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miércoles, 29 de febrero de 2012

Más Curistoria

Hoy, amigos, toca mirarnos al ombligo. Desde hace unos días, “Curistoria 2” se puede adquirir en formato tradicional, impreso, a través de Amazon, tanto el .es como el .com. Sigue disponible en Lulu.com, por supuesto, y también está disponible en formato ebook para Kindle. También pueden comprar en Amazon el primer Curistoria, por si les apetece hacerse con el paquete completo.

Sois varios los que me habéis preguntado por la versión del ebook para otra plataformas. Estoy trabajando en ello y espero que esté listo en breve, pero la falta de tiempo, como siempre, es un hándicap. Avisaré llegado el momento y muchas gracias a todos los que os habéis interesado y habéis comprado ya el libro, gracias a vosotros "Curistoria 2" estuvo en el top de ventas de Amazon hace unas semanas. Os recuerdo que todos los beneficios de libro, en todas sus ediciones, van destinados a la ONG Médicos sin Fronteras.

Por cierto, gracias también porque el mes que acaba hoy ha sido el mejor en cuanto a visitas y páginas vistas de Curistoria en toda su historia. Rozamos ya los cien mil lectores. Todo esto gracias a ustedes, que siguen el blog, comentan, tuitean, recomienda...

martes, 28 de febrero de 2012

Los caballos de los caballeros medievales

En estos días en los que gracias a la película de Spielberg titulada War Horse, basada en la novela de Michael Morpurgo, están de moda los caballos de guerra, vamos a hacer un repaso de los diferentes tipos de caballos que utilizaban los caballeros medievales.

El caballo de batalla, sobre el que cabalgaban los caballeros medievales para combatir o en las justas, era el corcel. Se solían proteger con una barda, hecha de cuero o de metal, a modo de armadura y eran ejemplares verdaderamente poderosos, capaces de soportar el peso del caballero y su armadura sin problemas. Estos caballos también se denominaban destreros y eran muy caros, llegando a costar hasta diez veces más que un caballo común, como por ejemplo, un rocín.

El rocín era un caballo de tiro, y no se solía usar por los caballeros, salvo que el caballero en cuestión no tuviera con qué comprar un caballo mejor, pero no está de más en este rápido repaso. Volviendo a los caballos de guerra, tenemos el palafrén, que era un caballo más tranquilo, menos robusto que un corcel, pero más rápido. Solía utilizarse para viajar, para cazar y para desfiles. También solían montar este tipo de caballos las damas, junto con las jacas y cuartagos, ya que eran caballos tranquilos y relativamente pequeños. Las damas montaban a mujeriega, es decir, con ambas piernas a un lado del animal, en lugar de montar a horcajadas como los hombres. Para que la montura no las zarandeara mucho, ya que montar a mujeriega era menos estable, se enseñaba a los caballos destinados a las damas a amblar, es decir, a avanzar moviendo la mano y la pata de un mismo lado en cada paso.

Los sirvientes del caballero montaban caballos pequeños, como las damas, y es que los caballeros se acompañaban de sirvientes y, por supuesto, de un buen número de pertrechos y provisiones. Todo esto, los pertrechos, provisiones, armas... se transportaba en una acémila, es decir, en una mula de carga.

lunes, 27 de febrero de 2012

La rueda de la fortuna

Blaise Pascal fue un matemático, inventor y físico francés del siglo XVII, un niño prodigio cuyos trabajos en física han sido claves en la historia de la ciencia. En una de sus búsquedas sobre el conocimiento de ese mundo físico se aplicó en el intento de crear una máquina con movimiento infinito y retroalimentado. Fue esto lo que llevó a Pascal a construir una forma primitiva de ruleta, de esa ruleta de la fortuna que hoy conocemos y que está presente en todos los casinos. Historia, ciencia y juego. Esto me lleva a este texto, extraído de un libro de física que …pero mejor lo vemos si os parece.

Nos hallábamos mi amigo y yo en la feria. Un voceador dejó oír su órgano un tanto carraspeño: “¡Vengan, señores, vengan! ¡Todo el mundo puede probar su suerte en la rueda de la fortuna de Casetti! ¡Uno de los más pretigiosos juegos de casinos online ahora en su localidad…vengan señores, vengan ¡”

-Voy a apostar por el número 13, que trae suerte – dijo mi amigo.Yo me eché a reír.
- Cualquier número tiene la misma probabilidad. La rueda tiene cincuenta números. La estadística dice que para cada número existe la misma probabilidad de salir con el premio; a saber, 1/50 a cada uno. Es preciso construir la rueda de la fortuna para que así ocurra.
- ¡Ya vuelves a quitarme la ilusión de la suerte! – refunfuñó mi amigo - . Por lo demás, estoy convencido de que en este caso no tienes razón; o sea, que esta rueda no es un rueda de la fortuna…para emplear tu lenguaje. El señor Casetti tiene en su mano en número que gana.

Efectivamente, la rueda había sido construida en una forma rara. Una escopeta neumática estaba apuntando hacia el disco mientras este giraba velozmente. Cuando habían sido vendidos números suficientes, se acercaba el señor Casetti y disparaba una flecha con la escopeta. La casilla donde quedaba clavada había ganado.

- Para un físico podría ser relativamente fácil calcular la casilla que ha de recibir la flecha si el señor Casetti dispara 242 seg después de comenzar a girar la rueda. Era un buen golpe contra mí, pero no le quedé a deber la respuesta.
- Ante todo, habría que conocer exactamente el roce existente.
- La rueda está montada sobre cojinetes y, por consiguiente, el roce es mínimo. ¡No hay pérdidas! Por mí, puedes suponer un número enteramente definido y constante de vueltas, que depende del primer impulso.
- Entonces es una verdadera rueda de la fortuna - le objeté -, desde luego, muy interesante. Un cálculo exacto demuestra que todos los números tienen la misma probabilidad. Me recreaba la perplejidad que se dibujaba en la cara de mi amigo.
- ¿Querrás explicarme todo esto? – me preguntó al fin.
- Por supuesto…invítame y te lo cuento.

