El escritor se cuenta a sí mismo escribiendo la novela, cuenta la historia, cuenta la Historia y todo con fluidez. Les recomiendo que le dediquen un rato a su lectura, no se arrepentirán.

HHhH, de Laurent Binet

jueves, 26 de abril de 2012

Las suecas de Torremolinos

Hace años, más de medio siglo ya, que nació el mito de las suecas y Torremolinos. Eran tiempos en los que España vivía atenazada por la dictadura y había muy poco turismo, muchas normas y una sociedad terriblemente cerrada. Fue en torno a 1954 cuando comenzó a entrar aire fresco, al menos por Torremolinos: llegaron las suecas. Esta frase bien podría ser el título de alguna aquellas películas que años después se recrearon en el tema, protagonizadas por Alfredo Landa o el genial López Vázquez ("un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo").

Y ojo que digo que llegaron las suecas y no digo llegaron los suecos, refiriéndome en este segundo caso a ambos sexos. La explicación de ello reside en que el motivo de la aparición de las rubias mozas nórdicas en nuestra tierra no era otro que el Colegio Sueco de Vacaciones en España. Este colegio, femenino, fue inaugurado en junio de 1954 en Torremolinos y estaba destinada a jovencitas. Lo que hace la cuestión aún más apetitosa para todos aquellos hombres españoles que se encontraron de la noche a la mañana con la novedad. Y es que en la España de los años 50 del siglo pasado un grupo numeroso de jovencitas rubias, altas, felices en sus vacaciones y sabiéndose admiradas, eran algo que no pasaba desapercibido. Y tanto es así que acabó creando un mito que ha llegado hasta nuestros días, las suecas que venían y vienen a veranear a España. Todo ello, comenzó en un colegio. Nunca un único colegio tuvo tanta influencia e importancia, si me permiten la exageración.

Fuente: Aquel Torremolinos (1950-1975)

miércoles, 25 de abril de 2012

Carlos V, nacido en una letrina

Pocos hombres en la historia del mundo han alcanzado el poder y relevancia que tuvo en su tiempo Carlos V. Carlos de Austria, o Habsburgo, Carlos I de España, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El César Carlos. Su Majestad. El vencedor de Mühlberg. El hombre que combatió al turco, a Francia, a su pueblo… Grande entre los grandes. Según un edicto de 1521:

Don Carlos por la gracia de Dios Rey de Romanos Emperador Semper Augusto. Doña Joana su madre y el mesmo Don Carlos por la mesma gracia Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias, de Ierusalen, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Cordova, de Corcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias islas y tierra firme del Mar Oceano, Condes de Barcelona, señores de Vizcaya e de Molina, Duques de Atenas e de Neopatria, Condes de Ruysellon e de Cerdenia, Marques de Oristan e de Gorciano, Archiduques de Austria, Duques de Borgoña de Bravante.

Tanto empeño pongo en remarcar lo que llegó a ser en vida, para que sirva ello de paradoja y lección con respecto al momento de su nacimiento. Hijo de la que sería más tarde Juana I de Castilla, Juana “la Loca”, el emperador Carlos V fue grande hasta para escoger el año de su nacimiento: 1500. No cabe fecha más redonda y ahí nos quedamos. En la noche del 24 de febrero de aquel año, cuando la archiduquesa Juana, embarazada, comenzó a sentir fuertes dolores en el vientre. Había acudido a un baile en el palacio Casa del Príncipe, en Gante, y pensó en un primer momento que aquellos dolores no eran más que retortijones o dolores provocados por una mala digestión. Acudió al baño a aliviar sus males y allí, sin ayuda de nadie, lo que honra a doña Juana, trajo al mundo a su segundo hijo, el que más tarde gobernaría Europa, nuestro Carlos V. Nació sólo, sin más ayuda que los esfuerzos de su madre, en una letrina y acabó en la cima.

En realidad acabó en Yuste, como ya he comentado otras veces, disfrutando de las magníficas anchoas del Cantábrico.

Otras entradas sobre Carlos V:
Los idiomas de Carlos V
Los hijos de Carlos V
¿Quién era Jeromín?
Las anchoas de Carlos V

Algunos libros sobre Carlos V:
Carlos V: un hombre para Europa, de Manuel Fernández Álvarez
Carlos V, el césar y el hombre, de Manuel Fernández Álvarez
El imperio español de Carlos V, de Hugh Thomas
La vida privada del emperador, de Almudena de Arteaga (novela)

La guerra de los sellos

El Gran Chaco es una región de Sudamérica que cubre millón y medio de kilómetros cuadrados y que se reparte entre Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil, aunque según las fuentes el tamaño varía y por lo tanto también la configuración territorial. Si no están claros los límites en las fuentes, como ustedes supondrán, cada país acerca el ascua a su sardina y surgen los roces. Hay una zona del Chaco, el Chaco Boreal, que por su aridez y por ser una zona poco poblada nunca consiguió interés suficiente para que alguien se tomara la molestia de definir una frontera. Pero con el tiempo la importancia geoestratégica de esa zona aumentó y surgieron los problemas.

