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lunes, 14 de enero de 2008

Las cadenas del escudo de Navarra


Como vemos en la imagen, el escudo de Navarra tiene unas cadenas. El origen de las mismas se remonta a 1212, a la batalla de las Navas de Tolosa. Esta batalla es posiblemente una de las más importantes de la historia de occidente, ya que el objetivo del rey musulmán, según él mismo, era llegar hasta Roma y dar de beber en su río a su caballo. Es decir, los musulmanes que habían llegado a Europa por el sur, pretendían avanzar por el continente.
En aquel tiempo era común entre los musulmanes africanos encadenarse unos a otros para que en la batalla formaran un muro realmente infranqueable y así evitar separarse, deserciones... Y en esta batalla, aunque no fue el único, se atribuye al rey navarro Sancho VII el Fuerte, la rotura de estas cadenas y por lo tanto, la apertura de un paso hasta la tienda del rey musulmán lo que causó que los cristianos vencieran.
Por cierto, el escudo también tiene una esmeralda, que representa la que llevaba el rey musulmán en su turbante en esta misma batalla.

37 comentarios :

Creo que habría un pequeño filón de entradas comentando los orígenes de las banderas de las diferentes ciudades y CCAA

Un saludo :)

Pues no lo había pensado, pero lo tendré en cuenta. Gracias por la sugerencia :)

Saludos.

Kaixo guztioi:

http://soberaniadenavarra.blogspot.com

Artículo (1º) sobre el mito de las cadenas.

Iñigo Saldise Alda
El mito de las cadenas
Nabarralde

Tras la invasión y ocupación realizada por las tropas castellanas y aragonesas en 1512, se da el primer intento de reconquista por parte navarra. Desde las murallas de la ocupada Iruñea, el español Correa, dejó escrito en sus crónicas cual era la bandera de los 300 navarros, en la vanguardia del ejército mandado por el mismísimo rey de Navarra, Juan III de Albret o Labrit, a la que juraron no desamparar: "una bandera colorada con ciertas bandas de oro en ella…".

En dichas crónicas no se nombra en ningún momento a las cadenas que conforman el actual escudo de Navarra. Hay que decir que las cadenas aparecen en el escudo del Reino de Navarra, tras la ocupación militar española y la llegada del estilo barroco, cuando transcurría ya el siglo XVI.

La famosa leyenda sobre las cadenas que ataban a los esclavos africanos entorno a la tienda de Miramamolim, las cuales servían para evitar su huida, teniéndose así que protegerse del enemigo cristiano, y con ello protegiendo al citado jefe árabe, las cuales son rotas por Sancho VII “el Fuerte”, provocando con su valentía y la de los navarros, un giro en la batalla y alcanzando con ello la victoria para los cruzados.

El rey navarro cogió las cadenas y se las llevó como botín, incluyéndolas desde entonces en el escudo del Reino soberano de Navarra, siempre hay que decirlo, si nos atenemos a esa leyenda. La historia nos dice en cambio, que el rey de Navarra se apoderó de un gran botín perteneciente al jefe árabe, con el cual las arcas del reino vasco(n) se incrementaron sustancialmente.

Volviendo al tema del escudo, es conocida la existencia de un símbolo primigenio de los vascones, esos que crearon el Reino de Pamplona en el año 824, y que posteriormente Sancho VI “el Sabio” cambió por Navarra. Este símbolo es una estrella de ocho puntas. Hay quien afirma que dicho símbolo es una representación del eguzkilore, flor del sol. Una vez conformado el Reino de Pamplona, este símbolo aparece por primera vez en las monedas de Sancho III “el Mayor”.

Los primeros escudos de Navarra, realmente aparecen durante el reinado de Sancho VI “el Sabio”, concretamente en los capiteles de la catedral de Chantres, cerca de Toulouse, aproximadamente en el año 1164. También se puede admirar en la iglesia de San Miguel de Lizarra-Estella, construida en ese mismo siglo XII. Pero tal vez lo más significativo es la presencia del escudo navarro, en el monasterio de Monreal de Sicilia, del año 1183, fruto del matrimonio de la hermana del rey Sancho VI, Margarita de Navarra, con el monarca de Sicilia, Guillermo Altavilla.

Ya durante el reinado de Sancho VII, aparece el escudo navarro en la Biblia ilustrada, cuya edición fue ordenada por “el Fuerte” en el año 1197. En estos casos los brazos son floriseados y entrecruzados con el carbunclo en el centro, dando una forma idéntica al actual escudo. Es interesante, que no curioso, conocer también que el escudo de Navarra, lo podemos encontrar anteriormente en las monedas del Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, sobrepuesto a las barras catalanas, tras la muerte del rey navarro, Alfonso I “el Batallador”.

Con la entrada de la dinastía de Champane, el escudo sufre algunas variaciones. La principal de ellas es su simplificación, siendo lineales los brazos y con un trébol de cuatro hojas en el centro, algo que podemos admirar en la recientemente restaurada catedral de Tutera-Tudela. Conforme van pasando los tiempos y con ello las dinastías, van apareciendo los blocados o carbunclos por los brazos de una manera homogénea y simétrica, llegando así hasta el ya comentado siglo XVI, donde los brazos son cambiados o reemplazados por las cadenas.


Aio!!

Cierto es, como ya he comentado y advertido otras veces, que hay cuestiones que no están nada claras y que están a caballo entre la leyenda y la historia real.

