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lunes, 31 de enero de 2011

La Expedición Malaspina

Hace unos días me hicieron llegar un libro sobre la Expedición Malaspina (muchas gracias a Paula, de shackleton, por su amabilidad), de la que les contaré algo en esta curistoria, pero antes permítanme recomendarles el libro en cuestión. El autor del mismo es el doctor Andrés Galera Gómez, investigador y profesor universitario con un curriculum envidiable. No sólo el tema es interesante, como veremos en un momento, sino que la edición, a cargo de la Fundación BBVA, es una auténtica maravilla. Las páginas están llenas de magníficos dibujos sobre la expedición y sobre los descubrimientos que se hicieron, realizados por los pintores que formaron parte del viaje.

La Expedición Malaspina recibe su nombre de Alejandro Malaspina, su impulsor y director. Partiendo de Cádiz en 1789, fue el primer proyecto de circunnavegación de la Armada española, aunque finalmente no se concluyera la vuelta al mundo. El 21 de septiembre de 1794 las fragatas Descubierta y Atrevida volvían al punto de partida, después de cinco años y con un bagaje ciertamente notorio.

Los científicos de la expedición, ya hemos comentado que también había pintores, cartografiaron territorios, estudiaron la fauna y la flora y exploraron el mar. Cuando Malaspina volvió a España fue acusado de conspiración y encarcelado. Todos los tesoros científicos de aquel viaje fueron casi olvidados hasta hace algunas décadas. La situación había cambiado en España y esto influyó en el propio viaje y en la acogida de Malaspina.

Como vemos, aquel viaje tenía un componente científico importante y su misión última era visitar todas las posesiones españolas de América y Asia, conociendo en profundidad todos estos territorios. De aquel viaje de cinco años llegaron a España especies botánicas, minerales, datos científicos, estudios, dibujos, cartas náuticas nuevas… toda una maravilla científica. Sin duda, la mayor colección de información conseguida por España en una única expedición.

Y parte de todo esto se recoge ahora en este libro, con un espíritu divulgativo notable y con una edición, insisto, muy cuidada. Una magnífica oportunidad de descubrir aquella expedición científico-política.

Por cierto, está en marcha una segunda Expedición Malaspina, homenaje a aquella primera, que tiene también un importante componente científico.

domingo, 30 de enero de 2011

Las noticias de los ciegos

Durante la Guerra de Independencia, allá por 1812, Cádiz sufrió un asedio por parte de los ejércitos napoleónicos. Andaba entonces en pleno proceso de creación la constitución, la famosa Pepa, por parte de las Cortes.

Y si en una ciudad asediada, en época de guerra, ganarse la vida es complicado, esta complejidad se convierte en algo casi imposible para un ciego. Estos, los ciegos, para ganarse la vida, solían recitar por las calles romances por los que supongo que algún generoso transeúnte les daba una limosna con la que iban tirando.

Durante el asedio, los ciegos comenzaron a contar también, supongo que con gran profusión de heroicidad y hechos notables, las victorias españolas en el campo de batalla contra los franceses. Por supuesto, si el objetivo es ganarse una limosna, mucho mejor contar algo bueno y que suba la moral que una batalla perdida.

Así un día, el diputado a las Cortes Juan Nicasio Gallego le preguntó a un ciego si los franceses no ganaban nunca, ya que nunca daba el ciego cuenta de ello. Este respondió que efectivamente los franceses también se hacían con victorias en la lucha, pero que contar aquellas cuestiones era un trabajo de los ciegos de Francia, no de los ciegos españoles.

Fuente: Revista Historia y Vida, número 453

jueves, 27 de enero de 2011

El zoo de la torre de Londres

La imagen superior corresponde a la torre de Londres, cuyo nombre oficial es Palacio Real y Fortaleza de su Majestad. Es un castillo situado junto al río Támesis, en Londres, claro. Data de comienzos del siglo XI y ha sido una de las prisiones más temibles y famosas de la historia, aunque no era esta su dedicación principal.