En 1932 estalló un conflicto abierto entre Paraguay y Bolivia, conocido como la guerra del Chaco, y que desde septiembre de ese año mantuvo a los países en guerra abierta hasta mediados de 1935. E insisto en lo de conflicto abierto porque un tiempo antes hubo un conflicto "cerrado" que tiene su interés y que no supuso derramamiento de sangre. Una vez que el Gran Chaco cobró interés geopolítico, Bolivia emitió un sello de correos con el mapa propio e incluía en el mismo como suyo el territorio en cuestión. Quizás era un globo sonda para ver si Paraguay se conformaba y así, poco a poco, iba haciendo de facto que aquella zona fuera considerada suya. Paraguay entró en el juego y emitió a su vez un sello de correos en el que incluía la zona en disputa dentro de su mapa. Además, el sello era más grande que el boliviano. La lucha en ese ámbito siguió hasta que en 1932, como les decía, estalló el conflicto armado. Los sellos pre-guerra son los que tienen en la imagen superior.

Supongo que la declaración de guerra se haría a través de embajadores o similares, como suele ocurrir. Pero hubiera sido bonito que la declaración de guerra, y su respuesta, fuera enviada entre los países por correo y con el sello en cuestión franqueando la carta. Por cierto, las siguientes imágenes muestran sellos conmemorativos de la paz, que finalmente llegó.

lunes, 23 de abril de 2012

Un ejército de ciegos

Basilio II, emperador bizantino desde el año 976 hasta el 1025, momento de su muerte, es conocido con el sobrenombre de "El asesino de búlgaros" y si lo que voy a narrarles fue a cierto a fe mía que se lo ganó a pulso. Y uso el condicional en la frase anterior porque es tan brutal el hecho y tan poco claro que bien podría tratarse de un mito o de una leyenda negra.

En su afán por recuperar los territorios perdidos por el Imperio Bizantino tiempo atrás, comenzó una acción de conquista contra Samuel de Bulgaria. Estas acciones se alargaron durante años y años, pero nosotros nos pararemos en 1014, concretamente en el 29 de julio de aquel año. Después de un terrible asedio y de más de una década de combates, Basilio venció a los búlgaros del zar Samuel, que no estuvo presente, en la batalla de Kleidion. La victoria bizantina fue total y el número de prisioneros búlgaros rondó los catorce mil. Y aquí es cuando Basilio se ganó el terrible sobrenombre.

Según la leyenda mandó dejar ciegos a noventa y nueve de cada cien prisioneros. La excepción de esta centena debía dejarse tuerto y su cometido era guiar al resto de sus compañeros de vuelta a casa. El zar Samuel de Bulgaria, que como decía antes no estaba presente en la batalla, recibió un duro golpe cuando comprobó el estado en el que volvía su ejército y la crueldad que había mostrado su enemigo con sus hombres. Según parece, tan duro fue el golpe para el búlgaro que sufrió un ataque del que no se recuperó y murió pocos días después. La guerra había comenzado en torno al año 985 y la muerte del zar búlgaro en 1014 no supuso el final del conflicto, sino que se extendió aún otros cuatro años, hasta el año 1018. Finalmente el triunfo fue para Bizancio.

domingo, 22 de abril de 2012

Inglaterra espera que todo hombre cumplirá con su deber

21 de octubre de 1805, fecha marcada en los anales navales del mundo como una de las más principales, y en los españoles y franceses como una de las más nefastas. Aquella jornada en cabo Trafalgar el vicealmirante británico Nelson, mito de la armada, dirigió una escuadra que venció a Francia y España, aliadas bajo el mando de Villeneuve, francés. Sabían todos, embarcados y no embarcados, que aquel día tendría un lugar en la historia y que era el momento de entregar todo lo que se llevaba dentro.

Nelson, en los instantes previos a la batalla, desde su nave, el HMS Victory, envió una frase, por señales, que aún es recordada y que forma parte de la historia de la navegación sin duda alguna, pero que también tiene un lugar en el resto de los ámbitos. La frase fue enviada con la secuencia de banderas que puede verse en las imágenes que acompañan esta entrada y rezaba: "England expects that every man will do his duty", es decir, "Inglaterra espera que todo hombre cumplirá con su deber".