Brindamos sentados junto a una mesita apartada bajo una agradable sombra. Algunos transeúntes paseaban junto al mar apartados del bullicio. Otros probaban las nuevas tragamonedas dispuestas en la amplia alameda…todo era descanso y relax. Entonces tomé de nuevo la palabra:

- Es uno de los casos -comencé- en que la Mecánica clásica hubo de ser ampliada por la estadística, a pesar de que aquí parece, de momento, que la estadística tiene pocas perspectivas. La rueda es uno de los sistemas de rotación más sencillos y, desde luego, cabe aquí calcularlo todo exactamente de acuerdo con las leyes de la Mecánica clásica, que son relativamente sencillas…el problema es saber cual es el valor del impulso.
No obstante, si calculamos el valor medio de los impulsos obtenemos un valor determinado.
- Entonces si que no es una rueda de la fortuna –me objetó mi amigo- (…)…todo esto me parece demasiado teórico…
- Puede calcularse cuando se parará. Con un error del 1/1000, por exceso y por defecto, y 500 vueltas, se produce una vuelta de más ya al cabo de un minuto. Ya ves que también aquí desempeña el tiempo un importante papel…de hecho es él quien crea el estado de la rueda de la fortuna.

Texto extraído de “Tú y el Mundo físico”, Paul Karlson, 1940.
Entrada escrita por r.-  para Curistoria

domingo, 26 de febrero de 2012

La gaceta, periódico y moneda

La curistoria de hoy me la dio a conocer el viernes pasado @fmaturanac y allá voy yo a contarla. No son pocos los diarios españoles que tienen en su nombre la palabra gaceta, y no es extraño ya que la definición que da la RAE para dicha palabra es: “publicación periódica en la que se dan noticias comerciales, administrativas, literarias o de otra índole". El origen de la misma hemos de buscarlo en el siglo XVI.

En aquel tiempo, en la Serenísima República de Venecia, había una moneda de plata que se llamaba gazeta, cuyo valor no era muy elevado. La justicia y el león de San Marcos, símbolo tradicional veneciano, dominaban las cara y la cruz de aquella moneda.

En 1563 vio la luz un boletín en aquella ciudad que comenzó a venderse por el precio de una moneda. En concreto, por el precio de una gazeta. Y ahí está el origen de la palabra gaceta en el mundo periodístico. No era ni más que el precio que había que pagar por aquella publicación. Cuatro siglos y medio después la moneda no existe, pero sí la palabra. Si este ejercicio lo hiciéramos ahora, podríamos decir que en el futuro los periódicos se llamarán "un euro con cincuenta y dos cupones para poder llevarte el cruasán para el desayuno". Creo yo, sin miedo a equivocarme, que seguirá gaceta gobernando si el único enemigo de la palabra es esta opción

sábado, 25 de febrero de 2012

Atlas histórico de la Guerra Fría, de John Swift

La recomendación de este fin de semana es para un librito que he leído en estos últimos días y que he usado como fuente de alguna curistoria. Titulado “Atlas histórico de la Guerra Fría”, el libro trata de manera breve (128 páginas) cincuenta episodios importantes y clave ocurridos durante la Guerra Fría. Cada episodio va acompañado de un mapa sobre el mismo, de ahí el nombre de Atlas

El autor, John Swift, expone en el prólogo su objetivo a la hora de escribir el libro: un tratado básico que sirviera como primera aproximación a los hechos básicos que, en muchos casos, definieron el rumbo del mundo en el siglo XX. Por lo tanto, es un libro de introducción a la Guerra Fría. Pero también dice el autor que su objetivo era crear un libro de referencia para que sirviera de apoyo a otras lecturas, gracias a los mapas y a la síntesis en la explicación de los hechos.

Personalmente recomendaría este libro para todo aquel que quiera conocer de manera global y rápida la Guerra Fría, cómo se inició, sus momentos más importantes y cómo acabó diluyéndose. Es un libro introductorio, pero también, como decía antes, nos servirá para repasar rápidamente un hecho concreto cuando queramos refrescarlo. Personalmente, al leerlo, me ha venido a la cabeza alguna novela de espías cuya lectura se hubiera visto bien complementada con algún vistazo rápido a este Atlas histórico de la Guerra Fría.

jueves, 23 de febrero de 2012

Un combate de gladiadores épico

Hace un tiempo ya les hablé de un magnífico libro que acababa de salir a la venta, escrito por Fernando Lillo Redonet y titulado “Gladiadores, mito y realidad. El libro, como decía en su momento, es muy ameno y el escritor, experto reconocido y autor de renombre en estos temas, asegura el rigor histórico. Hoy, en el número 99 de la revista Historia National Geographic, me he encontrado con un artículo de Lillo sobre gladiadores y de ahí extraigo esta curistoria.

Vero y Prisco eran dos gladiadores romanos de la época final del siglo I, y un combate entre ambos ha pasado a la historia de manera clara, ya que estamos hablando de él veinte siglos después. Este evento tuvo lugar en la apertura de los juegos celebrados por el emperador Tito para celebrar la inauguración del Anfiteatro Flavio, conocido también como el Coliseo. El combate está narrado en un poema de Marco Valerio Marcial y este cuenta cómo la lucha se mantuvo igualada durante un buen rato. Era obligatorio, según las normas, que aquel combate finalizara con un vencedor y un vencido, y que este último tuviera que aguardar el perdón del público o su condena. En un momento de descanso del combate, sin claro vencedor, el emperador mismo les envió alimentos para que se repusieran y algún regalo para animarles a luchar con valor.

