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jueves, 29 de diciembre de 2011

Estar en capilla

Escribo esta curistoria en la ciudad en la que tiene origen el dicho del que voy a hablarles: Salamanca. El que no la conozca, debería ponerse como propósito para este 2012 que alborea la visita a la misma. Salamanca, desde un punto de vista histórico, tienes varios elementos importantes, siendo quizás los más importantes sus catedrales y su universidad. En esta curistoria uniremos ambas.

En los primeros tiempos de la Universidad de Salamanca, las clases y los exámenes tenían lugar dentro de la catedral. Cuando los estudiantes hacían su examen de grado, es decir, el examen final de su formación y el más importante de la misma, habían de pasar la noche anterior a la prueba en una capilla de la catedral, encerrados. Allí, sentados y despiertos (con suerte), esperaban la hora clave y repasaban su estrategia y argumentos de cara a la defensa de su tesis.

Por la mañana, los profesores entraban en la capilla y sentándose alrededor del estudiante llevaban a cabo el examen, en el que discutían con el examinado sus puntos de vista y sus razones. Este es el origen del dicho “Estar en capilla”, que viene a decir que uno está ya a la espera de la hora clave.

También he leído en algún lugar que este dicho proviene de la noche que pasaban los reos antes de su ejecución, rezando en la capilla y pidiendo perdón. E incluso tenía en la cabeza que esta frase estaba relacionada con el mundo del toro, indicando que el torero ya estaba en la capilla de la plaza, en el momento anterior a comenzar el paseillo y por lo tanto la corrida. En cualquier caso, me quedo con Salamanca.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Su sueldo, una moneda

No piensen ustedes que estoy describiendo en el título cómo serán dentro de poco nuestros salarios debido a la pertinaz crisis. No, espero que no lleguemos a ese punto en el que una moneda sirva para abonar un día, cuando no más, de trabajo. No hablo de futuro, como es lógico en Curistoria, sino de pasado.

En la Edad Media, sí se pagaba el trabajo diario de un obrero no cualificado con una única moneda. Un trabajador no especializado debía conformarse al final del día con una única pieza de metal cuyo valor no era, además, muy elevado. Y el nombre de esa moneda era “sueldo”. Con el paso del tiempo, esta palabra, “sueldo”, que designaba a una moneda, fue tomando el carácter de sinónimo de la palabra salario. Y así ha llegado a nuestros días.

Eran tiempos difíciles y con aquel sueldo una familia malvivía. Espero que, como decía al comienzo, esté hablando en esta entrada de pasado y nada tenga que ver con el futuro con recibir una moneda como paga. Por cierto, que un sueldo era la veinteava parte de una libra y, posiblemente, su nombre proviene de una moneda romana.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Nuevo libro de Curistoria - Proyecto solidario

En unos días saldrá a la venta un nuevo libro de Curistoria. Este nuevo volumen recoge 200 curistorias que no estaban en el primer libro de Curistoria. La portada del mismo, que ha sido diseñada por Álvaro Benito, es la que encabeza este texto.

En esta ocasión el motivo de la edición es totalmente benéfico y solidario. Todas las ganancias que genere la venta del libro, tanto en su versión en papel como en su versión electrónica, irán destinadas a una ONG. Y como ustedes son parte de Curistoria, me gustaría que decidieran a qué ONG se donarán los beneficios. Pueden votar a través de la siguiente encuesta.

Por supuesto, les iré informando de todos los detalles, de los importes donados, de dónde estará a la venta el libro...

Resultado de las votaciones.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Emitiendo planes de guerra por la BBC

Una de las cadenas de televisión más famosas y prestigiosas del mundo es la BBC, y se ha ganado esta reputación a pulso. Tan bien informada está esta cadena que alguna vez ha anunciado las acciones militares de Inglaterra antes de que estas hayan tenido lugar. Y en tiempo de guerra.

En 1982, Inglaterra y Argentina estaban en guerra por las Malvinas. Dentro de este conflicto, la guerra de las Malvinas, tuvo lugar la batalla de Goose Green, en los días finales de mayo. El mando británico había recibido la orden de atacar las posiciones argentinas en Goose Green y Darwin. Mientras se planeaban estas acciones, la BBC anunció que el 2º Batallón del Regimiento de Paracaidistas estaba listo para atacar aquellos puntos. Por supuesto, esto causó asombro entre aquellos mandos que estaban planeando el movimiento, ya que la BBC, que estaban escuchando en aquel momento, estaba dando por radio sus planes antes de ponerlos en marcha.

