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martes, 29 de noviembre de 2011

Cuánto duró el Siglo de Oro

Hace unos días hablaba con un amigo en torno al Siglo de Oro y calculábamos que comenzaba con el siglo XVI y acababa en torno a 1650. Como ven, redondeábamos fechas al no saber los años exactos. Y como esa ignorancia no está bien, ahí va esta entrada.

Comienza a contarse esta época de apogeo de la cultura española en el año 1492, y no por el descubrimiento o la conquista de Granada, como podríamos suponer. El hecho significativo culturalmente que sirve de inicio para el Siglo de Oro es la publicación de la Gramática Castellana de Nebrija. Sin duda, un hecho más cultural que el final de la Reconquista o el Nuevo Mundo.

Y pasando por el Renacimiento y el Barroco, especialmente, la época de los grandes entre los grandes en la historia cultural de España acaba en 1681 con la muerte de Pedro Calderón de la Barca. Así, el siglo de Oro son casi dos siglos y no comienza o acaba con una fecha redonda, sino que va desde una publicación hasta una muerte, como deben ser los finales.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Ron, sodomía y latigazos

La frase que da título a esta entrada es atribuida a Winston Churchill. Se dice que pronunció frente al Consejo del Almirantazgo algo como “no me vengan con la tradición naval, no es más que ron, sodomía y latigazos".

La primera fuente al respecto de esta frase está en el diario de Harold Nicolson, un diplomático británico. El texto exacto, que difiere un poco de la versión más popular, es: “Naval tradition? Naval tradition? said Winston. Monstrous. Nothing but rum, sodomy, prayers and the lash”.

Como vemos, por el camino se han perdido las oraciones (prayers). Y esto ha ocurrido porque prevalece la versión de Peter Gretton. Este cuenta en un libro cómo Churchill, poco después de convertirse en Primer Lord del Almirantazgo, en 1911, abogó por un cambio de naves en la marina en el que el carbón dejara paso a derivados del petróleo. Entonces alguien habló de la tradición naval inglesa y Churchill le espetó la frase.

Y dicho todo esto, el propio interesado, Churchill, desmintió haber dicho nunca tales palabras. Cuando le preguntaron directamente al respecto, contestó: “Nunca he dicho eso, aunque me hubiera gustado”.

Resumiendo todo esto, una frase que se atribuye a Churchill, que posiblemente nunca fue pronunciada por este, pero que forma parte de la cultura popular.

Fuente: www.thisdayinquotes.com

domingo, 27 de noviembre de 2011

El origen del caqui

De nuevo, en la curistoria de hoy, moda, corte y confección. Ya hablamos de la balaclava, del cardigan, de la rebeca e incluso de los pantalones. Hoy, el caqui, del inglés, khaki.

En 1846, un teniente general inglés llamado Sir Harry Burnett Lumsden, destinado en India, adoptó una vestimenta local como traje de faena, parecida a un pijama, en lugar de las prendas británicas, blancas y mucho más pesadas. Las nuevas prendas fueron teñidas para que su color fuera parecido al terreno del entorno y así fueran más adecuadas para el trabajo. Digamos que aguantaban con más dignidad la suciedad y el polvo. Y precisamente esta última palabra es el origen del nombre. Polvo en hindú es kaki y de ahí viene el nombre del color en un primer momento y, finalmente, de la prenda.

En 1884 el ejército británico adoptó aquel uniforme que había creado Lumsden como oficial y unos años después, en 1894, lo hizo los EEUU. De ahí, a nuestro día a día y a ser un color conocido por todos y muy común. Pero, no lo olviden, su nombre es “polvo” y su origen se debe a que disimula la suciedad mucho más que el blanco.

jueves, 24 de noviembre de 2011

No cualquiera puede ser presidente de EEUU

Hace un par de días, conversando con un amigo, me enteré de que es requerimiento necesario para ser presidente o vicepresidente de los EEUU haber nacido allí. Este requerimiento está consignado en la Constitución y su objetivo inicial era evitar que los aristócratas extranjeros llegaran a dominar el país. Hay alguna controversia con respecto a la interpretación del texto exacto de la Constitución, pero no entraremos en detalles.