Sin embargo, el combate no llegaba a decantarse de un lado u otro. Entonces, el emperador Tito, magnánimo, envío a cada uno una palma, señal de la victoria y por lo tanto declaró a ambos vencedores del combate. Gracias a haber luchado con valor y decisión, el emperador también les otorgó a ambos la espada de madera, que simbolizaba el retiro del oficio de gladiador, la libertad. Sin duda debió ser un combate épico.

Fuente: Historia National Geographic #99 y Gladiadores, mito y realidad, de Fernando Lillo Redonet (editorial Evohé

miércoles, 22 de febrero de 2012

Memento Mori

"Memento Mori" es un término latino que significa “recuerda que morirás” y que se usa para llamar a la modestia a una persona, recordándole que todos somos humanos y que a todos nos llega el momento, indicando también que la vida es, al fin y al cabo, muy corta. Si usáramos la terminología católica, podríamos decir aquello de “recuerda que eras polvo y al polvo volverás”, que si no me equivoco se dice en la celebración de un entierro.

El origen de la frase está en Roma, en la antigua Roma. Al parecer, cuando un general victorioso o un hombre poderoso recorría las calles de Roma en desfile para ser aclamado por el pueblo, un hombre iba tras él recordándole constantemente este “memento mori”. Me parece muy buena idea recordarle a alguien, en la cima, que aquello es pasajero y posiblemente no sea lo más importante. Vamos, diciéndole: “que no se te suba a la cabeza todo esto”.

Algunas fuentes citan otra versión de la frase, aunque utilizada en el mismo contexto y con el mismo fin. Pero la frase que seguimos utilizando a día de hoy y que ha perdurado en el tiempo es este “memento mori”.

No sé qué pensarán ustedes, pero a mi me parece un mensaje muy importante y cargado de significado y sentido común.

martes, 21 de febrero de 2012

La teoría del dominó y la Guerra Fría

Supongo que la intuición nos dice que la teoría del dominó, aplicada a la política internacional, tiene algo que ver con la caída de una ficha tras otra. Este término se hizo muy popular en la época de la Guerra Fría, cuando el mundo se dividía en dos bloques y el planeta era un enorme tablero de ajedrez.

En aquellos tiempos, a mediados del siglo XX, se pensaba que la caída de un país en manos del otro, soviético y occidental, provocaría que los países en torno a este también acabarían sucumbiendo, tarde o temprano. Los EEUU de Truman temían la expansión del comunismo por todo el mundo, acabando son su modelo de sociedad y con la libertad económica. Basándose en esta teoría se dieron varios episodios en los que la situación de un país no era crítica, pero se acababa interviniendo de manera seria, en algunos casos armada, sencillamente para que el país en cuestión no cayera del otro lado.

Por ejemplo, si Vietnam del Sur se convertía en un país comunista, la zona acabaría cambiando de color con el paso del tiempo. Lo mismo ocurrió también con Turquía y Grecia, que recibieron importantes ayudas de EEUU sencillamente para evitar el acercamiento de estos a sus vecinos rusos y la conquista del poder por parte de los comunistas.

Esta teoría del dominó tiene mucho que ver con la Doctrina Truman, que abogaba por la ayuda y el apoyo a todo aquel que luchara contra el comunismo, aunque en algunos casos esto supusiera ayudar a algunos elementos que habrían sido enemigos en otras circunstancias.

Fuente: Atlas histórico de la Guerra Fría, de John Swift

lunes, 20 de febrero de 2012

El día que se quemó el Real Alcázar de Madrid

Ayer publicaba el diario El Mundo, en su dominical Magazine, un artículo relacionado con una de las últimas novelas que ha publicado La Esfera de los Libros. La historia me resultó curiosa y aunque había leído sobre ella algo hace tiempo, desconocía la importancia de los cerrajeros en aquel hecho. La novela, escrita por la historiadora María José Rubio, gira en torno al incendio que en la Nochebuena de 1734 arruinó parte del Real Alcázar de Madrid. Aunque los monjes de un convento cercano repicaron las campanas, método de aviso para la población en caso de incendio, creyendo que era la llamada para la Misa del Gallo no acudió nadie en un primer momento.

El fuego se adueñó del edificio, cargado de riquezas y obras de arte, y en aquel momento los cerrajeros reales fueron vitales para salvar aquel patrimonio. Así lo cuentan algunos documentos de la época. Los cerrajeros eran parte importante en la vida de los reyes, y fabricaban complejas cerraduras para asegurar algunas estancias. Tener la llave de algunos lugares demostraba ser un hombre importante y únicamente el rey tenía una llave maestra.

El día del incendio la familia real no estaba en el lugar, lo que significaba que había poca gente. Esto retardó la llamada de alarma pero también evitó pérdidas humanas, aunque el desastre se cobró la vida de una mujer. Los cerrajeros llegaron al Alcázar ya con las llamas avanzadas y comenzaron a abrir puertas y puertas. De allí había que sacar cuadros, tapices, muebles, libros y el archivo documental de la corona. Era imposible hacer esto con orden y cuidado, por lo que salieron por las ventanas de mala manera y amontonados sin cuidado. Después de arder toda la noche y parte del día, cuando se dio por extinguido el incendio, se comprobó que a pesar de los esfuerzos se habían perdido muchas obras de arte. De las mil quinientas que había más de quinientas se echaron en falta.