En realidad no es una torre, sino que es un complejo de varios edificios situados dentro de dos anillos concéntricos de muros defensivos. Como buena fortaleza, ha sido asediada y ha servido como armería, tesorería, casa de la moneda, centro de ceremonias, prisión, residencia…

Pero lo más curioso es que durante el siglo XIII se instaló en la Torre una casa de fieras, es decir, un zoo. Según parece, los animales que estaban en el palacio de Enrique I en Woodstock fueron llevados allí durante el reinado de Juan I. En algunas ocasiones se abrió al público aquella colección de animales durante el reinado de Isabel I y a partir de 1804 se abrió de forma regular. En 1828 acabó este uso de la torre, trasladando a las fieras al zoológico de la ciudad.

miércoles, 26 de enero de 2011

Un par de cositas...

Me gustaría comentarles un par de cositas importantes:

martes, 25 de enero de 2011

Su ropa limpia, y unos planes secretos


The soldier’s guide to Sicily era un documento que se entregó al ejército aliado antes de la campaña en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se había planeado entrar en el continente por “su barriga”, que no era otro lugar que Sicilia. Como ya hemos comentado alguna vez en Curistoria hablando de la operación “Carne Picada”, debía mantenerse a los ejércitos alemán e italiano engañados pensando que el objetivo sería Grecia y así permitir un desembarco en la isla italiana. Y en este contexto, hubo algunos que fueron poco cuidadosos con la información que manejaban.

La propia distribución de aquel documento puso en peligro toda la maniobra de engaño ya que se hizo muy pronto. Aunque gracias al éxito del engaño ya tramado era posible que aquel documento fuera tomado como parte de la operación de entretenimiento, siempre se corre el riesgo de levantar sospechas. Pero lo peor fue cuando un oficial británico envió a la tintorería su uniforme con los planes de batalla de la operación Husky, que era el nombre en clave del desembarco en Sicilia, metidos en el bolsillo.

Finalmente, aquel tipo se dio cuenta de su error y recuperó los documentos. Aunque algunos ya habían sido usados por el personal de la tintorería para los recibos de los clientes. Es decir, había gente paseando por El Cairo con su ropa perfectamente limpia y parte de los planes de batalla aliados, secretos en aquel momento, guardados como factura.

lunes, 24 de enero de 2011

Normas para entrar en la Guardia Civil en 1844

Cuando Francisco Javier Girón y Ezpeleta de la Casas y Enrille, II duque de Ahumada, se hizo cargo de la creación de la Guardia Civil, expuso que precisamente este cuerpo, por su cometido, debía ser creado seleccionando con cuidado a sus integrantes. Para ello, propuso subir el importe de las pagas y establecer un proceso de incorporación de personal progresivo, sin prisas. Según sus propias palabras, “servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran”.

Por ello, las normas para formar parte de la Guardia Civil, en su creación allá por 1844, eran tener entre veinticinco y cuarenta y cinco años, medir 1,60m para la caballería y 1,58 para la infantería, saber leer y escribir y disponer de buenos informes de conducta.

Los buenos informes de conducta, en aquel tiempo, eran emitidos por el alcalde del pueblo, el cura párroco y el jefe político de la provincia. Por supuesto, tampoco podía haber mancha alguna en el paso por el ejército del candidato al cuerpo. Como vemos, ya entonces había "pruebas de conducta" y casi entrevistas para ingresas en la Guardia Civil, tal y como ocurre hoy. Eso sí, en aquel tiempo mandaban "las fuerzas vivas".

domingo, 23 de enero de 2011

La Santa Fraz, de Claude Mellan

Hace unas semanas acudí a ver una espectacular exposición de grabados en Salamanca, que entre otras muchas joyas, tenía una obra que me llamó la atención. No era la mejor ni la más atrayente, pero tiene su maestría técnicas y artística detrás.

El autor de la obra es Claude Mellan, un pintor y grabador francés que nació casi con el siglo XVII. Es conocido por sus técnicas de grabado, en las que usaba líneas paralelas en las que modificaba ligeramente el grosor para componer sus obras, muchas de ellas retratos. Este método era diferente al habitual, en el que se cruzaban líneas de igual grosor para crear la imagen.

