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martes, 31 de mayo de 2011

La vida del leproso en la Edad Media

Cuando en la Edad Media un hombre padecía lepra, la sociedad le situaba al margen de todo y tenía que cambiar su vida para no contactar con cualquier hombre “sano”, o lo que es lo mismo, era condenado a la soledad de los caminos.

El enfermo debía abandonar el lugar donde vivía y comenzar a vagar por el campo, en soledad. Tenía prohibido acercarse a cualquier grupo de personas. Antes de hacerle abandonar la villa o el castillo, se le entregaba un ajuar compuesto por una capucha gris, que guardaba de la vista del resto sus horribles heridas, unas botas de piel, un bastón, unas sábana para poder dormir sin tocar nada, una taza, un cuchillo y un plato para que nunca compartiera estos enseres con otros y, por último, unas castañuelas o una campanilla para ir avisando de su presencia al hacerla sonar y evitar así el contacto.

Los enfermos de lepra tenían prohibido acercarse a los molinos, mercados y tabernas. No podían tocar cuerdas o postes en los puentes y no podían beber, tocar o bañarse en los arroyos o ríos.


Después de este tiempo de vagabundeo por los caminos, condenado al ostracismo, mientras la enfermada avanzaba, el leproso acababa siendo internado en un hospital propio para este tipo de enfermos, donde pasaba el tiempo hasta su muerte.

lunes, 30 de mayo de 2011

Origen de la palabra Culé


He de confesar que no me gusta el fútbol, en absoluto. De hecho, hace años que no veo un partido, ni siquiera vi la final del mundial que ganó España. Y digo esto para que no sospechen que hay cualquier tipo de preferencia en lo que voy a contarles, que no es más que el origen de la palabra “culé” para designar a los hinchas o aficionados del FC Barcelona.

Según la Wikipedia, durante la década de 1910 el Barcelona ya era un club con cierto palmarés deportivo (general, no sólo futbolístico) y era popular en Cataluña. El equipo de fútbol jugaba sus partidos en un campo en la calle Industria. El estadio se llenaba hasta los topes en cada partido y tal es así que en la cima misma del graderío había aficionados sentados, mostrando sus posaderas a los viandantes de aquella calle Industria que pasaban junto al estadio. Así, desde la calle se veía un muestrario de culos pertenecientes a los aficionados del Barcelona y de ahí nació la palabra “culé”.

Por cierto, mi enhorabuena a los culés por el buen año y por la victoria del pasado fin de semana.

domingo, 29 de mayo de 2011

¿En qué idioma habló Dios a su pueblo?


En la faz de la tierra corren mil razas y los idiomas y lenguajes que usan son aún más en número. Esta diversidad de modos de entenderse llevó al hombre, siglos atrás, a preguntarse cuál había sido el lenguaje usado por Dios para dirigirse a ellos.

Hay varias pruebas y experimentos que se han llevado a cabo durante los siglos pasados para intentar aclarar este dilema. Algunas nos han llegado más en la fantasía que en la realidad y otras están sensatamente documentadas. El experimento, en muchos casos, se trazaba en el aislamiento de unos niños desde su nacimiento para comprobar cuál era su idioma una vez que hablaran. Ese idioma, innato, no aprendido, sería el más profundo dentro del ser humano y por lo tanto aquel que usara Dios en su “charla” con el hombre.

El faraón de Egipto Psammetichus o el rey Jaime IV de Escocia llevaron a cabo el experimento. La prueba más documentada de todas fue la de un emperador mongol: Akbar Jan, a principios del siglo XVI. Lo relató un jesuita en 1708 en un libro sobre los mongoles. El emperador tomó unos cuantos niños recién nacidos y los encerró de tal modo que no tuvieran contacto alguno con nadie que fuera capaz de hablar. Los cuidadores eran sordomudos y así transcurrieron sus primeros años. Entonces, el mismo emperador junto con algunos sabios conocedores de lenguas, se dirigieron a los niños para ver su idioma y su forma de hablar. Por supuesto, los niños no hablaban nada, eran mudos.