En un primer momento puede parecer que este tema no debe afectar a mucha gente que desee ser presidente, pero no es así. Hay un buen listado de personas que han tenido problemas en sus carreras políticas por este tema. Por supuesto, en ocasiones se ha usado en contra de un determinado candidato casi a la desesperada, alegando que no había nacido en territorio de EEUU.

Por ejemplo, John McCain, nacido en 1936 en una base aérea naval en la zona del Canal de Panamá, tuvo ciertos problemas con este tema. También Barack Obama fue atacado en su momento por el mismo requerimiento. Se argumentó que a pesar de haber nacido en Honolulu, Hawaii, su padre era originario de Kenia, cuando este país era colonia británica, y que ello impedía que fuera un ciudadano americano completo y que por lo tanto no debía optar a la presidencia. Que ambos padres sean nacidos en EEUU también es un punto importante.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Limpieza de sangre en El Escorial

En el siglo XVI, ya lo hemos comentado en otras ocasiones, era vital la limpieza de sangre, es decir, ser de familia cristiana y con algo de nobleza. Por ejemplo,era necesario para ingresar en un monasterio. Concretamente en el monasterio de El Escorial las normas eran muy estrictas y tenían en cuenta estas cosas.

Se solía entrar a formar parte del monasterio cuando se era niño, entre los 9 y los 13 años, y se debía demostrar la limpieza de sangre. Este requerimiento era uno de los principales y estaba escrito en los estatutos de la orden a de San Jerónimo. Lo curioso es que la limpieza de sangre no se paraba únicamente en la exclusión de todos aquellos con algún ascendiente, por lejano que fuera, judío o morisco, sino que también hacía otras distinciones. No podían formar parte de la congregación niños cuyos padres tuvieran trabajos viles. Este tipo de oficios eran cosas tan simples como herrero, arriero, molinero, mesonero, pregonero, porquerizo, zapatero… En realidad, casi era necesario ser hijo de hidalgo o labrador para poder ser monje.

martes, 22 de noviembre de 2011

El hermano del rey muerto de un disparo accidental

El domingo pasado publicaba el diario El Mundo, en el suplemento Crónica, unas páginas dedicadas a los contenidos del libro “El precio del trono”, de Pilar Urbano (editorial Planeta), que analiza al rey de España: Juan Carlos I. En esas páginas del diario narraban uno de los momentos más trágicos de la vida del rey: el día que mató accidentalmente a su hermano.

Alfonso de Borbón y Borbón Dos―Sicilias, hermano del actual rey de España, había nacido en 1941 en Roma. Durante unas vacaciones de Semana Santa en Estoril, en 1956, estaba jugando con su hermano Juan Carlos cuando ocurrió la tragedia. Era el 29 de marzo y, según parece, Juan Carlos (18 años) estaba estudiando cuando su hermano (15 años) entró en la habitación simulando que le disparaba con una metralleta: “¡ratatatatatata!”. Juan Carlos, sacó de un cajón de la mesa en la que estaba estudiando una pistola pensando que estaba descargada y le siguió el juego. Durante el mismo, Juan Carlos apretó el gatillo y el arma se disparó. Alfonso cayó fulminado ya que el proyectil le había dado en la frente. Murió al instante.

Este accidente marcó al rey de España de manera profunda, como no podría ser de otro modo. Por orden de Franco la nota oficial narraba los hechos de otro modo: “Mientras el infante Don Alfonso de Borbón limpiaba un revolver con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y lo mató en pocos minutos”.

