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jueves, 29 de enero de 2009

El origen del método Braille: la escritura nocturna

Estoy convencido de que todos ustedes conocen el método de escritura, y de la lectura, denominado Braille que utilizan los ciegos. Está presente en muchos sitios, siempre menos de los que debiera, y sin duda es algo magnífico. Hoy rendimos honores a una de las personas que más influyeron en su creación: Charles Barbier de la Sierra.

Este capitán del ejército francés, allá por comienzos del siglo XIX, creó la “escritura noctura”. Como otras muchas veces, y como ya hemos mostrado en Curistoria en varias ocasiones, el motivo inicial fue meramente militar, dando lugar finalmente a un gran invento o avance. En este caso, Napoleón había solicitado un método de comunicación silencioso y que pudiera ser utilizado en la oscuridad. De ahí el nombre de “escritura nocturna”.

Barbier creó una matriz de 6x6 en la que cada celda correspondía a una letra o a un conjunto de letras muy común en el lenguaje francés. Algo como esto:








123456
1aiouéè
2aninonuneuou
3bdgjvz
4ptqchfs
5lmnrgnll
6oioinianienionieu

Para representar las letras en la “escritura noctura” se hacían dos columnas de puntos, la primera columna contenía de 1 a 6 puntos en relieve, similar al Braille, representando el número de fila en la matriz que correspondía a la letra a representar, y la segunda columna de puntos hacía lo mismo pero la otra coordenada. Por ejemplo, la “M” corresponde a la fila 5 y a la columna 2, por lo sería algo como:
* *
* *
*
*
*

Por supuesto, el asterisco será una marca en el papel, de tal forma que se pueda “leer” con los dedos.

Finalmente el sistema fue tomado como método de lectura y escritura para los ciegos y en 1821 la “Institución Real para la Juventud Ciega” (¿?) (Royal Institution for Blind Youth) aceptó este método frente a la representación que utilizaban, basada en rectas y curvas y mucho más complicada de leer con los dedos. También se desarrolló una herramienta de escritura en “escritura nocturna” adaptada para los ciegos.

Louis Braille, el padre del método actual y más famoso, era un estudiante en aquella institución y partiendo del método de Barbier creó su propio método que da origen al que conocemos hoy en día.

Por cierto, a Barbier no le sentó demasiado bien que un muchacho, Braille, le enmendara la plana. En cualquier caso, ya hemos visto quién se acabó llevando el gato al agua y quién es hoy el más famoso. Sirva esta modesta entrada para dar al César lo que es del César.

lunes, 26 de enero de 2009

Los ordenadores de la Casa Blanca no tenían "W"

Esta es posiblemente la entrada que nos lleva más cerca en el tiempo. Es decir, será la ocasión, si no me equivoco, en la que el momento de publicación de la entrada y el momento en el que ocurre el hecho que se relata están más cercanos. Por supuesto, si no contamos las entradas “off-topic”, como las relacionadas con el magnífico libro “Curistoria: curiosidades y anécdotas de la historia”. Sólo nos remontaremos a enero de 2001.

Con la llegada del Obama a la Casa Blanca, se han publicado mil cuestiones, curiosidades y hechos históricos. Algunos ya ocurridos, y otros no; es decir, hechos históricos contados “en directo”. Una de estas cuestiones tiene que ver con las infraestructuras tecnológicas de la Casa Blanca. Al parecer, cuando el equipo del ex-presidente George W. Bush llegó a la Casa Blanca se encontró un regalito por parte del equipo del presidente antecesor, Bill Clinton. La llegada de Bush Jr. a la presidencia estuvo precedida de un recuento de votos polémico y tuvieron que actuar los juzgados para declararlo ganador sobre Al Gore. Finalmente, Bush ganó en Florida por 573 votos y con los 25 votos electorales de este Estado se proclamó ganador. Quizás esto influyó en lo que voy a contarles.