Fuente: El científico curioso, la ciencia del cerebro, de Francisco Mora

jueves, 26 de mayo de 2011

Romeo, Julieta, Shakespeare y Bandello: al César...


Montescos y Capuletos, enemigos en la tragedia que protagonizan Romeo y Julieta. Una de las más conocidas obras de la literatura de todos los tiempos y una historia que ha dado pie a otras muchas, que parten de aquella. Escrita en 1597 por William Shakespeare es una terrible tragedia que ha creado un arquetipo.

Por otro lado, es tan innata con el ser humano y al amor la situación que enmarca la historia que no es complicado encontrar precedentes, más o menos claros. Pero hay una obra en la que se inspiró Shakespeare de manera clara para su narración. Un cuento italiano escrito por Mateo Bandello, que fue traducido al inglés con el título de The tragical history of Romeus and Juliet en 1562. Como vemos, un claro precursor. En 1582, un escritor llamada William Painter escribió una versión en prosa de la historia, que también tuvo su aportación, como veremos.

Aunque Shakespeare dejó su marca personal e introdujo personajes, es obvio que partió de estas obras. De hecho, la obra de Bandello se considera la inspiración directa del Romeo y Julieta clásico. Bandello nació en torno a 1480 y no es Romeo y Julieta, según parece, la única obra suya que dio ideas al literato más famoso en lengua inglesa.

miércoles, 25 de mayo de 2011

El aceite en la cocina española del siglo XVI

Hoy voy a rescatar un texto que escribí hace un tiempo para un blog que hicimos sobre la serie de libros “Vivir en” de Esfera de los Libros. En concreto, voy a hablar de un detalle de la cocina del siglo XVI que contrasta enormemente con uno de los puntos de los que más presume y se enorgullece España actualmente: el acite.

La cocina en la España del siglo XVI era muy especiada, con una presencia abundante de pimienta. Esto era no sólo por gusto, sino también para ocultar algún posible mal sabor en los alimentos. Debido al uso de tanta especia la comida española era incomestible para muchos extranjeros.

Pero quizás lo que más llame la atención sea el poco uso que se hacía del aceite para cocinar, sustituido habitualmente por la manteca y el tocino. La explicación de este rechazo hacia el aceite está en que era un producto asociado a la cultura árabe y judía, lo que era suficiente para que no fuera bien visto en la cocina de un buen cristiano. Por supuesto, en aquel tiempo no era tema baladí parecer buen cristiano, en ocasiones iba la vida en ello.

martes, 24 de mayo de 2011

El verdadero Curro Jiménez


Todos, o al menos los que tengamos una cierta edad y seamos españoles, conocemos la serie de Curro Jiménez, que narra las aventuras de un bandolero en los primeros años del siglo XIX, durante la guerra contra el francés. Pero existió un bandolero real, sin duda menos amable y justo que el televisivo y más delincuente, que llevó ese nombre.

Nacido en la localidad de Cantillana en 1819, su nombre real era Andrés López Muñoz y fue conocido como “el barquero de Cantillana” o “Andrés el barquero”. Y a estos dos apodos hay que usar un tercero "Curro Jiménez". Como decía, menos romántico que el héroe de ficción, este hombre fue perseguido por la Guardia Civil por asesinato. Había matado por la espalda, según parece, a un miembro de cuerpo benemérito y herido a otros tres. Y a manos de ellos entregó su vida, junto a tres de los suyos.

En noviembre de 1849 la Guardia Civil, en la Serranía de Cazalla, cercó a los bandoleros. En la lucha murió “Curro Jiménez” a manos del teniente Castillo, el sargento primero Lasso, el guardia Santipérez y el cabo de granaderos Sánchez. Los primeros recibieron por aquel hecho la Cruz de San Fernando y los dos últimos la Cruz Sencilla de María Isabel Luisa. Así consta en una orden del Ministerio de la Guerra fechada en diciembre de aquel año 1849.