Comenzada la batalla, aquellos hombres lucharon durante tres horas y cumplieron, llevando a Inglaterra a la victoria sobre a la armada aliada. Algunos entregaron su propia vida en el empeño, como fue el caso del propio Nelson. Antes de morir fue informado de que catorce barcos enemigos habían arriado sus banderas y que por parte de Inglaterra solo había que lamentar la pérdida de un navío. Nelson murió sabiendo que había vencido y así lo constata su últimas palabras conscientes: "Gracias a Dios, he cumplido con mi deber". Su cuerpo fue conservado en un barril de coñac hasta que llegó a su isla.Y desde aquel día, la frase que envió al resto de su flota al comenzar la batalla de Trafalgar es recordada.

sábado, 21 de abril de 2012

El Napoleón de Stanley Kubrick

El tema de esta entrada interesa tanto a los aficionados a la historia como a los aficionados al mundo del cine. Stanley Kubrick, el gran director de cine, también guionista y productor, padre de películas como "Dr. Strangelove" (genial), "2001: Odisea del espacio", "La naranja mecánica", "El resplandor", "La chaqueta metálica" o "Espartaco", dejó un proyecto sin finalizar, un proyecto sobre el que trabajó durante años y años y del que reunió una cantidad de información tremenda. Este proyecto no era otro que una película histórica, épica, sobre Napoleón. Kubrick leyó cientos de libros para preparar su película sobre el Gran Corso, acumuló documentos, entrevistas con asesores, informes, fotos, dibujos... La película finalmente nunca vio la luz, pero todo el trabajo de Kubrick en torno a la película sí que ha visto la luz, en formato de libro, enorme. Yo tengo un ejemplar y reitero lo de enorme, desde todos los puntos de vista. Pero no acaba la cosa en el libro, como verán.

El material que Kubrick reunió, con la ayuda de una docena de asistentes y algún experto en Napoleón, incluye una extensa documentación, pero también unas quince mil fotos de localizaciones y unas diecisiete mil (sí, 17.000) imágenes en torno a Napoleón, sus soldados y su época. A esta colección de imágenes también tenemos acceso gracias al libro. A pesar de la preparación y el empuje de Kubrick, los estudios de cine decidieron no asumir el riesgo de embarcarse en una película con batallas épicas y miles de extras, lo que llevó al proyecto a quedarse en proyecto.

Después de una edición para coleccionista de mil ejemplares numerados reuniendo esta documentación, la editorial Taschen ha publicado un volumen más asequible, basado en dicha edición limitada. Tenemos aquí correspondencia de Kubrick, estudios de vestuario, fotos de localizaciones, material de investigación, borradores del guión, estudios sobre el contexto histórico y dramático del guión, un estudio de Jean Tulard sobre la figura de Napoleón en el cine... en resumen, una maravilla para los interesados en Napoleón y también para los interesados en el cine, como decía. No en vano vamos a poder ver cómo preparaba una película uno de los grandes.

Y como colofón, el libro contiene una tarjeta que nos da acceso a una web en la que podemos consultar y descargar el archivo visual completo de Kubrick en torno a Napoleón, con unas diecisiete mil (sí, 17.000) imágenes.

Una auténtica joya, este libro, que en Amazon.es tiene un precio más que razonable: 35€. Y más si tenemos en cuenta que la versión para coleccionista sobrepasa los 12.000€. 

jueves, 19 de abril de 2012

Un disparo en el pie, medieval

En estos días se ha utilizado mucho en España la expresión "pegarse un tiro en el pie", a raíz del accidente que ha sufrido el nieto del rey, al que le ha pasado lo que reza el dicho, literalmente. Esta expresión, curiosamente, yo la utilizo mucho, ya desde antes de que ocurriera el hecho que la ha puesto de moda. Pero voy a romper una lanza a favor de Froilán, el mozo que se disparó en el pie (para aquellos que sean de fuera de España y no estén al tanto), y voy a demostrarles que estos accidentes ocurren desde hace tiempo. Y no sólo eso, sino que voy a mostrarles un caso mucho más grave, ya que el arma que causa el accidente en el caso que voy a narrarles no era un arma de fuego, que como ustedes saben, las cargas el diablo.

Corría el año de nuestro Señor de 1373 cuando un caballero, decidido a manejar con sus manos la más poderosa de las mazas, ordenó que le construyeran una maza de plomo capaz de arruinar las armaduras y la vida de sus enemigos de un solo golpe. Según el cronista de aquel tiempo Froissart, aquel caballero "hizo pedazos cada yelmo que tuvo a su alcance" con su maza, pero como todas las armas entrañan peligro, incluso una maza puede causar "un disparo en el pie".

