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martes, 30 de septiembre de 2008

Salvar al soldado Sullivan

Aquellos de ustedes que hayan visto la película “Salvar al soldado Ryan” encontraran esta historia ligeramente familiar. Y aquellos que no la hayan visto, harían bien en invertir un poco de su precioso tiempo en verla, por supuesto, después de leer esta entrada sobre los hermanos Sullivan, que no los hermanos Ryan.

El señor y la señora Sullivan vivían en Waterloo, en el estado de Iowa, en EEUU. Tenían cinco hijos enrolados en el ejército americano y en 1942 todos ellos estaban a bordo del USS Juneau, lo que en principio podría parecer bueno. De hecho, parece que ellos mismos habían solicitado servir juntos. Contar con tus hermanos a bordo siempre ayuda. Pero cuando se ponen todos los huevos en la misma cesta y esta se pierde… se pierden todos los huevos. Y así, el 14 de noviembre de aquel año el USS Juneau se fue al fondo del océano durante la batalla de Guadalcanal, muriendo los cinco hermanos.

La muerte de George Thomas (27 años), Francis "Frank" Henry (26 años), Joseph "Joe" Eugene (24 años), Madison "Matt" Abel (23 años) y Albert "Al" Leo (20 años) provocó que EEUU implantara una política para evitar en la medida de lo posible que varios miembros de la misma familia combatieran juntos (Sole Survivor Policy) para evitar que murieran en el mismo momento. Desde entonces, parece ser que más o menos se respeta esta idea.

La película “Salvar al soldado Ryan” está ambientada en el desembarco de Normandía, es decir, en 1944, así que es posible que la causa para salvar al soldado Ryan fuera esta misma política.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Los calzoncillos de Gil Robles

Hace ya demasiado tiempo desde la última vez que narré alguna ocasión en la que el fino ingenio, la rapidez mental y la lengua viva, dejan de manifiesto el viejo dicho: “el que se lleva malas contestaciones es porque quiere”. Y como ya va siendo hora, allá vamos a rendir honor al ingenio.

José María Gil Robles y Quiñones fue un político español, protagonista durante la Segunda República liderando la derecha. Y dando un discurso en el Congreso, allá por 1934, uno de los políticos no afines a sus ideales le gritó: “¡Su Señoría es de los que todavía llevan calzoncillos de seda!”. He de admitir ante ustedes que no acabo de encontrar el motivo de reprobación ante esa costumbre sobre la moda íntima. Pero quizás en aquellos tiempos los calzoncillos de seda indicaran que estaba “demasiado alejado del pueblo” o algo similar. Esto es pura especulación, ustedes disculparán.

En cualquier caso, y supongo que una vez que las aguas en el lugar volvieron a su cauce pasadas las risas y voces, el Señor Gil Robles contestó con tranquilidad: “No sabía que la esposa de Su Señoría fuera tan indiscreta”. Puya fina donde las haya. Como decía, el que se lleva malas contestaciones…

viernes, 26 de septiembre de 2008

La pólvora y los fuegos artificiales

Estamos acostumbrados a que las inversiones y las investigaciones se realicen en el campo militar, y que luego sus frutos, con el paso del tiempo, acaben aportando sus beneficios a otra área de la sociedad. Sin ir más lejos, este medio, Internet, tiene su origen en un proyecto militar y ya vemos lo que ha aportado a la sociedad, los negocios, la comunicación… Pero no siempre las cosas son así, hay verdaderos pilares del mundo bélico que fueron pensados para algo totalmente diferente.

La pólvora es y ha sido durante siglos uno de estos elementos básicos en las guerras y en el ejército: cañones, pistolas, arcabuces… Ya hemos hecho referencia aquí a la invención de la pólvora por parte de los chinos, aunque la primera constancia que tenemos de su fórmula está en los escritos de un monje inglés llamado Roger Bacon. Y según parece, los chinos crearon la pólvora con un fin mucho más lúdico y bonito: los fuegos artificiales. No me negarán ustedes que es una bonita motivación, pero así somos, de los fuegos artificiales pasamos sin mucha demora a los fuegos homicidas.