Por cierto, el primer capítulo de la serie protagonizada por Sancho Gracia se titula “El barquero de Cantillana”, en claro homenaje al bandolero real inspirador.

lunes, 23 de mayo de 2011

Isaac Newton: la zarpa del León


Isaac Newton fue un hombre con una mente maravillosa, creo que eso es conocido por todos. Sus dotes para las matemáticas eran innatas y su fama era enorme ya en su tiempo. Su cabeza funcionó perfectamente durante años, hasta que en 1692 una crisis nerviosa le dejó fuera de juego.

Pasó dos años retirado del mundo y cuando volvió a trabajar abandono la ciencia pura y se internó en los embarrados caminos de la teología y la alquimia. Buscaba un modo de fabricar oro a partir de materiales menos nobles. Pero aunque el uso no estuviera tan bien dirigido como en sus años de ciencia, su mente seguían funcionando muy bien.

Así, en 1696 un matemático suizo envió por toda Europa dos problemas para que alguien los solucionara. Cuando llegaron a manos de Newton, este los analizó y al día siguiente envió anónimamente las soluciones a Suiza. Cuando llegaron estas a manos del hombre que habría formulado las preguntas dijo: “Reconozco la zarpa del león”. A pesar de todo y del tiempo pasado, el matemático suizo reconoció la mano del genial Newton en aquellas respuestas.

Fuente: Momentos estelares de la Ciencia, de Isaac Asimov

jueves, 19 de mayo de 2011

William Harvey, alias Circulator


El tipo de la foto es William Harvey, un médico británico nacido en 1578 que fue pionero en describir cómo es la distribución de la sangre por el cuerpo, impulsada por el corazón. A pesar de hacerlo después de Servet, en su tiempo, sus teorías eran revolucionarias.

En 1628 publicó un libro de 52 páginas con un larguísimo texto en latín, aunque popularmente se conoce como Motus Cordis, lo que viene a ser, sobre el movimiento del corazón. En él exponía sus pensamientos sobre el sistema circulatorio. Su teoría no fue tomada muy en serio y, de hecho, perdió gran parte de la clientela que tenía como médico. Sus enemigos se mofaban de sus pensamientos y sus pacientes se ponían en otras manos, por precaución.

Tal es así, que se le puso el mote de “Circulator”. Pero no solo porque creyera que la sangre circulaba por el cuerpo, sino porque en latín coloquial (¿existe el latín coloquial?) esta palabra significa charlatán, y así se solían llamar a los vendedores de ungüentos.

Por lo tanto, difícilmente se podía encontrar un mote mejor para Harvey, al que el tiempo acabaría dando la razón, como otras tanta veces ha ocurrido.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Mensajes entre soldados

Durante la Primera Guerra Mundial, en Serbia, los soldados británicos y búlgaros intercambiaban mensajes con un método tan sencillo como curioso. Dejaban los mensajes escritos en pequeñas notas que clavaban en los árboles a medida que las líneas iban y venían, y los árboles que un día estaban en la zona de un bando estaban al día siguiente en el bando contrario.

Lo más curioso es que aquellos mensajes, que se contaban por docenas, no solían ser denigrantes, sino que tendían más hacia el humor y la burla ocurrente. Un buen ejemplo del tono de estos mensajes es el siguiente. En respuesta a un mensaje que habían dejado con anterioridad los británicos, cuando retomaron “el propio árbol”, vieron un mensaje que le habían dejado lo soldados enemigos: “Por el amor de Dios, británico, escribe en inglés la próxima vez. Tu francés es horrible”.

No hay que olvidar que además de dejarse notitas cariñosas, estos hombres dedicaban su tiempo a intentar matarse los unos a los otros.

Fuente: Millitary's strangest campaigns and characters, de Tom Quinn

martes, 17 de mayo de 2011

Los mismos perros con distintos collares


Una explicación al origen de la frase “los mismos perros con distintos collares”, lo sitúa en la boca de Fernando VII. Ya saben que el significado que hay detrás de este dicho viene a indicar que hay cambios superficiales en algo pero que en el fondo sigue siendo lo mismo que había antes de dichos cambios.