Esto puede ser un ejemplo. En cualquier caso, gracias por tu comentario.

Saludos.

Lo que hay que ver, ya estan los vascos (como guztioi) queriendo apoderarse y manipular la historia de Navarra.

En 1423, reinando Carlos III el Noble, cuando diseñan el actual escudo de Pamplona, por escrito se establece que las cadenas del reino de Navarra que rodearan este escudo.
Esto se puede leer en los documentos de la época, (si alguien tiene verdadero interés todos los años se abren las puertas del ayuntamiento de Pamplona para exponer los documentos de la unión de los 3 burgos en 1423)
Además, cualquiera que conozca la historia de Navarra sabe que en el siglo XV surge la heráldica de muchos de los municipios de Navarra (Estella, Viana, Azagra, etc,) y de muchas casas nobiliarias que incluyen las cadenas en sus escudos.
Todo ello esta perfectamente documentado.

Por cierto, esto ocurrió en el siglo XV , mucho antes de que en 1512, Navarra fuese invadida por los castellanos ( por cierto, ejercito de castellanos repleto de guipuzcoanos, por ejemplo Ignacio de Loyola)

Que no nos vengan los vascos que lo de las cadenas es un invento español, lo único que se demuestra es que no conocen la historia de Navarra ( de hecho la batalla de las Navas de Tolosa fue en 1212 y las provincias vascas hacía años que ya eran castellanas , por ello la leyenda o historia de las cadenas pertenece exclusivamente a los navarros, cosa que debe molestar bastante a los que manipulan hablando de estado vascón)

Gracias por el comentario. ¡Qué debate!

En Navarra, esas cadenas que según la leyenda trajo el rey Sancho el Fuerte de la batalla, se pueden encontrar en Roncesvalles, Catedral de Tudela y Monasterio de Irache.

Adjunto como, en su "Crónica de los Reyes de Navarra", escrita entre 1453 y 1455, el Príncipe Carlos de Viana, se hace eco de la leyenda de las cadenas que adornan el escudo de Navarra:
“Y el rey (Sancho el Fuerte) de Navarra tomó el encadenado de los camellos y de las tiendas y conquistó las cadenas por armas, y las asentó sobre las aristas con un punto de sinople en medio”

Así mismo, en el "Privilegio de la Unión", otorgado en 1423 por Carlos III el Noble a la ciudad de Pamplona, y que supuso la unión de sus Burgos, ya aparece una referencia a las cadenas como símbolo de Navarra, en su capítulo XV, en que se establece la forma que tendrán el pendón y la armas de la Ciudad de Pamplona:
(...) de las quales el campo será de azur, et en medio abrá un leon pasant, que será dargent, et habrá la lengua et huynas de gueulas; et alrededor del dicho pendon habrá un renc de nuestras armas de Navarra, de que el campo será de gueulas, et la cadena, que irá en derredor, de oro, et sobre dicho leon, en la endrecha de su esquina, habrá en el dicho campo del dicho pendon, una corona real de oro..
Capitulo XV del Privilegio de la Unión[4]

Después de la conquista del rey Fernando el Católico, las cadenas pasaron a formar parte también en los escudos de los reyes españoles.
Finalmente a principios del siglo XIX, cuando se diseñó el moderno escudo de España, se reflejaron los símbolos de los cuatro reinos que lo conformaron. Así, la histórica batalla de las Navas de Tolosa, a través de las cadenas del escudo de Navarra, se encuentra siempre recordada en el escudo de España.

Gracias por tu buen comentario, Pablo.

a mi me que han dicho las cadenas son las que ropio en la tiende del rey arabe que tenian atrapados a unos cristianos
fd: el gran don

Gracias por el comentario.
Saludos.

La verdad es que los datos indican que lo de las cadenas de Navas de Tolosa es mentira... Se han demostrado muchos usos de ese escudo con anterioridad a dicha batalla y presuntamente su origen radica en cosidos en los escudos de defensa que daban esa forma que hoy es representada con cadenas.

No solo en el Escudo de Navarra y en el del Reino de España hay cadenas. Tambien en los escudos de armas de apellidos españoles (Navarros, Vaskos, Etc)hay cadenas o eslabones que significan que algunos antepasados han participado de la Batalla de Las Navas de Tolosa. Tal como el de mi familia que tiene 4 pares de eslabones en la orla.
Alejandro Gazpio, argentina

La historia bien contada debe basarse en documentos de la época, y sobre este asunto hay escritos desde el siglo XIV
Las cadenas del escudo de Navarra son armas adoptadas a consecuencia de la batalla de las Navas de Tolosa ocurrida en el año 1212.
El primer historiador que escribió sobre ellas fue don García de Eugui, obispo de Bayona y confesor del rey de Navarra, Don Carlos II, en una breve crónica de los monarcas de ese reino que anda manuscrita; en ella decía que el rey Don Sancho el Fuerte “ganó en dicha batalla las cadenas e tiendas que hoy son en Navarra” [Moret: Investigaciones..., p. 724].
Sigue después el Príncipe de Viana, que dice, “hablando de dicho monarca: et conquistó las cadenas por armas, e asentólas sobre las ariestas [robles?] con un punto de sinople”.
El rey Don Carlos el Noble, abuelo del príncipe, había dicho ya en el privilegio de la unión de Pamplona, que las armas del reino eran las cadenas y que rodearían al escudo de la ciudad; y el rey Don Juan padre del mismo príncipe, lo repitió en su tiempo [Moret: Investigaciones..., p. 731
El doctor Villadiego, en el Fuero antiguo de los reyes godos y catálogo de ellos, trae una letra antigua del libro del Becerro, en que, celebrando a un caballero del apellido de Zúñiga originario de Navarra, dice:
Vi en campo de limpieza
Cerca del muy alto carro
La banda de fortaleza
con cadena de nobleza
Y sangre del rey navarro
Y que con la cruz preciosa
En las Navas de Tolosa
Se ganaron en un día
Cuando Zúñiga vencía
Con su lanza victoriosa.

