Sigue Curistoria

Google+

Buscar



viernes, 29 de abril de 2016

Dos cameos geniales de Hitchcock en sus películas

Cameo de Hitckcock en Extraños en un tren
(Cameo de Hitckcock en Extraños en un tren)
En la última entrada hablábamos de refilón sobre Alfred Hitchcock, y hoy he comprado el libro que recoge las charlas o larga entrevista, como prefieran, que François Truffaut le hizo a Hitchcock. Aún sin leerlo, me atrevo a decir que es un título esencial para cualquier aficionado al cine, y no hace falta ser muy aficionado para conocer y disfrutar con las películas del genio de suspense. Recordando tras todo esto las películas que he visto de Hitchcock, también he recordado su afición por los cameos, es decir, su afición por aparecer en sus propias películas como parte del escenario, como figurante de relleno. Dos de esos cameos me parecen destacables por encima del resto, aunque quizás me dejé alguno otro jugoso.

El primero que me llama la atención es el que realiza en La ventana indiscreta, de 1954. En un escenario muy cerrado y con pocos personajes en la película, lo que es en gran medida la gracia de la misma, se las apaña para aparecer en una de las viviendas, arreglando el reloj del pianista.
Cameo de Hitckcock en La ventana indiscreta
(Cameo de Hitckcock en La ventana indiscreta)
El segundo cameo me parece aún más genial, no sólo porque muestra una maravillosa imaginación, sino porque además está cargado de humor. Coloca y aprovecha un anunció en un periódico para que el que el propio Hitchcock, hombre de peso y generosa barriga, sirva de modelo para un producto para adelgazar, mostrando además su nombre en el testimonio. Grande, hace el cameo y se ríe de sí mismo.
Cameo de Hitckcock en Naúfragos
(Cameo de Hitckcock en Naúfragos)
 Fuente: The Hitchcock zone

martes, 26 de abril de 2016

El miedo a ser enterrado vivo del duque de Brunswick

El duque Fernando de Brunswick
(El duque Fernando de Brunswick)
Recuerdo haber visto hace muchos años, cuando era un joven adolescente, concretamente un domingo por la tarde, una película basada en un relato de Edgar Allan Poe que giraba en torno al miedo de un hombre a sufrir catalepsia y por ello ser enterrado, pensado que había muerto cuando en realidad no era así. Un miedo que por otra parte parece bastante lógico, ya que debe haber pocos momentos más angustiosos que ese de saberse encerrado en un ataúd bajo tierra, estando vivo. Hay casos reales de lo que cuenta Poe, como es el de el duque Fernando de Brunswick, un prusiano nacido en 1721.

El duque, temiendo ser enterrado vivo, ordenó que el ataúd en el que fuera metido para su último viaje debía tener una ventana, un tubo de aire y además una cerradura para poder ser abierto desde el interior. En su mortaja, debía haber dos llaves, una que le permitiera abrir, desde dentro, el ataúd, y otra para la cerradura del mausoleo donde sería colocado dicho ataúd.

No es el caso del duque único, y ese miedo a las consecuencias de la catalepsia ha generado hasta proyectos comerciales de ataúdes preparados para poder salir de ellos. El sueño de cualquier zombie, todo sea dicho.

Por cierto, el relato de Poe se titulaba El entierro prematuro, y si les gusta el tema, pueden echarle un vistazo en youtube a una historia corta de aquel mítico programa Hitchcock presenta, titulada La última fuga.

domingo, 24 de abril de 2016

Los disparos que los españoles tomaron por saludos

Batalla naval de Cavite, Filipinas, 1 de mayo de 1898
(Batalla naval de Cavite, Filipinas, 1 de mayo de 1898)
Si Estados Unidos a lo largo de su historia ha estado en guerra casi con medio mundo, o quizás sobre ese casi, no son tampoco escasos los países contra los que España ha luchado. Y, como sabrán, en ambas listas están también los dos países, es decir, que entre Estados Unidos y España también ha habido guerras. De hecho, hay una guerra que se llama la Guerra Hispano-Estadounidense, y que tuvo lugar en 1898, un mal año para España.

En febrero de ese año, el USS Maine voló por los aires en el puerto de La Habana y los hechos comenzaron a sucederse. A finales de abril comenzó la Guerra Hispano-Estadounidense y unas semanas después el buque estadounidense USS Charleston entraba en una bahía de la isla de Guam para atacar y hacerse con el Fuerte de Santa Cruz, español. Tras los primeros disparos del atacante, los españoles organizaron un pequeño bote de bienvenida que además se disculpara por no poder responder a los disparos de los estadounidenses.