[Photo by Lumiago]

jueves, 25 de septiembre de 2008

Amadeo I y Cervantes

En un momento de la historia de España, allá por los años finales del siglo XIX, la corona española recayó en Amadeo de Saboya, que reinó como Amadeo I. Los problemas para encontrar un monarca apropiado que ocupara el lugar dejado por la derrocada Isabel II, llevaron a los políticos españoles a buscar por Europa y finalmente “fichar para el puesto” a Amadeo de Saboya, duque de Aosta.

Podemos hacernos una idea de lo complicado que debe ser para un rey no ser del país que reina y no conocer sus costumbres, personas y lugares. Por lo tanto, y teniendo esto en cuenta ustedes tendrán que valorar si es permisible el siguiente desliz, a tenor de los nombres involucrados.

Al poco de llegar a Madrid el nuevo rey, y con el objetivo de ir conociendo la ciudad, paseó en carroza acompañado por un asistente que le iba informando de personas y lugares. Al pasar cerca de la casa de Cervantes el guía hizo referencia a la misma. El rey Amadeo, ni corto ni perezoso, pero con toda la altivez que proporciona el estar en la cumbre social comentó: “Aunque no haya venido a verme, iré pronto a saludarlo”.

¡Qué magnánimo! Cervantes no había ido aún a rendir pleitesía al nuevo rey en el tiempo que este llevaba en Madrid, pero el monarca no le guardaba rencor y le saludaría de cualquier modo. Supongo que el hecho de que Cervantes llevará casi tres siglos muerto no era óbice para pasarse a besar la mano de su rey.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Las condecoraciones de Rafael Leónidas Trujillo

Rafael Leonidas Trujillo Molina fue un político y militar que, como en otros muchos casos, unió ambas ocupaciones en una y se erigió en Dictador de la República Dominicana. Desde 1930 hasta 1961 fue Jefe del Estado, simulando que el país funcionaba de una forma más o menos normal desde un punto de vista político. Por cierto, este personaje reposa en una tumba en España, al parecer por el miedo de su familia a dejar el cadáver en su país.

El amigo Rafael tenía sus peculiaridades y sus manías, como todos nosotros, pero como el poder le avalaba las podía poner de manifiesto más cómodamente. Unas veces estas causan graves estragos entre sus compatriotas y otras veces son casi absurdas y no van más allá de la mera curiosidad. Y por esto mismo hablamos hoy aquí del "Chapitas", que es el apodo que le pusieron al militar dominicano por su afición a las condecoraciones. Por supuesto, muchas de ellas se las asignaba, de manera más o menos directa, él mismo.

En la wikipedia ustedes pueden consultar un listado detallado de los reconocimientos que llegó a recibir a lo largo de su carrera, que alcanza el número de 55 condecoraciones. Lo que más me ha sorprendido al leer la lista, a parte de los graciosos nombres de algunas medallas, es la cantidad de países que reconocieron de una u otra forma al "Chapitas": España, EEUU, Italia, Francia, Cuba, China, México, Colombia, Venezuela, Panamá, Perú, Ecuador, Holanda...

Bien podríamos pensar que buena parte de su tiempo de gobierno lo pasó este hombre dando vueltas por el mundo a la caza de la condecoración. ¿Cuántas de estas 55 condecoraciones fueron gestionadas por sus "ministros de exteriores" antes de un viaje? ¿Cuántas merecía? Ni idea. También sería bueno saber si alguna vez se colocó todas ellas a la vez.

martes, 23 de septiembre de 2008

Los cátaros en Béziers

Dentro de la persecución que llevó a cabo la religión católica contra los cátaros no hubo lugar para la piedad o la consideración de Roma contra “los herejes”. No son pocos los hechos oscuros y brutales a los que nos podríamos referir, pero hay una ocasión que ilustra perfectamente todo esto y que además ha dado lugar a una frase que sin ser famosa, sí podemos decir que es relativamente común.

Béziers era una población a recuperar para la causa católica ya que en ella los cátaros tenían uno de sus reductos. En 1209 fue conquistada por las tropas de Simon de Monfort, y una vez en manos católicas alguien preguntó qué hacer con sus ciudadanos. Evidentemente, no todos ellos eran cátaros. Entonces, el enviado de Roma y prior del Císter Arnaud Amaury ordenó matar a todos los presos. Y lo hizo utilizando la frase a la que hacíamos referencia: “Matadlos a todos que Dios reconocerá a los suyos”.

