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jueves, 30 de julio de 2009

¿Quiénes eran los mendigos?

En Abril de 1566 las relaciones entre los habitantes de los Países Bajos y el Imperio Español, al que pertenecían, no estaban en su mejor momento. Con la religión como principal motivo, las dos facciones iban tomando posiciones cada vez más enfrentadas. La nobleza flamenca decidió solicitarle formalmente al rey español, obsesionado por implantar y proteger el catolicismo, la abolición de la Inquisición y de algunos edictos contra el calvinismo que había dictado.

Hubo una reunión entre Margarita de Parma, gobernadora en la zona, y los nobles flamencos. Fue en Bruselas y unos 200 flamencos acudieron armados a la reunión. Margarita de Parma les pidió que se desarmaran en su presencia y así lo hicieron. En cualquier caso, la gobernadora quedó impresionada por aquel tremendo grupo, numeroso y poderoso.

Para tranquilizar a la gobernadora, uno de sus consejeros le comentó que no se dejara impresionar por una “pandilla de mendigos”. Los nobles flamencos oyeron la frase, pero sin alterarse presentaron sus requerimientos. De todas formas, aquel “apodo despectivo” no pasó desapercibido. Los flamencos decidieron tomar aquel adjetivo como propio y lo convirtieron en sustantivo. Mejor dicho, en su sustantivo. Desde entonces se hicieron llamar los mendigos. Así los conocían entonces y así se conocen ahora.

Este es un buen ejemplo de aquello del “no hay mejor desprecio que no hacer aprecio”. No solo no les ofendió el apelativo de mendigos, sino que lo blandieron orgullosos. Por cierto, hay variantes o especializaciones de este grupo, como los “mendigos del mar” o los “mendigos del bosque”.

miércoles, 29 de julio de 2009

Operación Cólera de Dios, la venganza del Mossad

Rafi EitanSeptiembre Negro fue un grupo terrorista palestino que tomó su nombre de los combates entre palestinos y el ejército jordano en septiembre de 1970. Su primera acción terrorista fue el asesinato del Primer Ministro de Jordania en noviembre de 1971.

Pero sin duda alguna su hecho más significativo y famoso fue la masacre de Munich, en la que secuestraron y asesinaron a once atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos. En el intento de asalto por parte de la policía alemana para solucionar la situación, murieron también cinco terroristas y un policía alemán.

Como no podía ser de otra forma, después de este hecho Israel puso en marcha sus recursos para cazar a los asesinos. En concreto, el Mossad comenzó a buscar a los implicados y a acabar con ellos. La operación de los servicios secretos israelíes se denominó Operación Cólera de Dios. Cuando digo a todos los implicados, no hablo sólo de los autores materiales, sino también de cualquier implicado en la preparación de la masacre.

El encargado de organizar la caza de los organizadores fue Rafi Eitan (en la foto), una de las estrellas del Mossad. Fue uno de los implicados en la caza del nazi Adolf Eichmann. Acabaron con uno en el vestíbulo de la casa en Roma en la que vivía, en el vestíbulo. Recibió once balazos, uno por cada atleta asesinado. Otro de los terroristas perdió su vida al levantar su teléfono en París. Una bomba escondida en el mismo le voló la cabeza, literalmente. Otro fue también destrozado por una bomba en un hotel en Nicosia.

Para ir más allá y demostrar su enorme poder, algo que ha hecho el Mossad en varias ocasiones, publicaban una esquela en los periódicos unos días antes de acabar con cada uno de los terroristas y enviaban flores y tarjetas de pésame a la familia del objetivo con el que iban a acabar. Un macabro detalle que deja claro la crueldad y efectividad del servicio secreto israelí.

martes, 28 de julio de 2009

En tiempo de guerra... hacienda no somos todos

Hoy voy a utilizar dos frases muy conocidas y totalmente dispares para componer la curistoria. La primera es que “Hacienda somos todos” y la segunda es “en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera”. La primera proviene de una gran campaña de la Hacienda española, pagada con nuestros impuestos, para convencernos de que pagar impuestos es algo bueno. A mí no me convencieron, lamentablemente. La segunda frase yo siempre la he escuchado con un doble sentido un poco impropio para ser detallado en esta entrada, pero ya se imaginarán ustedes lo que quiere decir.

Comenzaremos por la segunda parte, la del agujero como trinchera. Inglaterra, 1940, plena batalla de Inglaterra y Londres machacada por los bombardeos alemanes. Ya les he comentado a ustedes en otras ocasiones los apuros que se pasaron para conseguir materias primas con las que alimentar la maquinaria bélica británica. Cualquier ayuda era buena.

Una de las necesidades más vitales de aquella industria era el hierro. Y puestos a sacar hierro de cualquier lado, los londinenses vieron cómo las vallas del parque de Battersea eran desmontadas y puestas a disposición de las autoridades para su fundición y para ser convertidas posteriormente en armas.

Hasta aquí, como decía, tenemos la referencia a la primera frase: “en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera”. Es decir, en tiempo de guerra (literalmente) se utiliza cualquier recurso posible, y las prioridades son claras. De hecho, este parque también fue utilizado como huerto para conseguir algo de producción de vegetales.

Vayamos a por la segunda parte. Después de ver el estropicio de las vallas en Battersea, dos hombres, al parecer de escala social no muy elevada, protestaron airadamente contra aquella medida. Para ser justos, matizaremos que en realidad no protestaban contra aquella medida sino contra la parcialidad de la misma. Lo que venían a decir es que se estaban quitando las vallas del parque pero las vallas de las casas de los ricos seguían en su sitio. Por supuesto, unas eran públicas y otras no. Pero en cualquier caso, y a pesar del dicho de “hacienda somos todos”, esto no acaba de ser del todo cierto. Ni entonces, con el aporte de vallas al hierro bélico, ni ahora, con el aporte monetario a la caja pública.

lunes, 27 de julio de 2009

Albert Elder von Filek, el tipo que engañó a Franco

FrancoLos años de la postguerra española fueron tremendamente duros para el país. Asolada por la guerra, una sociedad hambrienta y aún jadeante de odio se enfrentaba además a un entorno sin recursos y sin industria. Como no podría ser de otra forma, una de las soluciones pasó por el racionamiento de casi todo. Esta sociedad es un caldo de cultivo perfecto para el ingenio y los audaces, pero también es el agua en el que nadan mejor los estafadores, los corruptos y los tiranos. Uno de estos estafadores es nuestro protagonista de hoy y es famoso por estafar, nada más y nada menos, que al mismísimo Franco.

La escasez de carburante era agónica y surgieron mil inventos que intentaban aprovechar cualquier materia para obtener un sucedáneo del combustible. En este panorama hizo aparición un tipo llamado Albert Elder von Filek, de origen austriaco, que ofreció un invento que permitiría a España producir tres millones de litros diarios de carburante. Esto suponía mucho más que un poco de aire para España.