Según algunos historiadores del lenguaje, Fernando VII la pronunció cuando estaba pasando revista a un grupo de militares, aunque otros abogan por Fernando VII y algunos políticos. En cualquier caso, sería después de que Fernando VII recuperara el trono una vez acabada la Guerra de Independencia y venía a decir el rey que poco habían cambiado las cosas a pesar de la guerra y todo lo demás.

No deja de tener su lado oscuro la frase y la explicación, ya que el rey Fernando VII sí que era el mismo perro, incluso con el mismo collar, después de haber pasado una guerra, de haber tonteado con el enemigo que atropellaba a su pueblo y de haber estado “preso” del francés. Eso sí, siempre fue “Deseado” por su pueblo.

Fuente: Expresiones y dichos populares de José Calles y Belén Bermejo

lunes, 16 de mayo de 2011

Perros de batalla en la conquista de América

Durante la conquista de América, los perros eran un arma más a utilizar contra los indígenas por parte de los españoles. Al parecer, en el nuevo mundo solo se conocían unos perros pequeños y regordetes, poco agresivos y que por lo tanto no imponían. Los españoles se llevaron con ellos, embarcados, a unos perros enormes que usaban tanto para olfatear y evitar emboscadas como para atacar a los enemigos.

Aunque se les conocía como alanos de manera genérica, seguramente aquellos perros eran una mezcla de mastín y dogo. Bernardino de Sahagún decía que “los indios eran devorados por enormes perros con las orejas cortadas, ojos inyectados en sangre y enormes bocas con dientes en forma de cuchilla”.

Algún cronista de la época relata que estos perros eran más temidos que los caballos e incluso que las armas de los españoles. En las Antillas, se hizo famoso uno llamado Becerrillo, que según parece era enormemente fiero. Se le daba doble ración de comida y su dueño recibía un sueldo por cuidar del perro. Vasco Núñez de Balboa también tuvo como compañero de batalla un can famoso, Leoncillo de nombre. Su amo cobraba una soldada de ballestero por los servicios del perro en la batalla.

Fuente: Revista muy historia

domingo, 15 de mayo de 2011

La oración del Tercer Ejército de Patton


En diciembre de 1944 el general Patton y su ejército estaban estancados en territorio belga. Al ejército enemigo se sumaba una meteorología terrible: lluvia, niebla, inundaciones… Con aquellas condiciones el avance de las tropas era una misión casi imposible.

Desesperado por la situación, Patton llamó a uno de sus oficiales y le dijo que quería una oración para pedir que el tiempo mejorara. El oficial, supongo que asumiendo una orden de un superior sin rechistar, fuera esta cuál fuera, salió a buscar al capellán del Tercer Ejército, James O’Neill. Pattón le explicó que estaba cansado de luchar entre barro e inundaciones y le pidió que procurara que Dios hiciera algún trabajo a favor de su bando.

El capellán escribió una oración a Dios para que pararan las lluvias y para que el tiempo les permitiera combatir, y se la envió a Patton. Este dijo que quería 250.000 copias impresas de aquel texto. El general quería que cada hombre del tercer ejército rezara. El 22 de diciembre los soldados recibieron la oración escrita y, quién sabe porqué, pero el tiempo mejoró. Hubo seis días en los que el ejército de Patton pudo avanzar y luchar sin preocuparse por la meteorología.

Después de aquello Patton citó al capellán O’Neill y le dijo que era el hombre más popular de todo el centro de mando y le condecoró.