Hay en el artículo, entiendo que sacadas del libro original, unas palabras, entiendo que de Don Juan, padre de mabos, que me han parecido dignas de mención. Dice que “Santiago, el otro hijo que nació muerto y ni pasó a la historia, vino a la vida lleno de muerte; Alfonsito se ha ido a la muerte lleno de vida".

lunes, 21 de noviembre de 2011

El último muerto de la Primera Guerra mundial

Hace 10 días fue el aniversario del final de la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra, como también se conoce este conflicto, comenzó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918.

Supuestamente todas las acciones de guerra debían detenerse a las 11AM del 11 de noviembre. Y digo supuestamente porque en algunos sitios los disparos siguieron. Según las notas de un capitán británico: A las 11:15AM tuvimos que acabar con un soldado enemigo que insistía en seguir disparando con su ametralladora. El armisticio ya era efectivo pero, ¿qué podíamos hacer? Quizás tuviera su reloj estropeado. En cualquier caso, es posible que fuera el último alemán muerto en aquella guerra

Fuente: Military's strangest campaigns and characters, de Tom Quinn

domingo, 20 de noviembre de 2011

Qué es un mandoble

A finales del siglo XV se hicieron populares un tipo de espadas mucho más grande de lo habitual, especialmente en Alemania. Eran los mandobles, es decir, espadas diseñadas para ser manejadas con ambas manos. Los mercenarios o lansquenetes que las manejaban se cobraban doble sueldo y, según parece, se lo ganaban, y no sólo por el esfuerzo necesario para mover semejantes armas. La longitud de los mandobles estaba en torno al metro y medio.

Estas espadas también se utilizaban en muchos casos en ceremonias, es decir, eran “espadas de parada”. Estas solían tener diseños tan extraños y sobrecargados que no eran útiles para el combate real. Un ejemplo eran los mandobles con la hoja en forma de “ondas”, poco útil para cortar.

El uso en batalla de los mandobles tenía como objetivo romper las líneas enemigas. Dando mandobles, nunca mejor dicho, un grupo de lansquenetes podría echare a perder una formación de piqueros. Personalmente no creo que este arma fuera muy útil en un combate cuerpo a cuerpo. Otro uso común de los mandobles eran las ejecuciones. Con el reo sujeto, el golpe era terrible y efectivo. Algunos de los mandobles usados en las ejecuciones se mostraban luego en los edificios públicos como elemento de disuasión.

Fuente: Arma, de Richard Holmes

jueves, 17 de noviembre de 2011

La Vaquilla, intercambiando papel y tabaco

Comenzaré diciendo que "La Vaquilla", la película del gran Berlanga, tiene algunas cuestiones que no por parecernos absurdas e hilarantes están lejos de la realidad. En concreto, hay un momento, al comienzo de la película, en el que se juntan soldados nacionales y republicanos para intercambiar papel de liar y tabaco, ya que unos tienen tabaco y les falta el papel, y en el bando enemigo las existencias son justo las contrarias. Así, fumaban todos.

Pues cuenta un señor llamado Aquilino Núñez, combatiente nacional en el frente de Somosierra, lo siguiente: “En una ocasión teníamos que bajar a por leña a una zona de olivos que estaba entre las dos líneas y allí nos juntamos con los republicanos que habían ido a por lo mismo, y nos juntamos los de los bandos y conversábamos. Ellos nos daban papel de fumar y nosotros les dábamos tabaco. Llegaba un momento en que cortábamos el olivo, cada uno cogía lo suyo y cada uno para su lado”.

Ejemplos como este hay varios, pero que no sirva esto para restar seriedad al asunto, ya que también rebosó sangre, crueldad y muerte por los cuatro costados aquella guerra. Y acabemos con la vaquilla, esa vaquilla que es España, tal y como finaliza la película. Inviertan un ratito en la película, pasaran un buen rato, se lo aseguro.