Por supuesto, aunque hay cronistas que hacen referencia a este hecho, también hay fuentes que lo niegan, especialmente católicas. También es posible, en función de estas fuentes, que no se hiciera “el envío a Dios” de todos los ciudadanos, sino únicamente de aquellos que se refugiaron en la iglesia, a la que se prendió fuego con todas aquellas pobres almas encerradas dentro.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La muerte de Felipe III

En la corte de los Austrias el protocolo era tan estricto, extenso y absurdo, que incluso podemos imponerle parte de culpa en la muerte de Felipe III. Según la historia, el 31 de marzo de 1621 el rey pasó a mejor vida a causa de unas fiebres, cuando tenía 43 años. Me permitirán ustedes aclarar de antemano mi escepticismo sobre lo que voy a relatar, pero en cualquier caso me parece una buena historia para el blog, y además les permitirá a ustedes hacerse una idea del absurdo protocolo al que hacía referencia.

El frío del invierno madrileño había llevado a la colocación de un brasero junto al rey para templarle el cuerpo. Pero el rey comenzó a acalorarse considerablemente, quizá por el fuerte calor del brasero colocado muy cerca del monarca. Algún cortesano se dio cuenta del problema y del precario estado de Felipe III, y comentó que sería bueno apartar el brasero de la vera de su majestad. Pero aquí llegó el problema.

El protocolo establecía quién era la persona destinada a aquellas tareas, a la sazón, el duque de Uceda. El mismo diablo debía haber enredado a este noble señor en otro lugar, y no fue localizado con la debida premura. Cuando por fin llegó y retiró el brasero, el rey ya estaba bañado en sudor y con fiebre.

Aquella misma noche una erisipela y las consabidas fiebres acabaron con la vida de Felipe III, que podría haber salvado la vida si aquel brasero no hubiera puesto el último clavo sobre su insigne ataúd. Pero qué quieren ustedes que les diga, es posible que se hubiera muerto de todos modos.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Camas Calientes

Muchos de ustedes pensarán, después de leer el título de esta entrada, que al final este modesto blog ha caído en el tema del erotismo. Podría ser así efectivamente y sin muchos reparos me atrevería a asegurar que el número de visitantes por estos lares aumentaría considerablemente. Pero no, dejemos a un lado el erotismo y hablemos de la vida submarina, motivo de esta entrada.Según Harald Busch, soldado alemán de la Segunda Guerra Mundial que sirvió en el arma submarina, cuando estaban a bordo dormían en “cama caliente”. El submarino era un espacio muy reducido y estaba aprovechado al máximo. Su tripulación seguía una planificación estricta y sabían perfectamente sus posiciones en todo momento. Así, la dotación se dividía en tres grupos que debían ir rotando en los turnos de guardia, haciendo el cambio cada cuatro horas. La única excepción estaba en el personal de máquinas, que rotaban cada seis horas.

Como nunca estaba todo el mundo acostado al mismo tiempo, por el sistema de turnos que acabamos de explicar, y el espacio era limitado, el submarino únicamente contaba con literas para la mitad de la tripulación. Por lo tanto, las camas siempre estaban ocupadas y para que un soldado durmiera, otro se tenía que levantar. De aquí viene el nombre de “camas calientes”, que ellos mismos usaban.

[Photo by Peterthefats]

sábado, 20 de septiembre de 2008

La Piedad de Miguel Ángel

Parece que el gran Miguel Ángel se ha abonado al blog y que cada semana hace uso de dicho abono para dejar constancia de sus genialidades y peculiaridades. Hoy escribo sobre "La Piedad", obra finalizada en el año 1500 y realizada durante la estancia del artista en Roma. Creada para la basílica de San Pedro en el Vaticano, es una de las más famosas esculturas de la historia del arte y Miguel Ángel solo tenía 25 años cuando la llevo a cabo.
Todo lo dicho ya vale por si solo para que "La piedad" tenga un lugar aquí, pero además resulta que es la única escultura que el autor renacentista firmó. Según cuenta Giorgio Vasari, escritor y artista de aquellos tiempos y lugares, la historia que llevó a Miguel Ángel a dejar constancia de su nombre en la escultura tiene su gracia. Vamos a relatarla.