Este hecho histórico, que aquí hemos visto a la velocidad del rayo, como suele ser en Curistoria, es el fondo de la novela “El cerrajero del rey”, escrita por María José Rubio y editado por La Esfera de los Libros, que, dicho sea de paso, tiene muy buena pinta.

domingo, 19 de febrero de 2012

Charles J. Minard, infografía en la época napoleónica

En los últimos tiempos, desde hace unos años pero en evolución creciente, han cobrado gran interés y presencia las infografías, en medios impresos, en Internet… He de decir que me encanta esta forma de presentar información y que algunas son casi obras de arte. Pero esto no es algo nuevo, como vamos a ver.

Un ingeniero civil francés nacido en 1781 y muerto en 1870, Charles Joseph Minard, fue un pionero en este campo y vamos a ver una de sus obras más conocidas, presente en muchos libros y que los aficionados al mundo napoleónico seguro que conocen. Después de estudiar ciencias y matemáticas se hizo ingeniero civil y se ocupó en este campo durante años. En 1851 dejó su trabajo como ingeniero y se dedicó a investigar otras cuestiones. Minard había sido pionero en el uso de los gráficos dentro del campo de la ingeniería y la estadística, pero sus trabajos más destacados, al menos para el campo relacionado con Curistoria, comenzaron después de su retiro. En 1869 se publicó un trabajo titulado: “Carte figurative des pertes successives en hommes de L’Armée Française dans la champagne de Russie, 1812-1813”. En esta gráfica Minard conjugó diferentes datos y la evolución de los mismos, durante el viaje del ejército de Napoleón hacia Rusia con el objetivo de conquistarla. Los datos que muestra el gráfico son:
  • El tamaño del ejército, con el número de soldados indicado, que muestra cómo se van perdiendo vidas en el viaje. La parte clara corresponde al viaje de ida y la negra al viaje de vuelta. Se puede ver que en la retirada, el paso del río Berezina se llevó veintidós mil vidas, casi la mitad de lo que quedaba de ejército.
  • Hay información geográfica sobre el viaje, que nos permite situar al ejército en el mapa cada momento.
  • Se muestra también cómo las tropas se dividen y se reúnen de nuevo, indicando además el número de efectivos en cada camino.
  • En la parte inferior se pueden ver las terribles y bajísimas temperaturas que tuvo que sufrir el ejército napoleónico en su retirada. 
Desde mi punto de vista, toda una maravilla de la infografía histórica, si se puede usar este término.

sábado, 18 de febrero de 2012

Tu retrato como general ruso de la época napoléonica

Nuestra recomendación de este fin de semana es para una web y un artista, Replaceface, que es capaz de usar las herramientas digitales para componer un cuadro en el que una cara, bien puede ser la nuestra, acabe sobre los hombros de un general ruso. El tipo que hace esto se llama Steve Payne (está retratado en una de las imágenes de la entrada) y el resultado es espectacular. La imagen es perfecta, pero además él entrega los encargos en marcos “de época” y con la imagen impresa sobre lienzo, por lo que parece un óleo. Por supuesto, admite encargos y enviándole unas fotos por correo tendremos en nuestros días en casa el cuadro, digno de presidir la biblioteca de la casa.

Payne se basa en las obras de George Dawe, un pintor inglés que realizó trescientos veintinueve retratos de generales rusos durante la invasión de Napoleón a Rusia. Estas obras iban destinadas al Palacio de Invierno de San Petersburgo. No sé que pensarán ustedes, pero a mi me parece toda una maravilla su trabajo, tanto el de Payne como el de Dawe, y nada queda mejor en el salón de casa o en el despacho que un buen retrato de uno como general ruso. Si alguno se anima a hacer un encargo, que nos enseñe luego el resultado para ponernos los dientes largos




jueves, 16 de febrero de 2012

No tener ni blanca

Tal y como están las cosas, supongo que es común, lamentablemente, decir aquello de “estar sin blanca”, que viene de decir que uno no tiene ni un céntimo en sus bolsillos.

El origen de este dicho se remonta a los tiempos de Felipe II, cuando existía una moneda que se llamaba así, blanca, que valía la mitad de un maravedí. Esta moneda, la blanca, tenía un valor muy bajo, como el céntimo del que hablaba hace un momento en el primer párrafo. Por lo tanto, no tener ya ni una blanca significaba estar en la más absoluta de las ruinas.

Cervantes escribió: “Echó mano a la faldriquera la señora Tenienta, y halló que no tenía blanca”. Años y años han pasado desde entonces y hoy es tan cierta esta frase como entonces, los españoles seguimos sin tener ni blanca. Estamos como la señora Tenienta de Cervantes, con la faldriquera vacía. Llegarán tiempos mejores, eso seguro.


Fuente: El porqué de los dichos, de José María Iribarren

miércoles, 15 de febrero de 2012

El Guernica expuesto en un concesionario de coches

No es la primera vez que hablamos en Curistoria de Guernica y hoy volvemos sobre él por algo que he escuchado esta tarde en la radio, concretamente en el programa “Ojo crítico” de RNE. La obra de Picasso es una de las obras clave de la historia moderna de la pintura y en 1939 estuvo expuesto en un lugar un poco peculiar en Manchester, en Inglaterra.

Antes de ser expuesto en Londres, en galerías de arte, el Guernica fue puesto en mano de un grupo de Manchester que se denominaba “Foodship for Spain”, cuyo objetivo era enviar ayuda a los españoles, en guerra. Su ayuda iba destinada al bando que luchaba contra el fascismo, y Picasso estaba de ese lado, lo que supongo que ayudó al préstamo de la obra. El tamaño del cuadro, casi ocho metros de largo, hizo descartar varios lugares para la exposición. Finalmente, el cuadro fue colgado en una exposición, pero en un exposición de coches en un concesionario. El propietario del concesionario les dejó colgar el cuadro en una de sus paredes, que afortunadamente era más grande que las de algunas galerías que habían sido tanteadas antes.