La imagen que encabeza la entrada, titulada “El sudario de Santa Verónica”, aunque también es conocida como “La Santa Faz”, data de 1649 y está hecha con una única línea. Una espiral continua que nace de la punta de la nariz y da vueltas y vueltas hasta crear la imagen de Cristo. Toda una muestra de destreza en el arte del grabado, creo yo, sin ser un entendido en el tema.

jueves, 20 de enero de 2011

El arte del camuflaje

Solomon Joseph Solomon fue un pintor británico nacido en 1860. Pero no es su faceta artística, directamente, la que lo trae a Curistoria, sino su faceta bélica. Mejor dicho, su contribución al mundo militar.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial se alistó como soldado y comenzó a hablar del uso del camuflaje. Hizo llegar sus ideas al respecto primero a la prensa y luego a sus propios oficiales. En 1915, el general Herbert Plumer visitó el frente para investigar las técnicas que estaban utilizando los franceses y Solomon acabó por convencerle. Se le pidió, a Solomon, que creara un equipo para comenzar a producir materiales de camuflaje para los británicos. Para ello, el último día de 1915, recibió el rango de teniente-coronel, para que pudiera llevar a cabo el encargo sin problemas.

La tarea incluía diseñar telas de camuflaje, esquemas de pintura para tanques y el diseño de puestos de observación camuflados como árboles. Después de la guerra, Solomon publicó un libro sobre estrategias de camuflaje. La expresión el arte del camuflaje en este caso toma un especial sentido ya que los conocimientos de arte Solomon seguro que pesaron en su trabajo e ideas.

miércoles, 19 de enero de 2011

Gran National: apostar a caballo perdedor

Leía esta mañana en el diario El Mundo una entrevista a Fernando Savater en la que este hacía referencia a una situación curiosa que había ocurrido en el Gran National. Tomé nota mental del comentario y después de investigar y leer un poco, vamos a hacer un repaso del Gran National.

El Gran National es la carrera de caballos más importante del Reino Unido y una de las más conocidas del mundo entero. Es una carrera de obstáculos y debe su origen a la caza, cuando se perseguían animales por el campo y los caballos tenían que saltar cercados y setos para no perder a la presa de vista. Se suele celebrar un sábado en el mes de abril y durante el recorrido, de 7 kilómetros, hay repartidos unos 30 obstáculos.

El primer ganador fue el caballo Lottery, montado por Jem Mason, en 1839. Si Lottery fue el primero, el número uno es Red Rum. Una de las leyendas de la competición, Red Rum fue ganador en 1973, 1974 y 1977, además de quedar en segundo puesto en 1975 y 1976. Por cierto, Red Rum recuerda al “redrum” de la película el Resplandor, pero esta película es de 1980.

El hecho al que hacía referencia Savater en la entrevista, si bien se equivocaba en algún dato, tuvo lugar en 1967. Aquel año se produjo una de las peores caídas de la historia de la carrera, aunque estas suelen ser habituales, y la mayoría de los jinetes se vieron envueltos en el montón. Esto dejó en bandeja la victoria a Foinavon, un caballo que iba lo suficientemente retrasado como para poder salvar el accidente. Foinavon iba montado por Johnny Buckingham. El incidente tuvo lugar en el obstáculo número 23, que desde entonces es conocido como el obstáculo Foinavon.

Al ganar contra todo pronóstico, gracias a un golpe de suerte, hubo algunos que debieron dar gracias al cielo por aquello, al haber apostado por él. Su victoria se pagaba 100 a 1, una verdadera fortuna. Por cierto, también se pagaron las apuestas 100 a 1 para los caballos que ganaron en 1928, 1929, 1947 y 2009. Sorpresas te da la vida.

martes, 18 de enero de 2011

Concurso por el aniversario de Curistoria

El próximo 1 de febrero se cumplen cinco años desde que publiqué la primera entrada del blog, y para celebrarlo, he pensado en hacer un concurso.