Un día Miguel Ángel se acercó al lugar en el que había sido colocada "La Piedad" ya finalizada, y encontró a unos visitantes de origen lombardo contemplándola. Uno de ellos preguntó por el autor y otro le respondió: "Nuestro Gobbo, de Milán". Después de esto, el artista accedió una noche a aquel lugar y esculpió su nombre en la obra, y además lo hizo en un lugar preminente: el pecho de la Virgen María. El texto exacto que grabó en la obra es: "MICHAELACELUS BONAROTUS FLOREN FACIEBA", o lo que es lo mismo: "Miguel Ángel Buonarroti, el florentino, lo hizo".

A pesar de hacerme eco de la historia, tal y como la he conocido, tengo mis dudas sobre lo que narró Vasari, al menos en cuanto a la forma y momento en el que se realizó la firma, pero no me negarán que parece escrita para este blog.

jueves, 18 de septiembre de 2008

El primer bombardeo de la historia

Los aviones fueron una revolución en muchos aspectos cuando comenzaron a utilizarse con fines bélicos, primero como elementos de exploración y más tarde como armas. Con el tiempo los aviones se hicieron imprescindibles en las guerras (y no sólo en las guerras), con especial dedicación en el bombardeo de posiciones terrenas.
Dentro de poco habrán pasado cien años desde el primer "bombardeo" hecho desde un avión. Durante la guerra que enfrentó a Italia y Turquía entre 1908 y 1911 se utilizaron los aviones con el objetivo explorador al que hacíamos mención y no eran pocos los soldados que se sorprendían al ver aquellos aparatos volantes sobre sus cabezas. Por supuesto, una vez superado el asombro inicial comenzaban los disparos contra el enemigo. Fue durante este conflicto cuando tuvo lugar el primer bombardeo aéreo de la historia.
El teniente italiano Giulio Gavotti atacó las posiciones turcas desde un avión el 1 de Noviembre de 1911, usando unas pequeñas bombas de dos kilos de peso y del tamaño aproximado de una naranja. Siendo la primera ocasión en la que se llevaba a cabo una acción de este tipo, es obvio que la preparación del aeroplano para el bombardeo era nula. El teniente Gavotti arrojó las bombas de manera manual por el lateral del avión mientras lo pilotaba.
El resultado bélico del bombardeo en aquel momento fue tan bueno como la preparación del aparato para el mismo, pero aquellas inútiles explosiones fueron a parar a la historia militar. Como dice el proverbio chino: "la más larga caminata comienza con un paso". Así, la larga caminata de los bombardeos aéreos dio su primer paso sobre Libia en el año 1911.
Más información

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La gripe española de 1918

Se acerca el invierno, a pesar del veranito de San Miguel, y por lo tanto va siendo hora de pensar en vacunas, gripes, pañuelos y todo lo demás. Una gripe es siempre un engorro y puede llevarnos a pasarlo realmente mal, pero podemos consolarnos por no pasar por la pandemia que asoló el mundo en 1918, la conocida como gripe española.
Desde el siglo XVI hay más de una treintena de pandemias documentadas, que no son pocas, pero ninguna de ellas ha arrasado vidas con la eficacia de nuestra "compatriota". De hecho, tendríamos que remontarnos al siglo VI o la misma peste negra de mediados del siglo XIV para poder encontrar jugadores de su nivel.
La curiosidad más relevante relativa a la gripe española es que no fue española, es decir, que no fue el país ibérico su cuna. Algunas teorías sitúan el origen del mortal virus en Kansas, o es al menos allí donde se localizaron los primeros casos. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que la enfermedad también tuvo graves efectos en Asia y África, y por aquel entonces allí no había un censo de gente ni un control muy exhaustivo de los problemas médicos, por graves que fueran.
Afortunadamente, el virus desapareció tal como llegó, pero se llevó consigo 20 millones de vidas humanas, al menos. Entre 1914 y 1918 la Humanidad se esforzó por asolarse a sí misma durante la Primera Guerra Mundial y más de 15 millones de personas dejaron su vida en el empeño. En el año final de la guerra la gripe española finalizó el trabajo, siendo aún más efectiva en el mismo.
Dicho todo esto amigos, les aconsejo vacunarse contra la gripe. Según los expertos, los virus de 1918, o unos primos suyos muy parecidos, pueden volver en cualquier momento y organizar otra feria similar. ¿O estaremos hoy mejor preparados contra ella? Ni idea.

