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jueves, 30 de octubre de 2008

Los perros de Dios

Lo que hoy voy a relatarles nace de una frase leída en una novela ambientada en el medievo. Todo encaja perfectamente pero no tengo datos para discernir si el hecho es histórico y era común en aquellos tiempos, o sencillamente es una coincidencia, eso sí histórica, pero coincidencia al fin y al cabo. En cualquier caso, allá va.

La orden de los Dominicos fue la principal fuente de inquisidores. La Santa Inquisición, que “preservó” la fe durante años a través de la tortura, el castigo y la búsqueda incansable, y muchas veces injusta, del hereje. La más mínima mácula causaba que los perros de Dios cayeran sobre cualquiera.

Así les llamaban y como tales actuaba: los perros de Dios. Perros de presa, siempre vigilantes y dispuestos a atacar. Ahí reside la curiosidad. Los Dominicos deben su nombre a Santo Domingo de Guzmán. Domingo proviene del latín Dominicus (“del Señor”) y de aquí tenemos Dominicanus que es el nombre en latín de los Dominicos. El juego de palabras al que quería llegar, y al que hacía referencia la novela, es: dominus/canis; donde dominus es “Señor” y canis “perro”. Por lo tanto, no hay mejor nombre para los inquisidores dominicos que los perros de Dios.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Palomas en paracaídas

En la Primera Guerra Mundial hicieron aparición muchos avances técnicos y tecnológicos pero también seguían presentes cuestiones del pasado. Por ejemplo, más de 500.000 palomas fueron utilizadas para enviar mensajes. Especialmente por parte de los espías, que de este modo hacían llegar sus averiguaciones desde las zonas ocupadas por el enemigo. Como ustedes sabrán, las palomas son capaces de volver a “casa” desde distancias enormes gracias a un sentido de la orientación admirable. Pero el problema se presenta en cómo hacer llegar las palomas a los agentes o espías que estaban en territorio ocupado.

Para hacer esto se convenían previamente unas zonas de entrega. En estas zonas, a la hora convenida, se dejaban caer las palomas con un paracaídas y sujetas al mismo de tal forma que no pudieran volar. Los agentes cogían las palomas, las cuidaban hasta que fueran a utilizarlas y luego… ¡a volar!

La foto adjunta es bastante ilustrativa del proceso y está extraída del libro "World War I" de la editorial DK, escrito por Simon Adams.

martes, 28 de octubre de 2008

La carraca policial

Seguramente alguno de ustedes habrá sido víctima de un temible aparato que en manos de un niño se convierte en un arma de tortura capaz de acabar con la paciencia y el autocontrol de cualquiera. Se trata de “invento” similar al que muestra la imagen adjunta. Efectivamente amigos, estoy hablando de la carraca o carraco. Al hacer girar uno de los “brazos” del objeto los dientes de una rueda van levantando y soltando una lengüeta que al golpear, una vez liberada por un diente de la rueda y a la espera del siguiente, produce un ruido seco y desapacible. Por cierto, “seco y desapacible” son exactamente los términos que utiliza la RAE.

Ahora que ya hemos identificado el dichoso objeto vayamos a lo nuestro. A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se utilizaba la carraca por parte de las autoridades de las ciudades y pueblos británicos para dar la alarma cuando algo raro ocurría. En 1829, cuando la policía metropolitana británica fue creada, la carraca formaba parte del equipamiento estándar de los agentes. Tal es así que los uniformes llevaban un bolsillo destinado a la misma. E incluso se hicieron algunas mejoras en el diseño básico de la carraca para aumentar su efectividad y facilitar su uso.

Durante muchos años la carraca siguió haciendo su función con efectividad, pero finalmente se comprobó que el silbato tenía un alcance mucho mayor y en 1887 todas las carracas habían sido retiradas de su servicio.

lunes, 27 de octubre de 2008

Las primeras banderas

No hace mucho que hemos hablado del pilum, temible arma romana usada por sus legiones. Volvemos a la carga hoy con el ejército romano para hablar del “vexillum” (o vexilo). Este elemento era el estandarte de una parte de la legión. Solía ser portado por un jinete al frente de la formación para identificar a la misma y también era el punto en el que se tenían que agrupar los hombres durante la batalla. Este uso es similar al que se haría después del besante o gonfalón en las Cruzadas.

