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domingo, 31 de mayo de 2009

El timo de Miguel Ángel

Lorenzo di Pierfrancesco de Medici fue uno de los miembros de la famosa familia italiana en su época gloriosa, el Renacimiento. Ha llegado hasta nosotros una curiosa historia sobre él y el genial Miguel Ángel Buonarroti de la mano de un discípulo y biógrafo de este: Ascanio Condivi. Por lo tanto, una vez más el creador del David vuelve a Curistoria.

Según cuenta Condivi, después de contemplar una escultura de Miguel Ángel que representaba un Cupido durmiente, Pierfrancesco le comentó al artista: “Si consiguierais darle un aspecto tal que pareciera haber estado enterrado mucho tiempo, yo podría enviarlo a Roma, donde lo tomarían por antiguo y podrías venderlo mucho mejor”. Ya conocen ustedes la fascinación por el arte clásico, romano y griego, que caracterizó al Renacimiento italiano. Por lo tanto, si una obra buena valía una buena cantidad, una obra buena y clásica valía una muy buena cantidad. Lo que comenta esta Curistoria ocurrió antes de que Miguel Ángel fuera un artista consagrado y reconocido. Ya tenía cierto nombre, pero sus trabajos no habían subido aún destacado. Por cierto, recordemos que alcanzó ese máximo nivel con poco más de 20 años. Continuemos con la historieta, que me diluyo.

Después de oír lo que les comentaba en el párrafo anterior de la boca del Medici, Miguel Ángel accedió a hacer la prueba. Envejeció la escultura y la envió a Roma para venderla como una pieza clásica. En la ciudad vaticana un anticuario llamado Baldassare del Milanese vendió la obra como procedente de un descubrimiento arqueológico al cardenal Rafaele Riaro. El cardenal pagó 200 ducados, de los cuales únicamente 30 llegaron a Miguel Ángel. Vemos el porqué de esta rebaja en el precio.

Baldassare debía ser bueno en su trabajo porque detectó el pequeño timo de Buonarroti. Y por esa razón sólo le envío 30 ducados. Miguel Ángel se dio cuenta de que había sido descubierto y no se quejó de aquellos emolumentos por su trabajo. Después de un tiempo también el propio cardenal se enteró de la verdadera procedencia de su Cupido. El eclesiástico envió a uno de sus ayudantes a visitar a Miguel Ángel a Florencia para hablar sobre el tema.
El mensaje para Miguel Ángel era el siguiente. Si un artista tan genial como para ser capaz de imitar así a los clásicos deseaba viajar hasta Roma y trabajar allí, el cardenal lo acogería en su palacio. Y así fue como Miguel Ángel tomó el camino del sur y viajó a la ciudad vaticana, donde comenzaría su impresionante carrera con la eterna Piedad.

viernes, 29 de mayo de 2009

Firmas en la Feria del Libro de Madrid


El próximo día 7 de Junio, domingo, entre las 18:00 y las 21:00, estaré firmando el libro "Curistoria, curiosidades y anécdotas de la historia" en la caseta 20 de la Feria de libro de Madrid. Estaré encantado de conoceros y charlar con aquellos que tengáis la amabilidad de acercaros. Será para mi todo un honor y un placer.

Pero voy a estar por partida doble. El día 3 de Junio, el próximo miércoles, entre las 18:30 y las 21:00, estaré firmando "Un lugar mejor y otros relatos" en el que participo con un relato. En este caso en la caseta 340.

Lo dicho, estaré encantado de veros por allí en cualquiera de las dos ocasiones, e incluso en las dos. No tengo que comentaros la ilusión que me hace ser un blogger firmando en lugar tan destacado.

Por cierto, como podéis ver, le he dado una nueva imagen a la web, espero que os guste. Aún queda algún detalle por pulir pero espero que haya mejorado la lectura de la misma y el acceso a sus opciones.

Os espero.

jueves, 28 de mayo de 2009

El gobierno relámpago de Serafín María de Soto

Don Serafín María de Sutton y Abbach Langton Casaviella, tercer conde de Clonard y quinto marqués de Granada, era, como ustedes habrán intuido nada más leer su nombre, un tipo noble. Español, barcelonés para más señas, nació a finales del siglo XVIII y ha pasado a la historia como militar, político e historiador. Por cierto, también se le nombra en ocasiones como Don Serafín María de Soto, para que no queden dudas de su españolidad.

Como decía, un tipo importante. Además de los citados títulos nobiliarios, nuestro amigo fue teniente general del ejército, recibió la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo, la Gran Cruz Americana de la Order de Isabel la Católica y fue Caballero de la Imperial Orden de la Legión de Honor Francesa. Con todo esto a mi me tiene ya conquistado. Pero si además les digo que su sobrenombre era “Lobo Solitario” por sus labores en los servicios de inteligencia y contraespionaje españoles, ya nunca más se les irá este nombre de la cabeza.

Y harán bien en recordar su nombre, porque deberían conocerlo ya. ¿Acaso no se merece un Jefe de Gobierno de España que sus compatriotas le recuerden? Cuando menos la versión reducida de su nombre. Aunque para serle sinceros, tienen (tenemos) una buena excusa, que es la siguiente.

Miembro del Partido Moderado, fue Jefe del Gobierno español entre el 19 de octubre de 1849 y el 20 del mismo mes y año. Ahí es nada, 24 horas que estuvo en el poder. Presidente del Consejo de Ministros, nada menos. El suyo es uno de los conocidos como “gobierno relámpago” que ha habido en la historia de España. Pasadas esas 24 horas, la Reina reconsideró su decisión de horas antes y repuso a Narváez al mando del país.

En cualquier caso, aunque fuera como un relámpago su paso por el poder, si a ello sumamos sus títulos, medallas y acciones, todos deberíamos acordarnos del nombre de este tipo… esto... ¿Cómo se llamaba?

miércoles, 27 de mayo de 2009

Quién o qué es el Sursum Corda

He escuchado en varias ocasiones durante los últimos días le expresión “Sursum Corda”, acompañada habitualmente de frases como “¡como si lo manda el mismísimo Sursum Corda!”. Y como en mi ignorancia infinita está el desconocimiento de quién o qué es el mencionado, pues he investigado un poco y aquí les cuento el fruto de dichas pesquisas.

Como sabrán o intuirán por lo contado hasta aquí, se suele usar este nombre para expresar que sea quien sea el que dice u ordena algo, y por muy alta que sea su posición, la opinión del que dice la frase prevalecerá. La expresión “Sursum Corda” proviene de la liturgia católica y viene a significar en latín algo así como “levantemos nuestros corazones”. Yo no he asistido nunca a una eucaristía en latín, pero sí recuerdo esta frase en la versión actual de la misma. Por si ustedes lo desconocen, a esta frase, dicha por el sacerdote, responden todos los asistentes: “lo tenemos levantado hacia el Señor”. Hablo de memoria y no quisiera equivocarme, pero si no es así varía más bien poco.

Hasta aquí lo que he podido averiguar. A partir de esto intuyo que le expresión de la misa “sursun corda” se transformó en el nombre “sursuncorda” y que este se atribuyó al que habitualmente lo pronunciaba, es decir: el cura. Y por lo tanto, el personaje con “poder y posición” al que no se tiene en cuenta cuando se dice algo como “¡No lo hago aunque lo mande el sursuncorda!”, no es otro que un sacerdote. Que por otra parte, durante siglos y siglos ha sido ciertamente un personaje con poder y posición en la sociedad.