El carburante de Filek era mejor que el habitual y mejoraba el funcionamiento del automóvil. Además, sus materias primas eran sorprendentemente baratas y abundantes: agua, fermentos de plantas y un ingrediente secreto. Amigos, qué gran idea la del ingrediente secreto. Evitaba que pudieran copiar la fórmula esos impíos enemigos de “la reserva espiritual de occidente” y también declaraba al inventor como imprescindible y casi un semi-Dios.

Franco agasajó al austriaco y le pagó bien para que se pusiera manos a la obra. Hasta llegó a publicarse en el BOE algo al respecto. Filek se inventó una historia de odio a los rojos porque lo habían maltratado y decía que estaba al servicio de España y de Franco, por ideales, no por dinero. Los periódicos y Franco ya hacían alarde de la buena nueva con bombo y platillo.

Filek no supo retirarse a tiempo y fue descubierto. Acabó en una cárcel por estafador al tiempo que, curiosamente, desaparecían todas las noticias y comentarios al respecto del nuevo combustible. Por supuesto, sin explicaciones. No era posible que España supiera que habían engañado a aquel que se había autoerigido como su salvador.

domingo, 26 de julio de 2009

Un ataque nuclear por un error humano

B-52En Octubre de 1973, los israelíes se enfrentaron en la guerra de Yom Kipur a sirios y egipcios. Estos últimos habían elegido el día de festivo para los hebreos del Yom Kipur para realizar un ataque por sorpresa. Sólo la acción con la que se inició la guerra y la situación prebélica merecen un buen comentario, pero hoy vamos a hablar sobre cómo esta guerra llevó al mundo al borde de un conflicto nuclear abierto, tan temido durante la guerra fría.

El 24 de aquel mes, la guerra estaba a punto de finalizar con un acuerdo auspiciado por Naciones Unidas. No obstante, un informe de EEUU, entre otros, indicaba que posiblemente la URSS estaba preparando una intervención para ayudar a Egipto, que estaba en una posición no demasiado favorable. Basándose en esta información, el gobierno de EEUU determinó el nivel de alerta DEFCON 3. Este cambio de nivel causó, por método y protocolo, algunos movimientos de tropas y la movilización de más efectivos de todo tipo.

Por supuesto, si los EEUU espiaban a los rusos, estos hacían lo propio con aquellos, y los movimientos y preparativos de los norteamericanos no pasaron desapercibidos. Los EEUU esperaban que la URSS se pensara dos veces su incursión a favor de Egipto, viendo que responderían a cualquier acción. La situación era la siguiente. Los EEUU estaban en DEFCON 3 para lanzar un aviso, pero aquello suponía una importante movilización de tropas y además técnicamente les acercaba a una situación bélica. La URSS conocía los movimientos de su enemigo y seguramente aumento también su nivel de alerta y se preparó para un posible conflicto. Todo esto, en plena Guerra Fría y con una de las “zonas calientes” del planeta, Oriento Medio, con una guerra en marcha.

El día 25, un día después del aumento del DEFCON, unos mecánicos que trabajaban en el sistema de alerta de la base aérea del ejército norteamericano de Kinchole, en Michigan, lo activaron por error . Menos de 24 horas después del DEFCON 3 la alarma se puso en marcha y el personal de la base se preparó para entrar en acción. Los bombarderos B-52 fueron preparados y sus motores puestos en marcha, dispuestos para entrar en combate. Afortunadamente un oficial se dio cuenta del error y avisó de la falsa alarma antes de que ninguno de los aparatos despegara.

Hay que tener en cuenta que posiblemente el despegue de algunos de estos aparatos hubiera bastado para que los rusos comenzaran a responder a lo que considerarían un ataque inminente. Total, que un sencillo error de unos mecánicos, en un momento poco oportuno, pudo poner en marcha el temido intercambio de ataques nucleares entre los bloques.

Más información: Nuclear Files

sábado, 25 de julio de 2009

Recomendaciones de libros

Me van a permitir abandonar por una entrada la narración de curistorias para hacerles unas recomendaciones, no libres de interés, todo sea dicho. Me gustaría recordarles que el libro "Curistoria", que recoge los primeros años de este blog, casi 400 entradas, lo pueden ustedes adquirir ahora, sin gastos de envío y pagar por Paypal (entre otros) en la evoheteca, la tienda online de la editorial.
Y no lo recomiendo porque el libro sea mío, que también, sino porque es una lectura perfecta para llevar a la piscina, la playa o sencillamente para leer tranquilamente en una terraza. Si leen este blog ya saben cómo es el libro, y si les gusta el primero, posiblemente disfrutarán del segundo.

Además les daré dos recomendaciones más. La primera es un libro también de la editorial Evohé, como Curistoria, que se titula “Cinco miradas sobre la Novela Histórica” y que está escrito por varios consagrados autores de novela histórica: Carlos García Gual, Antonio Penadés, Javier Negrete, Gisbert Haefs y Pedro Godoy. El libro recoge la forma de ver la novela histórica de estos autores, cómo afrontan ellos la escritura y algunos estudios sobre sus obras. Un libro genial e ilustrativo para aquellos que tengan el gusanillo de escribir, pero también para todos los que leemos.

Y por último, y hablando de novela histórica, desde Novedades con Historia nos llega la siguiente recomendación a título personal: El cirujano de Al-Andalus de Antonio Cavanillas de Blas.

¿He dicho por último? Perdón, se me olvidaba decirles que pueden descargarse directamente el primer capítulo de “El Día D” del maestro Antony Beevor. Se publicará en los primeros días de septiembre y sin duda será una joyita de la que disfrutaremos en otoño y que dará alguna curistoria a este blog. Comiencen a deleitarse de su lectura, para abrir boca.

Lean amigos, lean.

jueves, 23 de julio de 2009

El estado soy yo

Luis XIVNo me voy a entretener en explicarles el temible egocentrismo de muchos políticos, reyes y demás pájaros de este estilo a lo largo de la historia. Algunos lo dejan bien claro, siendo dictadores que siembran el país que atemorizan de estatuas en su propio honor. Otros lo llevan al extremo y se autodefinen como absolutistas, dejando claro de antemano que primero son ellos, luego ellos y finalmente, lo que ellos quieran. Y no nos olvidemos de los políticos actuales, con otra piel pero con el mismo corazón en muchos casos. Están tan encantados de conocerse que la autocrítica y el sentido común desaparecen de su patrón mental.

En este jardín hay una flor que destaca: Luis XIV, rey de Francia. Cuando tenía tan solo tres años falleció su padre, Luis XIII. En sus últimos momentos, el moribundo monarca hizo traer a su hijo al lecho en el que esperaba su hora y como ya estaba con un pie, y casi toda la pierna, en el otro mundo, no recordaba su nombre. Le preguntó: “¿Cómo te llamas?”. El niño, con sólo tres años, contestó: “Luis XIV, papa”. No me digan que lo de este hombre no era vocacional, ya con tres años sabía su nombre en la corte.