El Guernica, obra antifascista, fue acogida por un concesionario de coches. Curiosamente, aquel lugar fue gravemente dañado en 1940 por los alemanes. 

Fuente: BBC

martes, 14 de febrero de 2012

Cariño, olvidé agacharme

William Harrison “Jack” Dempsey, fue un boxeador norteamericano, nacido en 1895 y muerto en 1983. Campeón de los pesados entre 1919 y 1926, es uno de los boxeadores más conocidos de todos los tiempos y está entre los mejores púgiles de peso pesado que han pasado por el ring. En septiembre de 1926 Dempsey peleó contra un boxeador llamado Gene Tunney, americano de origen irlandés que había sido militar. Tunney era un gran púgil y había perdido un único combate hasta aquel momento, pero a pesar de todo no era el favorito en el combate contra Dempsey.

Dempsey, campeón en aquel momento, perdió el combate en los puntos y se dejó el título en la lona, después de ostentarlo durante cinco años. Cuando Dempsey volvió al vestuario después de la lucha, le dijo unas palabras a su mujer que han pasado a la historia por diferentes motivos, como ahora veremos. Su esposa era un actriz llamada Estelle Taylor, y en la foto de la entrada pueden verla a hombros del boxeador. Este le dijo, para explicar por qué había perdido el combate: “Honey, I forgot to duck”. Es decir, “cariño, olvidé agacharme”.

El 30 de marzo de 1981 Ronald Reagan salía del hotel Washington Hilton cuando fue tiroteado. Reagan estuvo a punto de morir y algunos de sus hombres también fueron heridos por John Hinckeley, el magnicida en grado de tentativa, si se puede usar esta terminología. Reagan fue llevado al hospital rápidamente y cuando llegó su esposa, Nancy Reagan, a la sala de urgencias, el presidente le dijo: “Honey, I forgot to duck”, copiando la frase de Jack Dempsey, una frase dicha cincuenta y cinco años antes.

lunes, 13 de febrero de 2012

Quién era San Valentín

Nos guste o no la fiesta de San Valentín, parece que va más allá de un invento de los centros comerciales. Aunque si hiciéramos caso al Cui prodest? bien podríamos asegurar que los centros comerciales son los responsables del día de San Valentín. Pero parece que su origen está en el Imperio Romano. Claudio II, emperador romano, pensó que lo mejor para sus intereses militares era que los jóvenes no se casaran, de tal modo que nada les atara y pudieran servirle mejor como soldados. Así, prohibió los matrimonios entre los jóvenes y a estos les tocaba esperar para poder desposarse.

San Valentín era un sacerdote de aquel tiempo y lugar y consideró injusto e inmoral el mandato del emperador, por lo que comenzó a celebrar matrimonios en secreto. No debía ser mucho el secreto, o muy bueno, porque el emperador Claudio se enteró de aquella práctica de nuestro santo. El emperador se entrevistó con San Valentín y este casi le convence de la bondad de él mismo, de su medida en torno al matrimonio e incluso del cristianismo. Pero el emperador, aconsejado por sus hombres de confianza, decidió finalmente encarcelar al santo.

¿Y por qué el 14 de febrero? San Valentín finalmente fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del año 270, y por ello, por ser el aniversario de su muerte el 14 de febrero, es por lo que tal fecha se celebra el día de los enamorados. La festividad fue incluida en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica Romana en el año 1969.

Por cierto, es bueno aclarar que esta historia tiene otras interpretaciones, que hay fuentes que dicen que San Valentín fue otro e incluso, aunque las he obviado, hay notas sobre los milagros de este. En cualquier caso, una historia que merece la pena ser conocida, y más en el día de hoy.

domingo, 12 de febrero de 2012

Evolución de la tecnología bélica

Hoy voy a presentarles un listado con la evolución de la tecnología armamentística, desde el año 4000 a.C. (siglo arriba o abajo) hasta nuestros días. Tomo esta lista de un magnífico libro plagado de referencias e información sobre ejércitos, batallas, armas… titulado Militaria y escrito por Nicholas Hobbes. El subtítulo es “Hechos, leyendas y curiosidades sobre la guerra y los ejércitos a través de la historia”.

Ahí va el listado, que tiene elementos ciertamente interesantes, como el estribo, el alambre de espino o el Napalm. Por cierto, supongo que otros autores o ustedes mismos, incluirían otros avances como revolucionarios. Les invito a contribuir al listado en los comentarios.