Espero haberles aclarado un poco esta expresión. Personalmente al menos, ya conozco el origen de la expresión e intuyo su derivación de un punto a otro. No es poco.

martes, 26 de mayo de 2009

Algunas curiosidades sobre Pearl Harbor

Algunas curiosidades sobre Pearl HarborUno de los hechos puntuales históricos que más me entusiasma es el ataque japonés a Pearl Harbor. Hoy les contaré tres curistorias en una, todas ellas relacionadas con este ataque. La primera corresponde a “Tora, tora, tora”, que como ustedes sabrán, es una genial película de 1970 sobre este ataque. Pero el título de esta película tiene una explicación.

A las 07:53h de aquel “Día de la Infamia”, el Capitán de fragata japonés Mitsuo Fuchida, que lideraba la primera oleada de aviones que atacó la isla de Oahu, lanzó este mensaje por radio en abierto: “Tora, tora, tora”. Con estaba indicando que el efecto sorpresa, vital en aquel ataque, había sido todo un éxito; habían cogido a los EEUU desprevenidos. Esta palabra contiene varios significados. Tora significa literalmente tigre, pero la expresión de Fuchida tenía otro significado. “To” es la sílaba inicial de la palabra japonesa para “atacar” y “ra” es la sílaba inicial de “raigeki” que significa torpedo. Por lo tanto, “tora” venía a significar “ataque de torpedos”, aunque el mensaje real era que la sorpresa era una realidad.

Hablaba en el párrafo anterior del factor sorpresa y cómo los EEUU se quedaron estupefactos ante la fuerza japonesa que les infligió un duro golpe. Pero no fueron los japoneses los primeros en disparar. El ataque real a Pearl Harbor comenzó pocos minutos antes de las 8 de la mañana del 7 de Diciembre de 1941. A las 6:30, una hora y media antes, el USS Antares, un buque de intendencia de EEUU, avistó un submarino cerca de Pearl Harbor y comunicó este hecho al USS Ward, un destructor que patrullaba la zona. El Ward llegó al lugar, vio la estela del submarino y debido a la falta de identificación por parte del mismo, desató un ataqué tal y como ordenaba el protocolo. Esto ocurrió a las 6:45. Con apoyo de un avión, el USS Ward lazó unas cargas de profundidad. Por lo tanto, técnicamente, los EEUU fueron los primeros en abrir fuego en el famoso Día de la Infamia.

Y por último... El USS Arizona y el USS Vestal eran barcos anclados en Pearl Habor aquella aciaga mañana. Ambos barcos estaban abarloados, es decir,“unidos por el costado” y ambos estaban sufriendo el ataque japonés. Debido a las primeras bombas, el Vestal, que era un buque taller, sufría un buen número de incendios y los bomberos estaban desbordados a bordo del mismo. A las 8:06 estos buques fueron atacados de nuevo y una de las bombas japonesas llegó hasta la santabárbara del Arizona, es decir, llegó hasta el lugar en el que estaban las bombas y explosivos del Arizona. La explosión resultante fue tan brutal que llevó al barco al fondo, pero también apagó todos los fuegos del Vestal, el buque que tenía al lado. No tengo que contarles la suerte que corrieron los marineros del Arizona, ni las personas a bordo del Vestal que estaban luchando contra los japoneses y contra los incendios. Por cierto, la foto que acompaña la entrada corresponde a una explosión en el Arizona durante el ataque.

lunes, 25 de mayo de 2009

El origen de los pantalones vaqueros

El origen de los pantalones vaquerosNo es habitual que tome una historia de otro lugar para escribir una entrada. De hecho, si después de descubrir una Curistoria, durante la “investigación”, veo que ha sido ya tratada en algún blog o similar, habitualmente la descarto. En este caso, me disculparán ustedes pero voy a hacer referencia una noticia aparecida hoy en El Confidencial. Reproduzco aquí algunas partes del mismo:

"La prenda de su armario con una historia más revolucionaria y rebelde no nació en Estados Unidos, como podía pensar, sino en la ciudad italiana de Génova. Los pantalones vaqueros, blue jeans o tejanos tienen su origen en la resistente tela de algodón teñida de azul que los pescadores genoveses utilizaban desde hace ya 500 años para vestirse. Los barcos ingleses que hacían escala en este puerto exportaron a todo el mundo el tejido, que paso a conocerse como “Blue de Genes” (azul de Génova), una denominación que en los países anglófonos derivó al término blue jeans."

"Levi Strauss, el histórico fabricante que en 1873 patentó el patrón de los blue jeans reforzados con pequeñas chapas de cobre en los bolsillos". Pero estamos hablando de que los genoveses le llevaban algunos siglos de ventaja. En cualquier caso, “el tejano fue ideado por el comerciante Levi Strauss y el sastre Jacob Davis en Nevada. Su público objetivo eran los pioneros, mineros y demás trabajadores que necesitaban unos pantalones resistentes y adaptados a la vida a la intemperie”. Así, a Génova le asignamos la creación de la tela tejana y a EEUU el diseño final de la prenda.

"El origen genovés de los vaqueros, o cuanto menos de su tela, no es aceptado por todos. En “Parola di jeans” (Palabra de jeans), el escritor Roberto Gianani afirma que este tejido se fabricaba realmente en la ciudad de Chieri, cercana a Turín, y sólo pasaba por Génova para ser exportado desde su puerto. Los franceses, eternos rivales de Italia en el mundo de la moda, no aceptan la paternidad italiana ya que consideran que esta resistente tela de algodón se fabricaba en su país, concretamente en la ciudad de Nimes. Los ingleses se referían a la producción textil de esta ciudad como “Serge de Nimes” (paño de Nimes), de donde derivaría el término denim, utilizado hoy para referirse al tejido de los blue jeans"

domingo, 24 de mayo de 2009

Un teléfono habría evitado una guerra

La Guerra Anglo-Estadounidense de 1812, o Anglo-Americana, o sencillamente la Guerra de 1812 para los implicados, es decir, para Estados Unidos, Reino Unido y las colonias canadienses de estos, comenzó en 1812 (¿quién lo hubiera dicho?) y finalizó en 1815. El conflicto tuvo una importante faceta marina en la que la Royal Navy británica fue dominante. Una de las razones de esta contienda estuvo precisamente del mar, motivada por el embargo que los británicos efectuaban contra Francia y que afectaba colateralmente a EEUU, ya que aquellos interferían en el tráfico marino de estos con los franceses. EEUU trató durante mucho tiempo de hacer a los británicos rectificar y evitar así los problemas. Viendo que las órdenes en Inglaterra no cambiaban y que seguía interviniéndose el tráfico marítimo, los EEUU declararon la guerra el 18 de Junio de aquel año.

Dos días antes, el 16 de Junio, los británicos habían revocado las órdenes tal y como pedían los EEUU, pero a comienzos del siglo XIX las comunicaciones no eran tan ágiles como era de desear. El presidente americano de entonces, James Madison, aseguró más tarde que si hubiera sabido la decisión británica en el momento en que se produjo, no habría declarado la guerra. Pero espérense ustedes, que aquí no acaba esta Curistoria.