El día 1 de febrero sortearé unos libros de Curistoria entre todos los fans del blog en Facebook. Para participar únicamente tenéis que sumaros a la página en Facebook antes de ese día. Es más, lo podéis hacer desde aquí mismo pinchando en "me gusta":

lunes, 17 de enero de 2011

Don Jacinto Benavente poniéndose en su sitio

Don Jacinto Benavente y Martínez fue un escritor y dramaturgo madrileño nacido en el año 1866, relacionado también con el mundo del cine. Se llevó el Premio Nobel de Literatura en 1922 y no sólo por ello sus dotes literarias parecen indudables. El conocimiento que tenía del castellano era también digno de elogio.

Tenía fama de tipo agudo e irónico y lo demostró ser cuando un día recibió en casa a un colega de oficio pero no tanto de talento. El otro, frente a la enorme biblioteca de don Jacinto, exclamó: “¡Vaya don Jacinto! Con tantos libros ya se pueden escribir buenas comedias”. Como respuesta a tan absurda afirmación nuestro escritor le contestó: “Pues, adelante, amigo mío, están a su disposición”.

Desde luego, buena respuesta, educada pero no exenta de cierta mala leche. Además, con tan pocas palabras estaba también diciendo que el otro no era buen escritor, ya que ponía sus libros a la disposición del "amigo" para ver si así…

domingo, 16 de enero de 2011

Caballeros de San Juan contra napoleónicos

La orden de los caballeros de San Juan (Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta), más conocida como la Orden de Malta, es una de las órdenes religiosas más famosas de todos los tiempos. Posiblemente la segunda más conocida después de los templarios. Fue fundada en el siglo XI dentro del marco de las cruzadas. Actualmente la orden sigue viva y su sede está en Roma.

Los caballeros de esta orden fueron conocidos al comienzo de su historia como Caballeros Hospitalarios o caballeros de San Juan. En 1310 se instalaron en Rodas y comenzaron a llamarse Caballeros de Rodas y finalmente, cuando recibieron el archipiélago de Malta como lugar para instalarse, fueron los Caballeros de Malta. En realidad la orden ha tenido 16 denominaciones oficiales, pero estas son las más conocidas.

En 1530, Carlos V cedió a la orden las islas de Malta, Gozo y Comino, además de Trípoli. Y allí estuvieron durante siglos, luchando en algunas batallas históricas y críticas, como su asedio de 1565 por parte del imperio otomano. Pero fueron los ejércitos napoleónicos los que desalojaron a los caballeros de Malta en 1798.

En aquel año, durante su campaña en Egipto, Napoelón ocupó la isla y obligó a la orden a abandonarla. Dos años después fueron los británicos los que conquistaron el archipiélago y aunque en el Tratado de Amiens de 1802 se reconocían los derechos de la Orden de Malta sobre la isla, estos no tuvieron repercusión y la isla dejó de ser la sede oficial de la orden. Después de 268 años, fue Napoleón el que quitó la isla de Malta a sus caballeros.

sábado, 15 de enero de 2011

Letras en el Sahara

Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto
Me invitaba hace unos días Javier Sanz, el autor de Historias de la Historia (blog más que recomendable), a colaborar con una iniciativa que está poniendo en marcha: Letras en el Sahara. El colaboración con el proyecto Bubisher, el objetivo es conseguir libros para los niños de los campos de refugiados saharauis, en un primer momento a través de un bibliobús y en una fase posterior, creando en Smara una biblioteca pública.

Encantando de colaborar con tan bonita iniciativa, la comento aquí para que la conozcan y se sumen todos los que se quieran empujar.

Pueden seguir la campaña a través de Twitter y Facebook. También pueden colaborar donando libros para niños de hasta 14 años, dinero o sencillamente comentando a otras personas o en Internet el proyecto.

Si quieren ayudar a la construcción de la biblioteca, se puede hacer una donación (1 euro da para 7 adobes) en esta cuenta: LA CAIXA – 2100 3897 84 0200088962 Concepto: BUBISHER-HdH

Entre todos los que colaboren (con algún libro, haciendo aportaciones en la cuenta de la Caixa, donaciones en la cuenta Paypal o colocando algún banner en su blog) se sortearán varios regalos. Todos los detalles de regalos y cómo será el sorteo están también en Historias de la Historia.

Esta iniciativa estará en marcha hasta el 11 de marzo y el 15 de marzo se publicarán los ganadores.