martes, 16 de septiembre de 2008

Herbert Kitchener

Lord Horatio Herbert Kitchener fue nombrado ministro de la Guerra británico en 1914, año de comienzo de la Primera Guerra Mundial. Llegó a dicho cargo después de una larga y exitosa carrera militar y murió en el mismo, en 1916, cuando una mina alemana mandó al fondo del océano al barco que le llevaba a Rusia.
Pero volvamos a 1914, año en el que tuvo lugar el hecho central de esta entrada. El recién nombrado ministro se encontró con un ejército formado por voluntarios y que presentaba importantes carencias. Era el comienzo de un conflicto contra Alemania, una potencia militar muy superior, y había que buscar soluciones rápidamente para reforzar las tropas británicas. El plan de renovación que Kitchener puso en marcha se encontró con no pocas barreras y detractores, pero finalmente fue llevado adelante.
Para animar el reclutamiento de nuevos soldados y poder así reforzar el ejército, el ministro no dudó en prestar su cara para un cartel en el que se pedía a los británicos el alistamiento por su país. Este fue la inspiración del famoso cartel del Tío Sam que todos conocemos y del que hablamos en la anterior entrada. En este caso, como en muchos otros, el primer trabajo no es el más reconocido y la imagen estadounidense en un icono más importante.
A pesar de todos estos esfuerzos el ejército voluntario finalmente tuvo que ser convertido en obligatorio en 1916, para poder hacer frente a una guerra que llevaba dos años en marcha y que se alargaría por dos más.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El Tío Sam

La imagen de este post, el Tío Sam, es uno de esos iconos reconocidos mundialmente y se identifica con el gobierno de EEUU. De hecho, el apelativo de Tío Sam proviene del propio nombre de este país: United States of America, es decir, U.S.Am; que derivó finalmente en Uncle Sam, es decir, Tío Sam. En 1812, hace casi dos siglos ya, se utilizó por primera vez este nombre poniéndolo en contenedores de municiones durante la guerra entre Estados Unidos y Gran Bretaña.
La primera vez que se pudo ver la "imagen" del Tío Sam, vestido con las barras y estrellas de la bandera, fue en algunas tirás cómicas en 1832. Ya en el siglo XX al Tío Sam le colocaron la barba y el sombrero y en 1961 llegó su reconocimiento final al ser adoptado como símbolo nacional por el Congreso de EEUU.
El icono definitivo data de 1917 cuando un reputado dibujante norteamericano creó un póster usando a nuestro protagonista. El dibujante se llamaba James Montgomery Flagg y aquel fue su trabajo más famoso. El objetivo era promover el reclutamiento para las fuerzas armadas de EEUU destinadas a luchar en la Primera Guerra Mundial. Este famoso poster es la imagen que ilustra la entrada y tuvo tan buen resultado que volvió a ser utilizado en la Segunda Guerra Mundial con el mismo propósito. Según el propio Flagg, utilizó su propia cara para crear el personaje del póster.
Como veremos en otra entrada, dentro de poco, el famoso cartel está inspirado en uno británico.

jueves, 11 de septiembre de 2008

¿Qué es un sambenito?

Hacía ya un tiempo que no destripábamos un dicho o el origen de una frase hecha, así que ya va siendo hora de retomar esa bonita costumbre. Seguro que muchos de ustedes han utilizado la expresión: "le han colgado el sambenito", y ahí nos vamos a detener, en el origen de la palabra sambenito.
El sambenito era una capa o escapulario, que la Santa Inquisición imponía a los condenados para que llevaran su falta visible. El origen de esta práctica se remonta a las ropas que desde hace mucho tiempo se usaban en la Iglesia como método de penitencia, conocidas como "sacos benditos". El condenado, que podía dar gracias a Dios por no acabar en el infierno, estaba obligado a llevar esta marca pública como vestimenta durante uno o dos años en el mejor de los casos, o para toda su vida.
Pero como esta marca no era del todo indeleble en el hereje, en ocasiones la iglesia local a la que "pertenecía" el condenado, colgaba el sambenito una vez finalizada la penitencia, de tal forma que el castigo se extendía en el tiempo y incluso alcanzaba a las siguientes generaciones.
Por cierto, el sambenito, según la RAE también es un "letrero que se ponía en las iglesias con el nombre y castigo de los penitenciados, y las señales de su castigo.". Pero en significado que impregna el dicho que se utiliza actualmente responde a la capa o saco, no al letrero.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