La orden tardó varios meses en ser conocida en Washington, entre otras cosas, porque ya había en marcha una guerra abierta. En ella, la batalla más famosa fue la de Nueva Orleans, en la que los británicos fueron derrotados por el General Andrew Jackson, que más tarde sería presidente de EEUU. Esto ocurrió el 8 de Enero de 1815.

Dos semanas antes, el 24 de Diciembre de 1814, se había alcanzado el tratado de Ghent, que ponía fin a la guerra, pero esto ocurrió en Europa. Una vez más las comunicaciones hicieron que esta guerra causara muertes y lucha cuando ya no era necesario.

¡Cuánto bien hubiera hecho un teléfono o algo similar a estos países en aquel momento! Para que se hagan una idea: más de dos años de guerra, más de cuatro meses de negociación para firmar el tratado de Ghent que ponía fin a la misma, cinco semanas para llevar los documento del tratado desde Europa hasta EEUU y un día más para que fuera ratificado y la guerra finalizada. No lo olvidemos, una guerra que no tendría que haber empezado en ningún momento.

viernes, 22 de mayo de 2009

El sello magenta de 1 céntimo

El sello magenta de 1 céntimoLa imagen que ven ustedes junto a esta entrada corresponde a uno de los sellos más raros y valiosos del mundo: el sello magenta de 1 céntimo. Tiene un valor "nominal" (no si la terminología es correcta en el campo de la filatelia) de un centavo, pero su valor real es mucho mayor. Fue emitido en 1856 en la Guayana inglesa. Según parece, el barco que transportaba por aquellas fechas los sellos hasta la colonia británica desde Londres se retrasó y ello llevó al Director de Correos local a realizar una emisión propia y provisional. Esta emisión fue hecha en la imprenta local, propiedad de Baum Dallas.

Como ustedes intuirán, las prisas y la utilización de una imprenta convencional, con recursos convencionales, dieron lugar a sellos muy fáciles de falsificar. Para aportar un poco más de seguridad a estos se ordenó que todo los expendedores firmaran los sellos al venderlos, de tal forma que se evitara en cierta medida el fraude. Así se hizo y los sellos fueron utilizados con normalidad durante un tiempo, hasta que llegó una nueva entrega desde Inglaterra y se volvió al uso de los sellos británicos.

Estos sellos estuvieron durante mucho tiempo olvidados. No había muchos debido a su tirada limitada y local. En 1873 un niño llamado Vernon Vaugham encontró uno de estos sellos de un céntimo entre unos papeles familiares, matasellado en 1856. Lo adjuntó a su colección. Más tarde lo vendió por 6 chelines.

La historia del "magenta de un centavo" discurre entre las manos de varios coleccionistas e inversores a la vez que se multiplicaba su precio: 1 centavo, 180 libras esterlinas, 352.750 francos y así hasta casi 1.000.000 de dólares. El último comprador es un millonario heredero de la fortuna Dupont y el sello permanece en su impresionante colección. Ha pasado del céntimo al millón y actualmente reposa en un banco de Filadelfia esperando la próxima subasta, en la que seguirá multiplicando su precio.

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Quién inventó el lápiz?

Hace ya un tiempo que no hablo de Napoleón o su imperio, y la verdad es que eso no está bien. Enmendemos esta pequeña falta con una nueva Curistoria sobre el tema, aunque sea de refilón. Pónganse ustedes en 1794, unos años después de la Revolución Francesa y con este país enfrascado en guerras, más o menos activas y violentas, con media Europa: Inglaterra, España, Prusia y Austria. Como imaginarán, esta situación consume los recursos de un país a un ritmo tan sorprendente como angustioso para aquel que lo sufre.

Uno de los elementos necesarios para que cualquier gobierno, ejército y país de aquella época funcionara correctamente eran los elementos de escritura. Para el ejército, un componente vital cuando se está en guerra contra cuatro países, las plumas de ganso no eran una buena solución, por lo engorroso de su uso y por la complejidad en campaña. Un lápiz era algo mucho más útil, sencillo y práctico para escribir rápidamente un mensaje para comunicarse con las diferentes partes del ejército o hacer el esquema de una batalla o una escaramuza. Pero ¿saben ustedes dónde estaba la mayor parte del grafito disponible? En Prusia e Inglaterra. Mala suerte para Francia. Por cierto, no creo que deba aclarar que el grafito es básico para fabricar lapiceros.

Este es un ejemplo perfecto de cómo algo tan sencillo y simple como un lapicero puede ser crucial en el día a día de los ejércitos y las batallas. Pero los franceses no habían llegado hasta aquel punto para que la falta de grafito acabara con su conquista de Europa. El Ministro Francés de la Guerra, Lazare Nicolas Marguerite Carnot, decidió pedir ayuda a un inventor: Nicolas-Jacques Conté.

Este tipo pensó que si los lapiceros eran necesarios para el buen funcionamiento del ejército y el grafito era necesario para hacer los lapiceros, pero escaseaba, lo mejor era optimizar el uso del primero en la producción de lapiceros. Es decir, hacer lapiceros igual de útiles y con la misma “vida útil”, pero con menos grafito. La respuesta era sencilla: mezclar algo con el componente básico. Se había probado con resina, pegamento, aceite… pero nada había funcionado. Conté trabajó sin casi descanso durante 8 días, con sus noches, para cumplir el encargo del ministro. Finalmente llegó el éxito.

Mezclando arcilla y grafito en un molde, presionando el mismo y horneando todo aquello, se obtenía una buena cantidad de material con muy poco grafito, pero capaz de producir mucho más lapiceros de lo esperado. El invento fue todo un éxito y permitió al ejército napoleónico saltar aquella pequeña barrera que la intendencia le había puesto en el camino.

Conté patentó su invento en enero de 1795. El lapicero, tal y como lo conocemos hoy, había nacido. Porque la fabricación de estos sigue haciéndose de acuerdo a lo ideado por Nicolas-Jacques Conté. Un gran tipo este francés. Seguramente sus hazañas merezcan alguna Curistoria más.

miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Qué es el DEF CON?

DEFCON es una medida de cinco niveles que indica el nivel de alerta y disponibilidad del ejército americano a la espera de un ataque enemigo. DEFCON deriva de "Defense Readiness Condition", es decir, algo así como Condición de Preparación para la Defensa. Como decía, una escala de cinco niveles que va bajando progresivamente a medida que la cosa se pone tensa y el ejército de EEUU se prepara para entrar en acción. También es un buen método para saber el nivel de seriedad de una situación, o al menos, cómo de seria la evalúa el ejército norteamericano.

Los cinco niveles de DEFCON son los siguientes:
DEFCON 5: Es el estándar en tiempo de paz y supone una situación tranquila y sin ninguna alerta especial. Es decir, las acciones no van más allá de la rutina.
DEFCON 4: Este nivel también denota que reina la normalidad desde un punto de vista militar, pero supone un aumento en las acciones de inteligencia y seguridad nacional.
DEFCON 3: En este caso la alerta, y por lo tanto la disponibilidad y movilización del ejército, es ligeramente superior a la normalidad. Por ejemplo, según parece, este nivel fue el que se estableció en los ataques del 11 de Septiembre.
DEFCON 2: En este caso el nivel de alerta y movilización es mucho más elevado, sin llegar al nivel de conflicto. Durante la crisis cubana de los misiles se estableció este nivel para algunas partes del ejército. No se sabe muy bien cuántas veces se ha alcanzado, pero es un momento en el que la situación ha llegado a un punto muy delicado y el conflicto abierto está muy cercano. La guerra del Yom Kippur también supuso este nivel de alerta para algunas unidades del ejército.
DEFCON 1: La juerga padre, todo listo, todo el mundo alerta y movilizado hasta el último soldado. Llegados a este punto, el conflicto o ataque es inminente, ya sea dentro o fuera de EEUU.