  • 4000 a.C. (aprox) ― Carro.
  • 4000 a.C. (aprox) ― Bronce.
  • 3500 a.C. (aprox) ― Hierro forjado.
  • 3000 a.C. (aprox) ― Acero. 
  • 3000 a.C. (aprox) ― Galera. 
  • 200 d.C. (aprox) ― Armadura de cota de malla.
  • 300 (aprox) ― Estribo. 
  • 672 ― Fuego griego. 
  • 1100 ― Ballesta. 
  • 1160 ― Arco. 
  • 1200 (aprox) ― Pólvora. Inventada por los chinos siglos antes pero no desarrollada como arma.
  • 1250 (aprox) ― Cohete explosivo. 
  • 1350 (aprox) ― Armas de fuego. 
  • 1451 ― Mortero. 
  • 1592 ― Barco de guerra acorazado. 
  • 1718 ― Ametralladora. 
  • 1776 ― Submarino. 
  • 1776 ― Mina marina. 
  • 1797 ― Paracaídas. 
  • 1854 ― Periscopio. 
  • 1866 ― Torpedo. 
  • 1866 ― Dinamita. 
  • 1874 ― Alambre de espino. 
  • 1903 ― Aeroplano. 
  • 1915 ― Gas tóxico. 
  • 1915 ― Carga de profundidad. 
  • 1916 ― Tanque. 
  • 1918 ― Portaviones. En este año la Armada británica botó el HMS Argus. En HMS Furious había sido adaptado para dicho uso en 1917. 
  • 1918 ― Sónar. 
  • 1933 ― Radar. 
  • 1937 ― Helicóptero. 
  • 1939 ― Avión a reacción. 
  • 1942 ― Napalm. 
  • 1943 ― Equipo de visión nocturna. 
  • 1943 ― Misil guiado. 
  • 1945 ― Bomba atómica. 
  • 1953 ― Bomba de hidrógeno. 
  • 1955 ― Submarino nuclear. 
  • 1968 ― Misil antibalístico. 
  • 1977- ― Bomba de neutrones. 
  • 1982 ― Avión no detectable por el radar.

jueves, 9 de febrero de 2012

La foto de August Landmesser

Ayer vi esta foto y me llamó la atención pero me pilló en mal momento. Esta mañana El Mundo publicaba un artículo al respecto de la foto y su historia, cuyo origen está en el blog Senrinomichi, y bien merece una curistoria.

El hombre de la foto, que no realiza el saludo nazi mientras lo hacen todas las personas a su alrededor, se llamaba August Landmesser y corría el año 1936. La imagen fue tomada durante la botadura de un buque alemán en Hamburgo, en cuyo astillero trabajaba nuestro protagonista. Entonces el nazismo estaba en pleno auge y mientras todos realizaban el saludo él se quedaba de brazos cruzados. Pero la historia no es tan sencilla como se podría imaginar. No sólo había falta de simpatía por el partido nazi en su gesto.

Landmesser había formado parte del partido nazi entre 1931 y 1935, pero fue expulsado del mismo por haberse casado con una judía, una mujer llamada Irma Eckler. Este amor no sólo le costó la expulsión del partido, sino que también le llevó a la cárcel “por deshonrar a la raza”. Irma, la mujer, también fue detenida por la Gestapo. Cuando Landmesser salió de la cárcel, en 1941, fue enviado al frente y poco después se le dio por muerto. Es una historia sencilla que explica una buena foto. Pero que ilustra lo que le pasó a multitud de personas en la Alemania de entonces. Una mancha de aceite se extendía sin remisión, el nazismo.

Al hilo de esta historia me permito recomendarles una novela, novela negra para más señas, que retrata bien cómo era la vida en Alemania en aquellos tiempos y cómo se perseguía y aislaba a los judíos, alejándolos de los trabajos, el deporte… convirtiéndolos en ciudadanos de segunda al fin y al cabo. La he leído recientemente y es una auténtica maravilla desde varios puntos de vista. Es una muy buena novela negra, retrata bien la persecución social contra los judíos y, además, es muy entretenida. Su título: Si los muertos no resucitan, y el autor es Philip Kerr. Recomendable.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Contra el escorbuto, fruta o cerveza

James Lind fue un médico escocés del siglo XVIII que sirvió en la Armada británica. Entre 1746 y 1747 se encontraba a bordo del Salisbury, cuando ocurrió lo que voy a narrarles. En aquel tiempo, era habitual que en viajes largos por mar el escorbuto apareciera e hiciera estragos entre los marineros. No se sabía muy bien a qué se debía aquel mal, e incluso llegó a pensarse que era la falta de cerveza lo que provocaba la enfermedad.

En mayo de 1747 Lind decidió separar en grupos a los enfermos y tratar a cada uno de un modo diferente. Se trataba de una prueba totalmente a ciegas, ya que no sabía qué mal estaba combatiendo y, obviamente, no sabía qué plan funcionaría y cuál no. Preparó varias dietas, una con vinagre, otra con agua de mar, supongo que alguna con cerveza, si quedaba a bordo; y a algunos enfermos les dio naranjas y limones dentro de su dieta. Después de unos días comprobó que los marineros que comían cítricos mejoraban de su enfermedad y efectivamente evidenció, a partir de aquella prueba, que los más enfermos y los que antes caían eran aquellos que comían menos frutas.

La Armada y la comunidad médica tardaron años en reconocer el acierto de Lind. Y a partir de entonces, se llevaba a bordo de los barcos una buena provisión de cítricos para que los marineros evitaran el escorbuto gracias a la vitamina C que aportan estas frutas al organismo.

Y volviendo a la cerveza, una posibilidad para justificar por qué pensaban que la falta de cerveza provocaba la enfermedad, es que la cerveza y la fruta, cargadas ambas al salir de puerto, se agotaran más o menos en la misma época del viaje. Así, cuando aparecía el escorbuto, los marineros ya no tomaban cerveza, pero tampoco fruta. Todo un ejemplo este Lind de experimentación para resolver un problema.

Fuente: Adáptate, de Tim Harford

martes, 7 de febrero de 2012

Dickens autopublicó Un cuento de Navidad

Como todos ustedes sabrán a estas alturas del día, Charles Dickens nació tal día como hoy, pero dos siglos atrás. Y podemos decir sin equivocarnos que su obra más conocida, influyente y famosa es “Un cuento de Navidad”. En nuestros días esta obra de Dickens está unida a la Navidad y la historia del fantasma de las navidades pasadas forma parte de la cultura popular.