En nombre suyo, y en el mío propio, muchas gracias por su apoyo y colaboración.

jueves, 13 de enero de 2011

Los himnos de España

Durante los últimos siglos han sido dos los himnos nacionales que ha tenido España, el actual y el himno de Riego.

El himno de Riego es una marcha militar del siglo XIX compuesta por José Melchor Gomis y dedicada al Teniente Coronel Rafael de Riego. Esta composición fue el himno nacional durante el Trienio Liberal (1820-1823), la Primera República Española y durante la Segunda República Española. También lo hicieron suyo las tropas liberales durante la Primera Guerra Carlista.

El himno nacional de España, el actual, también conocido como la Marcha Real o como la Marcha Granadera, comenzó a ser el himno de España durante el siglo XVIII, y lo ha sido desde entonces salvo en las épocas en las que el de Riego ha ocupado el lugar. Fue el rey Carlos III el que declaró esta composición Marcha de Honor en el año 1770 y la costumbre y el uso popular acabaron haciéndola el himno nacional, lo que más tarde fue consignado formalmente. Aunque no está del todo claro su origen, su primera mención data de 1761 en el Libro de la ordenanza de toques de pífanos y tambores que se toca nuevamente en la infantería de Manuel de Espinosa de los Monteros. En este documento figura como Marcha Granadera o Marcha de Granaderos.

Es posible que fuera un regalo del Rey Federico Guillermo I de Prusia a su sobrina María Amalia de Sajonia con motivo de la boda de esta con el que más tarde sería Carlos III de España. En 1997 el gobierno adquirió los derechos de autor de la armonización de Bartolomé Pérez Casas, revisada por Francisco Grau, coronel director de la Banda de música de la Guardia Real, quien cedió los derechos gratuitamente.

miércoles, 12 de enero de 2011

Saludar sin cubrirse

marqués de GranbyEn la batalla de Warburg, durante la guerra los siete años, el británico marqués de Granby lideró una carga de su regimiento contra el ejército francés. El marqués, durante la embestida, perdió su sombrero y su peluca y aun así, con ese aspecto tan poco elegante como descortés, mientras sufría una lluvia de disparos franceses y a pesar de hallarse en plena carga, saludó militarmente a su mando superior al pasar a su lado.

Desde luego, hay que tener mucho respeto por el protocolo militar para saludar en plena carga, pero quizás no tanto, ya que saludó sin llevar el sombrero. Para solventar este problema y no dejar mal al marqués de Granby, su regimiento, “The Blues”, es el único del ejército británico que tiene permitido saludar a sus superiores, sea cual sea el mando, sin la cabeza cubierta.

martes, 11 de enero de 2011

Muertos vivos en The Times

No teman, amigos, que no les voy a hablar de zombies, aunque he de reconocer que tienen cierto atractivo. Vamos a hablar de necrológicas, que es un tema casi igual de apasionante. En concreto, sobre algunas que se han publicado erróneamente.

Durante años, supongo que igual que pasaba en España con la sección de necrológicas del diario ABC, nadie en Gran Bretaña era alguien si el día de su muerte no salía anunciada la misma en The Times. Lo malo de esto es que uno debe estar muerto, habitualmente, para protagonizar ese postrero minuto de gloria.

Y digo “habitualmente” porque son varios los que se han visto allí estando vivos. Por ejemplo, Robert Graves, Ernest Hemingway, Samuel Taylor Coleridge o Mark Twain, este último, en dos ocasiones.

En 1900 The Times publicó la muerte de su corresponsal en Pekin, durante el levantamiento de los bóxers. Decía el periódico aquel día que era un tipo extraordinario y que era un periodista dedicado y audaz. Cuando el corresponsal, allá en Pekin, leyó lo que publicaba su propio diario, supongo que se alegró triplemente. La primera alegría por estar vivo. La segunda, por ver su esquela en The Times, que ya hemos dicho que era una satisfacción en si mismo. Y la tercera alegría porque después de que el periódico publicara aquello de “periodista dedicado y audaz”, lo tenían complicado para negarle un aumento de sueldo si lo solicitaba.