Según los datos de la wikipedia, DEFCON 1 no ha sido declarado en ningún momento. Es decir, el nivel de alerta y riesgo de los EEUU nunca ha llegado al nivel máximo, en el que se supone un ataque inminente. ¿Será porque son ellos los que deciden cuándo empieza la feria? En la mayoría de los casos así ha sido. Durante la Guerra Fría, llegar a este nivel hubiera supuesto la puesta en marcha del tan temido plan de "aniquilación mutua" entre los bloques comunista y occidental. Mejor así. Mejor que nunca hayamos llegado a DEFCON1.

martes, 19 de mayo de 2009

La batalla de Karánsebes o cómo luchar por un poco de alcohol

Volvemos a hablar de batallas y de errores militares tontos, de los que la historia está sembrada. También está llena de hechos heroicos y días inolvidables, todo sea dicho. En este caso retrocedemos hasta 1788, cuando los imperios austriaco y otomano andaban dándose de todo menos la mano (vaya chiste triste, ustedes disculpen). A mediados de septiembre de aquel año tuvo lugar la batalla de Karánsebes en la que combatieron austriacos contra... ¿lo adivinan? Contra más austriacos.

El ejército austriaco, con unos 100.000 soldados, estaba organizándose cerca de Karánsebes, una ciudad rumana en la actualidad. Un grupo de húsares partió a explorar el entorno en busca del enemigo. No hubo suerte, y aquel grupo de exploración no localizó al ejército turco, pero sí encontró a un grupo de gitanos que les ofreció un poco de alcohol. Estos húsares, como era de esperar, compraron aquel alcohol y bebieron un poco. O quizás no fue tan poco. La cuestión es que cuando se quisieron dar cuenta, la infantería de su propio ejército les había alcanzado y también querían un poquito de aquella bebida. Los primeros, que habían pagado los barriles, se negaron a compartirlos y se dispusieron a protegerlos.

La infantería, que parecía las Naciones Unidas actuales al tener lombardos, eslavos, austriacos..., comenzó una pequeña bronca con los húsares por la bebida. Aquello se desmadró ligeramente y finalmente tuvieron que intervenir los oficiales. Uno de estos comenzó a gritar "Halt! Halt!", que en alemán viene a ser "Alto! Alto!". Pero como allí no todo el mundo entendía bien este idioma y el escándalo debía ser considerable, algunos entendieron: "Allah! Allah!". Es decir, alguien estaba gritando el nombré de Alá, y en aquella situación no podían ser otros que los otomanos. Que por otra parte, ni estaban allí y, de momento, no se les esperaba.

La mala suerte quiso que un grupo de caballería que estaba llegando en aquel momento tomara el barullo por un ataque enemigo e hiciera una carga. Los comandantes de artillería, al ver aquella carga de caballería, supusieron que era una carga otomana, y comenzaron a disparar. Todo este jaleo, la lucha, los disparos de artillería... acabaron por descentrar a todo el campamento, y en lugar de organizarse y esperar a ver qué ocurría, comenzaron a disparar. Si ustedes lo piensan un momento es algo lógico: estaban en guerra, era casi de noche y había disparos y pelea. Era justo pensar: yo no voy a ser el último en disparar. Y lo inevitable sucedió; los austriacos comenzaron a dispararse los unos a los otros, como por otra parte llevaban rato haciendo.

Finalmente hubo suerte y todo aquel ejército se replegó para evitar al enemigo, que no era otro que ellos mismos, y la cosa se tranquilizó. Los otomanos llegaron dos días después y descubrieron casi 10.000 muertos y heridos, ¡por fuego amigo!

Ahora bien, no me pidan ustedes que valore de quién fue la culpa; del alcohol, de los avaros húsares, de los gitanos que vendieron el alcohol, de la borracha infantería, de un mando por dar voces en alemán, de la noche... Complicado. Pero sumen todo ello y llegarán a esta absurda batalla.

lunes, 18 de mayo de 2009

Flechas de ida y vuelta

Hay una famosa frase que se atribuye a Felipe II, momentos después de conocer el desastre de la Armada Invencible, allá por el verano de 1588: "No mandé mis naves a luchar contra los elementos". La meteorología ha sido determinante en muchos casos a lo largo de la historia, y si tienen ustedes dudas piensen en "el general invierno" que protegió a los rusos de los franceses de Napoleón y los alemanes de Hitler, por poner un ejemplo muy conocido. Un caso más es el que nos ocupa hoy: la batalla de Towton.

Esta batalla forma parte de la Guerra de las Rosas y es una de las más sangrientas, si no la más, de todas las llevadas a cabo en suelo británico. Tuvo lugar el 29 de Marzo de 1461 en una pequeña meseta entre los pueblos de Towton y Saxton. Uno de los bandos tomó una magnífica posición para el combate, con gran ventaja para su arqueros frente al enemigo, al menos en un principio. Digo esto, porque el viento luchó en contra suya, empujando las flechas enemigas y parando las propias. Y no solo el viento, también parece que la situación del sol sobre el terreno nevado los dejaba casi "ciegos". Como decía en el primer párrafo, la meteorología y sus consecuencias tomaron parte en la lucha.

El empuje del viento hacía que unas flechas tuvieran mayor alcance del esperado, mientras que otras no llegaban nunca a su destino. Es más, en algunas casos el viento frenó tanto las flechas de los arqueros de Lancaster que estas cayeron sobre las propias filas, causando bajas por "fuego amigo". Esto obligó a los "favorecidos por el terreno" a dejar el combate "a distancia" y decantarse por la lucha cuerpo a cuerpo, por lo que perdieron la ventaja con la que comenzaron la lucha, es decir, la posición favorable en el campo de batalla para sus arqueros.

El ejército de los Lancaster era el que partía con ventaja pero acabó siendo derrotado por la casa de York. La ayuda de la meteorología a los York fue decisiva en esta no menos decisiva batalla. Como sabía Felipe II, un ejército que no se ve, en ocasiones, decide tomar partido por uno de los bandos.

domingo, 17 de mayo de 2009

El origen de la Cruz Roja

La batalla de Solferino tuvo lugar en junio de 1859 en la localidad homónima. El ejército austriaco fue derrotado por los ejércitos de Francia y del Reino de Cerdeña. Aquel día, después de más de quince horas de lucha, el campo de batalla tenía un aspecto realmente escalofriante.

Ante tan brutal espectáculo, un hombre de negocios suizo llamado Henry Dunant quedó impresionado, como demuestra lo que escribió al respecto: “cada montículo, cada peñasco es escena de una lucha a muerte. Es una auténtica carnicería”. Pero aquello no fue lo peor, unos 40.000 hombre heridos fueron abandonados en el campo de batalla y la poca asistencia médica que recibieron fue totalmente inútil e inadecuada.