Este tipo de estandartes son posiblemente las primeras banderas que existieron. Tenían alguna diferencia con el diseño actual de las banderas, ya que en lugar de colgar del asta por un lado, colgaban por la parte superior.

domingo, 26 de octubre de 2008

El limpiabotas de Rockefeller

Lo que a continuación voy a contarles forma parte de las “batallitas” típicas que suelen aparecer repetidamente y bajo diferentes formas en las charlas sobre bolsa y cuestiones similares. Dudo mucho de la veracidad de la historia, a pesar de haberla oído y leído no pocas veces, pero en cualquier caso puede ser curiosa para estos tiempos corren; tiempos de crisis financiera y hundimientos de la bolsa.

Antes del gran crack de la bolsa de New York allá por el 29, Rockefeller estaba un día sentado frente a su limpiabotas y este hizo un comentario sobre las inversiones que él mismo tenía en bolsa, hablando con cierta “soltura”. En aquel momento el gran industrial tomó la decisión de retirar sus fondos del mercado de valores. La “moraleja” que se extrae siempre es algo así como: “cuando hasta tu limpiabotas (lease todo el mundo) invierte en bolsa, es momento de retirarse”.

Otras versiones sencillamente dicen que el limpiabotas le preguntó por el estado de las cuestiones financieras porque veía a todos sus clientes, que eran del tipo de Rockefeller, muy nerviosos y convulsos. Esta segunda versión me parece un poco más lógica que la primera, pero como decía, no tengo una fuente fidedigna más allá de la repetición de referencias.

En cualquier caso, es una bonita historia para contar estos días al calor de un café mientras se oye que la bolsa cae por enésimo día más de un cinco por ciento.

sábado, 25 de octubre de 2008

La guerra de los mundos en directo

30 de octubre de 1938, EEUU, Teatro Mercurio. Orson Welles realiza una adaptación para la radio de la novela de ciencia ficción “La guerra de los mundos” de H.G. Wells. La narración de la invasión alienígena de la tierra fue llevada del libro a la radio transformándola en un noticiario. En cualquier caso, al comienzo de la emisión y en el minuto cuarenta se emitió un comunicado explicando que aquello era una dramatización y que no era real.

Pero muchos oyentes sintonizaron la emisión después del mensaje inicial y tomaron la ficción por realidad. Imagínense ustedes que de repente ponen la radio y resulta que están retransmitiendo cómo “los marcianos” están arrasando con la humanidad. Contando todo esto como noticias reales, con conexiones en directo con corresponsales y cuestiones similares. Personalmente me viene a la cabeza la emisión de las noticias, en este caso por televisión, de las tres de la tarde del 11 de septiembre de 2001.

La cuestión es que al poco rato de comenzar el programa, New York y New Jersey, entre otras localidades, fueron tomadas por ciudadanos presas del pánico. La policía estaba colapsada por las llamadas y fueron muchos los que tomaron el camino de salida huyendo de las ciudades.

Desde entonces este hecho es toda una referencia en la capacidad de influencia en las masas por parte de los medios de comunicación. Como decía al comienzo, esto ocurrió en 30 de octubre de 1938 y en el septuagésimo aniversario se harán algunas actividades de conmemoración. Así que si usted escucha la radio en estos días y le alertan de la llegada de invasores del espacio, piénseselo dos veces antes de meter a toda la familia en coche y salir pitando.

jueves, 23 de octubre de 2008

Las barbas de BlackBeard

Edward Teach es un nombre que muy probablemente no les diga nada. Es más, es posible que ni siquiera su apodo les sea familiar: Blackbeard. Pero hubo una época, allá por finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, en la que este nombre causaba temor con solo oírlo allá por los mares del Caribe y el océano Atlántico.

Como su fina inteligencia les habrá llevado a elucubrar, bajo este nombre se halla un pirata. En concreto un pirata inglés de aquellos que en su momento dieron lugar a muerte y saqueo y hoy dan lugar a entretenidas películas y libros. La edad dorada de la piratería está llena de grandes historias y entretenidas lecturas a menudo plagadas de ficción e inexactitud; pero no pocas veces la realidad está a la altura de dicha ficción.

Según las crónicas el gran Blackbeard (Barba Negra) capitaneaba su navío, botado con el nombre de “La venganza de la Reina Ana”, con un enorme tricornio de cuero sobre su cabeza y una colosal colección de espadas, cuchillos y pistolas alrededor de su cuerpo. Y por si esta apariencia no era suficientemente amenazadora, junto con la bandera pirata ondeando en la mayor, nuestro personaje añadía un detalle espectacular y totalmente teatral a sus combates.

