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miércoles, 28 de abril de 2010

Despidiendo a Mr. Kipling

Rudyard KiplingSon muchos los casos de grandes músicos o escritores que fueron rechazados, en sus comienzos, o incluso científicos que hoy son estudiados y fueron calificados como estudiantes torpes. En esta situación se vio Rudyard Kipling, el famoso y gran escritor, que hoy es considerado todo un clásico.

Trabajaba como reportero para el periódico San Francisco Examiner cuando fue despedido. Podría ser causa suficiente para considerar aquello un error, despedir a un tipo como Kipling, con lo que sabemos hoy de él. Pero al ver la nota de despido la cuestión adquiere un nuevo nivel: “Lo siento, Sr. Kipling, pero sencillamente usted no sabe cómo utilizar el inglés. Esto no es una guardería para escritores aficionados”.

Bien puede ser que por aquel entonces Kipling no fuera un buen escritor, aún, o quizás que no sirviera para la redacción periodística.

martes, 27 de abril de 2010

¿Quién inventó el chicle?

Antonio López de Santa AnnaDesde hace siglos, se han utilizado diferentes productos como goma de mascar con el sano objetivo de mantener una cierta higiene bucal. Hace 9.000 años en el norte de Europa se utilizaba una resina de abedul y, según parece, los mayas mascaban la savia del árbol manilkara zapota. Y seguro que hay otro buen puñado de ejemplos, pero vayamos a la goma de mascar o chicle, tal como lo conocemos actualmente.

Fue el general y presidente mexicano Antonio López de Santa Anna quien, durante su exilio en Nueva York, ayudó al inventor Thomas Admas a crear el moderno chicle. El mexicano conocía las propiedades de la manilkara zapota, de la que hablábamos antes, y pusieron en marcha una fábrica para desarrollar una goma que sirviera para hacer juguetes y llantas de bicicleta.

Adams y Santa Anna llevaron hasta Nueva York una tonelada de la resina desde México, pero finalmente la goma que crearon resultó demasiado blanda para el propósito que se habían marcado. Estaban decididos a tirar la toalla ya que no sabían qué hacer con todo aquello. Vamos, que se iban a comer toda aquella resina, y así lo hicieron (perdón por el chiste malo).

Adams se metió un poco de la goma que habían fabricado en la boca y le agradó la consistencia que tenía al mascar. Decidieron añadirle sabor a aquel producto y en 1869 patentaron la goma de mascar que comenzaron a comercializar bajo la marca Adams New York Chewing Gum. Por cierto, se comenzó vendiendo en farmacias.

Fuente: España sin Rey de Benito Pérez Galdós (edición especial y anotada de la editorial Espasa)

lunes, 26 de abril de 2010

El papel lo aguanta todo

Conocerán al dicho que titula esta entrada y que viene a significar que algo escrito, dicho o, sencillamente, planeado no tiene porque luego poder llevarse a la realidad con éxito. Vamos, que todo es más fácil de contar o escribir que de hacer.

Al parecer este dicho se remonta a la época de las batallas entre Carlos V y Francisco I de Francia. Este segundo envió una declaración de guerra al primero, tomando como aliado a Enrique VIII de Inglaterra. En la respuesta a la declaración de guerra, y en perfecto francés, Carlos V escribió este dicho.

Fuente: El porqué de los dichos de José María Iribarren

domingo, 25 de abril de 2010

Por no querer cumplir con una vieja....

Hace unos días, un lector de blog, Ahskar Feamoramarth según su dirección de correo electrónico, me envió la curistoria que paso a compartir hoy. El origen de la misma, es decir, el libro en el que la había leído Ahskar es la obra “Casadas, monjas, rameras y brujas” de Manuel Fernández Álvarez, gran historiador lamentablemente fallecido hace unos días. Sirva también esta curistoria como sincero homenaje a Fernández Álvarez por su trabajo. Por supuesto, muchísimas gracias a Ashkar por enviarme la historia, como digo siempre, todo un lujo contar con lectores así.