Dunant comenzó a ayudar a algunos de los heridos desesperándose ante la muerte por falta de cuidados de muchos de ellos. Un soldado herido le comentó: “si hubiera sido atendido antes podría haber vivido, pero ahora moriré”. Efectivamente, este soldado falleció.

Todo esto conmovió a Dunant tanto que escribió un libro titulado “Un recuerdo de Solferino” contando su experiencia y promovió la formación de una organización internacional de ayuda. En 1864, en la Convención de Ginebra, se tomaron sus ideas como base para la creación de una agencia internacional de ayuda: Cruz Roja Internacional.

Para proteger a los médicos y a los enfermeros que actuaban en el campo de batalla auspiciados por este organismo internacional, se decidió crear un símbolo que los identificará como neutrales. En homenaje a Dunant, y en concreto a su nacionalidad, se tomó como símbolo una cruz roja, en homenaje a la bandera suiza: invirtiendo los colores de esta.

Por cierto, Suiza apoyó desde un primer momento esta iniciativa, por lo que el homenaje a su bandera tiene una doble justificación. En 1901, Henry Dunant recibió el Premio Nobel de la Paz junto con Frédéric Passy por todo esto.

sábado, 16 de mayo de 2009

Balaclava y el cardigan

En una entrada de hace más de tres años sobre la carga de la brigada ligera en la Guerra de Crimea, contaba como un tonto fallo en la transcripción de una orden acabó en una catástrofe. La entrada del blog es extremadamente corta ya que en aquel tiempo ese era el estilo del blog. Por cierto, para el libro la entrada fue reescrita y completada con todos los detalles de la orden y del fallo. ¡Benditos signos de puntuación! No hace mucho volvía sobre la batalla de Balaclava para narrar el origen de la prenda de ropa que tiene este nombre y que por supuesto nació allí. En este último post, un lector “pata negra”, nada más y nada menos que el autor del magnífico blog “Historias con Historia”, dejaba el rastro para una nueva Curistoria sobre esta batalla. Allá vamos. Gracias Iñaki.

A pesar del desastre que supuso para el ejército británico aquella absurda carga, la opinión pública inglesa la tomó como una gran heroicidad, y aún sigue manteniendo ese halo. Seguramente buena parte de esa leyenda se deba al famosísimo poema de Lord Tennyson, ya saben ustedes: “Por el valle de la muerte cabalgan los seiscientos…

El comandante de aquella brigada ligera era James Thomas Brudenell y, por supuesto, fue tomado como un héroe. Su importancia va más allá de la historia militar y alcanza la historia de la moda. Brudenell compró unos jerséis especiales para sus soldados con cuello tipo Mao (como se conoce ahora este tipo de cuello en el mundo de la moda) para que pudieran llevarlos puestos bajo el uniforme para combatir el frío. De ahí nació otra prenda de vestir que ha llegado hasta nuestros días. James Thomas Brudenell era el 7º Conde de Cardigan, nombre de la prenda.

Como ven ustedes, la batalla de Balaclava más parece un desfile de moda para marcar tendencias que un hecho militar.

jueves, 14 de mayo de 2009

La historia de Willie Francis

Después de la entrada sobre el ahorcado que salió vivo, un lector del blog llamado Jaime Fernández me hizo llegar la referencia que les voy a contar a continuación. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento a Jaime por su ayuda e interés. El tipo al que hacía referencia Jaime se llamaba Willie Francis y corrió una suerte parecida a la de Mariano Coronado en Valladolid.

Willie Francis fue condenado a muerte en Louisiana en 1945, cuando tan solo tenía 16 años de edad, por el asesinato de su jefe, el propietario de una farmacia. Ya me imagino que algunos de ustedes sentirán cierta admiración hacia este tipo por aquello de acabar con su jefe. De todas formas, hay mejores formas de hacerlo, no recurran al asesinato, salvo que sea la última salida. Bueno, que me pierdo, al tema.

Después de meses de pesquisas e investigaciones, Willie fue detenido por otras causas y según parece, llevaba la cartera de su antiguo jefe. A partir de aquí, la policía comenzó a "trabajar" con Willie y este acabó confesando el asesinato en un interrogatorio y mostrando a la policía donde había escondido la funda del arma homicida. Pero el arma usada pertenecía a un asistente del Sheriff y esta prueba desapareció poco después del juicio. Como ven ustedes, tampoco está muy claro todo esto.

Finalmente fue declarado culpable en el juicio y condenado a muerte. La silla eléctrica fue preparada y Willie fue sentado en ella. Se activó el mecanismo y... falló, entre gritos del reo. Según parece, la silla se trataba de un aparato portátil que iba y venía de ajusticiamiento y ajusticiamiento y había sido mal instalada. Es decir, que Willie no murió en su ejecución.

Después de aquel desastre Francis apeló a la Corte Suprema de EEUU y los meses se fueron en vueltas legales para que casi dos años más tarde del primer intento, Willie Francis fue ejecutado. Como ven ustedes, el norteamericano corrió peor suerte que el español que se salvó de la horca y a pesar de ser el primer caso que se conoce en el que falló la silla eléctrica, esto no le salvó de la pena capital.

miércoles, 13 de mayo de 2009

El origen de Winnie the Pooh

Hace unas semanas, el día del libro para ser exactos, me comentó el genial autor del blog Resumiendo Internet, Richar, una historia que había leído sobre Winnie the Pooh, ya saben ustedes, el oso de Disney. Hoy me he encontrado con esa historia en el blog de la editorial Osprey y les escribo aquí la historia para su conocimiento. Por cierto, gracias Richar y gracias a Osprey.

Durante la Primera Guerra Mundial, las tropas canadienses fueron transportadas hasta Europa desde Winnipeg, en el este de Canadá. Durante su estancia allí, antes de la partida hacia el combate, el teniente veterinario Harry Colebourn compró un pequeño cachorro de oso negro a un cazador que había matado a su madre. A la madre del oso, no a la madre del teniente, no se equivoquen ustedes. Colebourn puso como nombre al oso Winnipeg, en honor a aquella ciudad, aunque le llamaba Winnie para acortar. 20 dólares fue el precio de aquel cachorro.

Winnie hizo el viaje transatlántico hasta Inglaterra con la unidad del teniente Colebourn, pero cuando las tropas fueron enviadas a luchar a Francia, el osezno fue cedido al zoo de Londres. El teniente intentó recuperar al oso después de la guerra pero le pareció que viviría mejor en el zoo. Por cierto, nuestro teniente visitó a Winnie varias veces en aquel zoo antes de la muerte de esta, porque Winnie era una osa, no un oso.

En el zoo el oso se convirtió en la atracción favorita de Christopher Robin, hijo del famoso autor A.A. Milne. Para quienes no lo sepan, principalmente aquellos que no tengan niños, Christopher Robin es el nombre del amigo humano de Winnie the Pooh, el personaje de ficción. Desde su primera visita con unos vecinos cuando tenía cinco años, el muchacho quedó prendado de la osa y se hicieron tan amigos que los cuidadores le dejaban pasar dentro del recinto.
Aquella primera visita cuando Chistopher tenía cinco años inspiró un poema a su padre A. A. Milne, autor de los libros de Winnie the Pooh y por lo tanto creador del personaje que más tarde hizo famoso mundialmente el universo Disney.