Cuenta el mismo cronista que aquel hombre, manejando con brutalidad su maza tuvo la mala suerte de golpearse a sí mismo en la cabeza, mazazo del que no se pudo recuperar. Escribo esto y me viene a la cabeza un vídeo que circuló por Internet hace años, cuando ella y yo éramos jóvenes, en el que un karateca, o pretendiente a, se golpeaba la cabeza con su nunchaku al tratar de exhibirse delante de la cámara y quedaba tan conmocionado que no era capaz de coordinar los movimientos. Ya ven ustedes, uno se puede disparar en el pie en cualquier momento, tengan ojo.

Fuente: Caballero. Manual del guerrero medieval, de Michael Prestwich

miércoles, 18 de abril de 2012

Ahorra en medias, pintátelas

Si durante el tiempo que duró la Segunda Guerra Mundial las restricciones en la vida británica fueron severas al dedicar todos los esfuerzos posibles a la máquina de producción bélica, la cosas no mejoraron mucho una vez finalizado el conflicto. Todo, o casi todo, se racionaba, desde el combustible hasta la ropa. Mediante un sistema de puntos se controlaban las prendas a las que podía acceder la población. Cada prenda tenía un precio en dichos puntos y por lo tanto había que analizar bien qué se necesitaba o qué era importante. El precio de la prenda venía determinado por la cantidad de materia prima que se invertía en su producción, por la escasez de la misma... por supuesto, quedaba el mercado negro, que funcionaba como siempre que hay racionamiento.

¿Qué hacer cuando uno tiene que decidir? ¿Comprar una prenda u otra? ¿Un abrigo o unas medias? Y como siempre, en las situaciones complicadas hay oportunidades (recuerden el caso de El Corte Inglés y los emigrantes), y en este caso no estoy hablando del mercado negro, sino de un negocio claro y ocurrente. Si uno, una en este caso, puede ahorrar por un lado, quizás pueda darse un capricho por otro. Y así, si uno, una en este caso, se ahorra los puntos de racionamiento que cuestan unas medias, podrá comprarse otra prenda. ¿Y cómo se hace esto? Sencillo, se pintan las piernas simulando llevar medias.

En la imagen superior pueden ver la imagen de la tienda Croydon en la que anuncian el servicio y también a unas cuantas mujeres sometiéndose a la sesión de pintura. El cartel de la imagen reza: "No más carreras [en las medias]. Pintamos las medias en tus piernas. Todos los tonos". Esta segunda ventaja en torno a las siempre molestas, salvo para Madonna, carreras en las medias no se me había ocurrido en un primer momento. Pero sí he de confesar que he pensado si también les pintarían una línea recta en la parte de atrás de la pierna simulando la costura. Un buen eslogan para este servicio, británico, podría ser: "painting panties".

Foto tomada de Dreams like That.

martes, 17 de abril de 2012

Curistoria 2 avanza sin descanso

Como casi todos de ustedes sabrán, hace un tiempo vio la luz el libro "Curistoria 2", y después de unos tres meses a la venta como ebook, sigue en buenas posiciones dentro de Amazon.es. Muchos de ustedes me han preguntado por la versión para otras plataformas, y estará lista en breve, para aquellos aficionados al iPad y similares. Como siempre, la falta de tiempo es la barrera.

Como decía, en formato electrónico el libro se mantiene en buenas posiciones después de tres meses (ahora mismo en el puesto 20 de ebooks de historia), lo que me llena de orgullo. En formato tradicional, papel, ha estado disponible en Lulu.com desde enero, y aunque no he seguido mucho la evolución de las ventas, sí que he visto que alguna semana ha sido el séptimo más vendido de toda la tienda. Y desde hace poco, hace unas semanas, también está disponible en formato tradicional a través de Amazon (.es, .com, .fr, .co.uk...). Y aunque sube y baja, hoy me han avisado de que ha estado en el puesto 58 de la lista de ventas en la sección de historia y dentro del top 500 de toda la tienda, de todo Amazon.es.

Y les cuento todo esto para darles las gracias. Por comprar el libro. En estos días he enviado la primera transferencia a Médicos sin Fronteras, ONG beneficiaria (por decisión de los lectores del blog) de las primeras liquidaciones que he recibido de estos sitios, aún de las ventas de enero. Gracias a los que han comprado el libro porque con su compra ayudan a esta ONG. Con el beneficio de los libros que se compraron en enero, en todos los formatos, esta ONG podrá dar casi a 500 niños raciones de alimento terapéutico listo para usar y así curarle de la desnutrición aguda severa. Una vez más, gracias.

