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lunes, 30 de junio de 2008

El toque del espía

Cuando un nuevo espía era aceptado en una red, por lo general, había un periodo en el que este era entrenado o bien puesto a prueba en sus comunicaciones y revelaciones. Durante este tiempo los receptores de los mensajes enviados por radio por los espías, se acostumbraban y detectaban su “ritmo de tecleo” o “toque”. Así, la velocidad a la que emitía cada espía era ligeramente diferente y durante meses y meses esta característica se tomaba como un detalle más en la comunicación.

Tal es así, que en muchos casos se empleaban horas de práctica entre emisor y receptor con el único objeto de coger el “toque” del espía con el emisor radiotelegráfico. Esto en ocasiones podía ser tan importante como el uso de armas, explosivos, microcámaras o las técnicas de evasión y encubrimiento.

Hay muchos casos en los que este detalle ha sido una razón de sospecha o confirmación. A veces el cambio en el ritmo por parte del espía causó el descarte del mensaje de forma errónea, pero otras veces, sirvió como aviso. Por esta razón, entre otras, cuando un espía era capturado y se quería enviar un mensaje de engaño por parte de los captores, se le hacía transmitir a él el mensaje, aún a riesgo de que cambiara el ritmo para alertar de su captura.

Así ocurrió con el espía del Mossad Elie Cohen. Espió durante años en los países árabes para el servicio secreto israelí hasta que en 1965 fue descubierto y detenido. Los agentes sirios que le capturaron le obligaron a enviar un mensaje cifrado a Tel Aviv para engañar a los israelíes. Cohen varió su “toque” y así el Mossad supo inmediatamente que su agente en Damasco había caído. Por supuesto, los sirios también dedujeron que Cohen había utilizado esta treta y dejaron el intento de engaño. Finalmente, unos cuatro meses después de este hecho Cohen fue ahorcado por los sirios, a pesar de los intentos de canje por parte de Israel.

jueves, 26 de junio de 2008

Los pechos de Mata-Hari

Bajo este nombre se esconde, como todos sabemos, una de las más famosas espías de todos los tiempos, aunque parece claro que también es una de las menos brillantes y relevantes. Su belleza era su mayor virtud y su mejor arma, ella lo sabía y lo explotaba. De hecho, mejor sería referirse a ella como bailarina en lugar de como espía, y además, una bailarina especializada en irse quedando sin ropa progresivamente. Steeptease le llaman ahora.

Como decía, Margaretha Geertruida Zelle, nombre real del personaje, explotaba su belleza y además solía presumir de ser una señorita elegante y pudiente, incluso cuando la realidad desmentía ambas cosas. Se empeñó durante años en guardar las apariencias, con enormes esfuerzos, también es cierto. Un ejemplo de esta forma de pensar lo tenemos en la misma noche en la que fue detenida. Le soltó a los policías que fueron a buscarla: “Estoy sin arreglar. A una dama no se la visita a estas horas sin avisarla”. Muy digna ella en su expresión, pero seamos realistas, muchos hombres la habían visitado a esas horas y la habían visto en peores condiciones.

Pero sin duda el detalle que más me gusta de esta mujer es el siguiente, que es la chicha de esta entrada. Sabedora de su belleza como hemos dicho, también conocía sus puntos débiles, que no eran otros que sus pechos. Sus ojos y especialmente sus brazos, por lo que cuentan los testimonios, eran verdaderamente bellos, pero sus pechos eran escasos, fofos y la gravedad dominaba sobre ellos. Una desgracia, porque unos buenos pechos la hubieran convertido en una diosa definitiva.

¿Y cómo solventó Mata-Hari este problema? Pues lo que se dice hacer del mismo una virtud y así se colocaba dos semiesferas metálicas sujetas con unas cadenas ocultándolos. Y claro, este raro sostén daba el toque definitivo a su disfraz oriental. Disfraz del todo, porque siendo holandesa mintió durante años diciendo haber nacido en oriente y además inventando un pasado de novela. Y si no me creen amigos, miren la foto. Siempre, salvo pagando por ello, ocultó sus pechos, la única parte de su cuerpo que no lucía con gusto.

martes, 24 de junio de 2008

La cifra Beale

La siguiente historia la leí hace unos cuantos años en un libro sobre criptografía escrito por Simon Singh, muy recomendable. Está a caballo entre la historia y la leyenda, como otras tantas cuestiones de las que hemos hablado. Y dicho esto, vamos allá.