Dickens escribió “Un cuento de Navidad” en tan sólo seis semanas, allá por 1843. En aquel momento Dickens había discutido con su editor por los exiguos ingresos que le había reportado su anterior novela: "Martin Chuzzlewit". En esa situación, Dickens rechazó una oferta por la novela, es decir, recibir un único pago por la misma y que esta fuera propiedad del editor. Dickens, como decía, rechazó la oferta y seguro de poder conseguir mayores beneficios, financió la publicación de la obra con sus propios fondos. Por decirlo de otro modo, Dickens se autopublicó “Un cuento de Navidad”.

Después de algunos problemas con la publicación, por fin la obra vio la luz a un precio de cinco chelines, lo que vendrían a ser algo así como veinticinco euros de hoy. A finales de año, de aquel 1843, se habían vendido seis mil copias del libro. El éxito continuó después de la Navidad y en mayo de 1844 se agotó la que ya era la séptima edición.

Voy a aprovechar esta historia de Dickens para recordarles que el libro de “Curistoria 2” está a la venta en formato electrónico en Amazon.es y Amazon.com y que también pueden adquirirlo en formato tradicional (además con 50% de descuento en el segundo ejemplar durante unos días), en papel. Ya saben, todos los beneficios del mismo van para Médicos Sin Fronteras. Por cierto, sin llegar al éxito de “Un cuento de Navidad”, aún, “Curistoria 2” ha estado en los días pasados entre los 100 libros electrónicos más vendidos en Amazon.es y alcanzó el cuarto puesto en la sección de historia.

lunes, 6 de febrero de 2012

Un sorprendente sarcófago etrusco

Sarcófago falso (gracias al comentario de Alfredo)
En 1871 el Museo Británico compró un buen número de antigüedades a un italiano llamado Alessandro Castellani. El mejor objeto de aquella colección era un sarcófago de terracota de tamaño considerable, cuyo origen era situado en el siglo VI a.C. Castellani declaró que un tal Pietro Pennelli lo había encontrado en una excavación en Cervetri (Etruria).

El museo tardó dos años en acabar de montar el sarcófago, ya que este había sido comprado desmontado y hecho piezas. Algunas cuestiones del objeto lo hacían peculiar. Por ejemplo, había una figura desnuda masculina, cuestión muy extraña para un objeto de esa época y tipo. Otras figuras, en cambio, mostraban detalles en sus ropas que parecían sacadas del siglo XIX. Sorprendente.

En 1875, cuatro años después de la adquisición por parte del Museo Británico, un hermano de Pietro Pennelli comentó que él había hecho aquel objeto, y que por lo tanto era falso. Aquello no dejaba en muy buen lugar a los expertos del museo. Se demostró que la inscripción de la parte inferior de la tapa había sido copiada de un objeto del Louvre. En resumen, que aquel objeto era absolutamente falso. A pesar de ello, el museo se negó durante sesenta años a admitir su error y no lo hizo hasta 1935. El problema real es que por entonces el objeto ya había sido fotografiado, copiado, usado como ejemplo y tratado en multitud de libros sobre arte etrusco.

Fuente: Fraudes, estafas y falsificaciones, de Brian Innes.

domingo, 5 de febrero de 2012

Algunas curiosidades sobre Hitler

Hitler es una de las personas del siglo XX sobre las que más se ha escrito, y hemos de asumir que muchas de las cosas que se han dicho puede que no sean del todo ciertas o hayan sido exageradas. Posiblemente algunas de las siguientes entren en esa categoría, a pesar de ya he filtrado por escepticismo algunas de ellas. ¡Ojo! No me estoy refiriendo a cuestiones del nazismo y sus acciones de guerra y exterminio, me refiero a manías personales y cosas así. En curistoria ya hemos contando algunas (aquí y aquí, por ejemplo). Y hoy vamos a dar otro repaso rápido al tema.
  • En 1923, un asesor de imagen del partido nazi le indicó que debía afeitarse el bigote, o bien, dejárselo crecer con normalidad, tal y como lo hacía el resto de la gente. Hitler le contestó: “no se preocupe por mi bigote. Si no está a la moda actualmente, lo estará más tarde, sencillamente porque yo lo llevo así”.
  • Al parecer no era extraño que después de un determinado tiempo en una reunión con amigos, o una cena, Hitler comenzara uno de sus extensos monólogos, ensayados todos ellos. Sus temas favoritos comenzaban con “cuando era soldado”, “cuando vivía en Viena”, “cuando estuve en prisión” y “cuando lideraba aquellos primeros días del partido”. Wagner y la ópera era otro de sus temas favoritos.
  • No era aficionado en absoluto al deporte y una caminata era lo máximo que se podía esperar de él. No era extraño verlo caminar dentro de una habitación. Según parece, en lugar de dar vueltas a la misma, la cruzaba en diagonal, de manera constante. Y en ocasiones silbaba mientras lo hacía.
  • En cambio, era muy aficionado al circo. Después de las funciones a las que asistía, enviaba caros chocolates y flores a las artistas. Pero, curiosamente, no le gustaban mucho las actuaciones con animales.
  • También le gustaba el cine, y casi todas las noches veía una película en su sala de proyecciones privada. Algunas de aquellas películas habían sido prohibidas en Alemania por su propio partido. Veía con interés los noticiarios, que además solía protagonizar.

sábado, 4 de febrero de 2012

Todas las portadas de The New York Times

Nuestra recomendación de hoy es para uno de esos libros que uno abrirá cientos de veces a lo largo de su vida, por curiosidad, para contrastar un dato, para leer sobre algo en concreto o, cuestión muy interesante, para ver cómo se habló de un determinado acontecimiento en su momento. Y no lo digo por decir, ya que lo tengo en casa desde hace un tiempo y esto que les cuento se basa en mi experiencia.