No acaba aquí la cosa, yo seguiré empujando el libro, intentaré que esté listo lo antes posible en otras plataformas y sitios y, también haré alguna acción para que la bola de nieve crezca. Ya les iré contando. Por supuesto, si tienen alguna idea o quieren ayudarme... espero con los brazos abiertos.

¿Dónde puedo comprar "Curistoria 2"?

lunes, 16 de abril de 2012

La tarjeta de crédito de Edward Bellamy

Edward Bellamy fue un abogado y escritor norteamericano, nacido en 1850 y fallecido cuarenta y ocho más tarde. Por lo que está hoy protagonizando esta curistoria es por una obra que publicó en 1887, titulada en su idioma original "Looking Backward: 2000-1887", que a nuestro idioma fue traducida como "Mirando atrás desde 2000 a 1887". Esta obra es una de las más importantes novelas americanas y, según parece, vendió más de un millón de copias, siendo la tercera obra más vendida de su tiempo, por detrás de "La cabaña del Tío Tom" y "Ben-Hur". En EEUU, cuando se publicó, aparecieron un buen número de clubs en torno a las ideas políticas y utópicas del libro, lo que denota su influencia.

El protagonista de la obra, Julian West, viaja hasta el año 2000 al despertar de un sueño hipnótico y describe la vida en nuestros días, pero en una obra escrita hace siglo y medio. Debido a la visión de la sociedad del siglo XXI que presenta Bellamy en su obra, ha sido analizada de manera extensa por su visión política y social. Pero no es todo esto, aunque sean cuestiones remarcables, lo que quería contarles.

Por lo que les hablo de Bellamy y su "Looking Backward" es porque en esta novela aparece la primera referencia de la que se tiene constancia a las tarjetas de crédito. De manera extensa en la novela, se utiliza el concepto de tarjeta de crédito, similar al que manejamos hoy día. Y digo solo similar porque allí todos los ciudadanos recibían en sus tarjetas la misma cantidad de crédito, cuestión muy diferente a lo que ocurre en realidad.

Por si les interesa esta obra de ciencia ficción (que yo acabo de descubrir, todo sea dicho) ahí van algunos enlaces: ebook kindle en español, libro en inglés y obra en español en wikisource.

domingo, 15 de abril de 2012

Corebo de Élide, ganador de los primeros JJOO

En el año 776 antes de Cristo, se celebraron los primeros Juegos Olímpicos de la historia. Seguimos llamándolos Juegos Olímpicos, pero el parecido entre aquellos juegos griegos que se celebraban en Olimpia, de ahí el nombre de Olímpico, y los que se van a celebrar este verano en Londres se queda en el nombre. Aquellos juegos del año 776 a.C. constaban de una única prueba, básica, simple, y casi perfecta: una carrera en línea recta de un estadio de distancia, unos 192 metros. Así fueron los juegos durante sus primeras trece celebraciones, una única prueba de carrera.

Según parece, en aquella primera ocasión, como por otra parte es totalmente lógico, no había corredores profesionales, sino que todos eran amateurs. Buenos corredores, seguramente, el más rápido de su ciudad, posiblemente, pero no un corredor profesional. El ganador de aquella única prueba de los primeros JJOO fue un hombre llamado Corebo de Élide, que era panadero. Este detalle sorprende un poco, ya que si no eran profesionales, un oficio que no parece tener mucho que ver con la carrera es el de panadero. Si me permiten el chiste, el único panadero aficionado a la carrera es aquel que no paga al harinero o es aquel al que no pagan sus clientes. Quizás ya en aquel tiempo había aficionados a footing. ¿Algún experto en Grecia que nos pueda aclarar este punto?

Fuente: Historia National Geographic #100

viernes, 13 de abril de 2012

Caballero. Manual del guerrero medieval

Habrán visto ustedes que en las últimas semanas ha habido varias entradas en el blog cuya fuente es un libro titulado “Caballero. Manual del guerrero medieval”, escrito por Michael Prestwich y editado en España por Akal. Y este título es precisamente la recomendación que les hago este fin de semana. Estamos frente a un libro divulgativo, ameno, plagado de información interesante, de curiosidades, de detalles… sobre la vida de los caballeros en la Edad Media, en concreto, en el siglo XIV y XV, aunque no exclusivamente.

El libro está redactado como si de un manual de formación para caballeros se tratara, tal y como expone el título. Va cubriendo desde ese punto de vista, como si nos estuviera formando para ser caballero, todos los aspectos relativos a la vida de estos: educación, armas, órdenes de caballería, torneos, las cruzadas, campañas de guerra, mercenarios, damas, cómo actuar en batalla… Es una forma diferente y muy curiosa de acercarse a estos temas. Además, tiene un número considerable de imágenes, dibujos, tablas y notas que ayudan a comprender lo que se va contando y complementan el texto. Es un libro diferente a lo habitual, sin duda.