Thomas Jefferson Beale se alojó en 1820 en el hotel Washington de Lynchburg y pasó allí el invierno, dejando el hotel en primavera. Volvió en el invierno de 1822 y como la vez anterior, se fue al llegar la primavera, dejando una caja de metal al dueño del hotel, ya conocido y hombre de confianza, para que se la guardara durante un tiempo. Este así lo hizo. Unos meses después, desde San Luis, llegó una carta al hotel enviada por Beale en la que explicaba el contenido de la caja: “Contiene papeles que afectan de forma vital a mi propia fortuna y la de otras personas que tienen negocios conmigo […] guarde la caja con cuidado durante diez años a partir de la fecha de esta carta, y si ni yo, ni alguien con mi autorización pedimos su devolución durante ese tiempo, ábrala. Encontrará, además de los papeles dirigidos a usted, otros papeles que serán incomprensibles si la ayuda de una clave. Esta clave la he dejado en manos de un amigo en esta localidad, sellada y dirigida a usted, y con instrucciones de que no se entregue antes de junio de 1832”.

Pasados los diez años, Beale no había vuelto. Morris, el dueño del hotel, esperó durante un tiempo la nota a la que se hacía referencia en la carta. En 1845 Morris puso fin a la espera y forzó la caja encontrando tres hojas codificadas, llenas de números, y una en texto entendible. Esta última explicaba que en 1817 Beale junto con otros hombres encontraron un gran filón de oro y lo minaron durante año y medio. Todo este oro fue oculto en algún lugar de Virginia por seguridad. Aquí llegó la primera visita al hotel. A su vuelta en la primavera de 1820, la mina seguía produciendo y el resultado fue llevado de nuevo por Beale al escondite en 1822, momento de la segunda y última visita al hotel.

El emplazamiento del oro y demás datos interesantes, estaban consignados en la tres hojas codificadas. Lo habían hecho así para protegerlos en caso de que le ocurriera algo a los “nuevos millonarios". La primera hoja describe la ubicación del tesoro, la segunda el contenido del mismo y la tercera, listaba los hombres propietarios y sus familiares, para el reparto.

En 1885 Morris y un amigo al que contó la historia publicaron un escrito con el objetivo de esclarecer el tema y encontrar ayuda de alguna forma. Habían gastado demasiado tiempo y dinero sin éxito real El único avance había sido descifrar la segunda hoja usando una edición de la Declaración de Independencia como “texto-clave”, la que describe el tesoro. Esta hoja comienza con “115, 73, 24…” y tomando la 115ª palabra de esta edición de la Declaración de Independencia, luego la 73ª y así sucesivamente, se obtuvo el texto en claro.

El texto habla de un tesoro en el condado de Bedford, a seis pies bajo tierra y describe lo que se almacenó y cómo se hizo. El valor actual de lo descrito estaría cerca de los 30 millones de dólares.

Finalmente años y años de búsquedas, una fortuna de dinero invertida y muchos esfuerzos de muchas personas no han dado fruto. La cifra Beale sigue siendo un misterio y el tesoro sigue oculto. Cazatesoros, criptoanalistas, militares especializados… han empeñado tiempo y esfuerzo en este tema sin el mínimo éxito. Pero quién sabe, quizás alguien esté aún a tiempo de hacerse rico con ese tesoro. Ánimo amigos. Por cierto, aquí podéis encontrar las cifras e información extra para comenzar.

lunes, 23 de junio de 2008

Ultima Ratio Regis

Esta expresión latina se puede traducir directamente como “el argumento final o definitivo del rey”. Actualmente se utiliza esta frase en algunas situaciones para expresar exactamente eso, que la última palabra la tiene aquel que dispone de la mayor fuerza. Algo parecido al “estas son mis razones” del Cardenal Cisneros.

El rey Luis XIV de Francia reconocía esta certeza y afirmaba que el poder último del estado recae en la fuerza para imponer sus decisiones. Así hizo inscribir en sus cañones el texto “ultima ratio regum”.

La expresión “ultima ratio regis” fue tomada con el mismo sentido por Federico “el Grande”. Y también en España, donde fue grabada en algunas armas de artillería.

viernes, 20 de junio de 2008

La Ronda de Noche de Rembrandt

Uno de los cuadros más famosos de Rembrandt es el conocido como “La Ronda de Noche”. Pero curiosamente una restauración realizada en 1947 puso de manifiesto que la acción del cuadro estaba ambientada a la luz del día, lo que no quedaba claro debido a la suciedad que oscurecía la obra cuando fue "apodada". Así, aunque el nombre antes mencionado es el que se usa habitualmente, realmente el cuadro se titula “La compañía militar del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem van Ruytemburch”.