Resumiendo, que el origen de Winnie the Pooh fue la compasión de un teniente veterinario del ejército canadiense hacia una pequeña osa.

[Editado]
Como respuesta a una pregunta realizada por un lector del blog sobre el origen del "Pooh" del nombre, les contaré que este nombre corresponde a un cisne que tuvo como mascota, desconozco durante cuánto tiempo, Christopher Robin. Una vez más, el creador de Winnie the Pooh demostró el cariño hacia su hijo.

martes, 12 de mayo de 2009

El Espíritu de San Luis

El Espiritú de San Luis20 de mayo de 1927, después de varios tumbos por la pista de despegue en el aeródromo Roosevelt de Nueva York, el “Espíritu de San Luis” (Spirit of St. Louis) logra alzar el vuelo. Faltaban tan solo unos minutos para las ocho de la mañana y comenzaba un viaje histórico: el primer vuelo transatlántico, en solitario y sin escalas, desde Nueva York hasta París.

A los mandos de aquel avión iba Charles Lindbergh. El vuelo comenzó sin sobresaltos y todo fue perfectamente hasta que el cansancio y el sueño comenzaron a hacer mella en nuestro intrépido piloto. Después de ocho horas de vuelo mantenerse despierto y atento comenzaba a ser un reto considerable. A las once de la noche el frío y el sueño eran un peligro real y palpable, y a pesar del primero, Lindbergh decide mantener abiertos los ventanucos del avión para evitar el segundo, que de abatirlo, le llevaría al fondo del océano. De todas formas, un duermevela es inevitable y no del todo peligroso a más de 2.000 metros de altura. La minúscula cabina en la que no se pueden estirar brazos ni piernas, no ayuda mucho a relajarse y descansar.

Han pasado veintiséis horas y Lindbergh divisa tierra, que identifica como Irlanda. Las horas finales se acercan, siendo el vuelo más agradable sobre tierra que sobre kilómetros y kilómetros de océano. El 21 de mayo de 1927, a las cinco y veintidós minutos, aterriza en París, en el aeródromo de Le Bourget. Treinta y tres horas y media de vuelo. Lo había conseguido.

Este es el famoso vuelo del “Espíritu de San Luis”, un avión de 2,3 toneladas de peso, modificado expresamente para aquel viaje. Esta es la historia de Charles LindBergh, un estadounidense que decidió embarcarse en aquel reto en forma de concurso que le reportó fama, 25.000 dólares como premio y un lugar en la historia. En 1954 ganó el premio Pulitzer por el relato en el que contaba su hazaña.

Faltan unos días para conmemorar el aniversario de todo esto, desde aquí, un modesto homenaje a los intrépidos. El mundo es suyo. Y si no lo es, debería serlo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Las lisístratas keniatas

Lisistrata AristofanesEsta entrada está a caballo entre la historia y la actualidad, aunque, sinceramente, la parte correspondiente a la actualidad nunca llegará a ser historia. No va más allá de una anécdota divertida y que da lugar a una Curistoria.

Es posible que en estos días hayan ustedes leído en la prensa o escuchado en la radio una noticia sobre unas mujeres keniatas que se han plantado con un ultimátum frente a sus hombres: sin acuerdo entre ellos, no hay sexo. Este grupo de mujeres ha puesto como condición a sus maridos el alcanzar un acuerdo para llevar a cabo ciertas reformas en el país antes de volver a tener sexo "en casa". Una de estas mujeres es la esposa del Primer Ministro, para que se hagan ustedes una idea del alcance de esta iniciativa. Fíjense si lo tienen bien preparado estas féminas que hasta han pagado a las prostitutas del lugar para sumarlas a su equipo.

Esta historia parece tomada de Lisístrata, una obra de teatro griega escrita por Aristófanes. En la obra clásica, Lisístrata, harta de guerras y guerras entre Atenas, Esparta y otras ciudades, se alía con las mujeres, tanto de su ciudad como de las ciudades enemigas, para evitar el sexo con sus maridos hasta que estos no dejen de lado sus continuos combates. La estrategia dio resultado y la carencia de sexo llevó a los hombres a entenderse y firmar la paz.

Miedo me da pensar en cómo sería la noche de celebración del acuerdo de paz entre las polis griegas. Espero que estas celebraciones también tengan lugar en Kenia, porque aún sin saber cuáles son concretamente sus reivindicaciones las intuyo cargadas de sentido común.

domingo, 10 de mayo de 2009

Peleando sin enemigo en la Segunda Guerra Mundial

Peleando sin enemigo en la Segunda Guerra MundialLeyendo el título de esta entrada ustedes sospecharán que voy a hablar de alguna lucha en la que la diferencia entre oponentes era descomunal y hasta vergonzosa. Pero no, voy a narrarles el caso de una lucha en la que sólo había un bando, combatiendo contra la nada. Y entonces, ustedes, avispados lectores me dirán: Si no hay dos bandos no hay lucha. Cierto, pero no sabría decirlo de otra forma.

En 1942 los japoneses invadieron las islas Attu y Kiska, en las Aleutianas. En mayo del año siguiente, los americanos tomaron de la isla de Attu, con un considerable coste en vidas por su parte. En agosto se propusieron hacer lo mismo con Kiska, la otra lista. 35.000 soldados fueron desembarcados en las playas, apoyados por un fuerte bombardeo naval. Este desembarco se llevó a cabo sin problemas y sin respuesta del enemigo.

La falta de combate en el desembarco no hizo sospechar nada a los soldados aliados, ya que los japoneses solían esperar el mejor momento para realizar el ataque, buscando emboscadas y situaciones favorables a su forma de lucha. En un determinado momento comenzaron los disparos y las bombas. El combate había comenzado.

Dos días después habían muerto 32 soldados y unos 50 habían sido heridos. Entonces se hizo un importante descubrimiento: no había japoneses en la isla. El ejército imperial había evacuado unos 6.000 hombres de la isla en los días anteriores al desembarco aliado sin que estos se enteraran. ¿Saben ustedes lo que quiere decir todo esto? Efectivamente, que los aliados estuvieron un par de días luchando contra sí mismos. Los soldados estadounidenses y canadienses habían luchado entre ellos, causando incluso algunas bajas.

Dos detalles, para acabar. El primero es el mensaje dejado en el informe de batalla por los soldados aliados: “Se ha conseguido la sorpresa, pero no han sido los japoneses los sorprendidos”. El segundo, es que los japoneses dejaron algo antes de irse: un perro; que fue acogido y adoptado por el ejército de EEUU.

viernes, 8 de mayo de 2009

Prueba Trinity y su comunicación en clave

Prueba Trinity y su comunicación en claveEn Julio de 1945 se celebró la conferencia de Potsdam, celebrada en la ciudad alemana homónima, en la que tomaron parte EEUU, Reino Unido y la Unión Soviética. La Alemania nazi había sido derrotada después de una larga y dura guerra y era el momento de reconfigurar el panorama. Uno de los temas a tratar era cómo organizar y administrar Alemania hasta que el país volviera al cauce normal. Sin duda, uno de los momentos más delicados e importantes de la historia del siglo XX, si bien, muchos de los puntos ya estaban decididos anteriormente de facto.