Por cierto, el texto exacto que escribió el capellán fue:
“Almighty and most merciful Father, we humbly beseech Thee, of Thy great goodness to restrain these inmoderate rains with which we had to content. Grant us fair weather for Battle. Graciously hearken to us as soldiers who call upon Thee that armed with. Thy power, we may advance from victory to victory and crush the oppression and wickedness of our enemies and establish Thy justice among men and nations. Amen."

miércoles, 11 de mayo de 2011

Bendandi y las predicciones de terremotos

Raffaele BendandiEsta mañana leía un artículo en El Mundo sobre Raffaele Bendandi, un italiano nacido en 1893 y que fue un científico o seudocientífico sin formación académica y de origen humilde. Le interesaron tanto los astros como el subsuelo, concretamente, los terremotos. Según la Wikipedia, Bendandi desarrolló una teoría después de que un terremoto sacudiera, literalmente, Messina en 1908. Esta teoría aboga por una explicación interplanetaria, es decir, los astros influyen en la Tierra lo suficiente como para provocar un terremoto. Nunca se publicó una explicación lógica y científica de la hipótesis por lo que la comunidad científica no considera a Bendandi más que como un charlatán.

Según El Mundo, este hombre descubrió cuatro nuevos planetas hace casi un siglo y adquirió cierta relevancia en su momento. En la Wikipedia figura que predijo un terremoto en 1923 con cierto tiempo de antelación y tan solo se equivocó en dos días en su aviso. También se comenta, en este caso con menos seguridad, que consiguió predecir uno en 1915.

Y hoy, 11 de mayo de 2011, según este tipo, que murió hace décadas, un terremoto iba a asolar Roma. Esto ha provocado que hoy en Roma haya habido multitud de comercios cerrados y que un 15%-20% de la población no haya acudido al trabajo. Y, lamentablemente, lo que ha ocurrido hoy ha sido que un terremoto de intensidad 5 ha causado la tragedia en Lorca, España. Diez personas han muerto y hay bastantes destrozos materiales.

En 1923 Bendandi se equivocó en 2 días, ¿es posible que hoy se equivocara en 1.200 kilómetros a la hora de calcular lo que decía en su profecía?

Para que conste, soy muy escéptico con todos estos temas, pero me ha resultado curioso, cuando menos.

martes, 10 de mayo de 2011

Seguir en sus trece

Benedicto XIIINacido como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor en 1328 en la provincia de Zaragoza y por lo tanto español, es poco más conocido como Benedicto XIII pero famoso por su apodo: Papa Luna. Este hombre, aunque Papa de nombre, perteneció a la obediencia de Aviñón, cuando la Iglesia tenía dos papas.

Es algo que me fascina, aquella lucha de poder en el seno de la Iglesia y cómo los dos papas se consideraban legitimados para serlo. Pero siendo este punto elemento necesario en lo que voy a contarles, no es la clave. La cuestión sobre la que trata la curistoria es que este papa Benedicto XIII se negaba a renunciar a su cargo eclesiástico, a pesar de lo acordado en el Concilio de Constanza. Finalmente se retiró, volviendo a España, al Castillo de Peñíscola, donde moriría en 1423 y allí mantuvo un pequeño grupo de apoyo y siguió llamándose a sí mismo papa Benedicto XIII.

Y por esta cabezonería y por ser el XIII el guarismo asociado a su nombre papal, es por lo que tenemos hoy en nuestro lenguaje la expresión “seguir en sus trece”, que como ustedes saben se usa precisamente para referirse a alguién obstinado y empeñado en algo.

lunes, 9 de mayo de 2011

El origen del apodo de El Empecinado

El EmpecinadoSiempre había pensado que el sobrenombre de “El Empecinado” con el que se conoce a Juan Martín Díez, legendario guerrillero vallisoletano que luchó en la Guerra de Independencia, tendría que ver con la primera aceptación de dicha palabra en el diccionario: obstinado, terco, pertinaz. Pero resulta que este guerrillero nació en Castrillo de Duero, el 5 de septiembre de 1775, y tiene esto más culpa en el apodo que su carácter. Puede que también fuera obstinado, terco y pertinaz, quién sabe, pero lo cierto es que primero fue su apodo y luego la definición conocida por todos.

