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lunes, 3 de agosto de 2015

Los asedios más largos de la historia

La ciudad de Candía y sus fortificaciones en 1651
(La ciudad de Candía y sus fortificaciones en 1651)
Para llevar un asedio adelante con éxito uno de los mejores aliados es la paciencia, ya que salvo que algún combate permita ganar la plaza asediada, o se abra una puerta de la traición, la estrategia suele ser agotar los recursos de los que están dentro y llevarlos hasta el límite, donde no quede otro camino que rendirse. En el otro lado, una vía de conexión con el exterior, oculta o inalcanzable para el asediador, puede hacer que la situación se extienda en el tiempo hasta años.

Y puestos a hablar de paciencia y asedios, algunos de los más largos en la historia han sido los siguientes, por orden ascendente de duración:
  • Bizancio – 3 años, entre el año 193 y el 196. La ciudad apoyaba a Pescenio Níger, rival del emperador Septimio Severo, y este comenzó un asedio contra Bizancio, cuyos muros tenían fama de inexpugnables. El emperador acabó venciendo y saqueando la ciudad.
  • Sarajevo – 4 años, de 1992 a 1996. En la guerra de Yugoslavia, que muchos recordamos porque la vimos en las noticias día a día y en la que es posible incluso que alguno de ustedes tuviera presencia directa, Sarajevo era la capital bosnia y el Ejército Popular Yugoslavo mantuvo un asedio durísimo y prolongado. Además, en estas guerras modernas los bombardeos y las armas convierten todo en mucho más letal.
  • Xiangyang – 6 años, entre 1267 y 1273. El lugar, una de las poblaciones más grandes durante la dinastía Song, fue asediado por el famoso Kublai Khan, emperador mongol de la dinastía Yuan. El invasor mongol acabó tomándola, lo que aceleró su conquista de los territorios chinos.
  • Ishiyama Hongangi – 10 años, del año 1570 al 1580. En este templo budista convertido en fortaleza, los opositores al gobierno se agruparon para resistir un buen número de años hasta que el daimyo Oda Nobunaga venció y convenció a los asediados para que se rindieran.
  • Candía (Creta) – 21 años, desde el año 1648 al 1669. El sitio de Candía, es decir, Creta, es posiblemente el más largo de la historia y lo sufrieron caballeros de la Orden de Malta, venecianos y franceses, que resistieron durante décadas las embestidas de los otomanos.
Fuente: Strange but true military facts, de Steve Crawford

martes, 21 de julio de 2015

El padre de la música hawaiana es un prusiano

Banda Real de Hawái en 1889
(Banda Real de Hawái en 1889)
Heinrich Berger fue un músico nacido en 1844 en Prusia y que llegó a formar parte, en su etapa europea, de la banda del ejército imperial de su país de nacimiento. Trabajó con Johan Strauss hijo y el emperador Prusiano Guillermo I le encargó viajar hasta Hawái para responder así a la petición del entonces rey de aquel lugar, Kamehameha V, entusiasta de la música de Strauss. El plan inicial era ayudar al desarrollo de la Banda Real de Hawái, lo que en un primer momento debía llevarle cuatro años. Pero no fue así.

En 1872 Berger viajó a las islas del Pacífico y nunca más volvió a Europa, salvo para algún viaje temporal o de gira con sus bandas. En 1879 ya era ciudadano hawaiano y su amistad con la futura reina Liliʻuokalani dio como fruto varias composiciones en las que él ponía la música y ella se encargaba de las letras. La reina denominaba a Berger El Padre de la Música Hawaiana y es cierto que su ayuda al desarrollo de escuelas y bandas en las islas lo hacen merecedor de ese reconocimiento.

Berger trabajó con las músicas tradicionales de las islas y se encargó de grabarlas y trabajar para que no se perdieran. No dejó de componer en cualquier caso y entre las muchas composiciones y trabajos que dejó Berner está el arreglo del tema Hawaiʻi Ponoʻī, que junto con la letra del rey del momento, Kalākaua, en honor al rey Kamehameha V, aquel por el que llegó Berger a Hawái, es el himno actual de Hawái.