Narrando cómo en ocasiones la falta de devoción devenía en situaciones estrambóticas, el libro relata lo siguiente:

En otra ocasión un antiguo comunero, de nombre, don Pedro de Acuña, se refugia en Valencia y logra ser acogido en un convento de monjas para huir de la persecución regia: "Y las pobres monjas -nos refiere el contemporáneo Salinas-, creyendo su relación o habiendo gana de conversación, acogiéronle en lo más secreto de su aposento, donde se dio tan buena maña que empreñó las catorce dellas, y porque a una vieja no quiso complacer, fue descubierto el misterio y así le fue forzado huir del monasterio"
Esto lo narra como fuente contemporánea del hecho el embajador Martín de Salinas en 1530. Desde luego, casi parece un chiste malo la curistoria.

jueves, 22 de abril de 2010

La máquina de poemas de Raymond Quenau


Mañana es el día del libro y un servidor no puede dejar pasar la fecha sin escribir algo sobre el tema. Y la revista dominical del diario El Mundo me sirve de fuente perfecta ya que el fin de semana pasado publicó algunas curiosidades literarias de las que les voy a contar alguna.

En 1961, el poeta francés Raymond Queneau escribió un libro de 10 páginas. Cada página contiene 14 versos y las páginas están cortadas para que cada uno de los versos sea independiente. La imagen superior aclarará lo que digo, seguro. Cada tira de una página contiene un verso y se puede “pasar” como si fuera una hoja. Esto convierte a tan curioso libro en una máquina de hacer poemas cuyas posibles combinaciones alcanzan los cien mil millones de poemas.

Desconozco el contenido del libro, pero sin duda Queneau, el autor, tuvo que hacer un trabajo complicado para que todas las posibles combinaciones tuvieran algún sentido. Por cierto, leer todas las posibles combinaciones que generan esas 10 páginas llevaría muchísimo tiempo, años y años.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cómo sobrevivir a un volcán

En estos días que tanto se ha habla de volcanes, vamos a narrar una curistoria en torno a los mismos. En concreto, el sorprendente caso de Havivra Da Ifrile y otros dos hombres. Todo comenzó cuando la ciudad de St. Pierre, en la isla de la Martinica, fue arrasada por el volcán Monte Pelée. Corría el año 1902 y aquella erupción se llevó la vida de 30.000 personas. Parece que de la población de St. Pierre solo se salvaron tres personas: Havivra Da Ifrile, una niña; Louis-Auguste Cyparis, un asesino convicto; y Léon Compere-Léandre, un zapatero. Les contaré la historia de la niña.

Cuando la pequeña iba a misa aquella mañana, su madre le ordenó llevar algo a la pastelería de su tía, que precisamente estaba de camino hacia el volcán. Cuando comenzó la erupción volvió corriendo al pueblo y vio cómo la lengua de fuego dominaba la calle principal y atrapaba a todo el mundo en sus casas. Nuestra protagonista, que narró todo esto, finalmente fue hasta la playa y escapó en un bote, escondiéndose en una cueva. Sufrió quemaduras en su huída y perdió el sentido al ver cómo, a medida que el flujo volcánico alcanzaba el mar, el nivel del agua crecía rápidamente hacia el techo de la cueva. Finalmente fue rescatada mar adentro, en aquel bote, que estaba más que dañado.

Por cierto, ¿qué pasaría si todos los volcanes del mundo entraran en erupción?

Fuente: wikipedia

martes, 20 de abril de 2010

Vaya melonada de muerte

El rey Maximiliano de Austria, que tuvo en rimbombante título de emperador romano germánico desde 1493, tuvo una de esas muertes que lamentablemente no están a la altura de su protagonista. Al parecer, la afición por la fruta de este rey lo llevó a la tumba. En 1519 una indigestión provocada por unos melones acabó con la vida del emperador. Pero lo más curioso de su muerte no es haber muerto por una cuestión tan mundana.

Lo más curioso de la muerte de este Habsburgo es que fue enterrado su ataúd. Y digo su ataúd con todo el sentido ya que el mismo le acompañó durante buena parte de su vida. Ya saben, lo normal. Ves un ataúd, te gusta, y a partir de entonces lo llevas contigo a todos los sitios. Y es que no se crean que un ataúd es una simple caja de madera, es también un magnifico sitio para guardar melones y así tenerlos siempre fresquitos.

Fuente: El libro de los hechos insólitos de Gregorio Doval

lunes, 19 de abril de 2010

Canadá por Irlanda

Los caminos para conseguir los objetivos que uno tiene son a menudo complicados y duros, pero la creatividad puede allanarlos. La curistoria de hoy va en esa línea. Me parece un modo muy creativo, aunque también bastante absurdo y casi hasta inalcanzable, de conseguir el objetivo de muchos irlandeses: la independencia.