Lo que todavía estaba por resolver era la cuestión en el Pacífico. EEUU y Reino Unido, una vez finalizada la colaboración en Europa, eran desconfiados con respecto a Rusia. Además, esta había propuesto tomar parte en las operaciones militares contra Japón, lo que podría aumentar su radio de influencia después de la guerra.

En esta situación, el proyecto Manhattan se desarrollaba a marchas forzadas con el objetivo de acabar con el conflicto lo antes posible. Como sabrán, este proyecto trataba de crear la bomba atómica y era liderado por EEUU con ayuda de Reino Unido y Canadá. Los años de investigación, brutales inversiones y movilizaciones faraónicas estaban a punto de dar sus frutos, pero debido a la novedad del tipo de armamento las dudas estaban en la cabeza de todos.

En aquellos días de julio, mientras los dirigentes estaban en Potsdam, se realizó la prueba Trinity, es decir, el primer lanzamiento de un arma nuclear. Fue el 16 de julio de 1945 y la bomba lanzada en el desierto de Alamogordo, en nuevo México, era similar a Fat Man, la bomba que arrasaría Nagasaki. Los resultados de este primer lanzamiento fueron un éxito y de hecho resultaron mejor de lo esperado.

En el primer día de conferencia, mientras Churchill, que perdería las elecciones en su país en aquellos mismos días, y Truman temían a Stalin, recibieron un mensaje en clave que seguramente les supuso un gran alivio. Truman recibió el siguiente mensaje en clave: “Operado esta mañana. El diagnóstico no está concluido pero los resultados parecen satisfactorios y ya superan todas las expectativas”. De esta forma era informado del resultado de la prueba Trinity. El mensaje que recibió Churchill decía: “Los niños han nacido como esperábamos”.

Parece claro que la forma en la que afrontaron la conferencia, con esta información justo antes de comenzarla, y ya estando en Potsdam, fue más relajada y segura al cerrar la posibilidad, seguramente, de que la guerra en el Pacífico se extendiera durante mucho más tiempo.

Por cierto, la foto adjunta corresponde a la prueba Trinity.

jueves, 7 de mayo de 2009

Un ejército formado por dos personas

Un ejército formado por dos personasEl Tambor de Bruc, del que aquí ya hemos hablado, no es un caso único en la historia. En 1814, unos años después del caso catalán de Bruc, una fragata británica atacó la ciudad de Scituate, en Massachusetts. Comenzó el combate alcanzando con sus disparos a algunos barcos de aquella bahía. En la ciudad se improvisó un pequeño ejército de voluntarios para plantar cara a los ingleses. Se organizaron turnos de vigilancia en el faro del lugar, para avistar y avisar en caso de un nuevo ataque.

Pasaron unas cuantas semanas sin novedades y las guardias se fueron relajando. Pero en septiembre, tres meses después de aquel primer ataque, la fragata británico volvió a por su presa. La hija del hombre que cuidaba y mantenía el faro, es decir, la hija del farero, detectó el ataque e iluminó el barco atacante para ver cómo de él bajaban unos soldados a un bote, y se disponían a abordar y robar alguno de los barcos anclados en la bahía.

No había mucho tiempo ni recursos, así que nuestra protagonista, Rebecca Bates, tomó una flauta y un tambor que había allí en el faro y… ¿Le suena la historia? ¿Les recuerda al Tambor de Bruc? A mí también. Rebecca tomó a su hermana y la llevó hasta una duna de la playa, para esconderse de los soldados británicos que estaban en el bote. Allí comenzaron a tocar y a cantar una canción: Yankee Doodle. Los ingleses, al oír aquello, pensaron que había soldados enemigos de camino dispuestos a combatir y abortaron el ataque a los barcos de la bahía.

Desde entonces, las hermanas Rebecca y Abigail Bates son conocidas en el mundo como “El ejército americano de dos personas” (The American Army of Two).

miércoles, 6 de mayo de 2009

La "influenza" tiene su origen en Benedicto XIV

La influenza tiene su origen en Benedicto XIVNo amigos, no. No les voy a relatar el origen de esa gripe que ha puesto al mundo entero “patas arriba”, que casi llega a pandemia y que ha sido comparada con la gripe española. Como ustedes habrán oído estos días, la gripe también se conoce como “influenza” en algunos países, entre ellos, México. Cuando las autoridades de este país dieron las primeras señales de alarma, usaban estar terminología, así que posiblemente les será común. Y esto es precisamente lo que voy a explicar, el origen de la palabra, no de la gripe.

Esta enfermedad lleva siglos y siglos molestando a la humanidad en el mejor de los casos y asolándola en el peor de ellos. Allá por mediados del siglo XVIII todavía no era conocida como “influenza”, pero allí apareció el Papa Benedicto XIV para darle nombre. Utilizó el término “influenza” para referirse a la gripe. Así se la denomina en muchos países, como decía, sin modificar una letra de su origen italiano. Según se cuenta, este papa estaba convencido de que el virus actuaba y se extendía por influencia de los astros del cielo y de ahí el origen del término. No pondré la mano en el fuego, pero seguro que hubo alguna explicación de por medio, para que un Papa de la Iglesia Católica atribuya a los astros el origen de una enfermedad. Se me ocurren muchas, y alguna poco “decente”, pero no estaría bien especular.

Otra explicación, más lógica pero menos “curistoriosa” (¡qué palabro!), es la que atribuye el origen de “influenza” a una abreviación de “influenza di freddo” o influencia del frío. No está mal, pero me quedo con la historia del Papa Benedicto XIV.

martes, 5 de mayo de 2009

Aviones de choque

Aviones de choqueLa mañana del 15 de septiembre de 1940 fue un día decisivo en la historia de Inglaterra. Sí amigos, volvemos una vez más a hablar sobre la Batalla de Inglaterra, una de las partes de la Segunda Guerra Mundial que más me gusta. Como decía, aquel día de 1940 se jugó una partida crucial. Las alarmas que avisaban a la población en caso de ataque aéreo comenzaron a aullar para alertar sobre unos 400 bombarderos alemanes que se acercaban.

Hitler estaba decidido a acabar con Gran Bretaña atacando su punto clave: Londres. Y puestos a acabar con Londres, habría que golpear su corazón: Buckingham Palace. Sin duda, un golpe de efecto brutal. De hecho, la residencia real británica ya había sido objetivo de los ataques, pero no habían ido más allá las consecuencias de algunos daños menores.

En un momento de aquella batalla en cielo británico entre bombarderos nazis y cazas británicos, uno de los primeros encontró “un hueco” para atacar de manera directa el palacio. El sargento británico Ray Holmes se dio cuenta de aquel hecho desde su caza, aunque lamentablemente se había quedado sin munición. Ante la imposibilidad de abatir con disparos al bombardero alemán, ideó una extraña pero efectiva forma de ataque: los aviones de choque.

Holmes dirigió su Hurricane hacia el bombardero enemigo golpeándole en la cola. No digo disparando, sino golpeándole. Aquel golpe cortó la cola del alemán que se fue a tierra, pero también dañó gravemente el caza del piloto inglés. Este dirigió como pudo su avión para que no se estrellara contra el palacio y saltó en paracaídas. El avión acabó en la carretera de acceso a Buckingham Palace.