El cuadro fue encargado por la Corporación de Arcabuceros de Ámsterdam a Rembrandt para decorar su lugar de reunión. Rembrandt cobró 1.600 florines por el trabajo y esta cantidad fue pagada por los personajes del cuadro. Es decir, el que quiso salir en el cuadro, tuvo que pagar. Seguramente los dos oficiales que ocupan un lugar destacado se rascaron el bolsillo con más interés que el resto y así consiguieron pasar a la historia.

Pero a parte de los dos personajes principales, el resto de los personajes del cuadro tienen diferente importancia y visibilidad en el mismo y por lo que parece, esto le costó algún disgusto y queja al autor. Los hubo que se mostraron descontentos con su posición en la composición, con su poca presencia en la obra final e incluso con que su rango no se distinguiera del todo bien.

jueves, 19 de junio de 2008

La maldición de los Kennedy

Seguro que muchas veces hemos oído hablar de la famosa maldición de los Kennedy, una familia con mucho poder, nombre y prestigio en EEUU, pero que parece estar perseguida por la mala suerte. ¿Exageración o hechos objetivos? Seguro que hay muchas familias con tan mala suerte e incluso peor, pero amigos, la fama es la fama. Y también ayuda que los Kennedy sean muchos y claro, esto aumenta las probabilidades. La lista es aún más extensa de lo que vamos a mostrar en este artículo, pero sin duda esto es representativo.

El hermano mayor del famoso presidente J.F.K., Joseph Patrick Kennedy murió en un accidente de avión sobre el canal de la Mancha en 1944 cuando pilotaba en una acción secreta dentro de la Segunda Guerra Mundial. Había nacido en 1915, por lo que dejó su alma en el canal con 29 años.

William Cavendish, el marido de Kathleen Kennedy fue abatido por un francotirador en Bélgica en 1944, mientras servía como militar. Tenía 27 años y parece ser que la maldición de los Kennedy también afecta a los miembros “políticos”. (Sería fácil hacer un chiste con esta idea de miembros “políticos” de la familia Kennedy). En 1948, su viuda murió en un accidente de avión en Francia con 28 años. En este caso sí era una Kennedy de apellido. Es decir, el mal se contagia pero no se traspasa.

En 1955 Jacqueline Kennedy tuvo un aborto, en 1956 dio a luz una bebe sin vida y en 1963 dio a luz a Patrick Bouvier Kennedy, que nació seis semanas antes de completar la gestación y murió dos días después de nacer.

1963, Dallas, Texas. John F. Kennedy es asesinado de un disparo. Sobre este hecho poco que contar. 46 años de vida.

5 años más tarde, Robert F. Kennedy es víctima de un atentado en Los Angeles y también fallece. Tenía 43 años y su carrera política iba hacia la cima.

Alexander S. Onassis, hijastro de Jacqueline Kennedy murió en un accidente de avión con 25 años en 1973. ¿Por qué se sube esta gente a los aviones? El caso de David A. Kennedy es distinto, se buscó la ruina él mismo en un hotel de Florida en 1984, no llegó a los 30 años. Algo parecido le ocurrió a Christina Onassis, que corrió detrás de su ruina hasta que le encontró en 1988. Había nacido en 1950.

Otro caso famoso es el de Michael Kennedy que murió en un accidente de ski cuando estaba al borde de los 40 años.

Y lo que parece ser la última gran tragedia hasta el momento ocurrió en 1999. John F. Kennedy Jr. pilotaba su avión privado cuando este se estrelló. El piloto falleció (39 años), su esposa Carolyn Bessette-Kennedy (33 años) y su cuñada Lauren Bessette (35 años). ¿He dicho que esta gente debería pensárselo dos veces antes de subir a un avión?