Suponía el poeta que este caballero se halló en la batalla de las Navas; lo que no tiene duda es que la casa de los Zúñiga usaba ya de las cadenas de Navarra en su escudo de armas en el año 1301 como veremos luego. De los Zúñiga de Navarra descienden los duques de Béjar, condes de Miranda, que deducen su origen del rey Don García Iñiguez de Pamplona [Anales..., t. III, p. 108].
El blasón de las cadenas se ha representado de varias formas según el capricho de los monarcas, el gusto de los tiempos y la inteligencia de los grabadores.

Gracias por el comentario.

Esta es la entrada con comentarios más largos de todo el blog :)

Saludos.

la batalla de Las navas de Tolosa es la mas conocida de todas las leyendas respecto a el origen de las cadenas en el escudo de Navarra.
Sin embargo no es su origen verdadero, ya que aparecen escudos de Navarrea anteriores a 1212 (en el reinado de Sancho VI), grabados en los capiteles de la catedral de Chartres, cerca de Toulouse, aproximadamente en el año 1164).

Si que es cierto que desde labattalla de Las Navas de Tolosa, Sancho VII el fuerte incorpora a su escudo de armas las cadenas, y normaliza la utilizacion de las cadenas en el escudo de Navarra, pero este era anterior.


Hay otra Leyenda que segun algunos podria ser el origen, y es el el castigo a Teodosio de Goñi por matar a sus padres por error. El papa de Roma, le condena a vagar por la Sierra de Aralar hasta q la cadena se rompa. Teodosio salva a una persona que iba a morir por el dragon, poniendose en su lugar, y encomendandose al cielo. Entonces baja el Arcangel San Miguel, que mata al dragon , rompiendose las cadenas.

Hay nace el origen del santuario de San Miguel de Aralar, y para algunos, el origen de las cadenas, ya que Teodosio, era uno de los primeros jefes navaroos.

Insisto, geniales comentarios. Mucash gracias.

Está muy bien todo este "debate" con "argumentos" tan nonacionalistas, pero si las cadenas del Reino de Navarra, según la historiografía oficial española, provienen de esta manida batalla, icono de la España nonacionalista ¿Cómo es que el historiador Tomás Urzainki ha documentado las cadenas en la Biblia de Pamplona de 1189, en la iglesia de Estella (1160); y en la mismísima catedral de Chartres? Hay que leer más y hablar menos ;-)

Tu tranquilo que los demás también leemos. Lo que está representado en la biblia de 1189, en la iglesia de Estella (1160); y en la catedral de Chartres son los blocados, como muy bien explica más arriba el bloguero Iñigo Saldise.
Después de la batalla de Navas de Tolosa estos blocados se fueron transformando en las cadenas que se representan en el escudo (ya en el siglo XIV, mucho antes de 1512, se representaban y se documentaban, en los escudos de Navarra como las cadenas ganadas por Sancho el Fuerte)
Aunque no esté documentada, es bonita la idea (que otro bloguero apunta anteriormente) que esos símbolos que existían en Navarra antes de 1212, fuesen las de la leyenda de las cadenas que Teodosio de Goñi portaba cuando el arcángel derrotó al dragón.
Por cierto, yo soy navarro y no hace falta ser nacionalista o nonacionalista para querer a tu tierra, conocer y difundir sus leyendas y su historia.

Por lo que veo este tema da para mucho... gracias a todos por los comentarios.

Saludos.

Eskerrik asko!! Benetan oso interesantea izan da. Ea horrelako debateak astero irakurtzen ditudan.

Repugnante la manipulación histórica de "Nabarralde",ningún historiador,quiero decir,licenciado en historia,se atrevería a afirmar tales disparates.

Carlos III "el noble"nombra las cadenas, lo mismo su hijo Carlos de Viana e incluso otros anteriores como el secretario de CarlosII siglo XIV citan las cadenas y de como nuestro rey navarro "Sancho El Fuerte"heroicamente las rompió para acceder al campamento del Miramamolín.

Estos de Nabarralde y afines ahora se han inventado "el rollo" de que son las cadenas impuestas por Castilla en el siglo XVI, anda ya!!

BASTA YA DE ROLLOS ANTIHISTÓRICOS NABARRALDE,LA VERDAD ESTÁ EN LOS LIBROS,NO NOS VAIS A ENGAÑAR.

Por cierto Nabarralde eso de reino vascón??? Pero cómo os atrevéis a afirmar tal disparate?
Los reyes de nuestro reino fueron 1ºde Pamplona y luego de Navarra,basta ya de manipulaciones.

Qué tenía de vascón Sancho "El Fuerte" hijo de Sancha de Castilla?

Qué tenía de vascón TeobaldoI,TeobaldoII,Enrique "el gordo",etc...