Y rizando el rizo, después de ver cómo han publicado esquelas de personas vivas, les contaré que al menos en una ocasión publicaron una esquela de un hombre que nunca había vivido. Concretamente, la esquela de “El hombre que nunca existió”. Es decir, el hombre que inventó el servicio secreto británico para engañar a los nazis en la operación Mincemeat (carne picada). Por supuesto, aquello formaba parte del engaño.

Estoy por llamar al periódico, al ABC, que me cae más a mano, y publicar mi esquela para luego recortarla y enmarcarla. ¿Tétrico y macabro? Seguramente. Podría decir que he vivido dos veces, como James Bond o el mismo Lázaro.

lunes, 10 de enero de 2011

Mirad a ambos lados antes de cruzar

El nombre de Edward F. Cantasano seguramente no les diga nada. Ni tampoco el de Mario Cantasano, como también se le conoce, por error. Este tipo conducía por Nueva York en diciembre de 1931 cuando un hombre se puso a atravesar la calzada delante de su coche, siendo atropellado.

El accidentado sufrió un golpe en la cabeza y se rompió dos costillas. Ingresado en el hospital, declaró ante la policía que el accidente había sido culpa suya al cien por cien. A pesar de todo, Cantasano se interesó en repetidas ocasiones por el estado del atropellado y finalmente se entrevistó con él. Este, de origen británico, le explicó que había sido un error propio ya que, acostumbrado a Gran Bretaña, al bajar de la acera a la calzada miró en la dirección equivocada y no se percató de que se acercaba un coche: el de Cantasano. El accidentado no era otro que Winston Churchill.

Como decía, esto ocurrió en 1931, mucho antes de que el inglés dirigiera su país contra los nazis. ¿Qué habría pasado si hubiera muerto aquel día? ¿Cómo hubiera cambiado la historia de Europa? Quizás nada, quizás algo. Esta suposición, la muerte de Churchill este día de 1931, fue tomada como punto de partida para un juego de ordenador hace un par de años.

domingo, 9 de enero de 2011

Escritores en escena. El caso de Dickens

Charles DickensCon la incipiente, o ya no tan incipiente, piratería literaria, se suele comentar que mientras un autor musical puede sortear con mayor o menor éxito la piratería dando conciertos, los escritores lo tienen más complicado ya que no suelen dar recitales. Al menos, no en la actualidad. Pero veamos lo que hacía Dickens allá por el siglo XIX.

Charles Dickens, el genial escritor británico, maestro de la novela por entregas y el folletín, se hizo millonario partiendo de una pobre cuna. Oliver Twist (1837), Canción de Navidad (1843), Cuento de Navidad (1846) o David Coperfield (1849) fueron buenos éxitos de ventas, si bien el tema de los derechos de autor era aún un poco difuso. En 1842 realizó su primer viaje por Estados Unidos, ya como rutilante estrella.

Cuando llegó al puerto de Nueva York, miles de personas le estaban esperando. Recibía miles de peticiones y sugerencias con respecto a sus obras y era perseguido por las calles, firmando autógrafos a diestro y siniestro. Resumiendo, era toda una celebridad literaria. Y durante el viaje, una de las principales actividades del mismo era llenar un teatro, cobrando, por supuesto, y hacer una lectura pública de su obra, de una selección de la misma, se entiende. Se formaba colas para comprar las entradas y la gente acudía devota a escuchar las historias narradas e interpretadas por el mismo hombre que las había creado con su pluma.

Dicho todo esto, es bueno aclarar que si bien hoy los escritores no hacen lecturas públicas, habitualmente, y quizás habría que excluir a algunos poetas de la afirmación, sí suelen participar en charlas y conferencias hablando sobre aquello en lo que son expertos o sobre lo que tratan sus libros. Quizás dentro de un tiempo, los autores de novela (los conferenciantes suelen ser ensayistas) llenen un teatro para narrar las historias. Dios dirá.

jueves, 6 de enero de 2011

Miguel Hernández en El Cossío

Miguel HernándezEl otro día escuché un dato en la radio, en Onda Cero en concreto, que desconocía y que me pareció interesante para compartirlo con ustedes. Supongo que todos conocerán El Cossío, compendio y obra enciclopédica sobre los toros, el toreo, la tauromaquia, la fiesta nacional, el arte de Cuchares, la lidia… todo cabe allí. El nombre real, El Cossío es un apodo, por decirlo de algún modo, es “Los toros. Tratado técnico e histórico”. Dicho apodo se lo debe a José María de Cossío, el director de la obra, que se publicó por primera vez en 1943, aunque no deja de tener gracias que hable de “cosos”, taurinos, y de cosas como los antitaurinos, que todo tiene cabida.