El 20 de enero de 2001 George W. Bush era investido presidente y su equipo accedía a la Casa Blanca. Allí se encontraron con que todos los ordenadores habían sido amputados. El equipo de Clinton había quitado la tecla correspondiente a la “W”, por aquello de George W. Bush, de todos los teclados de la Casa Blanca. Sin duda una forma absurda y no muy productiva de desquitarse de la derrota.

domingo, 25 de enero de 2009

El ascensor de Nerón

El ascensor es uno de esos inventos que tenemos totalmente incorporados a nuestra vida diaria y de los cuales disfrutamos sin valorarlos lo suficiente, hasta el día en que se estropea. Vivir en un sexto piso, volver de hacer una gran compra en el supermercado y encontrarse el ascensor averiado nos hará valorar ese chisme que nos evita subir escaleras. Por cierto, permítanme un consejo; subir escaleras es bueno para su salud así que eviten el ascensor de vez en cuando y muevan las piernas.

Los romanos ya se dieron cuenta de lo costoso que era subir escaleras y además, seguramente, aún no tenían médicos que aconsejaran subir escaleras para mejorar la salud cardiovascular. No sé si fue exactamente así, pero supongo que después de usar poleas y sistemas de carga para elevar cosas pesadas en las construcciones, a algún tipo tan listo como vago se le pasó por la cabeza aplicar aquello a las personas. Algunos edificios en Roma tenían altura suficiente como para que un ascensor no fuera una propuesta descabellada, y ya que había que hacer la propuesta, el mejor “cliente potencial” era el emperador.

La idea cuajó y Nerón instaló un ascensor en el nuevo palacio que levantó después del incendio de Roma del año 64. El palacio era tan lujoso que se llamó “Domus Áurea”, algo así como Mansión de Oro. El ascensor era de noble madera y se movía gracias a un cable que tiraba de él y a unos carriles que lo guiaban. Por supuesto, el motor que actualmente mueve los ascensores no era tal, sino que había unos esclavos que “amablemente” subían usando su fuerza al emperador hasta donde deseaba. Con una campanilla se controlaba el movimiento. Al sonar la campana, comenzaban a mover el ascensor si estaba parado, o dejaban de tirar si este estaba en movimiento. Unas marcas de pintura en el cable ayudaban a saber cuándo se estaba exactamente “en el piso” y no un poco más arriba o un poco más abajo.

El ascensor de Nerón también tenía un sistema de seguridad que evitaba una caída descontrolada, en caso de rotura del cable o de sabotaje del mismo. Como vemos, todo un ingenio, ya en tiempos romanos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Estefanía: novelas superventas escritas en unos días

Ahí va un recuerdo personal. El abuelo de mi buen amigo “Tote”, el Señor Pepe, (los dos José, y ninguno) era un tipo con un humor estupendo y que siempre estaba de broma. Lo recuerdo perfectamente, sentado en el sillón leyendo siempre novelas del oeste. Tenía una colección grandiosa de estas novelas y en el desván de casa, donde a veces jugábamos, tenía novelas y novelas. Incluso había una lavadora en la que el tambor estaba lleno de libritos. Eso sí, todos del oeste. Y hoy vamos a rendir homenaje a estas novelas y a su escritor más famoso, Marcial Lafuente Estefanía.

Bajo el nombre de Marcial Lafuente Estefanía se esconde una saga de escritores de este género que han vendido a lo largo de su historia más de 50 millones de ejemplares. Ahí es nada, todo unos bestsellers. Esta familia de escritores, Marcial y sus hijos Federico, Francisco y Francisco “Junior” (nieto del padre e hijo de el otro Francisco), ha creado más de 5.000 novelas. Se dice pronto amigos, 5.000 novelas sobre el oeste, sobre vaqueros, indios, ganaderos, pistolas... En algunos casos, estos títulos tuvieron tiradas de más de 100.000 ejemplares, que ya los quisieran la inmensa mayoría de los escritores de hoy en día. Según parece, estos tipos, cualquiera de ellos, era capaz de parir hasta tres novelas en un mes. De hecho, uno de los hijos escribió una novela en 24 horas seguidas, sin parar, sin dormir.