Cuando Blackbeard se disponía a entrar en combate se colocaba algo similar a mechas en su barba y les prendía fuego, por lo que aparecía echando humo, literalmente, por sus barbas. Ciertamente temible.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Una rápida vista atrás y el futuro.

Amigos, hoy no hablaremos de historias curiosas, sino de la curiosa historia de Curistoria. Es una forma de celebrar el haber sobrepasado los 500 suscriptores. En concreto, a día de hoy hay 528 suscritos. Es poco comparado con otros, pero es un número relevante para mí.

Fue allá por febrero de 2006 cuando comencé con el blog y esta entrada será la número 416. La verdad es que el cambio desde aquellas primeras notas hasta hoy ha sido considerable. Comencé escribiendo en dos idiomas, español e inglés, y con entradas mucho más cortas que las actuales. Poco después de cumplir el primer año abandoné el inglés por diferentes cuestiones.

En cualquier caso este blog ha sobrevivido gracias a ustedes, a sus comentarios y a sus visitas. Gracias por ello. Además, no son pocas las ocasiones en las que una entrada ha sido completada o corregida por alguno de ustedes. Haciendo un resumen rápido y con el ánimo de que conozcan mejor esta su casa ahí van unos datos:

- 528 suscriptores (Feedburner).
- Son ustedes más de 10.000 visitantes diferentes al mes.
- Desde más de 80 países vienen ustedes. Largo viaje para muchos.
- En cada una de sus visitas me honran con casi dos minutos de estancia.
- Hace aproximadamente un año se habló de Curistoria en un programa nacional de radio de la cadena COPE.
- 32 noticias han sido llevadas a meneame, siendo la líder en este ranking la entrada sobre la lengua de Einstein, que alcanzó los 364 votos. Gracias.
- El blog Microsiervos ha hablado en dos ocasiones sobre alguna entrada de Curistoria. El cifrado Beale y Rosie “La Remachadora”.

Por todo ello amigos, muchas gracias.

Quedan muchos escritos por leer, muchas historias por conocer y muchas entradas que escribir. Seguiremos trabajando.

Y en breve Curistoria presentará una importante sorpresa que espero les guste. Como diría mi madre: “estate pendiente”.

martes, 21 de octubre de 2008

La criptografía y el prisionero de la máscara de hierro

Uno de esos misterios históricos aún sin resolver es la persona que se escondía detrás de la famosa “máscara de hierro”, o dicho de otro modo, quién era el hombre de la máscara de hierro. Sí, sí… el chiste fácil nos llevará a decir: Leonardo DiCaprio. Pero no nos vamos a centrar hoy en quién era el personaje, sino en un detalle criptográfico de esta historia.

El hombre de la máscara de hierro, en cualquier caso, fue un hombre que estuvo preso hasta su muerte y cuya historia se sitúa en los siglos XVII y XVIII. Pasó su vida en la más famosa de las prisiones francesas, pero también estuvo un buen tiempo en la prisión de Pignerol, en el ducado de Saboya. En esta prisión nuestro personaje disponía de licencia para pasear por las almenas bajo la condición de llevar puesta la máscara. En una ocasión y a pesar de la estrecha vigilancia, el preso dejó caer un papel con un mensaje que recogió un campesino. Este desgraciado fue apresado inmediatamente y después de demostrar que no sabía leer fue puesto en libertad. Además, el mensaje iba cifrado así que de poco le hubiera sabido leer.

En 1890, casi un siglo después de la muerte del misterioso preso, el mensaje llegó hasta Etiénne Bazeries, experto criptógrafo francés. El mensaje no era más que una serie de números que después del estudio estadístico típico para romper códigos, se mostró como un “sencillo” método de cifra en el que cada número representaba una sílaba.

El texto una vez descifrado comentaba que el general Vivien de Boulonde o Bulonde, había sido encerrado en la prisión, estando en su celda (muy "lujosa" al parecer) por la noche y con cierta libertad para pasear siempre que ocultara su rostro bajo la máscara. De todas formas, esto sigue siendo un misterio porque hay fuentes que sitúan la muerte de este general en 1708, cuando el prisionero de la máscara murió en 1703.