Pero no vayan a creer que el libro, por ameno y por estar escrito de este modo, no es riguroso. Una de las mejores más cuestiones que tiene el texto, desde mi punto de vista, son las constantes referencias a tratados de la época, a diarios de entonces y a las crónicas escritas en su momento. Está redactado como si fuera un manual escrito en el siglo XV para los caballeros de entonces, por lo que tiene frases como: “y recuerda lo que le pasó a XXX en la batalla de YYY, que por no mostrar su escudo de armas no fue hecho prisionero y acabó muerto”. Algunos de los manuales de referencia que usa y menciona Prestwich aquí son la base de muchos estudios y están presentes como fuente también en libros con un enfoque mucho más serio. Michael Prestwich, el autor, inglés, nació en 1943 y aunque ya está retirado, es profesor emérito de la Universidad de Durham y es un experto en historia medieval, tema sobre el que ha publicado varios ensayos.

Resumiendo, que si quieren conocer de manera amena y ligera cómo era la vida de los caballeros medievales, es un buen libro. Por cierto, de la misma colección y editorial tienen también disponible “Legionario. Manual del soldado romano”, de Philip Matyszak, que si bien no he leído, tiene el mismo espíritu de este que les presento. Por lo tanto, si les atrae más Roma que el medievo, también tienen una opción.

jueves, 12 de abril de 2012

El vuelo de Rudolf Hess

Ayer hablaba con un amigo mientras comíamos del libro HHhH, de Laurent Binet, y de Reinhard Heydrich, personaje en torno al cual gira el libro. Hablábamos de cómo el libro cobra un grado extra de interés si uno no sabe cuál fue el destino de Heydrich, y a partir de esta reflexión decidí hablar en Curistoria de Rudolf Hess, pensando que también es posible que algunos de ustedes desconozcan su interesante y enigmática historia.

Hess, nacido en 1894, fue un militar y político muy relevante en la Alemania nazi. Conoció a Hitler en 1919 y no tardó en unirse al NSDAP, el partido político nazi, participando en el Putsch de 1923 y compartiendo después de aquello celda con Hitler. La relación entre ambos fue muy estrecha y Hess fue secretario del Führer, presidente del Comité Central Nazi, jefe del Partido Nazi, ministro de varias carteras… En el apogeo de su carrera política Rudolf Hess estaba considerado en segundo hombre más importante de la jerarquía nazi, por detrás exclusivamente de Hitler.

El 10 de mayo de 1941, Hess se despertó de un pequeño descanso, una siesta, después de comer y tras visitar a su mujer y a su hijo, en torno a las 17:00 se dirigió a la pista de la Luftwaffe, el ejército del aire alemán, de Augsburgo y voló con un Messerchmitt Bf110 que él mismo pilotó rumbo a Escocia. Su avión fue detectado en varios momentos del viaje e incluso la RAF (Royal Air Force) trató de derribarlo, sin éxito. Finalmente, poco antes de las 23:00 se quedó sin combustible y saltó en paracaídas cerca de Glasgow. Se dañó un tobillo en el salto y un campesino le auxilió en tierra, antes de llevarle ante unos militares.

La historia de Hess es interesantísima y ha dado para muchas teorías y elucubraciones. La pregunta más obvia es: qué llevó a un personaje tan importante a volar hasta el enemigo en plena guerra. Hess, tras ser detenido, dijo conocer a un duque británico, el duque de Hamilton, pero este niega que tenga asuntos pendientes con Hess, aunque se habían conocido en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Hess dice que tiene una propuesta de paz para los británicos, realizada por el mismísimo Hitler. Los británicos no tomaron tal afirmación en serio y Hess fue encarcelado en la Torre de Londres. Allí permaneció hasta el final de la guerra. Según decía, su objetivo era pactar con el Reino Unido para poder olvidarse del frente occidental y centrarse en el oriental, en la lucha con la URSS.

Como decía, las teorías y explicaciones a este raro viaje son muchas y variadas. Quizás Hess intentaba avanzar el camino para crear en Reino Unido un gobierno afín a Alemania, quizás buscaba salvarse, convencido de que perderían la guerra sus compatriotas… tantas teorías, casi, como estudios sobre el tema. Según parece, sí que había indicios de que el duque se había preparado para acoger el aterrizaje de Hess en una pista en sus propiedades, lo que abona la idea de que Hess iba a contactar con ingleses proalemanes en búsqueda de un camino común.