Fuente: Historias orales de la Guerra Civil, de Alfonso Bullón de Mendoza y Álvaro de Diego

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Earl Van Dorn, tres guerras y un cornudo

Earl Van Dorn fue un militar estadounidense que luchó en la guerra entre los EEUU y México y que combatió contra algunas tribus de nativos. Durante la guerra Civil de los EEUU fue general en el bando confederado, al parecer con poco éxito, pero con un mando importante. Pero no tiene que ver con su carrera militar la cuestión que lo trae a Curistoria.

En su vida civil, nuestro hombre era un romántico, escribía poesía y las mujeres eran una de sus debilidades. Y esta debilidad, tan común por otra parte, es lo que le llevó a la tumba. Por supuesto, a manos de un marido despechado.

Ocurrió en 1863, cuando comenzó a ser vox populi su vida amorosa. Un periodista llegó a referirse a él como el terror de los maridos feos poco antes de su muerte. En mayo de aquel año, el doctor James Bodie, con cuya mujer Van Dorn tenía un idilio, entró en su casa y le disparó mientras estaba escribiendo. El cornudo, si me permiten la expresión, fue juzgado pero nunca fue condenado. En su defensa alegó que Van Dorn había violado la santificación de su hogar.

La verdad es que es sorprendente que un tipo que ha luchado en tres conflictos, que se ha pasado media vida envuelto en batallas, sea capaz de dejarse matar sentado en el despacho de casa. Y todo por no haber sido lo suficientemente discreto en un lío de faldas. Es más, el asesino fue un doctor. Es decir, el militar, que se supone que debe disparar, acabó muerto y el doctor, que se supone debe salvar vidas, fue el asesino.

martes, 15 de noviembre de 2011

Los hijos de Carlos V

Ayer les contaba el origen del sobrenombre “Jeromín” con el que se conocía a don Juan de Austria, y les dije que otro día hablaría de los hijos de Carlos V. Allá vamos. Y es que el rey español, conocido como Carlos I, como Carlos V, como Carlos de Austria, como Carlos de Habsburgo; el hombre que fue Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; tuvo una vida descendencia acorde a estos nombres.

Se casó en 1526 con Isabel de Portugal y de dicho matrimonio nacieron los siguientes hijos:
  • Felipe II de España.
  • María de Austria.
  • Fernando.
  • Juana de Austria.
  • Juan.
  • Juan, que nació un año después de morir el anterior Juan, y que al nacer provocó la muerte de su madre por complicaciones con el parto.
Pero Carlos V también tuvo una vida extramatrimonial entretenida, y de la misma nacieron los siguientes hijos:
  • Isabel de Castilla.
  • Margarita de Austria.
  • Juana de Austria.
  • Tadea de Austria.
  • Juan de Austria

Es importante remarcar que cada uno de estos hijos bastardos del rey fue fruto de su relación con una mujer diferente. Es decir, todos son hermanastros pero ninguno es hermano de otro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

También los guardias civiles tienen madre


Hay imágenes que valen algunas palabras, y la portada de ABC del 27 de marzo de 1931 es una muestra de ello. La foto de portada de aquel día tiene un texto tan genial como obvio: “También los guardias civiles tienen madre”. Y para ilustrarlo mostraba una foto a toda página de doña Isabel García, madre del guardia civil Hermógenes Domínguez, “muerto en cumplimiento de su deber durante los sucesos de la calle Atocha”.

Podría escribir mil palabras sobre la foto y sobre la figura de esa enlutada madre, pero vamos a dejarlo de lado. Su hijo había fallecido de un disparo un par de días antes durante unos disturbios, mientras cumplía con su deber. Y algún redactor de ABC acertó con la frase perfecta para humanizar aquel hecho, que en época de disturbios podría parecer casi normal.

Creo que voy a comenzar a utilizar esta frase a menudo: “También los guardias civiles tienen madre”. Genial.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Quién era Jeromín?

El protagonista de la curistoria de hoy es uno de los personajes de la historia de España con una vida más interesante. Nacido entre 1545 y 1547, no se sabe con seguridad la fecha exacta, era hijo de Carlos V y Bárbara Blomberg, y por lo tanto uno de los hijos bastardos del rey español. En otra curistoria hablaré de los hijos de Carlos V, que también tiene su aquel la cosa.