Al parecer, el trabajo del criptógrafo Bazeries no sólo se basó en este mensaje lanzado desde la prisión de Pignerol, sino también en algunas otras cartas también codificadas con el mismo método y del mismo autor. Esto permite realizar con mayor acierto y seguridad el estudio estadístico al que hacía referencia. De todos modos, quedémonos con la bonita historia “novelesca” del prisionero que lanza un mensaje codificado y …

lunes, 20 de octubre de 2008

La muerte de Yusuf II

La historieta que hoy nos ocupa tiene como fuente el libro de Juan Eslava Galán titulado “Historia de España contada para escépticos”, por lo que ustedes son libres de tomársela con las debidas cautelas. En cualquier caso, personalmente me merece toda la confianza precisamente por ser la fuente la que es. Pero bueno, al lío.

Después de perder el combate de las Navas de Tolosa en el año 1212, al-Nasir murió y su hijo y sucesor fue Yusuf II, Quinto emir de Marruecos y Al-Andalus. Al perder la batalla su padre, Yusuf quedó como señor de Al-Aldalus y eso con solo 13 años de edad. Desde 1213 hasta 1223 este almohade reinó, al parecer bien asesorado porque no hubo guerras y hubo prosperidad para su pueblo.

Pero con 23 años y siendo emir almohade encontró una muerte que además de extraña, es más propia de un español que de un árabe. Al parecer una vaca brava lo mató de una cornada. Ahí es nada el modo de morir para un emir. Eso sí, dudo mucho muchísimo que la cornada tuviera algo que ver con la tauromaquia o algo similar, mala suerte y poco tiento sin duda, pero no tauromaquia.

domingo, 19 de octubre de 2008

El pilum

Las legiones romanas dominaron Europa durante mucho tiempo y una de sus mejoras “armas”, en sentido general y sentido estricto, era el pilum. Similar a una lanza, el pilum estaba pensado tanto para ser arrojado a no mucha distancia como para el combate cuerpo a cuerpo. Su diseño original y su uso por las formaciones romanas ya era suficiente temible, pero además sufrió mejoras que no por simples dejaron de ser efectivas.

Los legionarios arrojaban sus pilum de forma coordinada a unos 20 o 30 metros del enemigo y una vez “desmontadas” las líneas enemigas, emprendían la lucha cuerpo a cuerpo con la espada. También podía utilizarse como una lanza normal, sin ser arrojada. Su punta formaba parte de un pequeño mástil de hierro, de entre 40 y 70 centímetros, que se unía a un asta de madera. Así, tenían estos soldados un arma arrojadiza lo suficientemente pesada y contundente, que lanzada a unos 12 metros atravesaban el escudo del enemigo.

Pero lo que más me llama la atención, y por eso hablo hoy del pilum, es la pequeña mejora que se añadió en su diseño para hacerla aún más efectiva, y que realmente fue un cambio sencillo pero muy efectivo. La unión entre la parte metálica y la madera se cambió para que uno de sus pasadores (que era metálico y se cambio por uno de madera) se partiera al impactar y formara algo similar a una “L” entre la parte metálica y la madera. Así, el peso de la madera doblada el metal del pilum y este quedaba inservible. De esta manera se evitaba que el enemigo pudiera reutilizarla después de ser arrojada por los romanos. Y además, si el pilum se había clavado en un escudo enemigo el peso de la madera lo arrastraba al suelo y en cualquier caso, lo dejaba inservible. No me dirán ustedes que no son grandes mejoras con un sencillo cambio: Un pasador de madera donde había uno de metal.

[Photo by ombre.mortelle]

viernes, 17 de octubre de 2008

Rosie "La Remachadora" o "The Riveter"


Rosie “La Remachadora”, como bien podría ser traducido su apodo, es un "personaje" creado en EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. La necesidad de mano de obra para poner en marcha al país frente a las necesidades de la guerra, y el hecho de tener a muchos hombres combatiendo, obligó a una incorporación masiva de las mujeres al mundo industrial. Por supuesto, también en puestos que solían ser masculinos. Seis millones de mujeres formaron parte de esta legión de trabajadoras, muchas de ellas en fábricas destinadas a la creación de material bélico.