Al finalizar la guerra Hess volvió a Alemania, como criminal de guerra, fue juzgado en Nuremberg y condenado a cadena perpetua. Fue encarcelado en la prisión de Spandau y allí estuvo hasta su muerte en 1987, siendo desde 1966 el único preso de la famosa cárcel. El enigma de Hess se extiende hasta su muerte, repentina, y que tanto pudo ser un suicidio como un estrangulamiento.

miércoles, 11 de abril de 2012

Todos los purasangre descienden de tres caballos

Las carreras de caballos son algo muy propio de Inglaterra y no tengo que recordarles el Grand National, que es una carrera de obstáculos, o las carreras de Royal Ascot, con sus extravagantes sombreros. Este tipo de carreras comenzaron a verse en Inglaterra en el siglo XII y fueron ganando popularidad e importancia. Reinado tras reinado el deporte ganó terreno, qué metáfora más oportuna, y tanto es así que en 1727 apareció un periódico dedicado exclusivamente al tema.

Llegó un momento en que los dueños de las cuadras comenzaron a buscar, a través del cruce de los mejores animales, ejemplares mejor predispuestos para la carrera. Mezclaron las razas locales con caballos árabes, más resistentes, y con el paso del tiempo llegaron a crear caballos perfectos para tal objetivo, preparados para las carreras. Aquella raza de caballos dominaron las competiciones y en un momento determinado se hizo un estudio para determinar su origen, de dónde venía aquella línea de descendencia de los purasangre, aquella estirpe, los mejores caballos de carreras. El resultado es sorprendente.

Todos los purasangre actuales provienen de tres sementales importados de Oriente Medio a Inglaterra entre 1683 y 1728, en otro caso, no es un purasangre, no se puede llamar así. Estos tres ejemplares fueron Byerley Turk, Darley Arabian y Godolphin Arabian, y cada uno tiene su historia. Hubo otros, pero sin casi repercusión. Estos tres ejemplares fueron mimados, así como su descendencia, y hay estudios que determinan cuál de los tres está en la rama de los purasangre actuales o, mejor dicho, cuál de ellos aporta más genética ya que los cruces en todo este tiempo han sido innumerables. Según parece, el 95% de los caballos de carreras modernos, en base a su cromosoma Y, descienden de un modo u otro de Darley Arabian.

Byerley Turk sirvió de caballo de guerra después de ser capturado por el capitán Robert Byerley en una batalla, lo que le convierte en un caballo mítico, con una vida intensa y con un impacto no pequeño en la historia de la equitación. Hoy, un purasangre sólo puede decir que lo es si sus progenitores, ambos, son purasangre, es decir, si en su árbol genealógico está alguno de estos tres caballos árabes.

martes, 10 de abril de 2012

Couillard, dos contrapesos como dos...

Lo que ven en la imagen superior es un fundíbulo, o trabuquete, o trabuco, que de todas estas formas se conoce. Si no me equivoco, que todo puede ser, también se le conoce como almajeneque y es posible que haya algún termino más para denominar estas máquinas de asedio típicas de la época medieval, aunque su origen puede ser muy anterior. Su funcionamiento se basa en el contrapeso y la honda y es una auténtica maravilla. Con un contrapeso de varias toneladas puede llegar a enviar piedras de cien o ciento cincuenta kilogramos a más de doscientos metros de distancia. Una vez que se ha ajustado el tiro a un objetivo, si los proyectiles son de un peso similar, estas máquinas eran bastante precisas.

El siguiente vídeo muestra un almajeneque funcionando. Está grabado en una celebración medieval que se hace en un precioso pueblo llamado Maderuelo, que por un día se transforma en una villa medieval, con sus gentes vestidas de templarios y caballeros y cada cierto tiempo lanzan una sandía (si no recuerdo mal) al río, desde la muralla, usando un enorme almajeneque. También recrean una batalla en una ermita, precisamente al otro lado del río. Hace unos años pasé el día en cuestión en Maderuelo y es una visita que le recomiendo a todos ustedes.


Las que hemos visto, en la foto superior y en el vídeo, son trabucos con un único contrapeso, pero había diseños en los que había dos contrapesos en lugar de uno, siendo el resto de funcionamiento muy similar. Estos modelos eran algo más ligeros que los grandes trabucos y eran conocidos también, una denominación más, como couillard. La imagen siguiente les dejará más claro cómo era un couillard. ¿Y qué significaba en aquel tiempo, en la época medieval, esta palabra en francés? Para ser sincero hablamos más de jerga que de lenguaje, pero couillard se utilizaba para designar los testículos. Esta máquina, debido a sus dos contrapesos tenía un nombre tan particular.