Los irlandeses, o al menos parte de estos, llevan siglos deseando independizarse de los británicos. Por supuesto, el modo más habitual de intentar conseguirlo ha sido la lucha, pero en una ocasión se ideó un plan mucho más ocurrente. Después de especular con la ayuda de los franceses, al parecer, se contempló la posibilidad de invadir Canadá. Es decir, los irlandeses planearon invadir Canadá para conseguir su independencia.

Pero, ¿cómo va a ayudar a la independencia irlandesa la conquista de Canadá? Sencillo, los irlandeses iban a cambiar Canadá por su propio territorio. Es decir, primero se conquista el país norteamericano y luego se canjea este por Irlanda a los británicos. Ingenioso, desde luego. Absurdo, también.

Fuente: Cómo perder una batalla de Bill Fawcett

jueves, 15 de abril de 2010

El Titán y el Titanic

TitanFutility, or the Wreck of th Titan, algo así como, “Inutilidad, o el naufragio del Titán” es una novela escrita por Morgan Robertson. En esta obra, un buque transatlántico, llamado Titán, se hunde en el Atlántico Norte después de chocar contra un iceberg. ¿Les parece original este argumento? Seguramente dirían que no. Pero fue escrita en 1898, 14 años antes del hundimiento del famoso barco real casi homónimo: Titanic.

El barco de la novela, como el real, se hundió por culpa de un Iceberg, en el mes de abril y sin suficientes botes salvavidas para todas las personas que iba a bordo. La ficción fue escrita antes de que la clase Olympic, a la que pertenecía el Titanic, fuera diseñada, pero aún así las similitudes entre la realidad y lo descrito en lo escrito, en este aspecto, son sorprendentes. El Titán medía 800 pies y la eslora del Titanic era de 882 pies; la velocidad en la ficción era de 25 nudos y en la realidad fue de 23; y el equipo de salvamento descrito en el Titán, también parecía sacado del Titanic.

Por supuesto, en la novela el barco también se consideraba imposible de hundir. Ambos tenían la misma capacidad: 3.000 pasajeros. Uno, el Titanic, llevaba 20 botes salvavidas. El otro, el Titán, llevaba únicamente 4 más. El Titanic golpeó un iceberg en abril, de noche, a unas 400 millas de Terranova. El Titán, en la ficción, golpeó un iceberg en una noche de abril a unas 400 millas de Newfoundland, es decir, Terranova. Finalmente, el número de muertos es casi el mismo en los dos casos.

¿Sorprendente? Ciertamente. Desde luego, parece que el escritor Morgan Robertson sabía de lo que hablaba.

miércoles, 14 de abril de 2010

El suelo del Garden de los Boston Celtics

Recuerdo los tiempos, hace ya un buen número de años, cuando este que escribe se levantaba de madrugada a ver los partidos de baloncesto de la NBA que televisaban. Retransmitidos por Ramón Trecet, fueron años gloriosos en los que Magic Johnson, Larry Bird, Jordan (en su primera etapa), Thomas… nos hacían pasar buenas noches. Recuerdo bien a un buen número de jugadores, pero me quedaré en Boston. En los Boston Celtics de Larry Bird (el blanco que encestaba sin saltar), Robert Parish (el doble cero) y Kevin McHale (el tipo que se tragó una percha). Realmente, en el campo de los Celtics: The Boston Garden.

Vayamos aún un poco más para atrás, a la época en torno a la Segunda Guerra Mundial. En aquel tiempo la buena madera escaseaba, ya que como hemos comentado otras veces, los recursos que consumía la maquinaria bélica, en este caso en EEUU, eran brutales. En 1946, Anthony DiNatale recibió un encargo en el que necesitaba mucha madera para hacer un suelo y además, el coste debía ser bajo. Efectivamente, como habrán adivinado los más avispados lectores, estamos hablando del famoso suelo del Boston Garden. DiNatale localizó algunos restos de la construcción de unos barracones militares, una buena cantidad de resistente madera en forma de muchos listones pequeños.

Componiendo un patrón curioso alternando los listones, aquellos restos acabaron siendo el campo de juego de los Celtics. De este modo nació quizás el suelo más famoso y conocido de la historia del deporte. Debido a esta peculiar distribución y forma, era diferente a cualquier otra cancha. Sobre aquel suelo los Celtics ganaron seis anillos. Hubo algunos que decían que el suelo tenía "botes extraños" de balón, que los habituales conocían y eso les beneficiaba. Paparruchas, creo yo.