El principal personaje de este movimiento fue Rosie “La Remachadora” ("The Riveter"), que se asocia con una mujer real: Rose Will Monroe. Una mujer nacida en 1920 y que trabajó como remachadora en la construcción de los bombarderos B-29 y B-24. Rosie comenzó protagonizando una película promocional de este “trabajo femenino” y también fue la estrella de la promoción. Incluso en 1943 se compuso una canción dedicada a esta trabajadora.

El poster que ilustra este post, y que es quizás la imagen más famosa de este movimiento de propaganda, es obra de J. Howard Miller y en realidad no representa a la Rosie de la que hemos hablado, pero se asocia con ella equivocadamente. En cualquier caso, aunque no fuera Rosie, la idea es la misma y el objetivo también. Esta obra del “We Can Do It!” (Nosotras podemos hacerlo), realizada en 1943, fue venida en 2002 por casi cinco millones de dólares.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cocinero de tercera clase Doris Miller

La mayoría de ustedes habrán visto la película “Pearl Harbor”, de 2001, dirigida por Michael Bay y protagonizada por Ben Affleck y Josh Hartnett entre otros. Uno de estos otros es Cuba Gooding Jr., que interpretaba a un marinero de color. Su personaje está basado en hechos reales, y no es otro que el cocinero de tercera clase Doris Miller. También en la película de 1970 Tora! Tora! Tora!, aparece este personaje, interpretado por Elven Havard en este caso.

Nacido en 1919, el 7 de diciembre de 1941 este marinero tenía 22 años y el ataque japonés le pilló a bordo del USS West Virginia, en el que era un campeón del boxeo. Las acciones heroicas que protagonizó aquel día se relatan bien en la película de 2001. Socorrió a algún oficial y combatió a los aviones japoneses con un arma antiaérea, para el manejo de la cual no había recibido ningún entrenamiento. Agotó la munición y finalmente abandonó el barco.

Fue el primer afroamericano en recibir la Cruz de la Marina y también fue el protagonista de un poster destinada a promover el reclutamiento. El eslogan de este póster encajaba perfectamente con la actitud de Miller: “Por encima y más allá del deber” (above and beyod the call of duty). El 7 de Diciembre de 1943, dos años después de Pearl Harbor, los padres de Doris Miller recibieron la noticia: "Caído en combate". Un torpedo japonés había hundido su nave y no sobrevivió.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Escaleras de caracol como defensa

Ustedes conocerán sin duda las escaleras de caracol, como la de la foto adjunta, presentes en multitud de sitios, desde los más modernos pisitos hasta los más antiguos castillos. Y es la presencia en estos últimos lo que queremos resaltar con esta entrada. Como otros muchos detalles de los castillos y fortalezas, son elementos pensados para la defensa del mismo, ya que básicamente el objetivo de esta construcciones era proteger a sus habitantes y servir de asilo frente a un ataque.

Habitualmente el que defiende el castillo estará en la parte de arriba y el atacante, una vez sobrepasados mil escollos y barreras, comenzará desde la parte de abajo a conquistar las torres. Y en esta conquista tendrá que subir por las escaleras de caracol, diseñadas en forma de espiral y girando hacia la derecha. Este diseño no es gratuito.

Al estar hechas de esta forma, girando hacia la derecha, el combatiente que sube, salvo que sea zurdo, tiene un espacio reducido para atacar con la espada y hacer sus movimientos con el brazo que empuña el arma. En cambio, el defensor, que luchará de “arriba abajo” en la escalera, tendrá un espacio mucho más amplio para lanzar sus golpes. Como decía, un detallito pequeño que contribuye a la defensa del castillo. Como es lógico, esto no se cumple en todas las escaleras de todos los castillos, no se vayan ustedes a creer, pero es un detalle de buen diseño.

[Photo by Mickal]

martes, 14 de octubre de 2008

¡Ay de los vencidos!

Este dicho se remonta a la época de Roma, si bien es aplicable a cualquier momento de la historia. Siempre los derrotados han quedado a merced de los vencedores y ese es el sentimiento que transmite este dicho: Dolor, pesar o pena por la situación en la que se ven los vencidos.

El origen romano al que hacía referencia proviene del año 390a.C., cuando los galos arrasaron Roma. Viéndose vencida accedió a pagar un tributo a su enemigo y llegado el momento sus representantes se vieron frente a una balanza en la que medir su pago. Los galos solicitaban mil libras de oro y la balanza estaba trucada. Los romanos se dieron cuenta y protestaron.