A los españoles le faltaban dos cosas en aquel momento, pólvora para responder a los disparos del USS Charleston, que ellos habían tomado por saludos, y también les faltaba la información sobre que su país, España, estaba en guerra con el país dueño del USS Charleston. Cuando se enteraron de las intenciones que traían los recién llegados, la sorpresa debió ser mayúscula y había ya poca solución. Al día siguiente los españoles en el lugar ya se habían rendido.

jueves, 21 de abril de 2016

Dibujar Versalles, en CaixaForum Madrid

Carton de Charles Le Brun para Versalles
(Carton de Charles Le Brun para Versalles)
Charles Le Brun fue un pintor francés nacido en 1619 y que estuvo al servicio de Luis XIV durante dos décadas. Y desde ese puesto se vio envuelto por centenares de artistas que trabajaron para hacer de Versalles un lugar a la altura de El Rey Sol. Le Brun jugó un papel principal en aquella empresa y elaboró personalmente algunas de las composiciones artísticas que sirvieron de decoración para el palacio.

Para preparar las pinturas, se usaban los conocidos como cartones, dibujos a escala 1:1 del modelo final y que servían para trasladar los contornos de lo que se quería pintar a las paredes y las bóvedas. Aunque fueron comunes desde el siglo XVI hasta el XIX, relativamente poco cartones han llegado hasta nuestros días. Había varias formas de usar los cartones. Por ejemplo, una vez hechos, estos se sobreponían sobre la pared donde iba a ir la pintura final y con una punta de metal o algo similar, se repasaban los contornos del dibujo, lo que dejaba una marca en forma de surco en la pared que era la guía para el trabajo de pintura. Imaginemos lo complicado que sería hacer un dibujo a gran tamaño en una bóveda, curvada, mientras uno está mirando hacia arriba subido en un andamio. Este método de los cartones es todo una ocurrencia.

Dicho esto, tienen ahora la oportunidad de disfrutar de primera mano de algunos de los cartones que Le Brun realizó para Versalles y comprobar de primera mano cómo se trabajaba entonces y cómo era el proceso. En CaixaForum Madrid, hasta el 19 de junio de 2016, está en marcha la exposición Dibujar Versalles. Charles Le Brun (1619-1690), donde entre otras cosas podrán ver 36 de los cartones que se usaron para decorar Versalles.

Para que se hagan una idea, les dejo algunas imágenes. Si tienen oportunidad, aprovechen una visita al centro de Madrid para contemplar este pedazo de la historia en general y de la historia del arte en particular.








martes, 19 de abril de 2016

Aprender en Grecia no era gratis

Sócrates y sus estudiantes, por Johann Friedrich Greuter
(Sócrates y sus estudiantes, por Johann Friedrich Greuter)
Hace unos días asistí a un curso presencial en Madrid, un día después de acabar las clases de una de las asignaturas que imparto en una escuela de negocios. Mientras hacía esas dos cosas estaba, y sigo en ello, realizando un curso a distancia como alumno. Los tres cursos en los que he participado en los últimos días son de tres temas y disciplinas totalmente diferentes, y pensaba de camino a casa en la suerte que tenemos en la actualidad, ya que podemos curiosear, interesarnos y aprender casi sobre cualquier cosa. Tenemos a nuestro alcance sitios como TopFormacion, para elegir entre cursos y cursos, un YouTube plagado de información o la propia Wikipedia, para seguir aprendiendo más allá de nuestros estudios formales. ¿Acaso no debemos aprender hasta el final de los días?. Y claro, como ocurre con otras muchas cosas, esto ya lo sabían los griegos, lo importante que es aprender.

A Sócrates, que a pesar de ser austero cobraba siempre por sus clases, y según parece no poco, le llegó una petición para que admitiera como alumno al hijo de un comerciante. El filósofo aceptó al chico como alumno a la vez que le decía al padre los honorarios. A este le parecieron desorbitados y le respondió: por ese dinero podría comprarme un asno. Sócrates le respondió al momento: hacedlo y así acabaréis teniendo dos asnos en casa.

No sé si la historia de Sócrates es cierta del todo, porque parece demasiado buena, pero en cualquier caso, se non è vero, è ben trovato. Y lo mismo ocurre con otra historia que narra cómo el orador y educador ateniense Isócrates tuvo un candidato a alumno que a las primeras de cambio ya demostró que tenía intención de hablar mucho y opinar de todo. Isócrates le dijo que lo aceptaba como alumno pero que sus honorarios serían el doble de lo habitual. El otro, como era de esperar, se quejó y alegó que aquello era una injusticia, pero el profesor sentenció: te cobro el doble porque el trabajo será mayor, primero he de enseñarte a callar, luego a escuchar y por último a hablar correctamente.

Y por si les interesan los griegos, aquí les dejó un curso gratuito para que aprendan más sobre ellos.

domingo, 17 de abril de 2016

El hombre que predijo el gran diluvio de 1524

Johannes Stöffler
(Johannes Stöffler)
Les voy a contar una historia sobre predicciones, astronomía y futurología, y probablemente gran parte de ustedes acaben pensando que los hombres de hace siglos eran algo necios, con todo acierto. Eso sí, no se paren entonces a ver la televisión una noche a altas horas, porque deducirán que seguimos plagados de necios que creen que las estrellas determinan nuestro futuro y que ser capricornio o tauro tiene su influencia. En eso, como en otras cosas, poco hemos avanzado desde los tiempos de Johannes Stöffler, es decir, desde hace cinco siglos.