¿Y a qué se debe semejante triunfo? Pues a seguir la máxima siguiente: escribir para que la gente se divierta. Las novelitas eran (son) muy amenas y llenas de los tópicos que hacen que el western u oeste, sea lo que es en el cine y en la literatura: tipos duros, desafíos, disparos… Tal era el vicio por estas novelas “de a duro”, que era común, yo lo recuerdo, venderlas a los quioscos por poco dinero una vez leídas y recomprar otras, también de segunda mano en muchos casos. El mercado de libros usados era un flujo constante de novelas de Estefanía.

Marcial Lafuente, el padre, el fundador de la saga, era un Ingeniero Industrial, que luchó en el bando republicano en la Guerra Civil y acabó en la cárcel. Allí comenzó a escribir aprovechando cualquier trozo de papel que era capaz de conseguir. Su primera novela del género que lo llevó a la fama fue “La mascota de la pradera”, publicada en 1943. Y de ahí al éxito. ¿No está en los libros de literatura? Seguro que no, pero hizo lo mejor que puede hacer un escritor: entretener y divertir a millones de lectores.

Más información El País El mundo

martes, 20 de enero de 2009

El porqué del teclado QWERTY

Amigos, hoy me dispongo a explicarles por qué eso que tienen ahí abajo es como es. ¡No!, eso no. Un poco más arriba, sobre la mesa. Ahí, eso es, su teclado. Parece que la colocación de sus teclas no tiene lógica alguna, pero, al contrario, sí la tiene. Uno habría optado, seguramente, por una ordenación alfabética al diseñar el primer teclado, pero no fue así por una razón.

Todo comenzó cuando en 1867 un tipo llamado Christopher Latham Sholes diseñó su máquina de escribir. El diseño era parecido a las máquinas de escribir más modernas y que reinaban en las oficionas hasta hace unos años. Al pulsar una tecla, una "barrita" se movía y escribía el caracter corresponidiente. Para los más modernos, o los más despitados, recordar que estas barritas, donde cada una corresponde a una letra, número o carácter en general, están colocadas en forma de abanico y se mueven hacia el papel estando ancladas por su extremo inferior. Algo así como si se tratase de un martillo. Este diseño tenía un problema y es que cuando el usuario tecleaba rápido, las barritas chocaban unas con otras y se enganchaban provocando el "atasco" en la escritura. Si alguno de ustedes ha escrito con máquina de escribir (yo lo he hecho) sabrá a qué me refiero. Por cierto, ¿hay alguien entre ustedes tan joven como para no conocer la máquina de escribir de una forma práctica?

El señor Sholes siguió trabajando durante años en su invento y una de la cuestiones que más tiempo y esfuerzo le ocupó fue la búsqueda de una solución a estos "enganches". La máquina de escribir estaba hecha de tal forma que las letras que estaban juntas en el teclado, tenían también sus "barritas" pegadas la una a la otra, o al menos cerca. Y partiendo de este hecho, un colaborador de Sholes le sugirió que separara en el teclado las letras más comunes lo máximo posible, para reducir así la probabilidad de enganche. Es decir, a mayor distancia entre dos teclas pulsadas consecutivamente, mayor distancia entre sus barritas y por lo tanto, menor probabilidad de enganche de las mismas en la escritura.

Dicho y hecho. Este criterio fue el origen de la distribución QWERTY de teclado, que es la que conocemos y usamos hoy en día. Hubo otros cambios que fueron determinando la composición final. Como que se pudiera escribir la palabra 'typewriter' (máquina de escribir en inglés) usando una sóla línea del teclado (esto fue una sencilla acción de márketing). Pero también hay detrás del resultado final un concienzudo estudio sobre las teclas más comunes, las teclas más adecuadas para los dedos "más fuertes" (las más utilizadas), los movimientos de dedos, de manos...