Los vascones fueron romanizados sin oponer resistencia y se convirtieron en tropas auxiliares romanas.

Con tanta mezcla de culturas,invasiones,asedios,repoblamiento de foráneos,hablar de reino vascón es no tener ni idea de lo que se está afirmando.

Lo que hay que leer....

Nabarralde:
¿La catedral de Chantres,cerca de Toulouse?
Oiga,BASTA YA!!

LA CATEDRAL DE CHANTRES NO EXISTE,EXISTE LA DE CHARTRES PERO SITUADA A 700KM DE TOULOUSE.

Qué poca vergüenza!Qué poco rigor histórico!

Vergüenza debería daros afirmar tales disparates antihistóricos.



La verdad que hay que ver las gilipolleces del tal Iñigo Saldise de Nabarralde. Es uno de esos chalados que pierden el culo con unir el antiguo reino de Navarra al País Vasco, y la manera mejor es atacar nuestros símbolos. Por ejemplo hace referencia al escudo de San Miguel de Estella (Lizarra). Se refiere al escudo que porta San Miguel en la fachada. Ese escudo es un escudo blocado, un mero escudo con refuerzos de metal que NO son cadenas. Las cadenas se incorporaron a finales del siglo XIV. Y así con lo demás. (Muy bueno lo del comentario anterior de CHANTRES en vez de CHARTRES)
Lo más jodido es que seguro que el tal Iñigo sabe que miente, pero la Ikurriña que tiene grabada a fuego en el cerebro le impide ver claro. Pobre.

El valor nacionalespañolista de unas cadenas. Iñigo Saldise Alda
28 Aug 2012
“El escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra”. Símbolos de Navarra – Gobierno de [la colonia española al sur del Pirineo de] Navarra.

Para el nacionalespañolismo y por supuesto, todo su entorno de agentes coloniales y colonialistas, Las actuales cadenas del escudo de la colonial C.F. de Navarra-Nabarra residual y reducida- son un símbolo permanente para algunos de una realidad incómoda. Esta supuesta realidad incómoda, según esos miembros de ese imperial nacionalespañolismo, fue la participación directa y principal de Navarra, muy lejos de sus fronteras, en la reconquista y reintegración de España. Además, afirman sin pudor, sin rigor histórico y con chulesca rotundidad, que la participación nabarra en la batalla de las Navas de Tolosa y la relación de esa batalla con las cadenas del escudo de la “pro-vinci” de la C.F. de Navarra, ofrecen escasas dudas. Vamos, para el nacionalespañolismo y su variado entorno colonial y colonialista, la intervención de Sancho VII de Nabarra, conocido como “el Fuerte”, en la batalla de las Navas de Tolosa es calificada de decisiva, con lo que llegan a la conclusión nacionalista española de que Navarra salva a toda a España.

Esto no siempre ha sido así, ya que la realidad histórica es muy distinta, incluso la emanada desde las fuentes históricas del Reino de Castilla, semilla del imperio español.

Las primeras fuentes contemporáneas a la batalla, nos indican que la contribución del Reino de Nabarra en la batalla de las Navas es ciertamente tardía, y además está obligada por orden del Papa o Emperador de Roma, bajo la firme amenaza de excomunión, con todo lo que ello acarreaba a la soberanía territorial del Reino Pirenaico, como ya ocurrió tras la violenta e ilegítima invasión militar castellana de sus tierras occidentales, posteriores a la excomunión que sufrió Sancho VII de Nabarra en el año 1196, por su negativa de unirse con los Reinos cristianos peninsulares en un solo Reino y buscar además, una alianza para la defensa de ellos con el califa de los almohades en Marruecos. Finalmente el rey de Nabarra se incorporó a la cruzada con apenas doscientos caballeros, a los que se le añadieron los ganboinos o pro nabarros de Araba, Duranguesado y Gipuzkoa, que sobrellevaban la ocupación castellana desde los años 1199 y 1200. Incluso ante la escasez de efectivos nabarros en la decisiva batalla, la columna capitaneada por Sancho VII de Nabarra tuvo que contar con al menos tres milicias castellanas.

Es más, ateniéndonos a los cronistas que estuvieron presentes en la batalla, como por ejemplo el Arzobispo de Toledo Rodrigo Ximenez de Rada, y el musulmán Ibn Abi Zar, ni siquiera fue Sancho VII de Nabarra el que rompió las defensas del palenque del califa Miramamolín (Muhámmad al-Násir o Mohamed Aben Yacub, según fuentes).

Las fuerzas militares cristianas, tras romper las desorganizadas filas de choque musulmanas, se encontraron ante el palenque y la guardia del califa. La ruptura de esta última defensa de los almohades, según las comentadas fuentes contemporáneas de la batalla, debió de ser casi sincronizada entre los tres cuerpos de ejército cristiano. No obstante, la mayor dificultad de la toma del palenque residía en derrotar al muro humano que conformaba la guardia del califa, rodeado por un verdadero bosque de lanzas sostenidas por voluntarios, con lo cual podemos llegar a entender e interpretar correctamente, que la guardia del califa no debió de estar formada por esclavos encadenados, sino por fanáticos voluntarios armados con lanzas, que tal vez se encontraban encadenados entre sí.