El teniente coronel Jones montó en cólera y arremetió contra los corresponsales de la BBC. Temía que los argentinos escucharan la emisora pública británica, tal y como ellos hacían. Y sus temores eran fundados. Los argentinos conocieron los planes británicos antes de que se movilizaran las tropas. Los británicos decidieron que ningún ejército confiaría en que los planes enemigos fueran emitidos por la radio en abierto para que todos los escucharan y decidieron seguir sin variaciones. Esperaban que los argentinos tomaran aquello como una maniobra de engaño. A pesar de todo los británicos se apuntaron la victoria en aquella batalla.

martes, 20 de diciembre de 2011

De cuando Chomin ayudó al rey de España

Hay una leyenda urbana en España, que más que leyenda es un chiste o una historia tan cierta como un billete de 30 euros, que pone al rey como ayudante de carretera. Normalmente se narra en primera persona o como mucho se aleja hasta el “le ha ocurrido a un amigo”. La historieta narra cómo una noche, a las tantas, se estropea un coche o una moto en una carretera poco transitada. Hasta allí llega un motorista que se presta a ayudar. Y finalmente, cuando el motorista levanta la visera del casco, resulta que aquel que ha ayudado al accidentado es el mismo rey de España. Como decía, una historia de broma. Y por eso precisamente me hace tanta gracia lo que voy a contarles a continuación.

Viajaba en automóvil por una carretera vasca el rey Alfonso XIII, cuando su coche quedó atascado en la cuneta. Supongo que el barro atrapó las ruedas del automóvil haciéndolas patinar. Y, si en la historia del primer párrafo era el rey el que ayudaba a un ciudadano, aquí las tornas cambian. Fue un ciudadano el que tuvo que parar su andar por el camino para ayudar al rey de España y que este consiguiera volver a poner su coche en marcha.
―¿Sabes a quién has servido? ―le preguntó el rey al otro.
―No.
―Pues soy el rey.
―Mucho rey serás tú, pero si Chomin no mete el hombro en la carretera te quedas.

Intuyo que el tal Chomin no se creyó del todo que aquel que tenía enfrente fuera el rey de España, pero desde luego su respuesta no pudo ser más cierta y obvia. Tampoco daría yo por cierta esta historia al cien por cien, a pesar de haberla visto en la fuente que consigno al final de la entrada. En cualquier caso tiene más verosimilitud que la primera.

Por cierto, si a alguno de ustedes les ha ayudado el rey en un accidente de tráfico, no duden en dejar un comentario comentándolo.

Fuente: Mis anécdotas preferidas, de Carlos Fisas

lunes, 19 de diciembre de 2011

Fans de los gladiadores

Acaba de salir a la venta un libro sobre gladiadores escrito por Fernando Lillo Redonet que siendo un tratado no muy extenso, va al grano, es ameno, está magníficamente ilustrado a color por Sandra Delgado y se apoya en un gran rigor histórico. Toda una delicia que les recomiendo. Y este tratado es la fuente de la siguiente curistoria, que no será la última que salga de sus páginas.

Los gladiadores eran admirados por la gente de su tiempo, como muchos sabrán. Y esa afición no era únicamente individual, sino que en ocasiones se establecían grupos. Estos podían apoyar a un tipo de gladiadores, como los que luchaban con un determinada arma, o incluso a un gladiador en concreto. En algunos casos, al llegar la muerte de uno de estos admirados gladiadores, su fans colaboraron abonando parte del coste de su tumba.

Cuando se enfrentaban gladiadores asociados a dos ciudades distintas, surgía una rivalidad entre el público procedente de cada lugar de manera similar a la que surge en nuestros días con los equipos de fútbol. Y también como lamentablemente ocurre actualmente en algunos partidos, los partidarios de uno y otro luchador acababan a veces peleándose entre ellos, como los hooligans más violentos. Pero como eran otros tiempos y el espectáculo ya era de por sí mucho más violento que nuestro fútbol, no era raro que aquellas peleas acabaran con muertos y mutilados por doquier.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Escuchando al peregrino, por obligación

En muchas ocasiones me sorprende el conocimiento tan detallado que tenemos de algunos acontecimientos ocurridos hace siglos. También es cierto que no serán pocas las ocasiones en las que lo que ocurrió en realidad y lo que conocemos no se parezcan más que un poco, pero en cualquier caso es sorprendente. Hoy voy a narrarles una curistoria que justifica el porqué de ese conocimiento en un determinado ámbito, el porqué la tradición oral mantuvo durante años los hechos vivos. Hablamos de los peregrinos a Tierra Santa allá por el año mil.