Pasado el tiempo, siendo ya un rey hecho y derecho, estaba haciendo lo que hacían los reyes hace siglos como principal actividad: cazar. Bueno, para ser sincero, creo que aún los reyes siguen dedicando cierto tiempo a esta “dura tarea”. Y estando Luis XIV por Vincennes de caza, se enteró que el Parlamento de París se había opuesto a una norma dictada por él mismo. Estaba en su derecho aquel Parlamento, pero el rey no se lo tomó bien cuando se enteró.

Viajó hasta París de inmediato y, aún vestido de cazador, le dijo al presidente de la Cámara que tenían completamente prohibido examinar y discutir las normas por él dictadas. El presidente tiró de formalismos y le comentó a su majestad que el Parlamento discutía los edictos reales en la búsqueda del bien del Estado. El rey atajó aquellas ideas en un momento con la famosa frase: “El Estado soy yo”.

Esta sentencia es muy célebre y estoy convencido que se puede utilizar para muchos de los gobernantes actuales que siguen pensando como Luis XIV, que ellos son el Estado y que están por encima de todo. Y no sólo eso, sino que sus mentes privilegiadas están por delante de todos nosotros. Triste error, me temo.

miércoles, 22 de julio de 2009

La muerte de Jefferson y Adams

El 4 de Julio de 1776 se firmó la Declaración de Independencia de EEUU. 50 años más tarde, el 4 de Julio de 1826 tuvo lugar una coincidencia curiosa. No llega a ser como la historia de Lincoln y Kennedy que pasó por aquí al poco de nacer el blog, pero no deja de tener “su aquel”.

La Declaración de Independencia fue impulsada por un comité formado por Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, Roger Sherman y Robert R. Livingston. De este grupo, John Adams y Thomas Jefferson mantuvieron una estrecha relación epistolar y una buena amistad. Adams declaró en varias ocasiones que a pesar de que Jefferson eran unos años más joven que él, le sobreviviría.

El Día de la Independencia de aquel 1826, Adams pronunció sus últimas palabras: “Thomas Jefferson me sobrevive”. Con esta frase asumía el error en su pronóstico. Pero se equivocaba. En esta última sentencia, no en su inicial vaticinio. Unas horas antes, Jefferson había muerto. Dos padres de la Declaración de Independencia murieron 50 años después de crear esta, con unas horas de diferencia. ¡Vaya casualidad!.

Dice una leyenda que un mensajero salió de la casa de Adams inmediatamente después de morir este para comunicar el desafortunado hecho a Jefferson en su casa de Virginia. Este hombre se cruzó en su camino con otro mensajero que llevaba similares noticias, pero en este caso desde Virginia a la casa de Adams, para comunicar la muerte de Jefferson.
Me veo en la obligación de darle las gracias una vez más a mi buen amigo Miguel Álvarez, por enviarme un mail con una frase poniéndome en la pista de esta historia.

martes, 21 de julio de 2009

¿Qué es un freelance?

Sir Walter ScottResulta que un servidor de ustedes tiene puesto en su curriculum vitae que durante algunos años fue freelance. Esta palabra inglesa se compone de free y lance, que traducidas significan libre y lanza, respectivamente. Por lo tanto, suena a que hay una explicación histórica detrás del término. E investigando un poco he llegado a la solución.

Actualmente se usa este término para hablar de personas que trabajan por su cuenta, ofreciendo sus servicios en una relación laboral más o menos corta en el tiempo. Es una forma de trabajar muy común en el periodismo, en el diseño gráfico o en el mundo de la programación de aplicaciones informáticas, por citar algunas áreas. Pero, como decía, esto es actualmente.

Sir Walter Scott, el creador de Ivanhoe (1819), habla en esta obra de guerreros mercenarios conocidos como freelancers. Por lo tanto, de este tipo de guerreros medievales, mercenarios al fin y al cabo, proviene la palabra. Que por otra parte, es completamente lógico si dividimos la palabra y tenemos la “lanza libre”. Eran soldados que ponían su lanza al servicio de aquel que pagara, y por lo tanto eran libres para elegir el bando de lucha o a quién prestaban servicios. Y como los freelance actuales, una vez finalizado el servicio, a otra cosa. Supongo que en algunos casos incluso se enfrentarían a señores para los que habían luchado anteriormente.

lunes, 20 de julio de 2009

Número de pasos en marcha

La curistoria de hoy será corta, unos sencillos datos, pero muy interesantes. Se trata de un listado sobre el ritmo de marcha de algunos ejércitos de la historia. Es decir, cuántos pasos por minuto daban los militares de algunas de las infanterías más importantes de todos los tiempos:

  • Grande Armée napoleónica: 120 pasos.
  • Ejército británico (infantería y cuerpos de élite): 120 pasos.
  • Ejército de Liberación Popular Chino: 108 pasos.
  • Legión de la Roma antigua: 100 pasos.
  • Legión extranjera francesa: 88 pasos.
  • Ejército británico bajo las órdenes de Wellington: 75 pasos.
Estos datos están tomados del libro de Nicholas Hobbes titulado “Militaria”. Mientras lo leía, me ha surgido curiosidad sobre el ritmo de marcha de la Legión española, ya que en los desfiles siempre dan un buen número de patadas por minuto. En concreto, y según datos de El Confidencial, la Legión española da 160 pasos por minuto en sus desfiles de nuestra Fiesta Nacional. Un número mucho mayor que cualquiera de los consignados por Hobbes en su libro. De todas formas, es posible que los datos del libro correspondan a marchas reales en tiempo de guerra, y no a desfiles, como es el caso de la Legión española.

Otro dato que me ha llamado la atención es la diferencia entre el ejército de Napoleón y el de Wellington, contemporáneos y enemigos.

domingo, 19 de julio de 2009

La diarrea del astronauta. ¿O es mentira?

Celebrando en estos días el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, están los medios recordando aquella historia y publicando un buen número de noticias y reportajes al respecto. En uno de estos reportajes, en un informativo de Antena3, hablaba uno de los responsables de la Central de Seguimiento Espacial de Fresnedilla, es decir, la NASA en España, y contaba una historia que bien da para una curistoria. De hecho, había varias curistorias en el reportaje, pero me limitaré a lo siguiente. Al menos de momento.

Ya saben ustedes que hablar de la llegada a la Luna en España es hablar de Jesús Hermida, que fue el corresponsal encargado de retrasmitir en directo la hazaña. Hace ya un buen número de años oí a este comunicador explicar cómo en aquellos días, encontrándose en el cubículo para periodistas en el que se oían las comunicaciones desde el satélite, escuchó lo siguiente: “Ya están aquí otra vez”. Y según creo recordar, después de eso se cortó la comunicación. En el pequeño reportaje de Antena3 que les hablaba antes, y en esta entrevista de “La Opinión de Málaga” se explica este tema.