Resumiendo, que no hay una causa final para la colocación QWERTY en los teclados, pero que el origen de todo, y por lo que no se siguió una colocación alfabética, fue la maldita insistencia de las barritas de las teclas a engancharse unas con otras. Con todo y con eso, había veces que se enganchaban cuando el escribiente era ágil con sus dedos.

domingo, 18 de enero de 2009

Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord

Hace unos días, un amable lector del blog llamado Noel Armas Castilla, me llamaba la atención sobre Talleyrand, incitándome a conocer su impresionante curriculum. Ciertamente lo es, por lo que no puedo menos que darle las gracias a Noel por el “aviso” y no puedo menos que rendir honores al personaje.

Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, francés nacido en 1754, desarrolló una vida en la que los cargos y responsabilidades políticas, diplomáticas y eclesiásticas se fueron sucediendo, dando lugar a un curriculum realmente impresionante. También conviene aclarar que su origen le ayudó, como no podía ser de otra manera ya que era condición sine qua non en aquellos tiempos. En su juventud se dedicó a la Iglesia, siendo ordenado sacerdote en 1779 y poco después abad de Saint Denis. Ya en 1780 consiguió llegar a ser agente general del clero de Francia y nueve años más tarde, pasó a ser diputado del clero a los Estados Generales, institución con gran poder en Francia y en la que estaban representados la nobleza, el clero y el pueblo.

En 1789, fecha revolucionaria en Francia, Talleyrand era un personaje vital en el comité de constitución de la Asamblea Nacional. Aquí ya vemos un giro de su carrera eclesiástica, fue excomulgado, a una carrera política. El 14 de julio de 1790 nuestro personaje lideró la fiesta de la Federación, delante de más de 300.000 personas. Como decía, comienzó una carrera política que se torna en diplomática en 1792, cuando es enviado a Londres para explicar a la monarquía inglesa la política francesa, y conseguir unas buenas relaciones entre la vieja Inglaterra y la nueva Francia.

En 1793, la situación entre Francia e Inglaterra no iba bien y siéndole hostiles ambas, se vio obligado a viajar a EEUU. Allí, ni político, ni diplomático, ni eclesiástico: empresario o “negociante”, al menos. Tres años más tarde volvió a Francia y en 1797 fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores. Dimitió de este cargo, pero siguió “enredando” políticamente y así, apoyando el golpe de Estado del 18 de brumario, acabó como ministro de Asuntos Exteriores de nuevo, esta vez con Bonaparte en el poder. Ahí se mantuvo hasta 1807, cuando por su oposición a tanta guerra, le llevó a dimitir.

Caído Napoleón del poder, representó a Francia en el Congreso de Viena (1814-1815) obteniendo unas condiciones favorables por parte del resto de potencias europeas. Años más tarde, en la década de 1830, volvió a ser el embajador en Gran Bretaña de Francia y parece ser que hizo un buen trabajo. En 1838, esta trepidante vida llegó a su final.

Impresionante vida, amigos. Pero esto que he relatado es sólo lo más destacado. Hay más negociaciones, tratados y cuestiones en las que fue protagonista o actor destacado, durante una época de la historia sin duda apasionante. Les animo a profundizar en todo ello.

miércoles, 14 de enero de 2009

Como Cagancho en Almagro

Andaba yo metido en una dura reunión de trabajo, cuando alguien dijo "como Cagancho en Almagro". Me apunté mentalmente echarle un ojo a esta historia para ver si había algo de enjundia que contarles a ustedes, amigos lectores. Más tarde, ya en casa, como mi cabeza no es muy buena, no recordaba sobre qué tenía que "investigar", a pesar de saber que en la reunión había surgido algún tema a tener en cuenta para Curistoria. Ya saben ustedes, cosas de la edad. Pero gracias a mi hijo, que a eso de las cinco de la mañana decidió sacarme del sueño con un berrinche, una vez desvelado, me vino otra vez la luz a la sesera: "¡Coño! Era como Cagancho en Almagro". Y a ello vamos.