Ahora amigos, la pelota está en vuestro tejado. ¿Maldición o estadística? Un poco de cada seguramente. Mala suerte y el empeño de algunos en buscarla. Ahora ya no parece que el caso de la familia de Felipe IV fuera tan raro.

miércoles, 18 de junio de 2008

Ocultación de mensajes

Ya advertí en su momento que la criptografía, tanto la moderna como las técnicas más antiguas de ocultación de escritos, es una de mis debilidades. Así, hemos pasado por el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II, y hoy volvemos sobre el tema. Y además lo hacemos de la mano de otro conocido, Bernardino de Mendoza, protagonista hace poco del artículo sobre los enormes gastos de los servicios secretos filipinos.

Este mismo personaje, Bernardino de Mendoza, escribió un tratado militar titulado “Teórica y práctica de guerra”. El embajador también fue un destacado combatiente, especialmente al mando de galeras. En este tratado explicaba un método para poder enviar mensajes sin que estos corrieran el peligro de caer en manos del enemigo. Mendoza describía cómo el uso de pequeños cilindros de plomo como continentes de un pequeño papel con el texto escrito, podían ser ocultados por parte del mensajero para salvar un posible registro. ¿Y dónde se ocultaba el cilindro? En el interior del mensajero, literalmente. Este se tragaba el cilindro y así transportaba el mensaje de manera segura.

Este método era muy eficaz para sacar un mensaje de una ciudad sitiada. Cualquier persona que saliera de ella solía ser registrado en busca de mensajes ocultos e incluso era frecuente que le lavaran el cuerpo para borrar posibles mensajes escritos con tinta invisible.

Es decir, lo que hacen actualmente los traficantes de droga para pasar algunos controles, ya lo utilizaron hace cinco siglos los espías españoles. Y el gran Bernardino de Mendoza ya lo consignó en su famoso tratado como un buen método de ocultación de mensajes. También es cierto que en aquel tiempo no había radiografías ni técnicas similares, lo que hace el método aún más seguro.

[Photo by sonictk]

martes, 17 de junio de 2008

Maquetas de batalla

Para preparar algunas operaciones durante la Segunda Guerra Mundial, se hacían detalladas maquetas de la zona en la que más tarde se iba a combatir de tal forma que los soldados la conocieran como la palma de su mano. Esta práctica era común en todos los bandos y en algunos casos, y dependiendo de la importancia de la operación, la labor de realización de la maqueta era meticulosa y altamente perfeccionista.

Por ejemplo, en una de las suboperaciones en las que se dividía la gran operación Overlord, el desembarco, se realizó una maqueta de nueve metros cuadrados sobre la zona de lucha. Según los oficiales que la usaron para estudiar sus acciones futuras, era “una obra de arte, estaba cada construcción, cada árbol, cada arbusto, cada zanja, cada trinchera, cada valla, etc.”.

Todos los días se revisaba y actualizaba la maqueta de acuerdo a las fotos e información que llegaba desde los vuelos de reconocimiento. Los mismos oficiales a los que hacía referencia antes, comentan cómo en la maqueta desaparecían casas o aparecían otros elementos, de un día para otro.

Es de suponer que esta misma actividad y actualización se realizaba con más zonas de lucha y maquetas, lo que nos vuelve a dar una idea de la cantidad de recursos, trabajo y personas que toman parte en los combates de una guerra, aunque sea de forma indirecta, siendo “maquetista”.

[Photo by djwudi]

lunes, 16 de junio de 2008

La empresa más antigua del mundo: Kongō Gumi Co., Ltd

En el año 578 se constituyó la empresa Kongō Gumi Co., Ltd una empresa con sede central en Osaka. Esta empresa de construcción se formó para realizar un trabajo para el Príncipe Shōtoku, llevando a cabo el levantamiento de un templo budista. Este templo, primer trabajo de la empresa, aún sigue en pie, lo que demuestra que no eran del todo malos estos constructores. Muchos de los trabajos de esta constructora, que durante generaciones ha dado trabajo a la familia Kongō son famosos, edificios en Japón y fuera de Japón.

Existen pruebas documentales que permiten conocer las cuarenta generaciones de constructores que han formado parte de la empresa. Hasta hace poco la empresa más longeva del mundo. Es triste, pero la crisis económica que sufrió Japón hace unos años hizo que la empresa finalizara sus operaciones en 2007. Fue adquirida por otra corporación debido a sus problemas económicos y a pesar de ser una empresa mucho más grande e importante que cuando nació, más de 1400 años antes, no aguantó más.