El perfeccionismo y el trabajo de Buonarroti

Las obras de Miguel Ángel Buonarroti son fruto sin duda de su enorme talento y de su genialidad. Pero citando a otro genio, el también artista Picasso: “La inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando “. Es decir, que no sólo la genialidad y el talento son suficientes para llegar a lo más alto, si bien, son elementos necesarios. Sino que también el trabajo, el esfuerzo y la formación son importantes y suponen un escalón en que hay que pisar siempre en el camino a la cumbre.
Comenzaba hablando de Miguel Ángel, porque es un perfecto ejemplo de este dicho. La perfección que muestra, por ejemplo, su David, es fruto de muchas horas de estudio del cuerpo humano. El artista estaba obsesionado por conocer y aprender todos los detalles del cuerpo humano y para ello, solía visitar el hospital del Espíritu Santo. En él, le permitían abrir los cadáveres, para realizar una especie de autopsia para conocer de primera mano y sin “tapujo alguno” los músculos del cuerpo humano, su forma y su posición. Es interesante saber que ya con 20 años hacía este tipo de cosas.
Miguel Ángel también solía pasar mucho tiempo buscando los bloques de mármol para sus trabajos. En ocasiones llegó a pasar meses en Carrara, buscando el bloque perfecto para la figura que tenía en el cabeza.

martes, 9 de septiembre de 2008

El heredero de Alejandro Magno

Según cuenta la historia, cuando Alejandro Magno estaba agonizando, sus generales estaban allí acompañándole en el postrero trance. Y dadas las magníficas conquistas (magníficas en doble sentido) que iban a quedar sin dueño y señor, la pregunta surgió de manera inexorable, ¿cuál de ellos debería hacerse cargo del imperio una vez que Alejandro pasara a mejor vida?. Esta pregunta obtuvo una respuesta, que al fin y al cabo, fueron las últimas palabras de Alejandro Magno: “El más fuerte”.
No se sabe si por las limitadas fuerzas en el lecho de muerte del macedonio o por el interés de los generales, parece que las cuestión no está del todo clara. Junto con la frase antes citada, “el más fuerte”, Alejandro dio el nombre de unos de sus generales, Krateros. Pero como hay que estar en el momento oportuno y en el lugar oportuno, Krateros perdió su oportunidad porque los presentes, entre los que no se encontraba, se quiso oír Kratistos, el más fuerte.
Todo esto, teniendo en cuenta que esto ocurrió en el año 323 antes de Cristo, es decir, vaya usted a saber qué dijo Alejandro y a quién se refería.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El código Hammurabi y los brujos

Ya sabemos que el código Hammurabi condena a muerte a aquellas personas que vendan cerveza en mal estado, pero este famoso código, que es el primer cuerpo legal del que se tiene conocimiento, nos deja otras leyes interesantes.

Una muestra de la severidad del texto es su primera ley, que pone de manifiesto que si alguien acusa a otro de homicidio y no lo puede probar, el acusador será condenado a muerte. Lo cierto es que la pena capital es común en los preceptos y suele ser el final de cada ley. En unos casos sólo especifica la muerte, pero en otros detalla que debe ser tirado al fuego o ahorcado.

Pero esta ley también tiene algunos detalles que denotan cierta arbitrariedad, por ejemplo, dejando al azar en forma de naturaleza, la decisión sobre la inocencia o culpabilidad.

Así, dice el código Hammurabi que si alguien acusa de brujería a otro, el acusado será tirado a un río. Si el río lo arrastra, supongo que con fatales consecuencias, el río le ha condenado como brujo y la hacienda de este pasará al acusador. Pero si el río le perdona la vida y lo purifica, al salir vivo del río, demuestra su inocencia.

Y como ya sabemos lo que hay que hacer, según el código Hammurabi, con los que acusan en vano, si el río ha mostrado la inocencia del acusado, el acusador deberá ser castigado con la muerte. Y por haber pasado el mal rato, el acusado de brujería falsamente se quedará con la hacienda del acusador.

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