Fue don José Ortega y Gasset, aquel hombre que provocó la frase de “hay gente pa’ to’”, el que sugirió a la editorial Espasa-Calpe que creara esta enciclopedia. Se iniciaron los trabajos antes de la Guerra Civil Española y la editorial buscó un grupo de escritores y colaboradores que fueran dando forma a tan magno encargo. Y aquí viene el dato que quería compartir con ustedes.

Uno de aquellos colaboradores, que dejaría pronto de serlo, fue el poeta Miguel Hernández. Desconozco si lo era por pasión taurina o por mera necesidad alimenticia, pero el rastro del poeta allí quedó de un modo u otro. En este caso cobra valor más que nunca aquella frase del actor Paco Rabal interpretando al torero Juncal en la famosa serie televisiva: los poetas existen para cantar a los toreros.

martes, 4 de enero de 2011

Cuando el zar habla, todo se silencia

Franz LisztFranz Liszt, nacido en 1811, es uno de los más reconocidos y reputados músicos de la historia. Se hizo famoso por toda Europa gracias a su virtuosismo con el piano y posiblemente fue el más capaz pianista de su época y uno de los mejores de todos los tiempos. También fue un importante compositor, un profesor con dotes y un buen director de orquesta.

A mediados del siglo XIX se dedicó a hacer giras de conciertos por toda Europa con un éxito memorable. Fue en uno de estos recitales cuando dio muestras de un fino chispazo de humor y mala uva, a partes iguales, frente al mismo zar ruso. Vamos, una de esas pullitas que dan gloria a un hombre y a su nombre.

El caso es que el zar no hacía más que charlar y charlar con uno de sus cortesanos durante el concierto. De repente, Liszt paró la música dejando a todos asombrados. El zar le preguntó: “¿Por qué habéis dejado de tocar?”. El músico replicó con tranquilidad: “Cuando Su Majestad Imperial habla, todo el mundo debe callarse”.

Con dos… palabras dejó al zar en evidencia y mostró su disgusto, sin ser lo uno humillante del todo para el jefe imperial ni lo otro tan notorio que causará una situación violenta.

lunes, 3 de enero de 2011

Los calculistas, el caso de Zerah Colburn

Zerah ColburnEn el siglo XIX comenzaron a ponerse de moda y a ser una atracción los calculistas, es decir, personas que únicamente con su cabeza realizaban cálculos totalmente imposibles y astronómicos para el resto de mortales. Los teatros de medio mundo eran lugar de representaciones matemáticas, quién lo diría a día de hoy, y el público acudía en masa a ver a estos hombres.

Zerah Colburn fue el primer calculista profesional del que se conocen infinidad de detalles y del que existe una buena cantidad de documentación. Nació en EEUU en 1804 y murió con tal sólo 35 años. Cuando era un niño, pensaban que era algo retrasado mentalmente pero al poco tiempo de comenzar su educación su padre se dio cuenta de su habilidad para multiplicar y comenzó a ponerle problemas cada vez más complejos. A pesar de todo ello, su vida no fue demasiado exitosa.

En una ocasión, le pidieron que multiplicara 21.734 por 543 y al instante respondió: “11.801.562”. Cuando le preguntaron cómo lo había hecho dijo: “he visto que 543 es igual a tres veces 181. Entonces he multiplicado primero 21.734 por 3 y luego el resultado por 181”. No tengo yo muy claro que este camino “alternativo” sea más corto para la mayoría de nosotros, pero a Colburn, que tenía entonces tan sólo 8 años, le parecía algo perfectamente lógico.

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