Esta frase da pie a mil elucubraciones y teorías conspiranóicas, pero la explicación es más sencilla. Al menos, la explicación oficial. Según parece, Aldrin andaba un poco tocado de la tripa en aquellos días. Ya imaginarán ustedes que la famosa comida de astronautas será muy avanzada y útil en el espacio, pero no puede ser buena para el cuerpo. Cuando pisó la Luna, el segundo hombre en poner un pie allí dijo a sus interlocutores en la Tierra: “Ya están aquí otra vez, quiero hablar en privado”. Como es lógico, atendieron su petición y cortaron las comunicaciones públicas. De ahí la historia de Hermida. Lo que quería Aldrin era hablar con los médicos porque ya estaban allí de nuevo los retortijones y los gases. Sencilla explicación.

Pero no se vayan aún, que si bien todo lo dicho acaba con posibles ideas relacionadas con vida extraterrestre o vaya usted a saber qué otras cosas, también me trae a la cabeza algo que leí no hace mucho en un artículo sobre espionaje. Una técnica básica y sencilla para utilizar en determinadas situaciones apuradas, es situarse a uno mismo en una posición delicada y no muy “honorable”. Por ejemplo, siendo un espía que intenta entrar en un país, la técnica consiste en inventar una excusa relativamente endeble y que pueda ser tirada por el suelo sin mucho esfuerzo.

Eliminada esta primera opción, el “cazado” simula sincerarse con la persona que lo interroga y expone la segunda excusa, también falsa y que lo pone en mala situación. Me invento un ejemplo: “Cierto, me ha pillado, no vengo aquí por una beca de estudios [primera excusa]. Para serle sincero, las deudas de juego me acosan en mi país natal y me he visto obligado a emigrar [segunda excusa]”. Al parecer, este tipo de explicaciones hacen que la probabilidad de que el “cazador” tome la historia por cierta es mucho mayor.

Por lo tanto, queridos amigos, como siempre, piensen lo que quieran y confíen en el escepticismo, que es un buen consejero. Con lo que les he contado pueden pensar que Aldrin tenía las tripas revueltas y necesitaba algún consejo médico, o bien pueden pensar que la NASA utilizó la sencilla técnica que les he explicado para ocultar alguna cuestión: extraterrestres, algún fallo en la nave, en los trajes… vaya usted a saber.

sábado, 18 de julio de 2009

Las musas y los museos

Los artistas confían en las musas para que les ayuden en su trabajo, o al menos eso dice la leyenda. Algunos tienen la suerte de tener una Musa a su lado siempre y eso les allana el camino. Las musas eran nueve diosas hijas de Zeus y Mnemosine, según la mitología griega. Presidían las Artes y las Ciencias y de ahí proviene la relación con la inspiración artística. De hecho, esta relación entre arte y musas tiene su origen en aquel lejano tiempo.

Estas nueva diosas eran: Calíope, musa de la Poesía épica, Clío la de la Historia, Euterpe de la Poesía lírica, Melpómene de la Tragedia, Terpsícore de la Música y la Danza, Erato de la Poesía amorosa, Polimnia de la Poesía sagrada, Urania de la Astronomía y Talía de la Comedia.

En el año 290 antes de Cristo, en la ciudad egipcia de Alejandría, Tolomeo I Sóter creó un mouseion (palabra griega), el primero de la historia, para alojar a los sabios y eruditos de tal forma que pudieran trabajar tranquilamente al amparo del Estado. Este enorme edificio tenía comedor, salas de lectura, claustro, jardines, zoológico... y, por supuesto, una grandiosa biblioteca; la Biblioteca de Alejandría. Un par de décadas después de la inauguración, en el 270 a.C., el fuego arrasó con aquello.

De aquel mouseion griego nació posteriormente la palabra latina museum, que ya tenía una connotación un poco distinta, aunque derivada de aquella. Ahora el museum era un templo dedicado a las musas de las que les hablaba al comienzo de esta entrada. Posteriormente, llegado el renacimiento, época en la que se idolatraba todo lo clásico, se comenzó a usar el término para referirse a la exposición o colección de objetos bellos y valiosos. Este uso es el que ha perdurado hasta nuestros días y de ahí viene el origen de la palabra museo.

Un museo está dedicado a las musas y alberga las obras de artistas que las crearon inspirados por alguna de aquellas nueve. Una bonita historia, sin duda.

Mi agradecimiento a Richar, creador de Novedades con Historia, sitio de referencia en novela histórica, y un habitual últimamente en estos agradecimientos, por ponerme tras la pista.

jueves, 16 de julio de 2009

Los nazis no conocían Pearl Harbor

¿Conocen ustedes esas encuestas en las que se para por la calle a las personas y se les pregunta por algún dato geográfico para ridiculizarlas? Sí, seguro que sí. Yo recuerdo una en la que preguntaban en EEUU por varios lugares de Europa y las respuestas eran una salvajada. Eso sí, no seré yo quien presuma de conocimientos geográficos. Si me paran en plena calle y me consultan sobre ciertos países, muy conocidos por otra parte, seguro que hago un papel no muy honorable. ¿Y todo esto por qué lo comento? Ahora les cuento.

Diciembre de 1941, los japoneses habían atacado con éxito la base estadounidense de Pearl Harbor y la Segunda Guerra Mundial daba un giro. Japón formaba parte del eje fascista junto con Alemania e Italia y, por lo tanto, la noticia del ataque a EEUU fue acogida con alegría por Hitler. Recuerden ustedes que ya les comenté en una ocasión que al conocer la noticia del ataque Winston Churchill había dicho: “Así que después de todo hemos ganado”. Por lo tanto, los dos bandos enfrentados en Europa, o al menos sus líderes, se alegraron del ataque. Supongo que en el caso británico únicamente en cierta medida.

Volviendo a Hitler, lo que ocurrió a continuación, una vez que le explicaron con detalle lo ocurrido en aquella isla del Pacífico, es lo relevante en todo esto. Al parecer, reunido con sus asesores militares, Hitler les preguntó a estos por la situación geográfica de Pearl Harbor y ninguno de ellos la conocía. Habían hablado de lo ocurrido allí, pero no sabían dónde. Aquello estaba lejos, cierto, pero eran asesores de Hitler y deberían saberlo. Por supuesto, el führer montó en cólera por este hecho. Pasó de la alegría a la tristeza en un momento.

Más información: Dirty little secrets of the World War II de James F. Dunnigan y Albert A. Nofi

miércoles, 15 de julio de 2009

Las prostitutas y los soldados

Seguimos profundizando en este modesto blog, queridos amigos, en ese apasionante mundo que la relación entre las meretrices y la soldadesca a lo largo de la historia. Ya conocemos datos sobre el ejército napoleónico y hoy vamos a ver cómo organizaban este delicado tema los tercios españoles.