Según he podido descubrir, todo se remonta a 1932. En la ciudad de Almagro (de ahí la parte "en Almagro" de la frase), provincia de Ciudad Real, durante un festejo taurino en su plaza de toros, que ya tenía unos añitos porque databa de 1845. La otra parte de la frase: "como Cagancho"; proviene del torero que andaba metido en faena aquella tarde. Torero español, sevillano y trianero, para más señas, que a pesar de su reconocimiento y fama se negó a torear el día de autos en Almagro. Vamos, como se dice en el argot, hizo una "espantá". De lo antes descrito nace la frase "como Cagancho en Almagro", que viene a significar lo que hemos explicado "hacer una espantá", "salir corriendo" y, en definitiva, no quedar nada bien.

Pero no acaba aquí la cuestión, porque esta seguramente no fue la primera vez, ni será la última, que un torero se niega a torear o a matar un toro. Este hecho se hizo famoso en aquella España porque los almagreños, enervados por el hecho, montaron en cólera y quemaron la plaza, que tenía palcos de madera y que ardieron en aquella tarde. ¿Quién los tenía mejor puestos? ¿El torero o aquellos tipos que dijeron: "Que no toreas... pues quemamos la plaza"?

martes, 13 de enero de 2009

El ancho de las vías de ferrocarril en EEUU

Esta vez voy a limitarme a transcribir, casi palabra por palabra, una parte del programa de Carlos Herrera en Onda Cero. Corresponde al programa del 19 de diciembre del año pasado y como me parece muy bien contada la historia, pues no voy a cambiarla. Por cierto, vaya por delante mi admiración a Carlos Herrera, con el que paso muy buenos ratos.



Carlos Herrera (leyendo la pregunta de un oyente dirigida a él): “No ignorará que el ancho de la vía de los ferrocarriles en Estados Unidos es de cuatro pies y ocho pulgadas y media, para nosotros 121,90 centímetros. ¿Por qué esta medida tan tonta?".

Juanjo: “La respuesta es muy sencilla. Tienen esa medida porque es así como se hacen en Gran Bretaña y las primera vías americanas fueron construidas por ingenieros ingleses”.

Carlos Herrera: “¿Por qué lo hacían los ingleses?”.

Juanjo: “Porque los primeros ferrocarriles fueron construidos por las mismas personas que habían construido los antiguos tranvías, y esa era la anchura que usaban los tranvías”.

Carlos Herrera: “¿Por qué la usaban los tranvías?”.

Juanjo: “Pues porque para hacer las vías de los tranvías se usaban las mismas plantillas y herramientas que se usaban para construir los carruajes, que tenían ese espacio entre las ruedas”.

Carlos Herrera: “¿Por qué usaban los carruajes esa distancia entre ruedas?”.

Juanjo: “Pues porque si hubiesen utilizado otra se habrían roto en cualquier camino inglés, ya que la distancia que hay entre las huellas de un carro, lo que llamamos roderas, era esa y con otras medidas, se romperían [los carruajes]”.

Carlos Herrera: “¿Y a quién se le ocurrió hacer los viejos caminos estrechos en los que se marcaban roderas al pasar siempre por el mismo sitio?”.

Juanjo: “Bueno, ya es sabido que todas las carreteras de larga distancia de Europa fueron construidas por los romanos para sus legiones”.

Carlos Herrera: “Entonces, lo de las roderas….”.

Juanjo: “¡Ah! Las primeras roderas se formaron por los carros de guerra de las legiones romanas, ya que los carros fueron hechos por y para el Imperio Romano. Y eran todos iguales en cuanto al espacio entre las ruedas”.

Carlos Herrera: “Y estamos como al principio. ¿Y por qué esa medida precisamente?”.