Por lo tanto, la empresa de la familia Kongō fue la más antigua del mundo hasta 2007, aunque ahora sigue operando como filial de su compradora Takamatsu Corporation. En cualquier caso, más de 1400 años de existencia son algo digno de mención.

jueves, 12 de junio de 2008

El gasto en espías de Felipe II

Después de comentar el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II, vamos a ver el enorme gasto que suponía esta red de espías e informadores y la importancia que el rey le daba a la misma.

El secretario de estado inglés Francis Walsingham se gastó en espionaje en 1582 aproximadamente 750 libras, 2000 libras entre 1585 y 1588 y 1200 en 1589. Es decir, podemos concluir que libra arriba, libra abajo, el estado británico, en pugna constante con el Imperio Español, se gasto en los 6 años indicados una suma cercana a las 4000 libras. O lo que es lo mismo, unos 16000 ducados.

Bernardino de Mendoza, interesante personaje de la época que fue militar, embajador y jefe de los servicios secretos en varias zonas bajo el reinado de Felipe II, estaba durante los años antes reseñados destinado como embajador español en París. Hay que dejar claro que desde este lugar se controlaban muchos agentes e informadores y que las redes de Bernardino de Mendoza eran muy extensas. Pero aún con esto y según los informes de gastos de la época, este embajador español se gastó un importe similar al británico, 16000 ducados, únicamente en un semestre. Es decir, el Imperio Español soportaba espías, informadores, agentes y operaciones por todos sus dominios y sólo un embajador (personaje cuyas mayores atribuciones iban en la dirección del espionaje) se gastaba tanto en un semestre como el gobierno británico en 6 años.

Ahora pensemos en la tremenda extensión del Imperio Español y en las guerras constantes y comenzaremos a comprender claramente el porqué de los problemas financieros del reinado español.

miércoles, 11 de junio de 2008

Tinta invisible

Hace pocos días que ya avisaba de que la criptografía es un tema que me atrae bastante y que volvería a tratar el tema. En su momento comenté cómo se utilizó la escritura microscópica para enviar mensajes cifrados en los servicios secretos de Felipe II.

Volvemos sobre el tema y la época para ver cómo algunos de los mensajes secretos de Felipe II se escondieron utilizando tinta invisible. La técnica constaba en el uso de vitriolo romano (sulfato), pulverizarlo y mezclarlo con agua. Con este líquido se escribía sobre el papel el mensaje a enviar y una vez hecho esto, se escribía el texto visible usando una solución de carbón de sauce con agua. Es obvio que capturar a un correo o a un espía con un papel en blanco despertaría ciertas sospechas. En cambio, capturarlo con un papel con un escrito sin importancia no hacía recelar. Así, el texto de carbón efectuaba de “despiste” en caso de ser capturado el mensaje y el verdadero contenido, el importante, permanecía oculto.

Cuando el mensaje llegaba a su destino y se quería leer el mensaje secreto escrito con la solución de sulfato, se frotaba el papel con una sustancia llamada galla de Istria y así el texto oculto se hacía visible, mientras que lo escrito con la solución de carbón de sauce se oscurecía.

¿Alguien se anima a ponerlo a prueba y a contarnos el resultado? Eso sí, que no me pregunté qué demonios es el galla de Istria.

[Photo by Vaultboy]

martes, 10 de junio de 2008

Hans von Luck

Esta historia parece sacada de “La vaquilla”, la película de Berlanga, o de la famosa historia de Gila, pero es real. El Coronel alemán Hans von Luck estuvo al mando de un batallón blindado en la guerra en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial, al servicio de Rommel. Sus labores eran de reconocimiento y esto le confería cierta capacidad de maniobra e independencia. Von Luck llegó a un acuerdo con su homólogo británico, de tal forma que todos los días a las cinco de la tarde los combates cesaban. Un cuarto de hora después de esta hora, el comandante británico y el alemán hablaban por radio y hacían comentarios como: “Hoy hemos capturado al soldado XXX y está bien”.

En una ocasión, von Luck se enteró que los británicos habían recibido un suministro de cigarrillos importante, que les daría para todo un mes de vicio. El alemán ofreció cambiar a un oficial capturado por un millón de cigarros. Los británicos dijeron que esa cifra era muy alta y que el cambio se haría por seiscientos mil cigarros. Von Luck aceptó esta oferta y el “preso intercambiado” protestó enérgicamente, porque consideraba que el rescate era “poca cosa”. De hecho, protestó y se negó en principio a ser cambiado. Por cierto, y para añadir más detalles curiosos a todo esto, resultó que el preso era el heredero del imperio Players, una compañía tabaquera inglesa que actualmente forma parte de Imperial Tobacco Group. Insisto, todo esto es real.

