Los trabajos arqueológicos de Heinrich Schliemann

Retrato de Schliemann
Acabo de leer en estos días un libro titulado Ítaca, el Peloponeso, Troya - investigaciones arqueológicas, cuyo autor y protagonista es Heinrich Schliemann. La historia de este hombre es sorprendente, casi tanto como sus descubrimientos arqueológicos. Schliemann nació en Alemania en 1822 y siendo un niño descubrió las historias de Homero sobre Troya y sus héroes, gracias a un libro que le regaló su padre, un humilde pastor protestante. A partir de aquel momento, según él mismo, tuvo claro que su objetivo en la vida era encontrar los restos de aquello que contaba Homero. No les voy a narrar cómo, pero se hizo millonario y llegó un momento en su vida en que comenzó a dedicarse a la arqueología, con magníficos resultados.

En el libro del que les hablaba (Ítaca, el Peloponeso, Troya - investigaciones arqueológicas), Schliemann va narrando algunos de sus viajes y es impresionante la fe de este hombre en los textos clásicos, escritos muchos siglos atrás, unos veinticinco. En el texto cuenta cómo descubre algunos sitios y cómo descarta determinados lugares o islas como la localización del tal hecho de la Ilíada o del palacio de algún personaje de la antigüedad. Si Homero había escrito que se vio llegar las naves desde el palacio, por ejemplo, nuestro protagonista descarta que unas ruinas encontradas sean un lugar concreto, ya que desde allí no se ve el mar y por lo tanto no es congruente con lo escrito. Impresionante, de verdad. Esto podría ser absurdo, si no fuera porque cuando dice que en algún lugar debe encontrarse algo de acuerdo a los textos, demuestra que tiene razón.
"Máscara de Agamenón", descubierta por Schliemann
En una ocasión, para que vean cómo confiaba este hombre en lo escrito siglos antes, le atacan unos perros y cuenta cómo se acordó de un pasaje de aquellos textos en el que uno hombre se sienta en el suelo, sin más, al ser atacado por unos perros y estos no le hacen daño alguno, para acabar haciendo lo propio. Tampoco él fue dañado, por cierto.

Schliemann duerme en el suelo, trabaja con azadón en las excavaciones y pasa penurias a pesar de ser enormemente rico para cumplir con su misión y su pasión. Su objetivo final era demostrar que la Ilíada y la Eneida estaban basadas en hechos históricos y ciertos, y que eran fieles a la realidad. Y lo cumplió de tal modo que hizo importantes descubrimientos en torno a Troya, Micenas o Tirinto, entre otros. Si quieren conocer la forma en la que Schliemann trabajó para conseguir su sueño, pueden leerlo de primera mano en el libro del que les hablaba: Ítaca, el Peloponeso, Troya - investigaciones arqueológicas.
Los trabajos arqueológicos de Heinrich Schliemann Los trabajos arqueológicos de Heinrich Schliemann Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 22:42:00 Rating: 5

8 comentarios:

  1. Anónimo02:20

    existe un libro escrito por un inglés en donde se desmiente el hecho de que Schliemann haya descubierto realmente la Troya que Homero describió, dado que no hubo una Troya, más bien hubo varias al reconstruirse varias veces la ciudad; como una serie de capas.

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  2. Y por que no le dio tiempo sino también hubiera desenterrado Cnosos en vez de Evans.

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  3. La verdad es que no sabría decirte mucho sobre las teorías que desmontan o apoyan a Schliemann, lo siento. En cualquier caso, su vida me parece digna de mención.

    Terminus, tengo la sensación de que entre la época y el personaje aquello podría no haber tenido fin.

    Saludos.

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  4. Anónimo03:45

    Manuel, soy el anónimo del primer comentario y el libro que menciono está bastante bien documentado y en él se señalan las principales objeciones al supuesto hallazgo de Troya por parte de Schliemann.

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  5. Es lo que te decía en el primer comentario, que no soy capaz de calibrar o discutir cómo de acertado o no fue Schliemann y las cosas que se le atribuyen. Así que gracias por el comentario, porque pone el contrapeso :)

    Saludos.

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  6. Anónimo22:44

    Gracias por tu respuesta Manuel, te dejo el nombre del libro: El Mundo de Odiseo, de M. I . Finley, Fondo de Cultura Económica, 1984.

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  7. Gracias a tí, por el comentario y la referencia :)

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  8. Hola, solo comentar que un aspecto muy interesante de este hombre era la capacidad de aprender idiomas en unos pocos dias y de escribir su diario en el idioma de la ciudad donde se encontrara en aquel momento, si no recuerdo mal.

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