Juanjo: “¡Pues habérmelo preguntado antes!. Los cuatro pies y las ocho pulgadas y media derivan de las medidas para un carro de guerra romano, que son las medidas que corresponden al ancho de dos caballos”.

Carlos Herrera: “El ancho de dos caballos determinó el patrón que tomaron los romanos para hacer sus carros de guerra y de ahí la medida de las vías en Estados Unidos”.

No tengo más que añadir.

[Photo by wili hybrid]

lunes, 12 de enero de 2009

Las herraduras de goma de Franco

Cuenta Eslava Galán en su libro “Los años del miedo”, libro de lectura recomendable y del que no es esta la primera historieta que sale (al César lo que es del César), cómo Franco se las apañó una mañana lluviosa para quedar por encima de sus generales. Como sabrán ustedes, el día 1 de Abril era en la España franquista jornada de fiesta, porque era “El día de Victoria”. Aniversario del fin de la Guerra Civil, por lo tanto fecha a celebrar, aunque Franco celebraba su victoria, no el fin de la guerra. Y todos los años, en esta fecha, se organizaba un enorme desfile para lucirse, recordar quiénes eran los vencedores y recibir las alabanzas de todos, los que querían alabar y los que no querían pero alababan también.

En el año 1944, Franco decidió dejar su enorme “púlpito” (sí, la palabra va con segundas y la foto adjunta lo ilustra) y participar de forma activa en desfile, a caballo, por supuesto, ya que su altura no le permitía hacerlo gallardamente a pie. Al lado de él cabalgarían otros generales y militares. Pero el destino quiso jugarle una mala pasada al caudillo y amaneció lluvioso. Viendo el panorama e intuyendo los problemas de su caballo sobre el suelo mojado de las calles madrileñas, el generalísimo ordenó colocar herraduras de goma a su montura. Hombre precavido vale por dos.

Durante el desfile Franco permaneció sobre su caballo sin problemas, gallardo, señorial, dominante… mientras sus generales y compañeros tenían problemas con los resbalones y pasos en falso de sus animales. Por supuesto, eso hizo a Franco más feliz, más jefe y más general. Sin duda estos pequeños detalles llevaban al caudillo a un nuevo nivel de felicidad, ya que parece ser que era hombre de placeres sencillos: caza, cine…

jueves, 8 de enero de 2009

El origen del Cavallino Rampante, emblema de Ferrari

No tengo que aclararles a ustedes, estimados lectores, que el famoso emblema o logotipo de la grandiosa marca de automóviles Ferrari es un caballo rampante negro sobre fondo amarillo. Este diseño tiene su pequeña historia detrás, y a contarla me dispongo.

Todo comenzó en la Primera Guerra Mundial cuando un “as” de la aviación italiana, el Conde Francesco Baracca, llevaba pintado en su avión el caballo rampante, tal y como muestra la fotografía que ilustra esta entrada. Después de un buen número de vuelos victoriosos, el Conde Baracca fue abatido en junio de 1918. Como los más aficionados a los coches sabrán, esto ocurrió unos años antes de que Ferrari, la marca, fuera creada, ya que esta comenzó a existir en 1929. Enzo Ferrari creó “Scuderia Ferrari” para fabricar automóviles de competición y es precisamente este hombre el centro de nuestro chascarrillo de hoy.

Enzo Ferrari comenzó en 1919 a competir en carreras de coches como piloto y en 1923, corriendo para la marca Alfa Romeo, ganó una carrera en Ravenna. Aquel día conoció al Conde Enrico Baracca, padre de nuestro malogrado piloto de la Primera Guerra Mundial. Pero, un momento… que lo cuente el propio Enzo:

<<Cuando gané en 1923 el primer circuito de Savio, que se corría en Ravenna, conocí al Conde Enrico Baracca padre del héroe [nuestro piloto de avión Francesco Baracca]; de aquel encuentro nació otro con la madre, la Condesa Paolina, quien me dijo un día: “Ferrari, ponga sobre su vehículo el Cavallino Rampante de mi hijo. Le traerá buena suerte”. Conservo todavía la fotografía de Baracca, con la dedicatoria de sus padres, en la que me entregan el emblema. El Cavallino era negro y así quedó, yo agregué el fondo amarillo canario, que es el color de Modena>>.