DiNatale cobró 11.000 dólares por aquel trabajo, que finalmente fue retirado en 1999. Las piezas que lo componían fueron vendidas una vez quitadas a la nada desdeñable cifra de 300.000 dólares cada una. Todas se vendieron salvo un pequeño paquete de privilegiadas que permanecen aún, ya como parte del nuevo suelo, en el glorioso templo baloncestístico.

Fuente: The greatest war stories never told de Rick Beyer

Historia y Armas


Les voy a presentar un nuevo proyecto de Blogs con Historia que hemos puesto en marcha hace unos días. Posiblemente conozcan ustedes los magníficos libros de Fernando Quesada titulados “Armas de Grecia y Roma” y “Armas de la antigua Iberia”. Ellos son la base del proyecto, una web denominado “Historia y Armas”.

A través de un mapa interactivo que gobierna la página, podremos navegar y conocer las más importantes batallas de la antigüedad. No sólo conoceremos las batallas, sino que las armas, los soldados y los ejércitos serán también protagonistas de las entradas. Pinchando en el mapa interactivo se cargará en la parte inferior de la página la entrada correspondiente.

Como decía, estamos comenzando y hay aún pocas entradas, por lo que es el momento de que se enganchen a la página. Disfrutarán y aprenderán.

lunes, 12 de abril de 2010

La falda del ejército griego

Hace un tiempo, en una visita a la Sala Histórica de la Guardia Real, nos comentaron el pequeño detalle que hoy voy a escribirles. Me parece un día muy apropiado para hacerlo ya que trata del traje típico o tradicional del ejército de Grecia, país tan presente en los medios actualmente por su crítica situación económica.

La Guardia Real española tiene en su Sala Histórica, además de una bonita colección de uniformes propios, uniformes donados por ejércitos de otros países. Uno de ellos es el típico traje con falda del ejército griego cuyo detalle curioso es el número de pliegues que tiene. Exactamente el traje tiene 350 pliegues (en algunos sitios he leído 400), uno por cada uno de los años que el Imperio Otomano mantuvo sometido al país.

domingo, 11 de abril de 2010

Qué es un Don Tancredo

Don Tancredo
Esta mañana leía un artículo de Jesús Cacho en El Confidencial que se titulaba “El martes negro de Don Tancredo”. Y sirva esta excusa para contarles quién era Don Tancredo y con qué sentido se utiliza su nombre.

No está muy claro quién fue el Don Tancredo original, pero parecer ser que fue un novillero que allá por finales del XIX o comienzos del XX comenzó a hacer la suerte taurina que hoy se conoce con este nombre. Realmente más que suerte es espectáculo, sin duda. El individuo que representa el Don Tancredo se viste enteramente de blanco, se pinta la cara también de este color y se sube a un pequeño pedestal en medio de la plaza. Ya saben ustedes que en los lances taurinos la quietud es virtud. Pues en este caso, la quietud lo es todo.

El personaje se queda quieto, totalmente inmóvil en su pedestal y entonces es cuando sacan al toro a la plaza. Este suele enfilar aquello que ve en el medio de la plaza, pero va parando su trote al ver que no hay reacción a su acercamiento y llega a la figura al paso. La olisquea y al comprobar que no se mueve, se aleja. Esta es la suerte del Don Tancredo. Esto es lo que pasa habitualmente o lo que se espera que pase. En ocasiones, bien porque el toro no ve del todo correctamente, bien porque el toro está cegado por el sol al salir de los chiqueros, bien porque el Tancredo no es del todo inmóvil o porque el toro suelta un topetazo “por si las moscas”; en ocasiones, decía, la cosa no acaba bien.

Este es el origen taurino del personaje, que tiene más aplicaciones de las que nos gustaría. Hay Don Tancredos en política y en el ámbito laboral. En cualquier parcela en la que alguien en lugar de “agarrar el toro por los cuernos” (otra metáfora taurina) se queda quieto esperando a que el problema pase de largo, tenemos un Don Tancredo. En el ámbito laboral los hay a puñados.

Por cierto, segunda entrada en unos días en la que hay una referencia empresarial o laboral detrás de la Curistoria. Quizás ha llegado el momento de escribir un libro sobre “Lecciones de la historia en el mundo de la empresa” o “Chascarrillos históricos aplicados al mundo laboral”. ¿Alguna editorial me compra la idea?