Breno, jefe de los galos, arrojó su espada sobre la balanza ante las quejas romanas de tal manera que ya no sólo los vencidos debían soportar una balanza trucada, sino también una espada añadida al contrapeso. Y en aquel momento fue cuando Breno dijo la frase: “¡Ay de los vencidos!”. Bueno, realmente dijo “Vae Victis”, pero el sentido es el mencionado.

lunes, 13 de octubre de 2008

Las primeras gafas de sol

Ya hemos hablado aquí del fraile Alessandro della Spina, a quien se le atribuye el invento de las gafas. También hemos hecho un repaso rápido por las Ray-Ban como gafas de sol que nacieron para los pilotos y se convirtieron en una moda que aún persiste. Hoy vamos a ir hacia atrás en el tiempo y tratar sobre las gafas de sol, pero en el siglo XV.

Como en otros muchos casos fueron los chinos los que comenzaron a utilizar gafas de sol, o para ser fieles a la verdad, algo parecido a ellas. Como decía, allá por el siglo XV en China ya existía la costumbre de ahumar cristales y colocarlos delante de los ojos. ¿Para protegerlos del sol? No. El objetivo era más bien ocultar los ojos.

Los jueces utilizaban estos cristales ahumados para ocultar sus ojos durante los procesos judiciales y así no dejar transmitir sus sentimientos. Ya sabemos que los ojos son el espejo del alma. Seguro que estos cristales no eran tan interesantes como una gafas Ray-Ban, pero le llevaban unos siglos de ventaja.

viernes, 10 de octubre de 2008

La familia de Carlos IV


El famoso cuadro de Goya titulado “La familia de Carlos IV”, pintado en el año 1800, tiene un par de detalles que merece la pena conocer. Por ejemplo, que allá en el fondo de la obra, en la penumbra, asoma el autor de la obra aunque en un discreto segundo plano. No es esta el único parecido de este cuadro con "Las Meninas".

También observarán ustedes que la cuarta persona empezando por la izquierda tiene la cara vuelta en el cuadro, por lo que no se conoce quién es, más allá de que es una fémina. Ese cuerpo estaba destinado, seguramente, a la futura esposa del futuro Fernando VII ya que se sitúa justo a su lado.

Y aquí es donde viene la pregunta clave: ¿Qué sentido tiene pintar en un cuadro de este tipo un cuerpo sin rostro? Quizás confiaran en encontrar un destino para esa "descabezada" antes de finalizar el cuadro o el cambio posterior de la obra no fue acometido por alguna razón. En cualquier caso, la obra ha llegado así hasta nuestros días.

jueves, 9 de octubre de 2008

Sabotajes aliados

Las formas de la resistencia aliada durante la Segunda Guerra Mundial fueron muy variadas y hasta la más mínima piedrecita puesta en la bota del enorme monstruo alemán era un pasito más hacia la victoria. Vivir en territorios ocupados obliga a usar los servicios y comprar a los proveedores locales, lo que pone en bandeja la oportunidad de sabotaje.

Pondremos dos ejemplos de esta situación. Los submarinos alemanes fondeados en Francia debían ser revisados antes de salir al mar porque solían sufrir intentos de sabotaje. La inspección del casco por parte de submarinistas en busca de minas de ventosa era algo común y una forma de ataque previsible. No tan previsible es contaminar los tanques de agua potable del submarino arrojando dentro un perro muerto. Esto le ocurrió al U-516 y obligó a tomar serias medidas para evitar la infección de toda la tripulación.

También al U-516 se la colaron en otra ocasión los franceses. Después de repostar y coger alimentos nuevos en alta mar después de varias semanas de crucero, estos empezaron a oler insoportablemente mal. A los pocos días de haber “rellenado la despensa”, la mitad de las latas estaban estropeadas y debieron ser tiradas al agua. Un duro golpe para la tripulación que se quedó sin una buena cantidad de carne y después de un duro racionamiento, cuando esperaban volver a comer bien por el reabastecimiento, tuvieron que volver a medir las raciones de comida.

Todas las latas de conserva tenían un único rótulo: “Fabriqué en France”. No había empresas, ni ninguna señal que permitiera perseguir a los culpables. Como decía, un acto de sabotaje que sin ser determinante sí fue una piedrita más.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Se ha muerto, por fin

Ya conocen ustedes el dicho famoso en el mundo de los periodistas: “que la realidad no te estropee una buena noticia”. Y es que es una pena que cuando uno ya ha redactado un artículo, lo ha publicado y lo han leído muchas personas, resulte finalmente que la tozuda realidad se empeña en desmentir aquello que se había explicado. Y es comprensible que un periodista ante esta situación se moleste con la realidad, pero ante la imposible de combatirla, dirija finalmente su ira contra el protagonista de la noticia.