No niego que a Ferrari le haya traído suerte, pero no veo yo por qué la madre del fallecido piloto creía que llevar el caballo traía suerte. A juzgar por lo de su hijo, claro.

(Las declaraciones de Enzo Ferrari están extraídas de http://www.ferrarif1.es)

martes, 6 de enero de 2009

Lote de El Corte Inglés para emigrantes

En 1941 España se encontraba en plena posguerra y el hambre, la carestía de energía y la falta de trabajo asolaban la piel de toro. Pero mientras España estaba todavía tomando resuello una vez finalizada su guerra civil, el resto de Europa estaba metida hasta los sobacos en la Segunda Guerra Mundial. Ya hemos hablado en otras ocasiones de lo necesaria que es la mano de obra, a todos los niveles, para los países en guerra. Tanto por la necesidad de material, armas, vehículos… como por la falta de manos debida a la necesidad de soldados en el frente. Por lo tanto, en España faltaba trabajo y en Alemania, país amigo en aquel momento, sobraban puestos que cubrir.

En esta situación se firmó entre España y Alemania un convenio laboral para que 100.000 trabajadores viajaran en busca de trabajo. Esta cifra no se cubrió ni de lejos finalmente. Como no podía ser de otra forma en países fascistas, estos lo eran en aquellos momentos, todo estaba regido y controlado, y así, el españolito que quería irse a Alemania debía llevar el equipaje reglamentario: cuatro pares de calcetines, un par de calzoncillos, un par de camisetas, tres camisas, dos pares de pañuelos, dos toallas, un traje, un pantalón, un jersey, un abrigo, unas botas, una bufanda, un gorro y lo necesario para afeitarse.

Como en todos los sitios hay unos más espabilados que otros, y es obligatorio en el mundo de los negocios diferenciarse del resto para cobrar un poquito más, El Corte Inglés, que ya existía, tuvo una gran idea: vender un lote con todo lo necesario para el trabajador emigrante con destino a Alemania. Así lo hizo y la compra del lote tenía dos ventajas. Por una parte se ahorraba tiempo en la preparación del ajuar y por otra se aseguraba uno de llevar todo lo necesario, ya que había inspectores que se ocupaban de que se cumpliera la norma y de que cada español saliera de su tierra con lo dispuesto por esta.

domingo, 4 de enero de 2009

Las camisas azules de Falange

Una vez “cautivo y desarmado el ejército rojo" en la Guerra Civil Española, todo el mundo debía posicionarse como vencedor, o al menos, como amigo de los vencedores, si quería vivir en España. Los nacionales hacían gala de su victoria y comenzaron la persecución de todo aquel que era o había sido de la parte contraria, o incluso de todo aquel que no se comprometía suficiente. Las medias tintas también eran motivo de persecución.

Y así, como no podía ser de otra forma, pues el que más y el que menos, el que era un arribista o el que tenía que “limpiar” su pasado, los españolitos comenzaron a hacer alarde de su pertenencia y adhesión a Falange, por aquel entonces, dueños y señores. El símbolo distintivo de los falangistas era la camisa azul y este color se puso tan "de moda”, que hubo de ser prohibido. Así es, los propios falangistas que mandaban en España prohibieron la venta de tejido del color característico de su grupo político y hasta llegó a prohibirse el uso de las propias camisas azules fuera de los actos oficiales.

Una cosa parece clara, el que fuera falangista “de los viejos”, tendría la camisa en casa. El que fuera un falangista “oportunista” y por lo tanto necesitara la tela para confeccionarse la prenda, tendría complicado hacerse con el retal.

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