Los naturales de Castrillo de Duero eran conocidos como empecinados, debido a la abundancia de pecina, que es un lodo negruzco que se forma en algunos charcos o cauces con poco agua. De este “gentilicio”, nace el mote del guerrillero, pero la cosa no acaba aquí. El 1814 a través de una Real Orden, Juan Martín Díaz recibió el honor oficial de poder usar como nombre “Empecinado”, tanto él como su descendencia. Este honor le fue otorgado por su lucha sin cuartel frente al enemigo francés. Y ahí cambió el significado de la palabra.

Hasta entonces, empecinado tenía connotaciones de suciedad y poco cuidado, por aquello del lodo. Después de la guerra, empecinado comenzó a tener el significado que hoy todos conocemos: obstinado, terco, pertinaz. Porque así fue Juan Martín en la guerra, de ese modo combatió y así cambio el sentido de ese curioso gentilicio que le había servido de apodo guerrillero.

domingo, 8 de mayo de 2011

El último verso de Antonio Machado

Tumba de Antonio Machado en CollioureAntonio Machado Ruiz, sevillano, no necesita presentación. Uno de los poetas más reconocidos del siglo XX español, está clasificado como miembro de la Generación del 98. Cuando estalla la Guerra Civil Española se establece en Valencia, zona republicana, concretamente en Rocafort. Allí vive desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1938. En aquel tiempo publica un buen número de artículos a favor de la república.

En enero de 1939, siendo consciente de que la victoria del ejército de Franco es algo ya inevitable, comienza el camino del exilio. A finales de aquel mes de enero llega a Collioure, en Francia, con casi nada más que lo puesto, acompañado, entre otros, por su madre. La enfermedad comienza a hacer severa mella en su salud y su estado empeoró día tras día, agravado por un apático estado de ánimo. El 22 de febrero muere Machado en el exilio, a unos pocos kilómetros de España. Tres días más tarde fallece también su madre.

En un bolsillo del abrigo del poeta, unos días después de su muerte, encontraron un papel con el último verso que había escrito:
Estos días azules y este sol de infancia.

jueves, 5 de mayo de 2011

El mago de Oz y los soldados australianos



El vídeo de arriba corresponde a una canción de la conocida película “El mago de Oz”. Según he podido leer en algún sitio (parece que hay un documental de la BBC que lo afirma), aunque en otros lo desmienten, esta canción era entonada por las tropas australianas en algunas de sus marchas durante la Segunda Guerra Mundial.

La explicación más lógica que he podido encontrar, que bien podía ser una explicación a posteriori y no existir razón alguna para ello, es que “Oz” en inglés es muy parecido en su pronunciación a “Aus”, y “Aussie” es una palabra que se utiliza en dicho idioma para referirse a los australianos. Proviene de Aus[tralia].

Y así, de Aussies a Ozzies y de una cosa a la otra saltamos y ya tenemos un enlace entre Oz y su mago y Australia y sus soldados.

En cualquier caso, si esto que cuento fuera cierto y no un cuento, que no lo aseguro, sería todo un espectáculo ver en plena marcha a los soldados australianos cantando como Judy Garland. Lo que sí me atrevo casi a asegurar es que no iban estos hombres bailando a saltitos mientras canturreaban como lo hacen Dorothy, el Hombre de Hojalata, el Espantapájaros y el León Cobarde en el vídeo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

¿Quiénes eran los ludistas?

Los ludistasUn argumento en contra de la tecnología que era común hace años era que los ordenadores, los robots y la tecnología en general, lo único que hace es destruir puestos de trabajos. No está en mi ánimo entrar en discusiones sobre lo absurdo que me parece, personalmente, este modo de pensar. Hace tan solo unos días volví a escuchar este argumento por parte de estos nuevos luditas, si me permiten llamarlos así. Porque, y de esto versa la entrada de hoy, vamos a hablar sobre ludismo.

El ludismo fue un movimiento obrero que surgió en Inglaterra en el siglo XIX y que odiaba las máquinas, abogando por su eliminación del mundo laboral al ser enemgio de la mano de obra humana y los derechos de los trabajadores. Este odio se transformaba en ataques a las máquinas en las empresas, aunque afortunadamente el movimiento no fue demasiado importante ni organizado.