Esto es lo que le ocurrió a Ventura de la Vega, escritor decimonónico español, aunque nacido en Argentina. En 1865 este pobre hombre llevaba varias semanas de agonía y el diario “La Correspondencia”, cansado de este suplicio y sin duda buscando el bien del dramaturgo, publicó el triste desenlace: Ventura de la Vega, ha muerto. Pero el Señor de la Vega no había fallecido y el periódico hubo de retractarse. El escritor demoraba en demasía su instante postrero y aquello no era conveniente, sobretodo porque había desmentido al periódico y había echado a perder la noticia.

El punto culmen de esta historia llegó cuando finalmente nuestro protagonista exhaló su último suspiro. En ese momento los periodistas se cobraron su justa venganza redactando la noticia, esta vez cierta, de la siguiente manera: “Hoy, por fin, falleció don Ventura de la Vega”. Una forma un poco dura de anunciarlo, pero comprenderán ustedes el enfado de los redactores con de la Vega.

martes, 7 de octubre de 2008

Kite Surf en el submarino

Cuando se navega en un submarino el campo de visión no es muy grande, incluso cuando se navega en superficie, ya que se está a muy poca altura sobre el mar. Por supuesto, si además tenemos en cuenta que la gran ventaja está en la inmersión, la visión desde un periscopio es aún más reducida.

Para solventar este problema y aumentar la capacidad de visión de los submarinos se desarrollaron varios artilugios y métodos durante la Segunda Guerra Mundial. Hay que tener en cuenta que el objetivo de los submarinos era “detectar” otros barcos y llevarlos al fondo, en la mayoría de los casos. Uno de estos inventos que usó la armada alemana durante el conflicto es algo parecido a lo que hoy conocemos como kitesurft.

Un hombre de la tripulación se elevaba gracias a una cometa y a la fuerza motriz del submarino y así conseguía desde las alturas ver una mayor distancia sobre el mar y detectar los cruceros enemigos cuanto antes. Esto nos puede parecer hasta divertido, pero no dejaba de tener sus riesgos. En primer lugar, la aparición de un avión enemigo ponía en peligro no sólo al vigía, sino a todo el submarino al no poder sumergirse rápidamente.

[Photo by wide73]

lunes, 6 de octubre de 2008

La espada del samurai

Recuerdo haber visto no hace mucho un documental sobre samuráis, en el que el fabricante de espadas, un hombre entrado en años y vestido de forma tradicional, probaba la espada una vez finalizada. Para ello tomaba un bambú de unos 15 centímetros de diámetro, y si la espada era buena, aquel tronco debía ser cortado de un solo tajo. Según se comentaba en el documental, la resistencia de un bambú de aquel tipo y aquel grosor es similar a la que ofrecería un ser humano a la hora de ser “partido en dos”.

Como decía, esto lo hacía en la actualidad, para el documental, un hombre-samurai entrado en años, por lo que ver cómo partía aquel tronco con un rápido movimiento era ciertamente sorprendente. Pero esto no es lo que quería contarles, aunque se parece. La prueba que mostraba el documental con el tronco, se hacía hace unos siglos con esclavos. Para comprobar las espadas se colgaba a un esclavo de las manos y a continuación se intentaba partir en dos su cuerpo con la nueva espada. Impresionante desprecio por la vida del esclavo e impresionante lo que puede hacer una buena espada.

Por cierto, un día les contaré el resultado de las espadas en la cabezas durante las batallas medievales, incluso cuando topaban con un casco.

[Photo by Amin_Tabrizi]

sábado, 4 de octubre de 2008

De nuevo los Dambusters

Recordarán ustedes la historia de los Dambusters que contamos hace unos meses, aquellos pilotos británicos que tuvieron como misión el ataque a presas alemanas para arruinar la maquinaria bélica e industrial de estos. Si no recuerdan la historia, vayan a aquella entrada sobre la operación Chastise y refresquen la memoria o lean la historia por primera vez.