A mediados del siglo XVI el Duque de Alba organizó una de sus escapadas de guerra. Partió de Cartagena con 40 galeras rumbo a Italia y desde allí siguió hacia el norte por el famoso “Camino Español”. Eran cerca de 11.000 hombres, divididos en cuatro tercios. Por supuesto, un ejército de este volumen necesita un número igualmente significativo de carros, víveres y demás intendencia.

Pero dirigiéndonos a lo que nos interesa y dejando a un lado la intendencia habitual, hablemos de la sexual. Acompañaban a estos 11.000 españoles unas 2.000 prostitutas italianas, lo que no es mala proporción, vive Dios. Cinco soldados y medio por moza. Tal era la organización y efectividad de los tercios españoles que hasta las meretrices estaban organizadas en compañías.

El Duque de Alba contaba con que tal provisión de sexo evitaría un buen número de problemas con la población civil que el ejército fuera encontrando en su viaje. Como ven ustedes, nuestro Duque, a pesar de toda la leyenda negra que lo envuelve y de ser un poco brusco en su forma de arreglar los problemas, era un tipo pragmático. De hecho, sostenía que lo justo para evitar problemas y para que la tropa estuviera “satisfecha”, era que por cada ocho soldados hubiera una prostituta en el ejército. Miedo me da pensar cómo llego a encontrar la "proporción perfecta".

Como decía, amigos, un dato más a consignar en nuestro pequeño ensayo sobre la prostitución y la milicia.

Más información: San Quintín de Juan Carlos Losada

martes, 14 de julio de 2009

Una noche toledana

Hace unos días me comentaba el autor del blog sobre novedades de la novela histórica, del que les hablaba hace unas semanas, que había leído el origen del dicho “noche toledana” en el libro que estaba leyendo. Tomé nota del aviso y después de leer algo al respecto, les comentaré el origen del dicho. Por cierto, gracias Richar; otra vez.

Una noche mala, sin dormir, no muy agradable; vamos, la típica noche en que la cena no encuentra su sitio dentro del cuerpo de uno, eso es una noche toledana. Esta frase se inspira en un hecho de finales del siglo VIII o principio del IX. ¿Adivinan ustedes dónde ocurrió este hecho? Correcto, en Toledo. Por entonces, el gobernante de este lugar simuló aceptar las reivindicaciones de su pueblo y prometió gobernar con independencia y equidad, todo lo contrario de lo que venía haciendo.

Jusuf-ben Amru, que así se llamaba el personaje, recibió una dura “reprimenda” del emir de Córdoba después de que llegaran a sus oídos las quejas del pueblo de Toledo. Amru, en una situación delicada, gobernó durante un tiempo con nuevos aires y simuló haber cambiado de parecer. Y fue así hasta que se le presentó la posibilidad de vengarse. El hijo del Emir que le había llamado al orden hizo parada en Toledo durante un viaje y el toledano le ofreció un gran banquete, al que invitó a un buen número de gente.

Los nobles toledanos acudieron a dicho banquete y aquella noche parecía que iba a ser una gran noche, pero cuando estos nobles llegaban al banquete, eran conducidos a un lugar apartado y eran decapitados.

Y esto, más o menos, es lo que ocurrió aquella noche en Toledo, sin duda, una noche toledana para muchos nobles.

Más información: Toledo al día, Historias de la historia, Leyenda de Toledo

lunes, 13 de julio de 2009

La Iglesia en contra de los toros

Pío VNo se piensen ustedes que los antitaurinos que abogan por la supresión de las corridas de toros y demás eventos similares son algo nuevo. Es cierto que últimamente están más presentes en los medios y que seguramente sus filas son cada vez más numerosas, pero ya hace unos cuantos siglos existían este tipo de fiestas y, por supuesto, tenían sus detractores. También es verdad que lo que ahora son preocupaciones por los animales entonces eran más bien sencillamente motivos políticos. Vamos, que se estaba en contra por fastidiar más que nada.

Corría el año de nuestro Señor de 1567 y en el Vaticano estaba el Papa Pío V, italiano. Este Papa era sensiblemente antiespañol y tenía sus más y sus menos con el imperio que dominaba Europa. De hecho, estos desencuentros llegaron muy lejos y hubo más que palabras entre unos y otros. El Papa conocía el gusto por los toros de Felipe II, y sabiendo el inmenso poder de su "santa" palabra escrita, se dispuso a fastidiar, como decía antes, un poco a nuestro rey.

Publicó el día 1 de noviembre de aquel año una bula titulada “De Salute gregis Dominici” en la que no sólo mostraba su contrariedad a los eventos taurinos, sino que excomulgaba a todos los que participaran en ellos y además prohibía que los muertos en tales jaleos fueran enterrados en suelo consagrado. El texto de la bula exacto contenía frases como: "estos sangrientos y vergonzosos espectáculos dignos de los demonios y no de los hombres". “Prohibimos igualmente, bajo pena de excomunión y de anatema, a los clérigos así como a los seglares asistir a estos espectáculos”.

Por último, Pío V decía: "Ordenamos a todos nuestros hermanos patriarcas, primados, arzobispos y obispos, y a nuestros ordinarios locales en virtud de santa obediencia, apelando al juicio divino y a la amenaza de la maldición eterna, que hagan publicar suficientemente nuestro escrito en las ciudades y diócesis propias y cuiden que se cumpla lo que arriba hemos ordenado”. En España esta bula no fue publicada y todo siguió como antes, así que el Papa no consiguió mucho con su iniciativa. Quizás postularse como Santo Patrón de los antitaurinos.

Una Curistoria muy adecuada para ser publicada en estos días de San Fermín, fiesta de Pamplona, en donde se mezclan también los toros y la religión de manera muy estrecha.

sábado, 11 de julio de 2009

Las barras de la bandera de EEUU

Bandera de EEUUHoy me van a permitir hacer una entrada especialmente corta, que cojo a vuelapluma mientras admiro una infografía sobre la bandera de EEUU realizada por Mike Wirth. Gran trabajo, amigos, al que les recomiendo echar un ojo.

Como decía, viendo toda esta información sobre la bandera de EEUU acabo de descubrir algo que no sabía y que si había leído alguna vez se me había olvidado. Seguramente ya sabrán que las estrellas de la bandera corresponden a los estados que componen el país. Este dato lo conocía, pero nunca me había parado a pensar en el porqué del número de barras en la famosa bandera de las “barras y estrellas”. Al parecer, son trece bandas que corresponden con las trece colonias originales: Delaware, Pennsylvania, New Jersey, Georgia, Connecticut, Massachusetts, Maryland, South Carolina, New Hampshire, Virginia, New York, North Carolina y Rhode Island.