Se dice que nació el 24 de febrero. Pero como ese mismo era en el que había nacido Carlos V, es posible que se pusiera dicha fecha por esa razón y en realidad no se conozca nada sobre la fecha exacta de nacimiento. Como habrán adivinado algunos, el protagonista no es otro que don Juan de Austria, que llegaría a ser un gran militar y diplomático durante el reinado de su hermanastro Felipe II.

Se conocía a este hombre como Jeromín cuando fue presentado al rey español, su padre, un tiempo después de su nacimiento. La madre de don Juan de Austria se había casado al poco de nacer este con Jerónimo Píramo Kegell, y de ahí que al muchacho se le llamara Jeromín, en “honor” al nombre de su padrastro.

Este diminutivo, casi infantil, no corresponde con la vida que llevaría de adulto el hijo de Carlos V y hermano de Felipe II, posiblemente los dos hombres más poderosos de su tiempo. Más tarde se ganó el nombre de don Juan de Austria.

jueves, 10 de noviembre de 2011

El día que Drake quemó las barbas del rey de España

En los últimos días de abril de 1587 la reina Isabel I de Inglaterra puso en marcha una operación contra la armada española. Siendo Felipe II rey de España, se estaba planteando crear una gran escuadra naval destinada a invadir Inglaterra. Se estaba preparando la Armada Invencible.

La operación británica tenía como objetivo destruir parte de los barcos españoles antes de que salieran de puerto. El encargado de llevar a cabo el plan fue sir Francis Drake, el pirata. Maestro de los mares y genio en su campo, navegó hasta las inmediaciones de Cádiz y a pesar de los cañones costeros y de las galeras de guerra españolas, atacó con éxito la armada en puerto.

Drake hundió un buen número de naves, concretamente unas 33. De todo tipo, desde galeones hasta barcos mercantes. Una vez hecha la tarea, salió de allí el pirata sin muchos problemas y con pocos daños.

No es que pérdida real de barcos para el Imperio Español fuera muy grande, pero el hecho en sí mismo fue un auténtico “¡zás! en toda la boca”. Felipe II comentó: “la pérdida no fue demasiado grande, pero el atrevimiento sí que lo fue”. Por su parte, sir Francis Drake se jactó después de la hazaña diciendo que había “quemado las barbas del rey de España

Fuente: Batalla, de R.G. Grant

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La batalla de Beda Fomm

Tengo la sensación de que hace mucho tiempo que no les cuento una Curistoria relativa a una batalla. En este caso, una de la Segunda Guerra Mundial: Beda Fomm. El hecho se engloba en la operación Compass que el ejército aliado puso en marcha en el norte de África entre diciembre de 1940 y febrero de 1941.

Beda Fomm es un pequeño pueblo costero libio por el que los italianos tenía previsto evacuar la zona debido al éxito de la operación Compass, de la que hablaba hace un momento, a finales de enero de 1941. La 7ª División Blindada británica tenía como misión interceptar al ejército italiano en su marcha, pero su movimiento, como división completa, era muy lento, por lo que lanzaron un “grupo avanzado”. Este grupo llegó a Beda Fomm el 5 de febrero y allí se dispuso a bloquear la huida del 10º Ejército Italiano. El destacamento británico lo formaban unos 2000 hombres, un escuadrón de tanques ligeros y poco más. Frente a esto, 25.000 italianos con 200 tanques.

Después de duros combates, que en muchas ocasiones llegaron al cuerpo a cuerpo, los italianos se rindieron. Los británicos habían perdido unos 50 hombres, con una importante inferioridad numérica al comienzo del combate, y lo italianos se habían dejado, heridos o muertos, 1.500 hombres en la pelea. A esto, hay que sumar que cayeron prisioneros, al rendirse, unos 25.000 hombres en manos británicas.