Una noche comunicaron a von Luck que se había capturado un camión británico con comida. Esta acción había tenido lugar más allá de las cinco de la tarde. Von Luck se las apañó para hacer llegar a los británicos, de forma más o menos disimulada dos camiones con provisiones.

lunes, 9 de junio de 2008

The Dambusters - Operación Chastise

A finales de 1941 el Dr. Barnes Wallis escribió un trabajo en el que apuntaba que un ataque al valle del Ruhr, destruyendo los embalses, causaría inundaciones en las industrias alemanas de armamento y pararía temporalmente su inmenso potencial de producción. Este informe fue estudiado y discutido y finalmente se creó un “Comité de ataques aéreos a pantanos”, que decidió marcar como objetivo primero el embalse de Möhne, que cerraba a los ríos Möhne y Hedve.

La presa del pantano tenía 181 metros de altura y su base tenía 102 metros. En la parte superior tenía 23 metros de ancho y por lo tanto su bombardeo desde el aire era casi imposible, ya que el objetivo era muy estrecho como para bombardearlo con garantías. Un ataque con torpedos lanzados desde el aire parecía una mejor solución, pero los alemanes habían previsto esta posibilidad y habían colocado barreras protectoras.

Wallis, viendo cómo un niño lanzaba piedras en el agua y hacía que estas rebotasen en la superficie (todos hemos jugado a esto alguna vez), tuvo la idea de copiar al niño. Es decir, habría que diseñar una bomba que fuera capaz de rebotar sobre el agua como lo hacía la piedra y así salvaría las barreras protectoras. Cuando llegase a la pared, se debería hundir unos 9 metros antes de explotar ya que así su onda expansiva sería más fuerte y destructora.

Wallis comenzó a trabajar en la bomba, cuyo nombre en clave era “upkeep”. Sus investigaciones mostraron que una altura de 20 metros en el momento de lanzamiento y un ángulo de 7º eran los parámetros idóneos. La bomba no era fácil de lanzar y el avión que la lanzara debía viajar a 18 metros del agua y a 354km/h, para poder obtener el ángulo de 7º. Y para rizar el rizo, la bomba se debía soltar a 390 metros de la presa o pared del embalse, con un margen de 20 metros. Esta distancia a 354km/h es nada. Es decir, la cuestión era posible pero requería una destreza y una precisión que la hacía realmente complicada. Esta fue la “operación Chastise”, más conocida como “The Dambusters”.

La noche del 16 de Mayo de 1943, 19 bombarderos Lancaster despegaron de Lincolnshire con tres objetivos: Möhne, Eder y Sorpe. Era una misión compleja, pero el 17 de Mayo, el día siguiente al ataque la radio inglesa trasmitía lo siguiente:

“Les habla la BBC. El Ministerio del Aire acaba de emitir el siguiente comunicado: A primera hora de esta mañana, una fuerza de bombarderos Lancaster del Bomber Command, dirigida por el Comandante G.P. Gibson DSO DFC, ha atacado con minas los pantanos de Möhne y Sorpe…”´. La misión había sido un éxito.

La maquinaria de guerra germana había sido parada. 11 fábricas fueron destruidas y 114 dañadas seriamente. 25 puentes tuvieron que ser reconstruidos y más de 10.000 soldados nazis tuvieron que ayudar en las reparaciones. Y todo esto partiendo de la idea de un juego de niños.

Cuando aquí hablamos de los lemas de algunas unidades militares, ya comentamos que el Escuadron 617, los Dambusters, tenían como lema: Aprés moi, le deluge (Después de mi, el diluvio). Sin duda muy bien elegido.

[Photo by Robert Taylor]

viernes, 6 de junio de 2008

La muerte de Espartaco

Espartaco es uno de esos personajes históricos cuya popularidad es enorme gracias al séptimo arte. La famosa película de 1960 protagonizada por Kirk Douglas y dirigida por Stanley Kubrick lo catapultó a la fama y las múltiples reposiciones que se hacen en televisión de este clásico del cine han hecho de su protagonista un mito.