Johannes Stöffler fue un matemático y astrónomo alemán, entre otras cosas, que nació en 1452 y que fue profesor de la Universidad de Tubinga. A partir de sus investigaciones y sabiduría, determinó que el 20 de febrero de 1524 el mundo sería víctima de un nuevo gran diluvio que lo anegaría todo. La razón para ello, eso sí, era de peso: 20 conjunciones planetarias tendrían lugar. Y aquí uno podría pensar que quizás fue excesivo Stöffler en su predicción, pero que al fin y al cabo unos planetas sí que influyen sobre otros y que pudo equivocarse aunque no ser un necio. Pero no, la razón que llevó al alemán a predecir casi el apocalipsis fue que 16 de las 20 conjunciones planetarias implicadas eran de Piscis, signo acuático. Esto era determinante.

Muchos pensaron que mejor prevenir que curar y se pusieron a fabricar barcas, lo que hizo bien a ese mercado. Un conde también alemán llamado Von Iggelheim mandó construir una enorme arca de tres cubiertas, emulando a Noé, y la echó al Rin a la espera de la lluvia, que llegó. El 20 de febrero de 1524, con las primeras gotas, Stöffler miraba a todos con cara de esto ya lo predije yo y una multitud corrió asustada hacia el arca del conde, buscando la salvación. En el tumulto, el conde falleció, y esas fueron todas las consecuencias de la predicción, ya que poco después dejó de llover y finalmente aquel 1524 no sólo no vio un diluvio, sino que fue un año de sequía.

Por cierto, el astrónomo murió en 1531 debido a la peste y un cráter lunar lleva su nombre, aunque espero que no por sus predicciones.

Fuente: Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, de Ian Crofton

jueves, 14 de abril de 2016

El asesino del Zodiaco

Mensaje cifrado del Asesino del Zodiaco
(Mensaje cifrado del Asesino del Zodiaco)
El Asesino del Zodiaco les traerá a la cabeza a muchos de ustedes la película de 2007 dirigida por David Fincher, o cualquiera de sus referencias o inspiraciones en el mundo de la ficción. Y aunque parece una historia de ficción, lo cierto es que hay una historia real que ocurrió hace casi medio siglo en California.

Siete muertes, al menos, se atribuyen a este asesino en serie que entre los años 60 y 70 del siglo pasado actuó en la zona de la bahía de San Francisco. El 20 de diciembre de 1968 acabó con una pareja que estaba aparcada en un cruce. Era la primera cita de las víctimas, que tenían 16 y 17 años. El 5 de julio del año siguiente, de nuevo eligió a una pareja dentro de un automóvil, a apenas unos kilómetros de donde había sido cometido el primer crimen, también muy jóvenes, de 19 y 22 años. Tras matarlos a tiros, un hombre llamó a la policía para avisar de lo ocurrido y para confesar los cuatro asesinatos.

Ese afán por mostrarse le llevó al aspecto más atractivo de esta historia, o al menos el más extraño y curioso. El 1 de agosto de 1969 el asesino envió a los periódicos locales tres mensajes cifrados en los que explicaba, supuestamente, sus motivos para llevar a cabo los crímenes. Los mensajes cifrados tenían en torno a 50 símbolos extraños, algunos de los cuales parecían los signos del zodíaco, y de ahí nació el sobre nombre de Asesino del Zodiaco.

Retrato robot del Asesino del Zodiaco
(Retrato robot del Asesino del Zodiaco)
Con unos conocimientos básicos de criptografía se pueden analizar los mensajes y hacer algunos avances. Había más de 26 símbolos diferentes, por lo que el código no podía ser la simple sustitución de letras en el alfabeto por símbolos. Un profesor llamado Donald Harden y su esposa le dedicaron un poco de tiempo a descifrar el mensaje, suponiendo que palabras como Yo (I) o matar (kill), debían estar presentes y tirando del hilo llegaron a desentrañar el mensaje. El asesino había usado varios símbolos para la misma letra en el alfabeto, un truco simple para evitar un sencillo ataque por análisis de frecuencia. Es decir, si la a es la letra más común en español y cada símbolo equivale a una letra, con un mensaje de varias palabras, se podría intuir fácilmente qué símbolo corresponde a la a. El asesino había sido un poco más audaz en su cifrado, pero aún así el mensaje fue descubierto:
Me gusta matar gente porque es mucho más divertido que matar animales salvajes en el bosque, porque el hombre es el animal más peligroso de todos. Matar algo es la experiencia mas excitante. Es aun mejor que acostarse con una chica. Y la mejor parte es que cuando me muera voy a renacer en el paraíso y todos los que he matado serán mis súbditos. No daré mi nombre porque ustedes tratarán de retrasar o detener mi recolección de súbditos para mi vida en el más allá.
Tras ese primer éxito descifrando, el asesino siguió enviando mensajes a los periódicos y matando, y algunos de los mensajes permanecen aún hoy sin descifrar, aunque muchos y de muchas formas lo han intentado. En 1974 los envíos de textos cifrados cesaron y no se ha vuelto a saber nada del Asesino del Zodiaco.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...