Todos aquellos que viajaban desde occidente hasta Tierra Santa tenían derecho a ser escuchados a su vuelta. O dicho de otro modo, cuando un peregrino comenzaba a contar su historia, los que por allí andaban y pasaban debían pararse y prestar atención. Si el potencial público no se prestaba a escuchar y el peregrino se veía sólo, podía denunciar a los que habían huido de su narración sobre el viaje.

La denuncia se hacía frente al obispo local y a pesar de alegar ciertas obligaciones como justificación para no haberse parado a escuchar, los denunciados acababan siendo multados. ¿Dónde iba el dinero de dichas multas? A solucionar el problema inicial, es decir, a buscar oídos para la historia del peregrino.

El obispo buscaba a personas dispuestas a escuchar a cambio de dinero y a estos les pagaba con lo recaudado mediante las multas. Así, el peregrino tenía público para narrar las aventuras y desventuras de su viaje. Y así, algunas de aquellas historias, con un buen número de detalles, han llegado a nuestros días. Porque los peregrinos las esparcían por todo occidente y siempre había alguien escuchando. Bien por afición o bien por obligación.

Fuente: El viaje prodigioso, de Manuel Leguineche y María A. Velasco

jueves, 15 de diciembre de 2011

Inflación alemana, 1 dólar por 1 millón de marcos

Después de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles impuso a los alemanes, perdedores del conflicto, una serie de obligaciones económicas enormes con el objetivo de indemnizar a los vencedores. Esto provocó una situación que poco a poco fue asfixiando a Alemania y que acabó con una inflación enorme en el país.

Como sabrán, la inflación es el incremento generalizado de los precios. Para comprender el ritmo al que subía el coste de los bienes en Alemania no hay más que repasar los billetes en curso en ese momento. En 1923 había billetes que iban desde los cincuenta mil marcos hasta los cien millones de millones de marcos (100.000.000.000.000.000). Como vemos, el valor del marco era mínimo si había que utilizar billetes con tal valor nominal.

Otra muestra significativa es el cambio con respecto al dólar estadounidense. En la primera mitad de 1921 el cambio estaba en sesenta marcos por cada dólar. Unos meses después había que invertir trescientos–treinta marcos para obtener un dólar. Un año después, eran ocho mil los marcos necesarios para tener un dólar. Y el 28 de julio de 1923, los titulares de los periódicos decían que un dólar estadounidense costaba un millón de marcos.

Todo esto, que les puede sonar a terminología más o menos técnica, queda más claramente visualizado si les digo que llegó un momento en el que los alemanes acudían a comprar el pan portando en un carretillo los billetes necesarios para pagar una barra de pan, ya que el precio de este en marcos era astronómico y debido a la hiperinflación los billetes en curso carecían de valor.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¿Qué es el chocolate del loro?

Dice don Pancracio Celdrán en su libro “Hablar con corrección”, que el chocolate del loro se usa para designar aquella situación en la que tratan de equilibrar la economía doméstica prescindiendo únicamente de pequeños gastos, sin entrar en los grandes. Extendiendo este significado, tenemos que la expresión viene a decir que para arreglar un gran problema, a menudo económico, se atacan los aspectos nimios, con poca relevancia, y se dejan los importantes.

También explica don Pancracio el origen del dicho. En el Madrid dieciochesco, un agasajo no era tal si no había una taza de chocolate como parte del mismo. El producto era caro y así, habitualmente los indianos, hacían alarde de sus riquezas. Alguno de estos indianos se habían traído un loro de su época en América, que mostraban orgullosos en el salón de su casa. El loro, dentro de su lujosa jaula, tenía un recipiente con chocolate para que picoteara, a pesar del coste del manjar.

Cuando alguno de estos acaudalados que había ofrecido chocolate por doquier, incluso a su loro, comenzaba a decaer económicamente, privaba al pobre animal del capricho. Pero seguía ofreciendo chocolate a los invitados a sus fiestas, ya que de otro modo quedaría de manifiesto su penuria. Y este es el origen del dicho, que parece bastante obvio y literal.