continua

Sancho VII de Nabarra contaba aproximadamente con 58 años de edad en el año 1212, y concederle a él y a los 200 caballeros nabarros la hazaña de ser los primeros en romper las cadenas y penetrar en el palenque de Miramamolín, es mucho decir y además, de manera innegable, este reconocimiento vino en años posteriores. Las fuentes contemporáneas y presentes en la batalla nada dicen de este suceso y de hecho, cuantas descripciones suelen darse de la disposición de las defensas musulmanas se basan en narraciones muy posteriores. Si leemos al arzobispo de Toledo, el botín fue abundante y rico para las tropas cristianas. Oro, plata, ricos vestidos, atalajes de seda y muchos otros ornamentos valiosísimos, además de mucho dinero y vasijas preciosas, pero no nos menciona por ningún lado las cadenas de hierro (simbolizado este metal en con el color negro o sable), que actualmente son de oro (amarillo) cuando adornan el escudo de la Comunidad Foral de Navarra dentro del Reino de España, junto a otro ornamento colonial español como es la corona que porta.

Por otro lado hay un documento que no debemos pasar por alto, ya que pudo ocasionar una exaltación del imaginario bélico en referencia a Sancho VII “el Fuerte” y la batalla de las Navas de Tolosa en Teobaldo I, primer rey de Nabarra de la casa francesa de Champagne, el cual ha pasado a la historia como “el Trovador”, ya que iba dirigida a su madre y educadora. Esta carta también debemos decir que es pocos meses posterior a la batalla en las Navas de Tolosa, y fue concretamente enviada por Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII rey de Castilla y esposa de Louis VIII rey de France, a Blanca de Nabarra, hermana de Sancho VII rey de Nabarra y esposa de Teobaldo III conde de Champagne. En ella la castellano-francesa relata una iniciativa tomada por los nabarros a la hora de llegar la batalla, de las Navas de Tolosa, a su fin: “el rey de Navarra se dirigió un poco a la derecha y escalando un montículo muy difícil, los arrojó de allí vigorosamente. Al momento de un solo ímpetu los cristianos descendieron y enseguida los sarracenos volvieron la espalda” (Traducción de Manuel Sagastibelza).

continua

A pesar de esta carta, en ningún caso podemos concluir que fue el rey de Nabarra quien tomo el palenque del califa, sino que su acción fue la toma de un montículo difícil, lo cual facilitó la victoria cruzada. A pesar de todo, al parecer según nos indica dicha carta, su protagonismo en la batalla si que fue importante, pero sin matizar la ruptura de las cadenas por parte del gigantón monarca nabarro, ya que por ningún lado en dicha misiva se mencionan las cadenas.

Debemos saber que el escaso desarrollo del discurso histórico que tuvo lugar durante el siglo XIII, retrasó en más de un siglo la elaboración de una memoria historiográfica entorno a la batalla de las Navas de Tolosa en el Reino de Nabarra, siendo hasta entonces solo las fuentes castellano-leonesas las más numerosas y ricas, en las cuales se destaca por encima de todo el protagonismo del Reino de Castilla en la Cruzada, excluyéndose la valiente labor de Sancho VII de Nabarra que nos indica la carta de Blanca de Castilla. Solo mediante la tradición oral, que cuenta con el reflejo en alguna composición popular con su libertad imaginaria compositiva incluida, se mantuvo muy vivo el recuerdo inmediato de la gran victoria para la cristiandad dentro de las fronteras del Reino de Nabarra.

Tras la muerte de Sancho VII de Nabarra, su sucesor y sobrino Teobaldo I rey de Nabarra y IV conde de Champagne, el cual es primer monarca nabarro perteneciente a la casa francesa de Champagne, valga la redundancia, mandó construir un sepulcro colocado en el centro de la iglesia de la colegiata de Orreaga, “(…) rodeado de una verja de hierro procedente del palenque o vallado que Mohamed Aben Yacub tuvo en su campamento de las Navas de Tolosa y traído por Don Sancho como trofeo de aquella memorable batalla. A cada lado del nicho cuelga en trozo de algo más de dos metros cada una de las cadenas traídas por Don Sancho.” Es en este preciso instante cuando encontramos la primera referencia explicita a las cadenas. Como podemos comprobar es realizada por un rey de Nabarra de origen francés.

En ese mismo siglo XIII, es cuando el poeta francés Guillermo Anelier escribió unos versos en lengua occitana o provenzal. Este escrito fue a raíz de los sucesos acaecidos durante la guerra de la Nabarreria del año 1276 en Iruñea. En él, el trovador francés, hace la primera referencia específica a la ruptura de las cadenas, a la valentía del monarca Sancho VII de Nabarra en la batalla de las Navas de Tolosa y a su magistral manejo de la maza.