Lógicamente, los orígenes prusianos y europeos de Berger tuvieron su peso en el trabajo que desarrolló en el Pacífico y sirvió de punto de enlace, dando a conocer en las islas la música europea y viceversa.

miércoles, 15 de julio de 2015

La mayor batalla naval de la historia

Batalla naval japonesa
(Batalla naval japonesa)
La batalla naval más grande de la historia es la conocida como batalla de Dan-No-Ura, que tuvo lugar en el Japón medieval. El 25 de abril de 1185 se enfrentaron una cantidad de barcos como no se había visto antes y que no ha sido superada en los siglos posteriores. Así, estamos hablando de la batalla naval más grande por número de naves, otras habrá que tengan el título por número de muertos, duración, proyectiles disparados…

Volviendo a Dan-No-Ura, la batalla enfrentó al clan Minamoto contra el clan Taira. Y aquel mediodía en el estrecho de Kanmon miles de hombres embarcados lucharon con arcos y flechas, de barco a barco, con abordajes, con peleas cara a cara sobre las cubiertas… épico, digno del Japón medieval.

Ya saben ustedes lo mal que llevaban los guerreros japoneses eso de perder batallas, prefiriendo antes quitarse la vida que la derrota. Así pasó también aquel día, algunos nobles del clan Taira, perdedor de la batalla, se suicidaron tirándose al mar para ahogarse. El triunfo de los Minamoto les permitió controlar Japón a partir de aquel momento.

El número total de naves que convierte a Dan-No-Ura en el mayor combate naval de la historia alcanza las 1.300. El clan vencedor, el Minamoto, se presentó con 800 barcos para hacer frente a los 500 del clan enemigo.

Fuente: Strange but true military facts, de Steve Crawford

domingo, 12 de julio de 2015

El frigorífico que inventó Einstein

Patente del frigorífico que inventó Einstein
(Patente del frigorífico que inventó Einstein)
Albert Einstein fue un gran hombre, preocupado por el mundo y por el tiempo que le tocó vivir. También fue, quién lo duda, un inmenso científico, quizás el más famoso y reconocido de la historia. Y aún así, entre todas esas preocupaciones tan importantes, encontró tiempo para inventar un frigorífico, para mejorar los que ya existían.

En los tiempos de Einstein los frigoríficos usaban amoníaco, lo que suponía un riesgo ya que un escape podía ser fatal. De hecho, leer la noticia del fallecimiento de una familia por un escape en un frigorífico le hizo preocuparse por el tema y ponerse a pensar en ello. También quería inventar un aparato más silencioso. Estas dos razones son las que le llevaron a trabajar en ello, según unas fuentes u otras. Para ser honestos, la primera, la de la familia fallecida, parece demasiado buena para ser cierta, pero, quién sabe.

Einstein se puso manos a la obra junto con un antiguo estudiante suyo, Leo Szilard, un hombre que acabaría siendo otro gran científico, así que teníamos dos genios pensando en un frigorífico. Acabaron dando con varias ideas que mejoraban el diseño original, desde el uso de bombas electromagnéticas hasta la reducción de las partes móviles o el trabajo a presión constante, lo que reducía el riesgo de escapes. De su trabajo salieron nada menos que 45 patentes en 6 países en torno al año 1930.

En la última parte del proceso, la que tiene que ver con la venta y el mercado, fue donde fallaron. Pero sus ideas han sido aprovechadas por otros y hace muy poco, relativamente, en 2008, científicos de la universidad de Oxford utilizaron como base sus trabajos para diseñar un frigorífico más respetuoso con el medio ambiente.

Fuente: The greatest science stories never told, de Rick Beyer

viernes, 10 de julio de 2015

20 recomendaciones de lectura para este verano 2015


Curistorias de la Segunda Guerra Mundial
(Curistorias de la Segunda Guerra Mundial)
Como ya he hecho en otras ocasiones, llegando estas fechas dedicó una entrada a las recomendaciones de libros para el verano, que si bien no es una época que merezca más o menos lecturas o un tipo concreto de libros, en mi opinión, sí suele significar unos días de descanso y por lo tanto con mayor tiempo para leer. ¡Bendita sea!

Y para comenzar las recomendaciones, la recién estrenada edición en papel del libro Curistorias de la Segunda Guerra Mundial, que recoge, como habrán adivinado, las mejores curistorias que han pasado por este blog sobre este conflicto. Hasta ahora sólo estaba disponible en ebook, pero desde hace unos días también está en formato papel gracias a Sílex Ediciones, en colaboración con Punto de Vista. Lo pueden comprar aquí (aviso: hay algún problema con la imagen de portada, que es la que les muestro arriba) o en cualquier otra librería. 

Antes de dejar de mirarme el ombligo, si me lo permiten, y pasar a listarles las recomendaciones, les diré que Nubico, una de las plataformas de lectura digital más importantes de España, ha inaugurado una sección relatos denominada "Lecturas express", en la que se irán publicando relatos cortos, de ahí el nombre. Tengo el placer de se uno de los autores de esa sección, por lo que si les interesa, de manera recurrente podrán leer relatos históricos escritos por el autor de este blog en esa plataforma.