Suprimir el chocolate al loro supone poco ahorro comparado con el gasto que conlleva ofrecer tazas rebosantes a los invitados. Los españoles, como siempre, preocupados por la apariencia. ¡Qué cierta es esa imagen del pobre hidalgo que no habiendo comido, sale a la calle con un palillo entre los dientes para que el resto crea que está saciado!

martes, 13 de diciembre de 2011

San Patricio, patrón de Irlanda, era inglés

Cuando la decadencia de Roma era ya una realidad, un joven de dieciséis años fue esclavizado por algunos bárbaros, más allá de los límites del imperio, del mundo civilizado. Siendo esclavo, fue llevado por mar a otras tierras y fue obligado trabajar duramente.

El muchacho, en su desesperación, comenzó a rezar y a pedir a Dios que le ayudara. Después de más de cinco años de cautiverio y explotación fue capaz de escapar. Caminó durante días, hasta que llegó a un puerto y consiguió que un barco le llevara de vuelta a las tierras de las que había sido raptado años atrás. Allí se reencontró con sus padres.

Poco después, el joven llegó al convencimiento, a través de voces y visiones, según parece, de que debía volver al lugar en el que había sido esclavo y llevar allí la palabra de Cristo, debía predicar a su Dios en aquella tierra de salvajes en la que tanto había sufrido. Y así lo hizo.

El joven era inglés y sus captores era una tribu celta que vivía más allá del mar, en Irlanda. Y así es como dice la leyenda que aquel joven llamado Patricio volvió a la tierra en la que se hizo santo y famoso y donde había sido esclavo.

Por lo tanto, si esto es cierto, San Patricio (Saint Patrick) el patrón de Irlanda y que cada año convierte el mundo por un día en un lugar verde y cervecero, era un hombre inglés.

Fuente: The Greatest Stories Never Told, de Rick Beyer

lunes, 12 de diciembre de 2011

Soult, sirviendo a Francia con unos y otros



Hay gente en el mundo de la política que sabe mantenerse a flote gobierne quien gobierne. En estos días de cambios en la política española, veremos algún caso, seguro. Y ocurrirán muchos más, aunque no nos enteraremos. También es cierto que cuando alguien es bueno en un puesto, tan buen servicio hace para unos como para otros.

Nicolas Jean de Dieu Soult, fue un militar y político francés de la época napoleónica. Fue un general muy importante dentro del ejército de Napoleón. Fue clave en Austerlitz y también tuvo un papel relevante en España, aunque finalmente la política lo alejó del campo de batalla español y cuando volvió fue para ser derrotado.

En 1814 Luis XVIII ocupó el trono francés y Soult fue nombrado ministro de la guerra. El antiguo general napoleónico se veía ahora sirviendo al rey. Al menos, su cargo unía su vida militar y su vida política, por lo que, como decía antes, no era un mal candidato para el puesto. Además, ser ministro de la guerra, habiendo sido mando en el ejército del anterior gobierno, parece algo lógico. Conocía el ejército por dentro, el mismo ejército napoleónico que ahora estaba al servicio de Luis XVIII.

Cuando Napoleón escapó de la isla de Elba y estableció su gobierno de los Cien Días que acabó en la batalla de Waterloo, Soult volvió a estar al servicio del Gran Corso, en este caso como Jefe de Estado Mayor. Waterloo también significó el destierro de Soult durante tres años, aunque finalmente volvió al mundo político francés y para ser ministro, de la guerra en una etapa y de exteriores en otra.

Cuando rondaba los 80 años dejó la política, después de haber servido a varios gobiernos franceses durante décadas. Gobiernos enfrentados, con visiones totalmente diferentes.

domingo, 11 de diciembre de 2011

España, Inglaterra y México, amigos por dinero

Me reenvió hace unos días por correo electrónico esta curistoria un lector del blog llamado Javier Bonet. A él se la había enviado Victor Manuel Guzman, así que gracias a ambos.

Entre 1804 y 1808, España, aliada de la Francia de Napoleón, era enemiga de Inglaterra. México era una fuente de plata vital para España, y la plata era esencial para pagar sus gastos de guerra y a su socio Napoleón. Con este dinero, el francés mantenía su Grande Armee, con la que pretendía doblegar a los ingleses y que en realidad sirvió más tarde para invadir España.

Inglaterra dominaba el Atlántico, lo que hacía complicado que la plata mexicana llegara a Europa. Pero cada moneda tiene cara y cruz, también el peso mexicano. La plata mexicana, en forma de pesos, también era necesaria para Inglaterra, a donde llegaba gracias al comercio, para que esta pudiera pagar sus importaciones chinas y abonara al zar ruso un buen montante con el objetivo de que este mantuviera un gran ejército dispuesto a luchar contra la Grande Armee napoleónica. El subsidio británico a Rusia era de un millón de libras por cada cien mil soldados.