Por cierto, los restos del avión quedaron allí enterrados y se pavimentó aquella carretera sobre ellos. En el año 2004 se recuperaron y el propio Ray Holmes, ya octogenario, asistió al evento. Quizás este tipo sea el único que ha sido capaz de sobrevivir al complicado y peligroso juego de los “aviones de choque”.

lunes, 4 de mayo de 2009

Quevedo y Felipe IV, ¿quién quedó encima?

QuevedoLos más viejos de este lugar recordarán la historia en la que Quevedo dejaba claro que “donde se mea no se ponen cruces”. También recordarán, seguramente, cómo el magnífico literato se bufaba de la grandiosidad del Imperio Español a través de su rey, Felipe IV, asemejando a este con un agujero: cuanta más tierra le quitan, más grande se considera. Genial. Aquí les dejo para su disfrute otra de las genialidades de Quevedo, una vez más a costa del pobre Felipe IV.

Las relaciones de Quevedo con la corte fueron y volvieron de lo bueno a lo malo y no es de extrañar lo uno ni lo otro. Habían de ser buenas, sin excusa posible, por el inconmensurable talento del poeta, que hacía pasar grandes momentos a todos. En cambio, con cuestiones como las que les voy a relatar a continuación, no son extraños ciertos “reproches” a su conducta, que viniendo de un rey en aquellos tiempos eran más que una regañina.

Felipe IV admiraba la capacidad para la rima de Quevedo y cómo improvisaba geniales y ocurrentes versos. En cierta ocasión, estando el rey cómodamente sentado, solicitó al poeta que improvisara una rima para él. Quevedo, solícito, solicitó al rey “un pie” con el que comenzar a rimar y trabajar el verso. El monarca, creyéndose gracioso y no midiendo bien a su rival en ocurrencias, levantó uno de sus pies tendiéndolo hacia Quevedo.

El rimador compuso al vuelo y soltó al mismo rey del Imperio Español, estando este pie en alto, lo siguiente:
“En semejante postura
dais a comprender, Señor,
que yo soy el herrador
y Vos… la cabalgadura”.
Entienda el lector por cabalgadura lo que quiera. Un gran y noble corcel, o quizás un torpe y lerdo asno, que por hacerse el gracioso dio lugar a una pequeña rima a su costa. Fuera lo uno o lo otro, creo que Quevedo quedó encima de aquella cabalgadura.

domingo, 3 de mayo de 2009

Pedro Muñoz Seca; las cosas claras.

Pedro Muñoz Seca; las cosas claras.Don Pedro Muñoz Seca nació en 1879 y fue un gran escritor y autor de teatro español. En las décadas de 1910 y 1920 creó un género teatral que se conoce como astracán o astracanada, cuya principal característica es la búsqueda de la risa y la comicidad por encima de todo. El público disfrutaba enormemente de este tipo de obras ya que buscaba en el teatro una vía de escape y pasar un rato divertido.

Por el contrario, los “cejas altas”, como los denominan en el programa de radio de Carlos Herrera, es decir, los intelectuales o pseudointelectuales, no eran muy partidarios de este tipo de obras. Sin duda ustedes conocerán, al menos de oídas, “La venganza de Don Mendo”, obra de nuestro protagonista llevada al cine por Fernando Fernán Gómez y cuyas rimas son una sonrisa constante.  

Como decía, los “cejas altas” no eran muy partidarios de este tipo de teatro y algunos críticos le llegaron a reprochar a Don Pedro que no aprovechara su talento para mejores destinos. Seguramente más aburridos, pero más dignos a ojos de los intelectuales. Nuestro amigo, haciendo gala del fino humor que derrochaba en sus escritos, respondió una vez: “Prefiero pasar hoy en automóvil por donde está la estatua de Cervantes, a que mis hijos pasen a pie por donde mañana pudiera estar la mía”. Sencillamente genial y toda una declaración de principios. Y más si tenemos en cuenta que el autor tenía mujer y nueve hijos. Por cierto, Don Pedro era el abuelo de Alfonso Ussía.

viernes, 1 de mayo de 2009

Madrinas de guerra

Lo hemos visto en películas y lo hemos leído en libros, la vida en el frente es muy dura para los soldados y las noches son muy largas. Cuando uno tiene familia o siquiera un amorcito que le escribe de vez en cuando, tiene una estrellita en el cielo a la que mirar y alguien en quien pensar. Las cartas se leen mil veces y mil veces se recuerda a la joven que espera con paciencia y angustia la vuelta.

Después de este literario comienzo, me van a permitir ustedes un pequeño hueco para la imaginación. Pongámonos en el frente nacional en la Guerra Civil Española. Después de preguntar cómo van las cosas, uno de los mandamases del ejército recibe esta respuesta: “Mi general, la tropa está desmoralizada. Echan de menos a sus familias y les parece que esto no avanza, ni para adelante ni para atrás”. El general, con un bigotazo enorme en el que caben todas las malas pulgas de su carácter, le contesta: “¡Pues que se aguanten! Si esto no avanza es por su culpa. Y si echan de menos a su familia, que lean las cartas. Y que luchen para ganar y volver a casa. Que piensen en sus madres, hermanas y novias cuando apunten. Que no se olviden que cuando este acabe, volverán a casa. ¿Se reparte el correo entre la tropa?”. Responde el otro: “Mi general, el correo se reparte, al menos las cartas que se escriben desde la zona nacional. Pero no todos tienen quien le escriba”. El general, harto de que aquel tipo con cara de nabo y voz atiplada, que además nunca había pegado un solo tiro y que protegía su escuchimizado cuerpo detrás de despachos, papeles y burocracia le espetó: “Cagón to’ lo rojo. Si no tienen una novia porque son feos, se les busca. Quiero que se escriban cartas para que estos mierdas tengan entretenimiento y espiritú de combate. ¡Quiero cartas! ¿Me escucha? Que se consuelen pensando en que alguien les espera. Que se consuelen pensando en lo que quieran, usted ya me entiende. Ala, no me toque más las narices y váyase a lo suyo”. El general se quedó más ancho que largo y el otro comenzó a organizar las acciones de las madrinas de guerra.

Ustedes me perdonarán lo escrito, y está claro que no fue así, pero ahí queda. De hecho, las madrinas de guerra no son exclusivas de la Guerra Civil Española, ni siquiera tienen su origen allí, pero sí tuvieron cierta relevancia y presencia en este conflicto. ¿Qué eran las madrinas de guerra? Pues exactamente lo que se extrae de lo que dice el malhumorado general del párrafo anterior.

Eran señoritas que desde la retaguardia y lejos del frente, escribían cartas a los soldados creando una relación epistolar basada en el contexto bélico y en nada más que eso, ya que aunque la relación se extendía en el tiempo, los amigos por vía postal no se conocían, al menos en principio. Por parte de las féminas era una especie de voluntariado para elevar la moral de la tropa y hacer menos duro el paso de las horas y los días en el frente.

El soldado, sólo y aburrido, escribía cartas que más tarde eran respondidas y así se iba tejiendo la relación. En ocasiones alguna madrina enviaba un regalo para alguno de sus soldados “amigos” y estoy seguro que en algún caso la relación nació en este ámbito y fue más allá. Como bien saben ustedes y ya hemos explicado en otras ocasiones en este blog, cualquier ayuda en época de guerra es bienvenida, sea física o moral.

[Photo by PlanetaInopia]

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