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jueves, 28 de junio de 2007

Christopher Lee en la Segunda Guerra Mundial


Durante el rodaje del Señor de los Anillos, Christopher Lee le comentó a Peter Jackson, que "ese no es el sonido que emite un ser humano al morir de una puñalada en la espalda". Jackson se lo tomó a broma y Lee le comentó que había sido capitán en los servicios de inteligencia y servicios especiales durante la guerra y tuve que matar a gente.
Después de investigar e indagar, Peter Jackson comprobó que lo que había dicho era cierto, aunque las operaciones en las que participó seguían siendo un secreto.

miércoles, 20 de junio de 2007

Submarinos alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Un suicidio.


Según Harald Busch, en su libro "Así fue la guerra submarina", en la Segunda Guerra Mundial, de los 39.000 oficiales y marineros que combatieron a bordo de los 820 submarinos alemanes, 32.000 acabaron muertos en el fondo del mar. Es decir, más del 80% de los alemanes que subieron a un submarino, acabaron muertos.
Para hacernos una idea, basta remarcar que las posibilidades de morir en combate de un soldado de los EEUU más altas que ha habido en todas sus guerras, se dieron en la Guerra de Secesión, con una probabilidad de 1 entre 15, es decir, un 6,6%. Frente a este dato, el 80% es un número brutal.

martes, 19 de junio de 2007

El fuego griego


El fuego griego se atribuye a un cristiano sirio llamado Calínico, que nació sobre el 673. Aunque también se piensa que Calínico recibió la idea de químicos de Alejandría. Este fuego era un arma naval que lanzaba un chorro de líquido ardiente, similar a un lanzallamas.
Aunque se uso en el mar, también podía utilizarse en tierra. Esta arma fue durante años mantenida en secreto, y salvo a los bizantinos de ataques enemigos durante ocho siglos.

martes, 12 de junio de 2007

Origen del espaldarazo


Cuando se ordenaba un nuevo caballero en la Edad Media, el ritual que se seguía estaba muy marcado y de hecho, el paso del tiempo complicó este ritual cada vez más. Durante este solemne acto, el caballero al que se estaba invistiendo recibía un pequeño golpe en el hombre y en la cabeza con la espada por parte de su padrino. Es decir, por parte de otro caballero que le otorgaba esa nueva categoría. Este golpe ceremonial con la espada se llamaba espaldarazo y de ahí viene la connotación que se aplica hoy a este palabra.
El nuevo caballero pasaba a un nuevo status gracias a su padrino. Así, hoy se usa esta palabra para remarcar cuando una persona o situación recibe una apoyo fuerte que lo lanza a un nuevo nivel.

miércoles, 6 de junio de 2007


El 2 de Mayo de 1945, el mariscal Zhukov aceptó la rendición de Berlín y el cese de fuego entró en vigor a las tres de la tarde. Ese día, en la aldea de Biella, en el norte de Italia, los alemanes se sorprendieron al ver que junto con los carros de combate estadounidenses que entraban en la aldea, los soldados que iban eran japoneses.
Era una unidad especial japonesa y estadounidendse, formada por japoneses nacidos en EEUU.

martes, 5 de junio de 2007

Los alemanes y la División Azul

Parece ser que los alemanes tenían en muy buena consideración a los soldados de la División Azul. De hecho según el general de artillería Jürgens, Comandante General del XXXVIII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht: "Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español."

domingo, 3 de junio de 2007

Alonso Suárez, el obispo insepulto de Jaén


Alonso Suárez de la Fuente del Sauce estuvo 481 años insepulto en la Catedral de Jaén, desde el 5 de Noviembre de 1520. Finalmente fue encerrado en la Capilla Mayor de la Catedral de Jaen. Problemas derivados de un acuerdo entre el Obispado y la familia de este antiguo obispo causaron esta situación.
Durante todo este tiempo, el obispo, o su mejor dicho su momia, permaneció en un cajón de madera en la capilla. Alonso Suárez fue obispo de Jaen entre 1500 y 1520 quiso ser enterrado en la Capilla Mayor de Jaen. Allí estuvo hasta 1635, cuando unas obras de remodelación lo trasladaron a la sacristía mayor. Al fin de las obras, el Obispado quería enterrarlo en el coro, junto a otros obispos, pero la familia pretendía que volviese al lugar original. La indecisión llevó al obispo a una cajonera.
Según un acuerdo, los familiares ofrecían una ofrenda (una vaca, algunas ovejas, aceite, vino, miel y cera para velas), y si el Cabildo la aceptaba, el obispo iba a la Capilla Mayor. Si la familia no hacía la ofrenda, el obispo iba al coro. Así, durante siglos, la familia hacía la ofrenda y el Cabildo la rechazaba. Así, ni uno ni otro se llevaba el gato al agua.

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