Volvemos sobre este tema porque la épica hazaña está plagada de puntos interesantes y cuestiones a analizar. Desde la idea original del ataque, la piedra rebotando en el agua, hasta las duras condiciones que tuvieron que tener en cuenta los pilotos para realizar la acción con éxito. Como decíamos en su momento, los pilotos debían volar a una altura de 18 metros sobre el agua en el momento del lanzamiento de la bomba, según los cálculos del Dr. Barnes Wallis. El altímetro del avión no era útil para controlar una altura tan baja. Pero después de todo el camino recorrido para poner en marcha la operación, operación Chastise, aquello no iba a ser insalvable.

Así, en los aviones Lancaster que se utilizaron para el bombardeo se montaron dos focos que proyectaban una luz “dirigida”, uno en la popa y otro en la proa. Estos focos emitían la luz de tal forma que si el avión volaba a la altura adecuada ambos iluminaban el mismo punto, y si lo hacía demasiado alto o demasiado bajo, había dos “puntos de luz” sobre el agua. Y además, las luces eran diferentes, de tal forma que el piloto podía saber si volaba por encima o por debajo de la cota de 18 metros. Ocurrente, no me dirán que no.

Espero que la imagen les ayude a comprender lo que acabo de explicar.

jueves, 2 de octubre de 2008

Hasta el rabo todo es toro

Antonio Mejías Jiménez, venezolano para más señas, seguro que no acaba de ser identificado por la mayoría de ustedes como personaje relevante o conocido. En cambio si les digo Antonio Bienvenida, la cosa cambia y reconocerán ustedes al torero nacido en 1922 y muerto en 1975, a los 53 años, en una plaza. Sí, en una plaza, pero de tientas.

Bienvenida es uno de esos toreros clásicos y como se dice en el mundillo taurino, que ha marcado época. Por supuesto, sobre este punto hay mil cuestiones y discusiones, y yo, que además de no entender de toreros no tengo “afición”, pues no voy a manifestar opinión, por carencia de ella. Pero en cualquier caso, bien o mal, el torero pasó por más de 800 tardes de faena y mató en la plaza a casi 2000 animales. ¡Qué no es poco! Muchas tardes, muchas cornadas, muchos sustos, pero una carrera hecha.

En octubre de 1975, retirado de la profesión taurina en activo, acudió a una tienta de vaquillas. Por si ustedes no lo saben, una tienta no es más que una “prueba” de lo bravas que son las vaquillas y por lo tanto de cómo serán sus crías. Para ello, se saca a la plaza, se le dan algunos pases y se la llama desde el caballo, para valorarla. Pues una vaquilla, ya tentada y a la que se había sacado de la plaza, volvió a esta desde el campo y cogió a Bienvenida desprevenido, volteándolo malamente. A causa de las lesiones en las vértebras de esta caída, el 7 de octubre murió en el hospital.

Después de casi 2000 novillos y toros matados en la plaza (y algunos más fuera de esta, en el campo) Antonio Bienvenida encontró la muerte a manos de una vaquilla. Aquí encaja perfectamente la frase: “Hasta el rabo todo es toro”.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Su majestad es un agujero

¿Recuerdan ustedes cuando comentamos la ingeniosa frase de Quevedo “donde se mea no se ponen cruces”? Pues la ocurrencia de hoy es casi mejor que esta, y es que el gran Quevedo es un pozo sin fondo. Política y literatura fueron sus dos grandes pasiones, si no me equivoco y corriendo el riesgo de dejarme otras en el tintero, y en la historieta de hoy el poeta mezcla ambas con maestría.

Reinaba por aquel entonces en España Felipe IV, “el Rey Planeta” o “el Grande”, pero no solo reinaba en España, sino que regía el Imperio Español, extendido por medio mundo. Pero este vasto imperio comenzaba el camino de la extinción y ya había problemas y vías de agua por todos lados. No obstante, el despilfarro, el boato y la prepotencia seguían siendo los estandartes de la corte española.

El bueno de Quevedo, que no por estar en el ajo era ignorante de la situación "real" (lean este real con doble sentido si son tan amables), reunió en una sola frase todo el significado de la situación política del Imperio Español, cargándola además de fino humor. Así, haciendo referencia al rey, conocido como “el Grande”, Quevedo lo comparó con un agujero: “más grande cuanta más tierra le quitan”. Perfecta definición para un agujero y perfecta definición para la situación del monarca.

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