Ya en el siglo XIV, aproximadamente en el año 1387, el obispo nabarro de Baiona García de Eugui, realiza una pequeña mención a las cadenas en su obra, la cual trata de presentar de manera independiente la historia de Nabarra. Este trabajo es su Crónica General de España, la cual está escrita en romance nabarro según el método tradicional de la época, arrancando desde la Creación y debiéndose en la muerte de Alfonso XI de Castilla. Todo ello es debido al estar el autor muy influenciado por la historiografía castellana, pero sin contar con ninguna aportación novedosa salvo la introducción en la misma de un apéndice que incluyó al final de su relato. Este añadido es una genealogía, relativamente amplia, de los Reyes de Nabarra, que viene a sumarse con cierta anticipación a las escasas historias particulares del Reino nabarro durante la Edad Media. Concretamente la mención sobre las cadenas nos dice lo siguiente: “Este rey don Sancho ganó allí las cadenas et tiendas que son oy en Nabarra et mucho mas”. Pese a todo, teniendo en cuenta que el verbo ser también significa estar en el romance nabarro de ese siglo, podemos entender que para llegar a esa afirmación se basa en los escrito por Teobaldo I de Nabarra y IV de Champagne, junto al poema del francés Guillermo Anelier, pero García de Eugui nunca nos menciona que estas fueron incorporadas al escudo del Reino de Nabarra, sino que están en algún lugar dentro de su territorio junto a unas tiendas y mucho más.

continua

Entrado ya el siglo XV, concretamente en el año 1454, Carlos de Trastámara y Évreux o simplemente Carlos de Aragón príncipe de Biana y legítimo heredero a la Corona del Reino de Nabarra, hace un alegoría entusiasta de lo ocurrido en la batalla de las Navas de Tolosa en su obra Crónica de los Reyes de Navarra, la cual está escrita en castellano. “Después de esta batailla de negros, estaban tres mil camellos encadenados el uno con el otro; y más adelante se explica así: é el rey de Navarra tomó el dicho cadenado de los camellos é las tiendas, é conquistó las cadenas por armas y assentolas sobre las Ariestas, con un punto en medio de sinople”. Al leerle al príncipe nabarro, entendemos que Sancho VII de Nabarra, tras la cruenta batalla, toma el cadenado que encadenaba a 3000 camellos, por tanto no el cadenado de los esclavos, junto a las tiendas. Esta toma es llevada a cabo por las armas (maza o espada, no especifica cual, quizás ambas) y por primera vez da a entender que Sancho VII de Nabarra las coloca en el escudo del Reino Pirenaico, concretamente sobre las Ariestas (para el particular imaginario del príncipe de Biana este era el escudo de Nabarra primogénito) junto a un punto de sinople (verde) en medio, es decir, tampoco hay referencia alguna a la esmeralda.

Es difícil entender de donde sacó la información Carlos de Aragón sobre la inclusión de las cadenas en el escudo del Reino de Nabarra, cuando su propio emblema heráldico no lleva por ningún lado las mismas sino el escarbunclo. De todas formas podemos considerar que esta es la primera referencia directa a Sancho VII “el Fuerte” y su supuesta valerosa acción en las Navas de Tolosa, las cadenas y el escudo de Nabarra.

continua

Tal vez, su personal y romántica interpretación del escudo de Nabarra real y auténtico, el carbunclo cerrado y pomelado, y su conversión en unas cadenas, le venga por la explicación dada por su abuelo, Carlos de Évreux, III de Nabarra, al decretar el Privilegio de la unión de los Burgos de Iruñea, con la otorgación de un escudo para dicha ciudad en el año 1423. La explicación dada por este rey de Nabarra para el escudo de la capital del Reino vascón dice así: “(…) Et un pendon de unas mesmas armas, de las quolles el campo sera de azur; et en medio aura un leon pasant, que sera dargent; et aura la lengoa et huynnas de gulean. Et alrededor del dicto pendon aura un renc de nuestras armas de Nauarra, de que el campo sera de gulean et la cadena que yra alrededor, de oro. Et sobre el dicto león, en la endrecha de su exquina, aura en el dicto campo del dicto pendon una corona real de oro, en senyal que los reyes de Nauarra suelen et deuen ser coronados en la eglesia Cathedral de Santa Maria de nuestra dicta Muy Noble Ciudad de Pomplona”. Como podemos interpretar sin exaltamientos románticos, Carlos III de Nabarra indica que alrededor (o en bordura como se dice en heráldica) están las armas de Nabarra, es decir sobre fondo de gules (rojo) debería estar el escarbunclo cerrado y pomelado con un losange de sinople, pero al no poder incluir la totalidad de éste, solo será el cierre del escarbunclo, por supuesto pomelado, puesto a modo de cadena. No menciona por ningún lado su plural, cadenas. Además al comprobar el primer sello de la ciudad, podemos ver que no aparecen cadenas, sino lo anteriormente mencionado.

La Crónicas de los reyes de Navarra del Príncipe de Biana, que según muchos eruditos, guardan una estrecha relación con el apéndice realizado por el obispo de Baiona García de Eugui. También debemos conocer que dicha obra de Carlos de Aragón fue reproducida en varios manuscritos posteriores. Estos nuevos autores, además de ampliar nuevos pasajes históricos posteriores a la muerte del Príncipe nabarro, modificaron en mayor o menor grado lo escrito por Carlos de Aragón, príncipe de Biana, e incluso añadieron significativamente nuevas aportaciones o apreciaciones entorno a lo ocurrido en las Navas de Tolosa.

continua

Pero creo que no es necesario continuar con estas copias posteriores a la realizada por Carlos de Aragón, las cuales están innegablemente modificadas. La apreciación sobre el escudo del Reino de Nabarra llevada a cabo por el Príncipe de Biana y de Girona, produjo el primer debate sobre si son cadenas o es un escarbunclo cerrado y pomelado el verdadero escudo del Reino Pirenaico. Este debate se creyó zanjado tras la aportación en el año 1496 de Garci Alonso de Torres, rey de Armas del Reino de Aragón, mediante las siguientes palabras: “……traen los dichos rreyes de Navarra aquellas cadenas. Pero a esto yo no sé qué rresponda, salvo que las harmas que traen los dichos llamamos en harmería escarbunclo, y no cadenas, porque si cadenas fuese no era neçesario quitarle el nombre,…….” (Información facilitada por el heraldista nabarro Jaime Albillos Arnaiz).