El Papa tiene dos y le cuelgan bien

La historia de los Papas durante gran parte de la historia aconsejaba ser cuidadoso con el elegido, porque era hombre poderoso y en ocasiones más que el representante de Dios parecía un aliado del diablo. Lo primero de todo, como es lógico, era comprobar que el Papa era un hombre, y ahora verán por qué y cómo.

Todo comenzó con la leyenda de la Papisa Juana, que narraba cómo una mujer había sido Papa durante unos años engañando a todos. De esto, leyenda como digo, surgió la liturgia de comprobar los atributos sexuales del papable, para comprobar que era un hombre.

El Papa se sentaba en una silla especial que tenía un agujero por el que colgaban, y nunca mejor dicho, los genitales del Papa. Entonces, otro alto cargo de la Iglesia comprobaba que aquello que pendía era lo que tenía que ser. No sé si lo comprobaba con los ojos o con las manos. Y entonces, si todo era correcto, el fedatario decía aquello de Duos habet et bene pendentes, es decir, “tiene dos y cuelgan bien”. A lo que todos respondían Deo Gratias.

No les voy a negar que se me ocurren mil chistes y bromas que hacer para cerrar la entrada de hoy, pero me voy a contener por respeto a ustedes y para que esto no se desmadre, que sería lo sencillo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Chaplin perdió un concurso de imitadores

La curistoria de hoy la había escuchado hace tiempo, pero siempre la di por falsa. Hoy, consultando la Wikipedia, he acabado en la página de Snopes, un lugar en el que se dedican a comprobar leyendas urbanas y mitos, determinando si son falsas o reales. Y dan la historia por cierta.

Ya les he contado alguna vez el nivel de fama que llegó a alcanzar Chaplin en las primeras décadas del siglo pasado. Su personaje de vagabundo llegó a ser tan popular que era imitado como un arquetipo de comicidad. En 1915, en un concurso organizado para imitadores de Chaplin, el propio Chaplin participó.

Su intervención no fue nada exitosa y ni siquiera se clasificó para la ronda final del concurso. Aquel concurso tuvo lugar en San Francisco y, supongo, Chaplin participó más por juego que por otra cosa y seguramente exageró los movimientos o gestos o hizo algo para divertirse, lo que le llevó a perder. O quizás no, quizás sus imitadores ya eran mejor que el propio Chaplin metiéndose en la piel del personaje que este había creado.

Otras entradas:
Los Oscars de Charles Chaplin.
El debut artístico de Chaplin.
La estatura de Chaplin.

domingo, 6 de noviembre de 2011

No llevar sombrero es de rojos

Julio Camba, sin sombrero
Ahora que estamos en campaña electoral y que es época de encuestas, cálculos y suposiciones, voy a escribir una entrada sobre cómo diferenciar el sentimiento político de los hombres fácilmente, a través del sombrero. Este científico método tiene años a sus espaldas, ya que data de los días posteriores a la Guerra Civil Española.

En mayo de 1939, un mes después de finalizado el conflicto y conocido el vencedor, todo el mundo intentaba acercar el ascua a su sardina. Por supuesto, también los vendedores de sombreros. Todo comenzó cuando Julio Camba, un periodista y escritor de la época, publicaba en el diario Ya un artículo diciendo que la elegancia y la civilización habían vuelto a Madrid, ya que se volvían a ver sombreros por las calles. Decía Camba que durante el tiempo en que Madrid había estado bajo dominio de los “rojos” la gente no usaba sombrero.

Y aprovechando las palabras de Camba, un vendedor de sombreros madrileño se subió al carro y acuñó un slogan que le reportó importantes ventas: “Los rojos no usaban sombrero”. La ocurrencia tuvo un éxito notable y Madrid se pobló de hombres cubiertos. Supongo que muchos lo usaban más por no parecer rojos que por elegancia o ganas, pero es lógico.