Por completar la información, también tomando como fuente este grafico, les diré que el color rojo de la bandera es por la fortaleza y el valor, el blanco por la pureza y la inocencia y el azul por la vigilancia, la perseverancia y la justicia.

viernes, 10 de julio de 2009

Lecciones de póker desde el viejo oeste

No es la primera vez que tratamos en Curistoria el tema del póker. Ya vimos lo que le pasó a “Wild” Bill Hickok y cómo dio nombre a una mano con su muerte. Hoy volvemos sobre el póker y volvemos también al salvaje y viejo oeste. Nuestro protagonista es otro famoso tipo de aquella mítica época: John Henry “Doc” Holliday. Dentista, gran jugador de póker y mortal pistolero; compañero de Wyatt Earp en el tiroteo de O.K. Corral. Usaremos esta pequeña anécdota para hacer un repaso rápido a algunas sencillas normas que debe conocer y respetar cualquier jugador de póker. Veremos esta moraleja al final de la entrada.

La historia comenzó cuando un matón se cruzó con Holliday y tuvo el poco sentido común y la suficiente temeridad como para sentarse a jugar al póker en la misma mesa que él. Aquel tipo se llamaba Ed Bailey y como muchos otros matones estaba acostumbrado a que su revólver fuera razón suficiente para que siempre llevara la razón y se hicieran realidad sus deseos. No sabemos muy bien si aquel osado conocía la reputación como jugador y como pistolero de Holliday, pero si la conocía la apartó de su cabeza y comenzó a hacer trampas en aquella partida de póker.

Bailey recogía los descartes y les echaba un vistazo, provocando a su compañero de partida. Como ustedes sabrán, o al menos supondrán, esto está totalmente prohibido en el juego de póker, incluso en aquel viejo oeste en el que las reglas en todos los ámbitos estaban por escribirse y si estaban escritas no se respetaban demasiado. Hacer esto, siendo fieles a las normas, suponía perder la mano. Holliday, haciendo gala de una infinita paciencia y sabiéndose superior a Bailey, como jugador y como pistolero, le advirtió dos veces sobre sus malas maneras. De nada sirvieron aquellas advertencias. Seguramente le diría: “juega al póker”; que es como solían decir los grandes jugadores a alguien que se dejara de historias y de hacer cosas raras y jugara, sin más.

La tercera vez que el pájaro provocó a Holliday haciendo la trampa al recoger los descartes, nuestro protagonista decidió hacer caso a las normas del juego. Como ya les he comentado, esta trampa hace que el fullero pierda la mano. Holliday recogió el dinero que había sobre la mesa sin decir una sola palabra, con tranquilidad y sangre fría. Bailey sacó rápidamente su arma de debajo de la mesa y amenazó a Holliday. El público que había en el local comenzó a apartarse y a parapetarse viendo que aquello se ponía feo. Nuestro protagonista seguía con su tranquilidad y su cara de póker. De repente, antes de que comenzara la pelea, acabó. Un cuchillo apareció en un momento en la mano de Holliday y en una cuchillada que fue su suspiro Bailey estaba tirado sobre la mesa con una tremenda herida en su barriga.

Sin duda alguna Bailey era un mal jugador de póker: no supo medir bien a su contrincante, ignoró lo que conocía del mismo, arriesgó demasiado y sobretodo, se marcó un farol cuando no debía. Y todo esto teniendo en cuenta que a priori, la “mano” de Bailey (un revólver) era mejor que la de Doc Holliday (un cuchillo), pero este último supo sacarle más partido a “sus cartas”.

Más información: Doc Holliday de Gary L. Roberts.

jueves, 9 de julio de 2009

El pueblo español que no era tal

Doña Eulalia de BorbónEsta no es la primera vez que Alfonso XIII protagoniza una de nuestras curistorias, pero siempre que sale a relucir por estos lares es para recibir una de esas respuestas geniales y cargadas de humor que tanto me gustan. Primero fue aquel alcalde que le dijo que “habían hecho lo que debían y debían lo que habían hecho” y luego fue Unamuno, reivindicando la justicia que se hacía al entregarle la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio. Veamos esta tercera ocasión.

Yo conozco la historia gracias al libro “Las anécdotas de la política” de Luis Carandell, que a su vez lo recogió de una memorias de Doña Eulalia de Borbón. Todo comenzó cuando la infanta elogiaba lo bien cuidados y limpios que estaban los pueblos en Europa, supongo que contraponiéndolo a lo que ocurría en España. Entonces el rey le dijo que él conocía un pueblo en Castilla a la altura de cualquier pueblo europeo en cuanto a cuidados y limpieza.

Para comprobarlo, ni cortos ni perezosos, el rey y la infanta, y supongo que alguno más, organizaron un viajecito en coche hasta el pueblo en cuestión. Al llegar al mismo salieron unas personas a recibir a la regia visita y Doña Eulalia, tomando a uno de aquellos recibidores como alcalde de la villa, se acercó y le comentó: “Le felicito, señor alcalde. Su pueblo es un modelo. Es un motivo de orgullo para su provincia.” El alcalde respondió: “Gracias, Señora, pero aquí todo somos belgas, que tenemos una fábrica en este pueblo. Y no hay más españoles que la pareja de la Guardia Civil”. Supongo que cuando la infanta escuchó a su interlocutor hablar con acento extranjero ya supuso que algo no era como ella pensaba.

Por cierto, es de justicia aclarar que aunque en este caso también esté presente nuestro Alfonso XIII, el varapalo lingüístico se lo llevo otro; otra para ser exactos.

miércoles, 8 de julio de 2009

De cuando el meridiano cero no era Greenwich

El HierroEn las últimas semanas, un amable lector del blog llamado Noel Armas Castilla, buen conocedor y amante de su tierra, me ha enviado varias curistorias para que las publique aquí si me parece bien. No sólo me parece bien sino que le estoy enormemente agradecido. De las que me ha enviado, ha habido una que me ha llamado mucho la atención y que les voy a relatar a ustedes a continuación.

Quizás algunos de ustedes ya sabrán que a la Isla de El Hierro, de nuestro archipiélago canario, también se le denomina “Isla del Meridiano”. ¿Y por qué se llama así? Pues porque no siempre el Meridiano Cero estuvo en Greenwich. Durante siglos el Meridiano Cero estaba en El Hierro, más concretamente en Punta de la Orchilla. Antes de descubrirse América, cuando la tierra era plana para sus habitantes, la isla de El Hierro era el extremo más occidental del mundo.

Según parece fue Ptolomeo el que colocó el meridiano cero en Punta de la Orchilla. Ese sí que era entonces el “fin del mundo” aunque este nombre lo llevara y lleve otro lugar, también español. Este honor le siguió correspondiendo a El Hierro hasta que a mediados de la década de 1880, en una conferencia en Washington, se movió hasta su posición actual en la Pérfida Albión.

En el siglo segundo de nuestra era, Ptolomeo consideró como "Meridiano Cero" al que pasaba por el extremo occidental de la isla y así se mantuvo durante años. En 1634 el cardenal Richelieu reunió en París a matemáticos, astrónomos y demás hombres de saber para establecer un meridiano cero, de tal forma que sirviera de referente para todos los países. Se mantuvo la decisión de Ptolomeo y El Hierro siguió siendo el punto de referencia. Un decreto de Luis XIII determinaba que los franceses no atacarían barcos españoles al este de este Primer Meridiano, ni al norte del Trópico de Cáncer. Así permanecieron las cosas hasta que a finales del siglo XIX fue desplazado por el que pasa por Greenwich.