Y ahora, las recomendaciones ajenas, que para variar no son sólo de historia.


La Perla, de John Steinbeck Distintas formas de mirar el agua, de Julio Llamazares Crímenes, de Ferdinand von Schirach El Rey Imprudente, de Geoffrey Parker No esperamos volver vivos: Testimonios de kamikazes y soldados japoneses Corsarios del Nilo, de Steven Saylor La Cruzada del océano, de José Javier Esparza La poesía de los números, de Daniel Tammet Diez años y veinte días, de Karl Dönitz American Noir Miguel Ángel, de Martin Gayford La lengua de los secretos, de Martin Abrisketa Cartas de la Wehrmacht El juego de la lógica y otros escritos, de Lewis Carroll Un espía entre amigos, de Ben Macintyre Los grandes placeres, de Giuseppe Scaraffia Hiroshima, de JOHN HERSEY La catedral de Turing, de GEORGE DYSON

martes, 7 de julio de 2015

Walter Williams, el último veterano confederado, pero falso

Batalla de Gettysburg
(Batalla de Gettysburg)
Hay personas a las que a la hora de inventarse una vida propia se les va la mano y en lugar de verter pequeñas mentirijillas en Facebook echan a rodar una bola de nieve ladera abajo que luego no hay quien la detenga. Recuerdo el caso de algún hombre que dijo haber pasado por los campos de concentración nazis, que hasta estaba en la dirección de alguna asociación, y que, en realidad, no era más que un inventor de su propia historia.

Un caso parecido es el de Walter Williams, un tipo que cuando falleció en diciembre de 1959 recibió un homenaje en su funeral porque se pensaba que era el último soldado confederado que quedaba con vida, bueno, realidad, el último en morir. Unas 100.000 personas salieron a la calle en Houston para ver cómo paseaban su féretro, la televisión habló de ello, los medios, recibió honores militares… Era el último soldado confederado en morir, no lo olvidemos. O no.

Todo era mentira, según parece. Williams nunca había servido en el ejército confederado, pero comenzó a contar historias de su paso por la guerra, historias que en realidad no eran suyas sino que se las había escuchado, cuando era joven, a verdaderos veteranos y así fue labrándose el mito. En 1932, y aquí la historia pierde un poco de su magia, solicitó la pensión que Texas pagaba a los veteranos confederados. A su favor estaban sus vecinos, que testificaron que llevaban años oyendo sus historias de la guerra y nuestro protagonista se llevó el gato al agua. Ciertamente parece que solemos crear aquello que queremos creer.

Para ser del todo honesto y conceder un mínimo hilo de favor a Williams, tengo que decir que aunque parece del todo seguro que fue un farsante, aparece algún Walter Williams en algún listado de soldados, pero los investigadores aseguran que no es él.

domingo, 5 de julio de 2015

Tirarse a tierra y esconderse, táctica de combate de Alejandro

Falange macedonia
(Falange macedonia)
La lógica dicta que tirarse a tierra y taparse la cabeza es una manera cobarde de conducirse en el combate, pero eso mismo llevó a las tropas de Alejandro Magno a la victoria en una de sus batallas contra los tracios.

En la primera parte de la vida guerrera de Alejandro, se tuvo que enfrentar a varios enemigos, tracios, tribalos y celtas, en los Balcanes. Precisamente contra los tracios, en el sur de la actual Bulgaria, se vieron los macedonios ante un paso en las montañas por que el debían avanzar pero que había sido bloqueado por sus enemigos. El bloqueo se había llevado a cabo en la parte alta del paso utilizando carros, y Alejandro sabía que si enviaba a su hombres por aquel camino, apretados por lo estrecho del paso, acabarían siendo arrasados por aquellos carros, que serían lanzados contra ellos.

La falange macedonia recibió la orden de avanzar por el camino a pesar de todo e intentar abrir un hueco para que pasaran los carros cuando los echaran a rodar los tracios. Y como abrir dicho paso sería complicado, había un plan B. Los hoplitas debían echarse al suelo y cubrirse son sus escudos para que los carros les pasaran rodando por encima. Así, donde no pudieron apartarse, los hoplitas pudieron echarse al suelo y esconderse bajo su escudo.

La triquiñuela resultó y la falange macedonia sobrevivió a los carros que bajaron montaña abajo. Tras ellos llegaron los arqueros, la huida de los tracios y la victoria de Alejandro.

Fuente: La máscara del mando, de John Keegan

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