Su denominación nace del nombre de su líder: Ned Ludd. Este hombre arrancó este movimiento activo con el destrozo de un telar. Aquello fue en 1811 en Gran Bretaña y afortunadamente no tardaron mucho en darse cuenta de que sus problemas no estaban en las máquinas sino en otros puntos. En muchos casos, incluso no había problema alguno, sencillamente el mundo cambiaba y su resistencia al cambio no iba a parar tal evolución.

En su base, los luditas partían de que el hombre era el elemento central y que hacer el trabajo más eficiente y productivo mediante máquinas no era más que un problema y un atraso. Cierto es que el maquinismo deterioró las condiciones laborales en muchos casos y destruyó empleo, pero no iba más allá de algo colateral. En 1812, después de que el ejército disolviera una manifestación obrera en Nottingham, los obreros se rebelaron y quemaron unas sesenta máquinas tejedoras. Estos hombres tomaron el nombre de Ludd como bandera. La lucha contra las máquinas (como en Terminator) continuó y en 1813 fueron ajusticiados varios ludistas. Poco después, el movimiento comenzó a decaer y aunque ha rebrotado varias veces a lo largo de la historia y en diferentes partes del mundo, no deja de ser una nueva anécdota.

Y, por supuesto, actualmente no faltan “nuevos ludistas” que abogan por la eliminación de la tecnología, los ordenadores y todo lo demás de nuestros centros de trabajo.

martes, 3 de mayo de 2011

La Feria de Abril creada por un vasco y un catalán

Feria de Abril de SevillaEstá en marcha en estos días la Feria de Abril de Sevilla, que sin duda es una de las banderas de Sevilla e incluso de toda Andalucía. Su origen se remonta a agosto de 1846, cuando Narciso Bonaplata y José María de Ybarra presentaron al Cabildo Municipal una solicitud para poder celebrar una feria de ganado anual del 19 al 21 de Abril en Sevilla.

Después de algunas negociaciones y dudas, debido a que ya había algunas otras ferias cercanas, el permiso fue concedido. Finalmente fue en marzo de 1847 cuando Isabel II concedió el permiso final y así, un mes después, arrancó la primera Feria de Abril sevillana, con 19 casetas y un gran éxito. En 1850 era ya tan grande la feria que se hubo de separar la zona de mercadería de ganado de la zona destinada a la diversión.

Lo más curioso de todo esto, viéndolo desde el punto de vista actual, claro está, es que Narciso Bonaplata era catalán y José María de Ybarra era vasco. Es decir, la Feria de Abril de Sevilla fue creada por un catalán y un vasco.

lunes, 2 de mayo de 2011

Calvin Graham, un joven combatiente

Calvin GrahamEn agosto de 1942, en Texas, Calvin Graham entró en una oficina de alistamiento y antes de darse cuenta ya estaba camino de la guerra del Pacífico a bordo del USS South Dakota. No tardó en entrar en combate, primero en la batalla de Santa Cruz y dos semanas después en Guadalcanal.

En aquella batalla Graham fue lanzado por unas escaleras abajo debido a una explosión y fue alcanzado en la mandíbula por la metralla. A pesar de las heridas, pasó la noche combatiéndolo los fuegos y ayudando a otros soldados. Todo parece indicar que aquella noche nuestro protagonista actuó como un verdadero héroe.

El pago a aquella acción fue su envío a los Estados Unidos, donde se le negaron todos sus derechos y beneficios como veterano y le ofrecieron un retiro sin honor alguno. Graham había mentido al alistarse y al ser herido confesó. Había engañado al ejército en cuanto a su edad. Tan solo tenía 12 años.

Probablemente el caso de Graham sea el más extremo de todos los hombres que lucharon en la Segunda Guerra Mundial en el ejército de EEUU por debajo de la edad legal. Después de combatir, dos días después de cumplir 13 años, volvió al colegio.

Fuente: The Greatest War Stories Never Told, de Rick Beyer

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