El libro en cuestión recoge todas las portadas, o primeras planas, de The New York Times, desde 1851 hasta 2009. Todas y cada una de ellas. Como es lógico, unas más destacadas que otras dentro del texto, que además se acompaña de tres DVD como soporte adicional. Esto último, un punto más a valorar, en mi opinión. Y cuando digo destacadas, es porque estamos hablando de hechos ocurridos en más de siglo y medio: ¿cómo se trató el final de la Primera Guerra Mundial? ¿qué se dijo después de Pearl Harbor? ¿el hombre en la luna? ¿Kennedy asesinado? ¿La crisis del petróleo? Y así podríamos seguir mucho más. Todos los días, durante casi 160 años. Además, lo que leemos es la portada de entonces, lo que es sorprendente en muchas ocasiones. No hay que olvidar que el paso del tiempo cambia a veces la perspectiva.

La edición es “gran formato”, y se acompaña con 3 DVD, como decía, que incluyen las portadas y una lupa para leer los textos sin problemas, aunque he de decir que se pueden leer sin usar dicha lupa. Algunas portadas son desplegables, por supuesto, en el caso de hechos relevantes para la historia.

Personalmente me parece una auténtica maravilla que hará las delicias de los aficionados a la historia, al periodismo o casi para cualquiera, con una cantidad de información descomunal.

Enlace al libro: The "New York Times": The Complete Front Pages, 1851-2009

jueves, 2 de febrero de 2012

El otro atentado contra Kennedy

Todos sabemos que John F. Kennedy acabó sus días en un atentado en Dallas, el 22 de noviembre de 1963. Pero antes de aquel día ya hubo otros hombres dispuestos a acabar con el presidente de EEUU a través de un atentado. Tres años antes, un cartero retirado de New Hampshire, planeó acabar con Kennedy, entonces recién elegido presidente. Las elecciones se habían celebrado el 8 de noviembre de 1960 y lo que voy a narrarles ocurrió en diciembre de aquel mismo año.

Después de las elecciones, Pavlick dejó el lugar en el que vivía en su coche, un Buick de 1950. Pocos días después envió una postal a un viejo amigo, comentándole que pronto oiría hablar de él, con grandes noticias. Aquella postal fue seguida por otras, del mismo tipo. Murphy, el amigo de Pavlick que las recibía, se dio cuenta que los lugares desde los que iban llegando habían sido visitados por Kennedy en los días de envío de dichas postales. Puso estos detalles en conocimiento de la policía local y el tema acabó en las manos del servicio secreto. Después de algunas entrevistas e investigaciones, descubrieron que Pavlick había comprado dinamita, lo que disparó las alarmas.

Pavlick estaba persiguiendo a Kennedy, vigilándolo en la medida de sus posibilidades. El 11 de diciembre, domingo, poco antes de las diez de la mañana, Pavlick esperaba dentro de su coche, cargado de dinamita, a que llegara el momento de poner su plan en marcha. Su objetivo era estrellar su propio coche contra el de Kennedy y que todo volara por los aires, él incluido. Cuando llegó el momento Pavlick vio que el presidente iba acompañado por su esposa, Jacqueline, y por sus dos hijos, y decidió posponer el atentado.

Cuatro días después, el 15 de diciembre, en Palm Beach, un oficial de policía descubrió el coche de Pavlick, que entonces era buscado ya por las fuerzas de seguridad, y arrestó a aquel cartero retirado, antes de que acabara con el presidente Kennedy. Pocos días antes había tenido su oportunidad, había estado realmente cerca de acabar con el presidente.

En enero de 1961 Pavlick ingresó en un hospital mental, siendo acusado de querer atentar contra la vida del presidente. En diciembre de 1963, diez días después de que otro hombre atentara, con éxito, contra Kennedy, Pavlick quedó libre de cargos. Según el juez, no era capaz de diferenciar entre el bien y el mal en sus acciones, al no tener sus facultades mentales en buen estado. Su vida, hasta 1975, cuando murió, fue una secuencia de hospitales.

Gracias a Dios, sus facultades mentales, dañadas, brillaron aquel día en el que decidió no volar el coche de Kennedy porque sus hijos y su esposa viajaban con él. Eso salvo la vida de todos, incluido Pavlick, y permitió al presidente vivir algunos años más, aunque acabara tristemente su días cuando otro hombre, Lee Harvey Oswald, sí llevo su plan hasta las últimas consecuencias.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Por qué las patatas fritas son french fries

En este país, España, en el que a la tortilla de patata se le llama tortilla española para diferenciarla de la tortilla francesa, por si no fuera poca diferencia las patatas, la cebolla y todo lo demás, se denominan patatas fritas a las tiras de patatas, aunque pueden tener otra forma, que se fríen en aceite. Pero, en los EEUU, estas tiras de patata fritas se llaman french fries, que se podría traducir por algo así como patatas fritas a la francesa. Y esto, como no podía ser de otro modo, tiene un porqué.

Thomas Jefferson (1743―1826), uno de los principales autores de la Declaración de Independencia de EEUU y el tercer hombre que fue presidente de aquel país, lo fue entre 1801 y 1809, estuvo destinado como embajador en Francia entre 1785 y 1789. En 1802, cuando ya era presidente, sirvió unas patatas cocinadas “al modo francés”, en una cena en la Casa Blanca. Aquel plato fue un éxito y comenzó a extenderse su consumo. Y como estaban preparadas al "estilo francés", acabaron llamándose francesas, con un lógica obvia. En 1856 se consagró por fin la receta en un libro: “Cookery for Maids of All Work”, de E. Warren. Y de entonces hasta nuestros días.

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