Bien, explicado todo esto, únicamente tendremos que salir a la calle y contar los hombres con sombrero y sin él para poder realizar nuestras propias proyecciones de voto y nuestros pronósticos. ¡Ojo! Que las elecciones sean en noviembre quizás beneficie a la derecha en el recuento por aquello de que el frío hace recomendable en muchos casos taparse la cabeza. En cualquier caso, el ajuste del error por este hecho lo dejo en sus manos. Suerte.

Gracias a @sgoros por la imagen original.
Fuente: La España de la posguerra (1939-1953), de Fernando Vizcaíno Casas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pedro Serrano, naúfrago



Ayer comentaba con un amigo, mientras comíamos, la cantidad de historias interesantes que hay en torno a los conquistadores y exploradores del Nuevo Mundo durante el siglo XV y XVI. Hoy les traigo a ustedes un ejemplo de ello, en concreto, la historia de Pedro Serrano.

Este capitán español tuvo la mala suerte de naufragar en el Mar Caribe en 1526, y simultáneamente tuvo la buena suerte de salir vivo del trance. Fue el único miembro de la tripulación que sobrevivió. Nuestro hombre se vio solo en un lugar sin casi vegetación y sin fuentes de agua dulce. Serrano no se amilanó por todo esto y comenzó a cazar pájaros y a pescar para procurarse alimento y a recoger agua de lluvia para no morir de sed.

Cuando llevaba tres meses allí perdido, solo y sin un triste balón de voleibol con el que hablar, llegó a la isla el superviviente de otro naufragio. Con compañía, lo que haría la situación más llevadera, Serrano seguía esperando que lo rescataran, pero aquel pedazo de tierra no estaba en las cartas marinas de la época y la zona no debía tener mucho tráfico. Viendo que todo el que pasaba por allí acababa naufragando, tampoco parece extraño. Aunque sea un tópico de las historias de este tipo, aquellos hombres construyeron un refugio y cuando había maderas que quemar, restos del algún naufragio, intentaban que el humo fuera visible para ser rescatados.

En 1534 aquella paciencia y aquella capacidad de resistencia tuvieron por fin recompensa. Un galeón divisó el humo y un bote fue enviado para rescatarlos. 8 años había durado la aventura para Serrano y su compañero. Este último tuvo la mala suerte, después de resistir años en una isla desierta, de morir a bordo del galeón. Me recuerda el final de este hombre a aquello de remar y remar para ahogarse en la orilla.

Pedro Serrano volvió a España y se convirtió en un hombre famoso en Europa. Ganó una buena cantidad de dinero y todos le admiraban por aquella aventura que narraba. El relato de este hombre, que él mismo narró, está conservado en el Archivo General de Indias de Sevilla. Por cierto, el banco de arena en el que naufragó se llama hoy Serrana Bank (Banco de Serrana) en su honor.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El hombre de Piltdown

1912, Piltdown, Inglaterra. Un obrero encuentra en una cantera unos restos fósiles formados por una parte de un cráneo, un diente suelto y una mandíbula con más dientes y entrega todo ello a un arqueólogo aficionado hasta aquel momento: Charles Dawson. Este presenta el hallazgo junto con otro paleontólogo no ya  aficionado sino muy reputado, en la Sociedad Geológica de Londres.

Se comenzó a decir entonces que por fin se había encontrado el famoso eslabón perdido de la evolución del hombre, ya que los restos coincidían con lo que la comunidad científica esperaba que fuera dicho eslabón perdido. La bola de nieve comenzó a rodar y a crecer y Dawson y sus restos se hicieron famosos y reconocidos.

Entonces entró en escena un dentista llamado A.T. Marston, que dijo que la mandíbula era de un orangután, el diente suelto de un mono y el trozo de cráneo correspondía a un humano. Esto hizo sospechar del hallazgo y, por primera vez, se hizo un estudio detallado sobre el mismo. Se encontró que todo era un fraude y que los restos habían sido tratados químicamente para que tuvieran uniformidad y parecieran de otra época.