Como vemos, era una extraña situación en la que todos se necesitaban y todos se preparaban para acabar con el otro. Para desbloquear el tema de la plata americana, una serie de casas de banca bien relacionadas tanto con España como con Inglaterra, negociaron para que los ingleses permitieran el tráfico marítimo entre México y España, haciendo este transporte en barcos neutrales para que no hubiera problemas de apariencia. Así, la plata llegaba a España, que la repartía con Francia y ambos, España y Francia, la gastaban en manufacturas inglesas, lo que generaba ingresos a los británicos para que pagaran a los rusos. En algún caso de extrema urgencia fueron las propias fragatas de guerra inglesas, que eran los barcos más rápidos de la época, los encargados del transporte.

La ocupación de España por parte de Francia en 1808 rompió el equilibrio y varios movimientos soberanistas tomaron cuerpo en América. México se alejaba de España y en 1810 la plata dejó de llegar, echando al traste todo este planteamiento.

Como ven, amigos, nada como el dinero para hacer dejar los escrúpulos y creencias a un lado. Aquí tenemos otro buen ejemplo de ello.

Fuente: Bankruptcy of Empire. Mexican Silver and the Wars Between Spain Britain and France 1760-1810, de Carlos Maricha

viernes, 9 de diciembre de 2011

Scheweppes y la tónica

Hace ya un tiempo que les conté el origen del gin-tonic, cuyo uno de sus principales componentes es la tónica. Y sobre esta parte del coctel es sobre la que trata esta curistoria.

En 1740 llegó a este mundo, en Alemania, Johann Jacob Scheweppe, que tendría una contribución clave al desarrollo empresarial y al consumo del agua carbonatada, predecesor de la tónica. En 1765 se estableció en Geneva, donde trabajó como joyero y relojero hasta que, en 1783, fundó Scheweppes, añadiendo en el nombre de la empresa una “s” a su propio apellido. Entonces se creía que el dióxido de carbono añadido a la bebida tenía propiedades medicinales. Él fue el primero en crear un sistema de fabricación "industrial" de este tipo de bebida, el agua carbonatada, usando los trabajos de Joseph Priestley.

Dejó Ginebra para explotar su negocio en Londres, junto con algunos socios, ya que creía que allí le iría mejor. Después de varias idas y venidas empresariales la suerte se puso de su lado. El abuelo de Charles Darwin, Erasmus, un hombre importante entonces, comenzó a hablar del producto y consiguió que se fuera popularizando. Unos años después, el propio rey de Inglaterra, William IV, era consumidor del producto de Scheweppe y esto acabó por hacer de la bebida un producto popular. El agua carbonatada había triunfado.

Scheweppe murió en 1821, pero su empresa siguió funcionando. Unos años después la empresa introdujo una variante en sus productos, la tónica, que, como ya vimos cuando hablamos del origen del gin-tonic, era consumida por el ejército británico por tener quinina y servir de medicina, esta vez sí, contra la malaria. El nuevo producto facilitó la vida a los soldados, que entonces se hacían la mezcla de quinina ellos mismo.

Por último, otra curiosidad sobre Scheweppes. En 1912, cuando se hundió el Titanic, se llevó al fondo del océano con él algunas botellas de tónica de Scheweppes.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pearl Harbor, 70 años después


Hoy hace 70 años tuvo lugar el ataque a Pearl Harbor por parte de los japoneses. Y, siendo este hecho uno de mis preferidos de la Segunda Guerra Mundial, vamos a hacer una entrada recopilando lo que hemos contado sobre Pearl Harbor en Curistoria.

martes, 6 de diciembre de 2011

El origen del lustro

Según el diccionario de la RAE, un lustro es un período de cinco años, y la palabra proviene del latín lustrum. El origen del lustro, como palabra, está en Roma, en el siglo VI a.C. Entonces, Servio Tulio ordenó que cada cinco años se realizara un censo de la población para conocer de cuántos hombres se disponía en caso de tener que defender la ciudad.

El recuento se hacía reuniendo a toda la población en el Campo de Martepara, donde se les preguntaba bajo juramento para hacer tal censo. Además, se hacía una ceremonia de purificación en la que se rociaba las cabezas de la gente con agua. Esta ceremonia fue poco a poco tomando mayor importancia y acabó sustituyendo al propio hecho del recuento.