Pero como en tantas otras ocasiones, la historia real ha de ser maquillada en algunos puntos para que la película alcance el máximo nivel de dramatismo y sea también más atractiva para el público. En el caso de Espartaco, la película comienza con el protagonista ya como esclavo, pero lo que no cuenta la película es que parece ser que era esclavo porque había desertado del ejército romano, en el que era auxiliar. Este punto tampoco está confirmado, que todo hay que decirlo. Sin duda, este punto quitaría valor y honor al héroe.

Pero la licencia importante está en el final de la película. Todos recordamos a Espartaco crucificado (vaya, destripé el final de la película) dando un final épico a la película, en el que su familia aporta el drama. Pero la cuestión es que Espartaco no fue uno de los seis mil esclavos que acabaron crucificados a lo largo de la Via Apia por haberse rebelado. De hecho, nunca se identificó su cuerpo y se cree que murió en la batalla del río Silarus. La verdad es que una buena muerte en la batalla también hubiera sido un gran final, pero el director prefirió no ajustarse del todo a la historia real y cambiar el modo de morir del que fuera gladiador tracio.

Por cierto, la película se basó en una novela de Howard Fast. Desconozco el final que narra la novela. ¿Alguien echa luz sobre el tema?

Y para acabar, otra curiosidad, aunque esta es del mundo del cine y no del mundo de la historia. Las batallas de la película de Kubrick fueron rodadas en España, entre Madrid y Guadalajara y el ejército romano eran realmente reclutas del ejército español.

jueves, 5 de junio de 2008

La descendencia de Felipe IV

Hace unos días contaba cómo las enfermedades se habían cebado con Carlos II de España, pero el comentario de hoy va orientado a demostrar que a pesar de todo lo que vimos, fue afortunado. Vamos a repasar la suerte que corrieron sus hermanos y hermanastros por parte de padre, o lo que es lo mismo, vamos a ver lo que el destino hizo con los hijos de Felipe IV.
Este rey, Felipe IV, se casó en primera nupcias con Isabel de Borbón, y de este matrimonio nacieron los siguientes:
* María Margarita, muerta siendo aún un bebé.
* Margarita María Catalina, falleció en la infancia.
* María Eugenia, nacida en 1625 y muerta dos años después.
* Isabel María Teresa, que no corrió mejor suerte que las anteriores.
* Baltasar Carlos, Príncipe de Asturias que murió durante su juventud, cuando contaba con tan sólo diecisiete años.
* María Ana Antonia, que sólo llego a cumplir un año de vida.
* María Teresa, (¡por fin!) vivió unos cuarenta y siete años y fue esposa de Luis XIV de Francia.

Sí amigos, es triste, pero siete hijos de ocho vivieron pocos años, cuando no apenas unos meses. Más tarde el rey se casó por segunda vez, en este caso con Mariana de Austria y con esta reina tuvo cinco hijos:
* Margarita, que nació en 1651, se casó con el emperador Leopoldo I en 1666 y murió en 1673. Es decir, sólo vivió veintidós años, que no parece mucho siempre que no se compare con el resto de la descendencia de su padre.
* María Ambrosia de la Concepción, que efectivamente fue concebida, pero poco más allá llegó su vida, unos meses tan sólo.
* Felipe Próspero, otro Príncipe de Asturias, que duró aún menos que su antecesor en este título, Baltasar Carlos, ya que sólo llegó a los cuatro años.
* Tomás Carlos, que tristemente no llegó ni siquiera a Príncipe de Asturias. Su hermano Felipe, el anterior en la lista, nació en 1657 y murió en 1661, cuatro años, triste suerte. Pero Tomás Carlos nació en 1658 y murió un año después. Es decir, a pesar de que hermano duró poco, él duró aún menos.
* Carlos, que llegaría a ser rey de España, nuestro conocido, enfermizo y comentado Carlos II, “el hechizado”. ¡Diantre! Y el otro día leyendo sus enfermedades pensábamos que había tenido mala suerte. Pues vivió nada más y nada menos que casi cuarenta años, precariamente, también es cierto. Pero es todo un récord comparado con lo que hemos visto.