Foto de Raúl Barbero, tomada de www.fotosconhistoria.canalhistoria.com

jueves, 8 de abril de 2010

Lanza en ristre


El dicho “estar con la lanza en ristre” indica que alguien está dispuesto para contestar o luchar por algo con firmeza o emprender una acción complicada. También se usan expresiones similares como “se dirigió allí lanza en ristre”, con el mismo sentido. La explicación de este dicho es tan sencilla como lógica y descansa en lo que es el ristre.

El ristre, que pueden ver claramente en la parte izquierda del pecho de la imagen que acompaña esta entrada, es una pieza que se incorporaba en las armaduras con el objeto de apoyar y sujetar (para que no cayera y también para que no se desplazara hacia atrás) la lanza en las acometidas. Como salvo en combate, el resto del tiempo podría ser más un estorbo que una ayuda, estas piezas solían tener un sistema por el que se abatían, quedando paralelas al pecho y molestando menos. En cualquier caso, llevar una armadura ya debía ser suficiente molesto y complicado.

Imagen tomada de Tercios de Flandes

miércoles, 7 de abril de 2010

Lewis Carroll, el matemático

Lewis CarrollAunque es mundialmente famoso por su obra Alicia en el país de las maravillas, que vuelve a estar de actualidad gracias a la versión personalísima de Tim Burton, Lewis Carroll fue además matemático, entre otras cosas. Por cierto, su nombre real era Charles Lutwidge Dodgon.

Como decía, Carroll fue también matemático y ejerció de profesor de esta especialidad en la Universidad de Oxford. Según parece, a la reina Victoria de Inglaterra le gustó mucho el libro sobre las aventuras de Alicia y después de leerlo le escribió una carta al autor. Le preguntaba por otros libros suyos con el objeto de leerlos.

El escritor, ni corto ni perezoso, le envió a la reina un libro sobre álgebra. No tengo constancia de que la reina leyera este tratado matemático, pero todo puede ser.

Fuente: The world's greatest book of useless information de Noel Botham

martes, 6 de abril de 2010

Lecciones de empresa, por Hermann Goering

Hermann GoeringHoy, a través de un par de detalles sobre Hermann Goering que he leído en la revista “La aventura de la historia”, vamos a ver un caso perfectamente aplicable al mundo empresarial. Según se comenta en la revista, una vez le preguntaron a Goering, a la sazón responsable de la Luftwaffe, por qué esta no disponía de bombarderos pesados. La contestación fue: “Uno pesado cuesta tanto como cuatro ligeros y Hitler me va a preguntar cuántos tenemos, no si son bombarderos pesados”. Tomen el nombre de Hitler, como “el jefe" y vean que su decisión se tomo para agradar al jefe, no por ser lo mejor para "su empresa".

Se repitió esta situación hacia el final de la guerra. Alemania podría haber dispuesto de un buen número de cazas a reacción en 1944, pero todo se retrasó porque Hitler quería bombarderos y Goering hizo lo que puedo para complacerle, a pesar de todo.

lunes, 5 de abril de 2010

Las muertes japonesas

Harakiri kanji
La forma de afrontar la muerte en combate de los japoneses es muy diferente a la que tenemos en occidente. Al menos, era así en el Segunda Guerra Mundial y en las épocas anteriores a esta. Para comprobarlo, no tenemos más que repasar los términos que usan para referirse a estas muertes.

Cuando un soldado muere en acción de combate se usaba senbotsu, pero también tenían términos en función de la forma de morir. Por ejemplo, gyokusai significa: “buscar la muerte antes que el deshonor”. Para los japoneses esto indica que el soldado prefirió entregar su vida en una acción sin esperanza alguna, antes que rendirse. El término tai-atari, algo así como “estrellar el cuerpo”, se usaba en el caso de los kamikazes, que entregaban su vida en una última acción contra el enemigo.

Cuando un soldado explotaba una granada una vez que el enemigo estaba cerca, o hacía alguna acción similar, su muerte se llamaba jibaku, es decir, la propia vida se entrega mientras se daña al enemigo. Si toda esperanza estaba perdida y no había enemigo cercano al que llevarse a la tumba con la propia muerte, quedaba el jiketsu, también conocido como hara-kiri. Este término no necesita mayor explicación ya que es de sobra conocido.

Fuente: Dirty Little secrets of World War II de James F. Dunnigan y Albert A. Nofi

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