Fuente: Caballero. Manual del guerrero medieval, de Michael Prestwich

lunes, 9 de abril de 2012

Gran Willy, un golpe de tenis con nombre propio

Drive, dejada, revés, volea, smash… todas estas palabras son golpes de tenis, y precisamente de uno de ellos voy a hablarles hoy, de un golpe con nombre propio: el Gran Willy. El Gran Willy no era otro que Guillermo Vilas (Guillermo es William en inglés) y este grande de la historia del tenis fue el creador del golpe, que ustedes comprenderán enseguida si se fijan en la foto que acompaña la entrada, y de su nombre propiene la denominación del golpe, como es obvio.

Vilas, argentino nacido en 1952, fue número dos del ranking ATP en el año 1975 y ganó algunos de los torneos importantes de este deporte, en concreto, se hizo con el triunfo en cuatro Grand Slam. En 1974, en un partido de exhibición entre Guillermo Vilas y el francés Wanaro N’Godrella, en Buenos Aires, el argentino hizo por primera vez el golpe denominado a partir de aquel momento Gran Willy. De espaldas a la red y en una situación casi desesperada, el tenista golpea la pelota con la raqueta entre sus piernas. Para poder hacer el golpe, la pelota debe haber superado al tenista, por lo que devolver el golpe es muy complicado y el Gran Willy es casi el último recurso. Por supuesto, es un golpe más defensivo que ofensivo. En 1975, en el torneo de Indianápolis y ante el español Manuel Orantes, fue cuando Vilas ejecutó su golpe por primer vez en un partido oficial.

Vilas declaró que para crear el golpe se había inspirado en un golpe efectuado en un anuncio publicitario de whisky por un jugador de polo argentino llamado Juan Carlos Harriott, un grande del deporte ecuestre, quizás el más grande. El golpe en polo se llama backhander y es un golpe hacia atrás por entre las patas del caballo.

domingo, 8 de abril de 2012

El origen de la bolsa, la palabra

La bolsa, en la versión financiera del término, tiene su origen en Flandes, allá por el siglo XIII y XIV. En aquel momento la ciudad de Brujas era un centro financiero vital gracias a su puerto, uno de los principales, si no el principal, del noroeste de Europa. También sus paños tenían peso en la posición de la ciudad y el mercado de diamantes disponía allí de un punto neurálgico.

Una de las familias principales de la ciudad en aquel momento eran los Van Der Buërse, que organizaban reuniones de carácter mercantil en sus propias dependencias. El escudo de armas de los Buërse estaba formado por tres bolsas de piel, lo que venían a ser los monederos de la época. Toda una declaración de intenciones, creo yo. El volumen de transacciones que se cerraban en casa de los Van Der Buërse era más que significativo y debido a ello se fue popularizando el uso de la palabra “Buërse” como lugar de realización de negocio. Así, Buërse derivó en bolsa y ahí nació el término que usamos los españoles (bolsa) para hablar del mercado de valores, el que usan los franceses (bourse), los alemanes (börse) o los italianos (borsa). Los ingleses usan Stock Exchange… siempre tan suyos.

Por cierto, no hay que confundir el origen de la palabra bolsa con el origen de la propia bolsa, que nació en Amberes, Bélgica, en 1460, aunque estaba lejos del modelo actual.

lunes, 2 de abril de 2012

Penas de muerte medievales

No es aconsejable ni nos llevará a buenos análisis analizar la historia con los valores, criterios y la lógica de nuestros días. Así, la muerte ha sido una sentencia aplicada de manera general a lo largo de la historia para ciertas acciones o delitos. Hay algunos casos en los que es algo comprensible, insisto, si nos situamos en la época correspondiente.

En la Edad Media la muerte era la única sentencia que uno podía esperar si hacia determinadas cuestiones como la traición, por ejemplo. Pero también acabaría uno condenado a muerte si pegaba a su jefe militar o si revelaba secretos al enemigo. Esto último bien podemos tomarlo como sinónimo de traición, pero es posible que en algunos casos la pena máxima fuera el castigo incluso cuando no había traición, por ejemplo, cuando un capturado era torturado. Matar a un compañero de armas también era el camino directo hacia el cadalso, y una vez más habrá que dilucidar la intencionalidad del acto, ya que una batalla medieval bien podía convertirse en el más absoluto de los caos. Quizás, la muerte en batalla estuviera fuera de este régimen tan estricto.

Y para hacernos una idea clara de lo estricto que era el régimen de normas al que debían atenerse los caballeros medievales en el siglo XV, basta saber que uno era condenado a muerte por estas leyes y reglas, irremediablemente, si uno se mataba a sí mismo. Probablemente en estos casos fuera muy complicado la aplicación de la pena capital, pero en cualquier caso, uno sabía cuál era su condena en caso de suicidio.

Fuente: Caballero. Manual del guerrero medieval, de Michael Prestwich

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