Y no acaba aquí la mala suerte de los hijos de Felipe IV, porque de sus amoríos fuera del matrimonio nacieron dos criaturas, de las cuáles una no pasó de ser un bebé. Finalmente el descendiente más longevo fue Juan José, nacido del idilio del rey con María Inés Calderón, “La Calderona”, una famosa actriz de la época, que llegó a su quinta década de vida.
Impresionante sin duda esta lista. La consanguineidad seguro que algo que ver en todo ello, pero la lista hiela la sangre. Aún queda pendiente una revisión de este árbol genealógico, que como veremos es realmente impresionante. Olvidaros de la idea sobre tener cuatro abuelos u ocho bisabuelos…

martes, 3 de junio de 2008

El primer soldado en Francia el Dia D

El 6 de Junio de 1944, día D, desembarco de Normandía. La hora H eran las 6:30am, pero realmente la operación comenzó unas horas antes. A las 00:00 de ese día un grupo de 181 hombres del ejército británico fueron enviados como avanzadilla a Francia para la toma y posterior protección de dos puentes. El más famoso de estos puentes es el puente Pegasus, sobre el canal de Caen, que debe su nombre precisamente al pegaso (caballo volador) que llevaban las fuerzas aerotransportadas británicas en sus boinas rojas.

Por lo tanto, si tomamos la invasión de Normandía en un modo extenso, como el comienzo de la invasión del continente desde Gran Bretaña para combatir a los nazis, esta operación estaría englobada en el desembarco de Normandía. En esta operación de desembarco (Operación Overlord) más de 130.000 soldados fueron enviados a Francia, y sabemos el nombre del primer soldado que pisó suelo francés en este día D. Bueno, siendo sinceros, sabemos el nombre de los dos primeros soldados, aunque no sabemos cuál de ellos fue el primero. Y como no podía ser de otra forma, fue un soldado de los soldados destinados a tomar el puente de Caen.

Y lo más curioso es que también sabemos cómo tomaron tierra. Poco después de las 00:15 del 6 de Junio, el primer planeador que transportaba a aquellos 181 soldados aterrizaba de forma un poco complicada, afortunadamente en su objetivo. Y como causa de este aterrizaje difícil, el planeador frenó tan bruscamente que los soldados Wallwork y Ainsworth salieron volando por el cristal delantero del avión desde la cabina del avión y dieron con sus huesos en la tierra.

Por lo tanto, podemos concluir que uno de estos dos soldados fue el primero en pisar el continente el día D como parte de la “reconquista” del continente. Quedaron inconscientes por el golpe, pero el mérito ahí está. Detrás de ellos llegaron otro 130.000.

lunes, 2 de junio de 2008

Las enfermedades de Carlos II

Carlos II de España era apodado “El Hechizado” porque recurrieron de forma continua sus ayudantes y allegados a la ayuda de brujos y sanadores para tratar su debilidad y pobre estado físico, a los que por otra parte también se atribuían todos estos males. Seguramente la consanguineidad fue la causa de este estado tan deplorable y todos sus problemas, que incluían un aspecto raquítico, vómitos frecuentes, fiebres continuas, los ojos de supuraban al poco rato de estar al aire libre, no era demasiado listo y era algo grave para un rey en aquella época: estéril.

El enviado del Papa a España describió de la siguiente forma al rey Carlos II:

El rey es más bien bajo que alto, no mal formado, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Austria; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado para atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad propia.

Otro día haremos un análisis de su ascendencia, que realmente es una nota interesante y como hemos dicho, posiblemente sea la fuente de todos estos males.

domingo, 1 de junio de 2008

Dos perros en la Carga de la Brigada Ligera

Hoy la columna de Arturo Pérez Reverte en el dominial XLSemanal trata sobre dos perros que acompañaron a los jinetes en la más famosa carga de caballería de la historia: 25 de octubre de 1854, valle de Balaclava, Guerra de Crimea.

Según cuenta Reverte, los canes no han sido reseñados en las múltiples narraciones que hay del hecho, pero existieron y cuenta su historia. Los perros se llamaban Jemmy y Boxer, y eran, respectivamente, las mascotas del 11º y del 8º regimientos de húsares. Habían llegado a aquel lugar, como sus dueños, desde Inglaterra, y también como sus dueños, formaron cuando llego el momento.

Cruzaron el valle corriendo junto a los caballos, entre el fuego artillero ruso y cumplieron fielmente estando presentes en el choque final. Y hecho el trabajo, volvieron despacio, cansados y aturdidos. Tres kilómetros nada menos, de ida y vuelta, pero siempre al lado de sus regimientos. Otra vez en las líneas inglesas, Boxer estaba ileso, pero Jemmy estaba herido por una esquirla de metralla. Ellos estuvieron allí, dos perros que viajaron a la guerra desde su isla, cargaron con la Brigada Ligera y volvieron a morir de viejos a Inglaterra.

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