Dicho todo esto no me queda más que dar las gracias de nuevo a Noel por su ayuda y por darme y darnos a conocer este dato, desconocido al menos por mi parte.

Más información: El Cabildo de El Hierro, Hispanismo.org, Meridianos

martes, 7 de julio de 2009

El arma más valiosa: la astucia

Chester W. NimitzDespués de que los EEUU entraran de lleno en la Segunda Guerra Mundial una vez que fueron atacados por los japoneses en Pearl Harbor, los sistemas de cifrado de la marina japonesa estaban en cierta medida controlados por su enemigo. Por supuesto, este tipo de cuestiones deben ser manejadas con el mayor de los cuidados para que el enemigo no sospeche que sus sistemas secretos de comunicaciones han dejado de serlo y por lo tanto deje de utilizarlos.

Como decía, si bien los EEUU no eran capaces de leer absolutamente todos los mensajes japoneses, si eran capaces de descifrar algunos aquí y otros allá de tal forma que podían hacerse una idea más o menos clara de las intenciones del enemigo. Con esta estrategia, los EEUU llegaron a saber que Yamamoto se estaba preparando para otra acción de envergadura. Conocían que era una operación de entidad pero desconocían el objetivo y podían ser varios. Los japoneses utilizaban siempre un nombre en clave para referirse al mismo: “AF”. Bajo estas dos letras podía esconderse Midway, Hawai, las Aleutianas, Nueva Caledonia… Complicada de preparar una defensa sin saber este dato.

Y es en este punto donde interviene la astucia, una de las armas más poderosa de los militares a lo largo de la historia. Era el año 1942, pero la astucia seguía siendo tan importante como en la época antigua. En concreto, la genial pero simple idea salió de la cabeza del almirante Chester W. Nimitz. Ordenó al comandante Cyril T. Simard, su hombre en la isla Midway, que enviara un mensaje por radio a Pearl Harbor indicando que los depósitos de agua potable de la isla habían sido destruidos. Es decir, un mensaje no vital pero sí lo suficientemente importante como para interesar al enemigo. Además, fue enviado de tal forma que los japoneses pudieran leerlo sin problemas.

Durante los días siguientes, los servicios de captura y descifrado de comunicaciones de EEUU trabajaron sin descanso para que no se les escapara ningún mensaje. Después de tres días de espera la treta tuvo su fruto. Un mensaje interceptado a los japoneses decía que en “AF” había dificultades con el suministro de agua potable. Los EEUU acababan de descifrar qué se escondía bajo la clave “AF” y por supuesto, que la operación en marcha era contra Midway.

Genial y sencillo método para descubrir los planes secretos del enemigo. Por supuesto, Nimitz ya sospechaba que Midway era el objetivo más probable y por eso comenzó probando con esta isla.

lunes, 6 de julio de 2009

Los periódicos y el poder, ya en la época napoleónica

Se me ocurre que se podría escribir todo un blog sobre los titulares de los periódicos, tanto actuales como históricos. Algunos por curiosos, otros por falsos, aquellos por contradictorios e incluso alguno por ingenioso. Pero como yo ya tengo un blog y no tengo más tiempo que el que la mañana me brinda para cada día, me conformaré con una curistoria sobre este tema.

El periódico en cuestión era parisiense y su cabecera llevaba como nombre “El Constitucional”. La época eran los últimos meses del Imperio de Napoleón, aquel Imperio de los Cien Días. Ya sabrán ustedes que antes de este corto periodo, el Gran Corso había sido condenado al exilio en la isla de Elba, de donde se escapó. Frente a esta huida, el periódico publicó el siguiente titular: “El sanguinario ogro ha abandonado su guarida”. Poca amistad denota este texto entre el noticiero y el emperador. Eran los primeros momentos de la rebelión de Napoleón.

Al desembarcar en tierra francesa, el titular de El Constitucional rezaba: “El bandido de Córcega está en Francia”. Sigue siendo un texto poco amigable, pero ya el ogro sanguinario es solo un bandido. De todas formas, estas frases son auténticas pestes frente a la que dominó a cuatro columnas la portada unos días después, cuando Napoleón alcanzó la ciudad de Grenoble: “Bonaparte se encamina hacia París”. Amigos, ya no hay adjetivos descalificativos. Desde un punto de vista plenamente periodístico quizás sea el titular más correcto.

Tres días después de esta última frase, se publicaba: “Napoleón prosigue su avance triunfal”. Hemos pasado de ogro sanguinario a avance triunfal. Ya no parece haber ataques del periódico hacia el emperador, cada vez más cerca de París. Tan cerca que al día siguiente en El Constitucional se pudo leer: “Mañana hará su entrada en París el emperador”. Supongo que algún redactor de aquel tiempo estaría tragando bilis al tener que escribir estas cosas, pero las cosas eran así y no se sabía si el nuevo imperio sería de 100 días o de 10000.

Finalmente, el último titular de El Constitucional sobre la marcha desde Elba hasta París del Gran Corso rezaba: “Su Majestad Imperial ha llegado a la capital de sus Estados”. Aquí me temo que se pasaron de aduladores, es mi impresión. De todas formas, es todo un viaje el que hizo este periódico en sus titulares acompañando al viaje de Napoleón desde su exilio. Digamos en descargo del diario que estaba recién fundado y que es posible que estuviera buscando aún su lugar y su línea editorial.

domingo, 5 de julio de 2009

Manos blancas no ofenden o La guerra que comenzó con una bofetada

Manos blancas no ofenden es una de esas frases que suelen utilizarse muchas veces en los periódicos y en algunas conversaciones y que es un reflejo de un hecho histórico. Doña Luisa Carlota de Borbón, hermana de la reina María Cristina y, por tanto, cuñada de Fernando VII, es la protagonista de esta curistoria. Señora, parece ser, de fuerte carácter, lo demostró con lo que voy a contarles.

Todo ocurrió cuando nuestro rey Fernando VII andaba descontando días y esperando a que la de la guadaña pasara a por su regia persona. Era el año 1832 y la sucesión era un tema muy delicado. Desde 1713 la Ley Sálica prohibía reinar a las mujeres, pero en 1789 las Cortes habían aprobado una Pragmática Sanción que anulaba dicha ley. Hasta 1830 no había sido publicada esta modificación de la Ley Sálica, cuando después de tres matrimonios fallidos del rey, su cuarta mujer, María Cristina de Borbón, esperaba dar a luz. Poco después nació la princesa Isabel.

Frente a esta situación, aparecieron dos facciones, a favor y en contra de la joven princesa y su postulado como reina. Los que no quería una reina defendían como sucesor al trono al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón. Por supuesto, la Pragmática Sanción no tenía valor para estos últimos.