Es ya en el año 1560, con la Nabarra surpirenaica totalmente ocupada, cuando de nuevo aparece una mención a Sancho VII de Nabarra. Isabel de Valois, princesa de France y prometida de Felipe II de España, entró en la ciudad de Iruñea. Esta fue acompañada por Antoine de Bourbon, rey consorte de Nabarra (la libre y soberana al norte del Pirineo) hasta los Pirineos, ante la negativa de la soldadesca española de dejarle acompañar hasta el Ebro, donde consideraban él y su mujer la legítima reina Juana de Albret, III de Nabarra.

Bien, ya en el desfile procesional que tuvo lugar desde la puerta de San Lorenzo hasta la Catedral, además de arcos de triunfo, otros distintivos relativos a la paz y al buen gobierno que se auguraban para el Reino de España, se dispusieron cuatro figuras de reyes de Nabarra. El regimiento imperial español, donde no faltaron los nobles beaumonteses y también agramonteses surpirenaicos que guardaban lealtad a la monárquica española, indudablemente extranjera y usurpadora para los legitimistas nabarros, de los Habsburgo o Austria, sencillamente por intereses económicos personales, eligió los cuatro monarcas vascones que consideraron que encarnaban mejor la identidad de Nabarra como Reino, eso sí, dentro de la Monarquía de España, y también los que convenía para el imperio español que conociesen sus ilustres visitantes franceses. Como no podía faltar esta entre ellos Sancho “el Fuerte”. Este fue el momento por primera vez, que se promulgó la vinculación hispánica y reconquistadora de Sancho VII de Nabarra, la cual estaba evocada particularmente en las cadenas de su escudo “que rompió y ganó las cadenas al Mirava, rey de Marruecos, en […] las Navas de Tolosa”.

Bien, como podemos comprobar, es en ese preciso instante de la historia, 348 años después de que el rey de Nabarra, Sancho VII “el Fuerte” acudiera a la batalla de las Navas de Tolosa, en una Iruñea ocupada por el invasor español, con la nobleza surpirenaica de Nabarra sometida y colonizada, surge la falsaria idea maneja hasta la saciedad por el nacionalespañolismo, por la cual, Navarra participó en la reconquista y reintegración de España, cuando realmente no le quedó otra opción al rey de los nabarros ante las amenazas provenientes del Papado.

Fin

AH!!! sacado de los libros (según me comentó el autor que incluso de los existentes en el Archivo Real y General de Navarra) y además su autor NO ES DE NABARRALDE, S.L.

Las cadenas, armas de (la colonización de) Nabarra
Iñigo Saldise Alda (nacido en Iruñea-Pamplona-Pampelune, año 1972)

“Cuando se cambia un símbolo es importante, porque da a entender una manifestación de intenciones en aquel que lo hace”.

Es por todos bien sabido, que los símbolos son importantes para el ser humano, ya que finalmente son la forma directa de visualizar las ideas, las creencias, las intenciones y la pertenencia a grupos y Naciones. Cuando se cambia un símbolo es importante, porque da a entender una manifestación de intenciones en aquel que lo hace. Cuando los emblemas han asumido siglos de pertenencia, es bastante posible que hayan aglutinado niveles de trascendencia de los que el nuevo o modificado símbolo carecerá con toda y absoluta seguridad, sirviendo para vaciar un distintivo de su original significado, e incluso utilizándolo para significar lo contrario de lo que ha venido haciendo hasta ese momento. El elemento simbólico de mayor significación e importancia existente en Nabarra, ha sido, es y será, su escudo.

Pero… ¿Ha sido cambiado o modificado nuestro escudo a lo largo de la historia?

Si nos atenemos a las directrices expuestas en el año 1982, las cuales a día de hoy no han sido modificadas desde la actual [colonial] institución [española] existente en [la] Nabarra [reducida y residual] (C.F.N.), encuadrada indiscutiblemente en su continuada labor [colonizadora y] de auto legitimación histórico-política de la [ilegal invasión militar y posterior ilegítima] anexión española del Reino de Nabarra del año 1512[-1521], comenta de forma oficial [española] lo siguiente con respecto al escudo de Nabarra:

"El escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo del Antiguo Reino de Navarra".(sic)“Esta descripción corresponde al escudo histórico de Navarra -cadena de oro sobre fondo de gules- que tiene su origen en el escudo de armas que el rey navarro Sancho VII el Fuerte adoptó como propio en 1212, tras la victoria de los reyes cristianos de Navarra, Castilla y Aragón, contra las tropas musulmanas, sucedida en las Navas de Tolosa (actual provincia de Jaén), dentro de la reconquista de la península. Las cadenas representan a las que rodeaban la tienda del rey moro Miramamolín el Verde y que Sancho el Fuerte rompió con su propia espada. Y la esmeralda central representa la que el rey moro vencido llevaba sobre su turbante”.

continua


Posteriormente, concretamente en el año 2002, La Dirección General de Cultura [de la colonial C.F.N.] conocida como Institución Príncipe de Viana, publico una nueva edición de El Libro de Armería del Reino de Navarra, de la que son coautores el afamado heraldista, genealogista y sigilografista [español] Faustino Menédez-Pidal de Navascués y el historiador [navarro] Juan José Martinena Ruiz. El origen de esta obra data del año 1575 y su realización está basada en un libro anterior realizado por los sucesivos Reyes de Armas del Reino de Nabarra, más concretamente de la familia Del Bosque (Juan y Gracián), que fue sustraído en circunstancias nunca aclaradas hacia el año 1557. En este libro se nos explica que el escudo de Nabarra es:


“De gules, carbunclo cerrado pomelado de oro con una esmeralda verde (en forma de losange) en abismo. Timbrado por una corona de tres florones”.