La celebración siguió haciéndose quinquenalmente, y como el rito de purificación con agua se llama lustrum, se acabó acuñando la palabra lustro para denominar un periodo de cinco años

Fuente: Hablar con corrección, de Pancracio Celdrán

lunes, 5 de diciembre de 2011

Curistorias en Queremos Hablar, de Punto Radio - Noviembre

Aquí les dejo mis intervenciones durante noviembre, contando curistorias, en el programa Queremos Hablar, conducido por Javier Silvestre en la emisora Punto Radio.

Iré actualizando los podcast en Ivoox y publicándolos aquí en el blog. En breve también pondré un buen bloque de intervenciones en el programa de Nits de Radio de Onda Cero y las del verano pasado, también en Onda Cero.


Curistoria en Queremos hablar (Punto Radio) - 02-11-2011

Curistoria en Queremos hablar (Punto Radio) - 11-11-2011

Curistoria en Queremos hablar (Punto Radio) - 18-11-2011

Curistoria en Queremos hablar (Punto Radio) - 25-11-2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

Crisis bancarias hace 150 años, igual que ahora

Que estamos viendo en Europa momentos preocupantes desde el punto de vista financiero, es obvio. Y que el pasado contiene hechos similares, también es fácil de sospechar. Y uno de esos episodios es sobre lo que tratará la curistoria de hoy.

Overend, Gurney & Co era un banco británico que había nacido con el siglo XIX en Londres. Creció y era todo un referente en el negocio bancario, siendo el líder mundial en algunas partes del negocio durante cuarenta años. En 1825, durante una crisis financiera, el Overend & Gurney fue capaz de hacer préstamos a otros bancos y así se ganó el sobrenombre de “el banco de los banqueros”. Como vemos, no era un banco débil o mal enfocado, al menos durante sus primeras décadas de existencia.

Un poco después de la mitad de siglo, el banco comenzó a invertir de manera importante en el negocio del ferrocarril y similares. Una mala estrategia en estas inversiones llevaron al banco a tener un problema grave de liquidez. Resumiendo, necesitaba dinero “contante y sonante”, eso es lo que significa necesitar liquidez.

En este punto, el banco comenzó a cotizar, lo que durante un tiempo les sirvió. Pero entonces el mercado comenzó a bajar drásticamente, especialmente para aquellas empresas involucradas en el negocio del ferrocarril, como era su caso.

En una situación crítica, Overend & Gurney pidió ayuda al Banco de Inglaterra, pero su petición fue rechazada. Así, el 10 de mayo de 1866 el banco suspendía pagos, provocando el pánico entre sus clientes, que invadieron las oficinas del banco por todo el país. Aquello fue el punto de inflexión para que una situación financiera general mala deviniera en catástrofe. Más de 200 empresas, incluyendo otros bancos, acabaron quebrando después de que lo hiciera el Overend & Gurney.

Los responsables del banco fueron procesados por fraude al haber mentido, según la acusación, en la oferta de acciones hecha en 1865. El juez determinó que habían sido culpables de cometer un error grave, pero no había comportamiento criminal en sus acciones y fueron absueltos. El asesor del banco, en cambio, fue condenado.

Como vemos, nada nuevo bajo el Sol. Las crisis bancarias existían hace casi dos siglos y los patrones son similares con las actuales, desde el tropiezo, hasta la caída y las heridas.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Otras obras de Lewis Carroll

Lewis Carroll
El autor de "Alicia en el País de las Maravillas", Lewis Carroll, en realidad se llamaba Charles Lutwidge Dodgson. Y aunque es conocido como escritor, era también diácono anglicano, matemático, fotógrafo y algunas cosas más.

Publicó el libro de Alicia en 1865 y tuvo el bonito detalle de enviarle un ejemplar a una de las hijas de la reina Victoria de Inglaterra, que se llamaba también Alicia. La reina leyó el libro y le gustó el derroche de imaginación que contenía la obra. Tanto disfrutó de la lectura que envió una carta al autor elogiando su trabajo y solicitándole además que le enviara el resto de sus obras.

Carroll, que ya hemos dicho que era matemático, hizo los cálculos y convino que lo mejor era satisfacer la petición de la reina. Así que le envió el resto de su obra: varios libros de trigonometría, álgebra, geometría y ajedrez. Creo que habría merecido la pena ver la cara de la reina cuando viera el resto de la obra de Carroll. Y la gran pregunta es: ¿leería la reina estas obras?

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