Los carlistas convencieron a un ministro llamado Francisco Tadeo Calomarde para que hiciera al rey anular la Pragmática, que a su vez había anulado la Ley Sálica, es decir, pretendía que esta última volviera a estar vigente. Resumiendo, los carlistas hicieron que el rey firmara un papel por el que su hermano Carlos se convertiría en rey al morir Fernando VII, al ser imposible que una mujer heredara el trono.

Conseguido esto por parte del ministro, Doña Luisa Carlota, hermana de la reina y por tanto tía de la princesa Isabel, se acercó al ministro que tenía aquel papel recién firmado en la mano, se lo arrebató y le arreó al señor Calomarde “la más sonora bofetada que según se ha dado”, en palabras de Don Benito Pérez Galdós. El ministro contestó a este guantazo con la famosa frase: “Señora, manos blancas no ofenden”.

No tengo que aclararles a ustedes, mis queridos lectores, que todo este jaleo de la bofetada se fue complicando hasta acabar en una guerra abierta entre carlistas e isabelinos.

viernes, 3 de julio de 2009

La guerra de las dos rosas

La Guerra de las Dos Rosas es el nombre bajo el que se engloban varias guerras civiles dinásticas que tuvieron lugar en Inglaterra entre 1455 y 1485. En ellas se enfrentaron las casas de Lancaster y York. Comenzó cuando el rey Enrique VI de Inglaterra, de los Lancaster, se enfrentó al tercer duque de York, Ricardo Plantagenet. Al parecer el rey no andaba del todo bien de la cabeza, o eso se decía, y aprovechando su debilidad militar provocada por la guerra de los Cien Años, el duque de York comenzó a reclamar el trono.

El duque de York fue derrotado en Wakefield, donde perdió su vida, pero esto no puso fin a la disputa. El heredero del duque fue nombrado rey y continuó la tarea de su padre y la guerra de las Dos Rosas enfrentó entonces a dos reyes. Ya habrá adivinado el porqué del nombre de la guerra, viendo las imágenes del post. La rosa de los Lancaster y la rosa de la casa de York. Una roja y la otra blanca. Y de ahí el nombre de la guerra, por las rosas de ambas casas. Pero no acaba aquí la cosa.

En 1483 los Lancaster buscaron el liderazgo de Enrique Tudor, conde de Richmond, que más tarde sería Enrique VII. En la batalla de Bosworh Field murió Ricardo III, líder del bando de York y esto dejó vía libre a Enrique Tudor hacia el trono, fundador de la dinastía Tudor. Al año siguiente Enrique, ya Enrique VII, se casó con la hija de Eduardo IV, Isabel de York. De esta manera se unieron las casas de York y Lancaster, y también se unieron sus rosas, como vemos en esta última imagen, rosa de los Tudor.

jueves, 2 de julio de 2009

Cómo combatir el calor veraniego: pinte las paredes

Esta curistoria es sin duda muy apropiada para estos días de calor canicular que se unen por noches en las que el mercurio rebosa de los termómetros para golpear en el suelo, gota a gota, y no dejarnos dormir. Pero la historia nos da una receta para combatir estos calores que yo aquí les transmito, pero sobre la que tengo ciertas reticencias. En cualquier caso, igual les viene conocer el chascarrillo para contárselo a los amiguetes delante de una cañita en una buena terraza. Gloria divina esto último. Bueno, al lío.

Corría el inicio de la década de 1930 cuando hubo una pequeña rebelión en Sevilla, de aquellas que ya denotaban que algo gordo estaba por venir y que enfrentaron a los españoles, con mayor o menor virulencia, hasta desembocar en el conflicto abierto que fue la brutal Guerra Civil Española. Decía una frase por aquel entonces algo así como que los españoles siempre andábamos detrás de los curas, unas veces en procesión y otras veces para darles unos palos. Algo así era la frase, hablo de memoria. Como respuesta al intento de golpe de estado de Sanjurjo el pueblo sevillano se echó a la calle.

La enfurecida masa atacó edificios públicos y privados, y haciendo honor a la cita que antes les referenciaba sobre la relación de los españoles con el clero, también atacaron algunos edificios religiosos. Un hospital atendido por unas monjas fue uno de los afectados. Una monja narraba el hecho a un médico explicándole alterada e indignada que habían entrado en el edificio, habían gritado durante un rato y se habían marchado después de pintar en una pared: “¡Viva Rusia!”. La monja estaba indignada.

El médico, escuchando el relato y viendo el alcance del altercado, se lo tomó con cierto buen humor y le contestó: “¿Y qué quería usted, hermana, que escribieran en el mes de agosto en Sevilla con el calor que hace?”. Es posible que el médico aquel fuera comunista, no lo niego, pero también es posible que pensara que por muy mal que estuvieran las cosas en Moscú, se estaría más fresquito que en Sevilla.

Pues ya saben ustedes, no pongan el aire acondicionado, que ahorrarán energía y dinero y llenen su casa de pintadas con “¡Viva Rusia!”, “¡Ole el Polo Norte!” o “¡Qué bonito es Ávila en enero!”.

Foto: bredgur
Más información: Las anécdotas de la política de Luis Carandell

miércoles, 1 de julio de 2009

Las tejas de oro de El Escorial

El EscorialEstando las obras del impresionante monasterio de El Escorial en marcha, Felipe II se acercaba hasta allí de vez en cuando, lo que en aquel tiempo era ciertamente un viajecito, para revisar y “dirigir” la marcha de aquello. Disfrutó de aquel edificio desde antes de su existencia.

En uno de estos viajes le acompañó el embajador francés, no sé si por voluntad propia, preso de su cargo u obligado por el propio rey español. El caso es que estando allí arriba, en la sierra madrileña, el embajador comentó ante la gran cantidad de tejas que se acumulaban al pie de la obra para ser colocadas: “Mucho me temo, señor, que para coronar vuestra obra sobren tejas y falte oro”. Sin duda un comentario con cierta mala baba, dada la pésima situación de las arcas del Imperio Español. Pero hacer este tipo de apuntes delante de un tipo como Felipe II, barnizado de poder hasta la coronilla, suele tener sus consecuencias.

Felipe II no replicó en el momento al francés, pero ordenó que se colocasen algunas tejas de oro en la parte oriental del monasterio de tal forma que brillaran notablemente con el sol. Hecho esto, se volvió a llevar al embajador francés de visita, supongo que esta vez más obligado aún que la anterior, y le enseñó aquel pequeño detalle, apostillando: “Como podéis comprobar, señor embajador, sucedió al revés de lo que vos augurabais. Han faltado tejas y ha sobrado oro”.

Ambos sabían que aquello no era del todo cierto, pero el rey tenía que quedar siempre por encima de todos y todo, de un modo u otro.

Más información: San Quintín de Juan Carlos Losada

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