No está claro quién fue el instigador del fraude, pero Dawson ha pasado a la historia como el principal implicado. También se habla del profesor Sollas e incluso de Conan Doyle, pero lo más sorprendente es cómo el engañó caló hondo en aquel momento. Supongo que querían creer que aquello era cierto y esto, junto con la falta de estudios sobre los restos, provocó la ilusión. Una ilusión que duró más de 40 años y que ha sido uno de los mayores fraudes de la historia de la paleontología.

martes, 1 de noviembre de 2011

El discurso de Lincoln en Gettysburg

Supongo que algunos de ustedes estarán de acuerdo conmigo en que hay discursos en la historia que son auténticas maravillas y que suponen un vehículo perfecto para conocer qué ocurrió en aquel momento y cómo pensaba el orador en cuestión. Desde los grandes discursos de Grecia hasta los discursos políticos de hace apenas unos años, hay muchos dignos de mención y que merecen una pausada lectura.

Uno de los discursos más famosos de todos los tiempos es el que pronunció Abraham Lincoln en Gettysburg el 19 de noviembre de 1863, poco más de cuatro meses después de la gran batalla homónima de la Guerra Civil de los EEUU. Aquel día fue un discurso secundario, no era lo más significativo de la agenda del día, pero ha sido el que ha pasado a los libros de historia.

El plato fuerte era un discurso de Edward Everett, de casi 14.000 palabras y que duró unas dos horas. Frente a esto, las menos de 300 palabras de Lincoln son toda una lección de síntesis. Curiosamente, ninguno de los periodistas que estaban aquel día en el acto consideró las palabras de Lincoln como importantes. No me refiero a la transcripción del discurso entero, sino a alguna frase destacada en la nota que enviaron a sus medios. Ni siquiera eso. Todo se solucionó con un “el Presidente también dijo unas palabras”.

Por cierto, siendo hoy el Día de Todos los Santos y mañana el Día de los Difuntos, creo que conviene apuntar que este discurso fue pronunciado en la Dedicatoria del Cementerio Nacional de los Soldados en Gettysburg.

En la wikipedia pueden leer el discurso.

Joseph Henry, un gran científico

Hay casos en la historia en los que un hombre hace méritos suficientes para ser recordado décadas después, pero que por unas cosas u otras queda en un segundo plano. Joseph Henry, un físico estadounidense nacido en 1797, es uno de estos casos.

Trabajó en el campo de la inducción electromagnética en paralelo y sin conocer los trabajos de Faraday. Finalmente, fue este el que se llevó la fama y los méritos, debido a la tardanza de Henry en publicar sus avances. No quiere esto decir que se adelantara a Faraday, sino que este le ganó “por la mano” ya que ambos descubrieron lo mismo trabajando de forma independiente.

En 1831 inventó el telégrafo, y posteriormente lo mejoró sensiblemente para que pudiera ser usado en distancias muy largas. No patentó su idea y desarrollo y finalmente Samuel Morse, ayudado por el propio Henry, puso el invento en marcha en 1839.

Henry fue director del Instituto Smithsonian y como tal recibía peticiones de mucha gente. Uno de estos peticionarios fue Alexander Graham Bell, que en marzo de 1875 le entregó una carta de presentación. Henry le concedió audiencia y Bell le contó su teoría sobre cómo transmitir la voz y nuestro hombre le animó a hacer su invento realidad y le apoyó en sus avances. De hecho, el invento de Bell, el teléfono, habría sido imposible sin ciertos trabajos anteriores de Henry.

No es que Joseph Henry no fuera un hombre respetado y admirado en su momento, que lo fue, sino que posiblemente habría sido aún más importante para la historia de la ciencia si hubiera sido capaz de dar un poco de resonancia a sus trabajos lo antes posible. Por cierto, la unidad de inductancia se henrio en su honor.

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