El termino carbunclo es con el cual fueron blasonadas las armas de Nabarra en los armoriales europeos desde la segunda mitad del siglo XIII, es decir, tras la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212. Como podemos comprobar no se menciona por ningún lado las cadenas, aunque si se nos habla de una esmeralda verde. Entonces… ¿Cuándo, como y lo más importe, por qué fueron introducidas las cadenas?

continua

Antes de responder a estas preguntas, debemos observar las referencias a las armas de Nabarra más antiguas, las cuales son las comprendidas entre los años 1275 y 1285, en diversos armoriales franceses e ingleses, y que añaden algún adjetivo para describir los botoncillos o pomas que se representaban a Teobaldo II de Nabarra, como charboucle besancié, por su similitud con la figura de los besantes o bezantes, monedas bizantinas. El carbunclo, sinónimo de rubí, era en el abreviado medieval una piedra que se imaginaba luminosa en la oscuridad cual carbón encendido. El Conrado de Würzburg, al describir las armas de Nabarra, lo describe como un rubí rojo, aunque a finales del siglo XIV, el color se trocará en esmeralda verde. En el armorial llamado Urfé, creado entre los años 1360 y 1370, se blasonan las armas de Nabarra de la siguiente forma:


“(…) de Navarre: de gules a lescarboucle dor pommelee alumee de sinople en lamoyenne en guise désmeraude”, es decir, “(…) de Nabarra: de gules (rojo) un carbunclo de oro (amarillo) pomelado iluminado de sinople (verde) en el medio a manera de esmeralda”.


continua

Incluso ya entrado el siglo XV, El castellano [por ende español] marqués de Santillana las describe de forma poética, en la Comedieta de Ponza, a las armas de Nabarra como:


“(…) amarilla gema pomelada...e cada qual poma de nudos ligada, de verde carbuclo al medio esmaltada (…)”


En ninguno de estos casos se mencionan las cadenas como armas de Nabarra y lo más importante, tampoco aparecen representadas en las fachadas exteriores de Palacios y Castillos nabarros, paredes interiores de las iglesias y catedrales existentes en el Reino, en los sellos de nuestros reyes, en el libro de Armería del Reino de Nabarra, incluso en descripciones extranjeras, etc., etc.

continua


Además, para más inri, debemos tener presente y saber que el rey nabarro Sancho VII el Fuerte, tras la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, no introdujo ningún cambio en su emblema personal (¿y a través de él del Reino de Nabarra?), como exponen desde la institución [colonial y española] de la C.F.N. ya mencionada, pues al menos dos años más tarde sigue grabando en su nuevo sello el águila negra en el escudo de la figura ecuestre añadiendo en el reverso de sus sellos bajo cada una de las garras del águila un pequeño león.


La primera imagen del escudo de Nabarra donde se aprecian realmente las cadenas, data del año 1592, ya con la Contrareforma Católica completamente asentada en el Reino de España [y los territorios de la colonia de Nabarra al sur del Pirineo]. Es concretamente en una tercera redición de la obra de Carlos de Trastámara y Evreux, príncipe de Biana, titulada Crónica de los Reyes de Navarra. Actualmente se desconoce a la persona [(¿española tal vez?)] que realizó esta tercera redacción, ampliando y refundando nuevas crónicas no exentas de errores e inexactitudes, mostrando además grandes diferencias formales y textuales a las de la segunda redacción en la que se basó, que fue realizada por Diego Ramírez de Avalos de la Piscina en el año 1534, el cual ya amplio [y modifico] la original Crónica del príncipe de Biana realizada en el año 1454, llegando a alargar la crónica hasta su época. Solo se mantiene fiel el prólogo con respecto a la Crónica del príncipe de Biana, al igual que el resto de copias conservadas de ese mismo siglo XVI.


Posteriormente en los territorios soberanos del Reino de Nabarra existentes al norte del Pirineo, más concretamente en el año 1605, se editó una breve historia del Reino de Nabarra. Este manuscrito está decorado, entre otros, por el escudo o blasón de Nabarra, el cual mantiene el carbunclo de oro pomelado sobre fondo de gules, con bloca de sinople en abismo redondeado.


No sería hasta el reinado de Louis XIV de Francia [el cual era el heredero de Louis XIII, quien había entrado a sangre y fuego en el Reino soberano de Nabarra y realizó unilateralmente el ilegal Decreto de la Unión en el año 1620], con la Contrarreforma Católica también ya asentada completamente en el Reino de Francia [y en la colonia de Nabarra al norte del Pirineo], cuando aparecen por primera vez las cadenas como símbolo de Nabarra en los escudos del Reino de Francia, con las debidas particularidades llevadas a cabo por los heraldistas franceses.

Fin

menudo jaleo ke hay,con cual nos kedamos

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