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Elcano tiene en su escudo la esencia de la vuelta al mundo

19:48:00
El regreso de Juan Sebastián de Elcano a Sevilla, obra de Elías Salaverría Inchaurrandieta
(El regreso de Juan Sebastián de Elcano a Sevilla, obra de Elías Salaverría Inchaurrandieta)
Juan Sebastián Elcano, o Juan Sebastián del Cano, como también se escribía, como todos sabrán, fue el hombre que completó la primera vuelta al mundo, al llegar a  Sanlúcar de Barrameda, puerto en el que había comenzado su mítico viaje. Fue en septiembre de 1522, y Magallanes, capitán del gran proyecto, había fallecido en abril de 1521 durante una batalla con los nativos de la isla filipina de Mactán.

La muerte del capitán Magallanes dejó lugar para que varios se postularan como sucesores, aunque parece que al final Elcano se ganó, por mérito propio, el puesto. Ya sin su capitán original consiguió la ya muy mermada expedición alcanzar las islas Molucas, que era el objetivo inicial del viaje. Ante la imposibilidad de volver por donde habían llegado, cruzando el Atlántico y el Pacífico, decidieron los pocos que quedaban volver a España por el sur de África, sobrepasando el cabo de Buena Esperanza. El viaje, todo él, fue una epopeya mítica, desproporcionada y oceánica, en todos los sentidos de esta palabra.

Pasados más de 1.000 días desde su partida, casi tres años, nadie esperaba ya su vuelta. Cuando Carlos V, en Valladolid y tras llegar de Alemania, fue informado de la hazaña, ordenó que inmediatamente compareciera ante él Elcano, junto con dos de sus hombres, aquellos “de mejor razón”. Los dos elegidos fueron Francisco Albo, el piloto, y Antonio Pigafetta, el sobresaliente.

Tras perder muchas vidas, poco más de dos decenas sobrevivieron de los 234 que partieron, varios barcos, pasar hambre, sed, enfermedades y todo tipo de calamidades, hay que saber que las especias que llegaron a bordo de la nao Victoria, la única nave en completar la circunnavegación, bastaron para pagar todo el viaje y aún sobró dinero. Y es que el motivo de la expedición era ese, las especias. Buscar una nueva ruta hacia las islas Molucas, las islas de las especias, para poder conseguirlas y traerlas a España.

La prueba final de la importancia de las especias en todo esto la tenemos en el escudo de armas que Carlos V otorgó a Elcano. El emperador hizo hidalgo al marino y le otorgó un escudo de armas donde "llenan el campo dos ramas de canela cruzadas junto con nueces moscadas y clavos de especias. Realzado con un casco y la esfera terrestre”. Además hay una torre, y sobre todo ello, coronando el escudo, está la esfera terrestre, y sobre la esfera terrestre, dejando claro para el resto de la historia quién había sido el primero en rodearla, el escudo tenía la siguiente inscripción:
Primus circundedisti me
Como vemos, el escudo de Elcano resume la aventura. Por qué se hizo, por las especias (nuez moscada, canela...) y lo que se consiguió, circundar por primera vez la esfera terrestre.

Escudo de Elcano
(Escudo de armas de Elcano)


Imagen: Fotografías Gadir
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El Gran Lafayette, el ilusionista que hizo su último número una vez muerto

23:15:00
El Gran Lafayette y su perra Beauty
(El Gran Lafayette y su perra Beauty)
El Gran Lafayette nació en Alemania, en 1871, con el nombre de Sigmund Neuberger. Su padre era pintor de escenas en la Ópera de Munich y quizás eso le influyó para inclinarse por el mundo del espectáculo. Emigró a América y allí adoptó su nombre artístico, convirtiéndose en uno de los más grandes ilusionistas de su tiempo, y seguramente de toda la historia. Acompañado de varias decenas de personas que preparaban sus espectáculos, su éxito era mundial. Se dice de él que nunca copió o compró una idea o número de ningún otro, así como que nunca vendió las suyas propias.

Houdini, el más famoso en nuestros días de toda aquella tropa de magos e ilusionistas, era amigo de El Gran Lafayatte, y este tenía como uno de sus mejores amigos a una perrita que le había regalado Houdini. En los primeros días de mayo de 1911 el animal, que se llamaba Beauty, falleció. Quiso enterrarla en un cementerio de Edimburgo, pero le dijeron que era tierra consagrada y que no era posible. Compró entonces una tumba en aquel cementerio para ser enterrado él mismo cuando llegara su momento y, con ese compromiso y hasta entonces, le dejaron enterrar allí a Beauty. Tras esto, el espectáculo debía continuar.

El 9 de mayo de 1911, durante una de sus funciones, en el que estaba en escena con un león, se produjo un fuego en las cortinas de la parte trasera del escenario. Aunque el desalojo del local se hizo con cierto orden y calma, Lafayette luchó por poner a salvo algunas de sus cosas, entre ellas, un precioso caballo que usaba en sus números. En su contra estaba que, por contrato y para dar más valor a sus números, no se permitía que nadie estuviera en el escenario junto a él y además se aseguraban de que todas las puertas de acceso al escenario estuvieran cerradas con llave. Aquello fue una condena.

Tras el incendio, Lafayatte no fue encontrado con vida y sí se encontró un cuerpo en el escenario, que fue identificado como el ilusionista. Enviaron el cuerpo a Glasgow para que fuera incinerado, ya que en Edimburgo no había ese servicio, con la idea de retornar sus cenizas y sepultarlas junto a su perra, Beauty.

Mientras esto ocurría y la muerte de El Gran Lafayette recorría como noticia el mundo, los trabajos sobre los restos del teatro, consumido por las llamas, avanzaron. Se encontró entonces un nuevo cuerpo, bajo lo que había sido el escenario. Por las joyas de las manos y algún elemento más, se dieron cuenta de que aquel era realmente El Gran Lafayette, y no el cuerpo que habían enviado a incinerar. Seguramente el primero se trataba de algún doble que usaba en alguno de los números.

Finalmente El Gran Lafayette, el ilusionista que engañó a todos, y sin querer, tras su propia muerte, fue enterrado, sus cenizas, junto a su perra, en Edimburgo.

Fuente: British Music Hall Society, Find a grave, The Edinburgh Reporter
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Cómo hacer un pantone en el siglo XVII

22:03:00
Página de la guía de color de Boogert
(Página de la guía de color de Boogert)
Erik Kwakkel es un historiador de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, especializado en libros y manuscritos medievales. Pueden seguir su trabajo en el blog MedievalBooks y en su página de Tumblr. Precisamente en esta última página se puede encontrar información sobre un libro holandés del año 1692 que es un trabajo impresionante, un muestrario de color para artistas. Una obra de arte en sí misma.

El libro, más bien el manuscrito, tiene más de 700 páginas y su autor, A. Boogert, pretendió en él hacer una guía de colores, algo así como lo que hoy conocemos como un pantone, para la pintura con acuarela. En cada página se describe cómo conseguir un color y un tono, añadiendo más o menos agua, y se muestra además una muestra de dicho color.

Tengan en cuenta que estamos ante una obra elaborada a mano, página a página y recuadro de color a recuadro de color. El autor explica en la propia introducción que el objetivo de su trabajo es educativo y el resultado es un elemento único, ya que sólo existe una copia, la que hizo el propio Boogert. De todas formas, en estos tiempos modernos ya todos tenemos accesos a la obra, que está digitalizada y en línea, y les dejo aquí algunas de las páginas para que se  hagan una idea del ingente trabajo.






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Los 10 mandamientos del gran estafador Victor Lustig

22:18:00
Victor Lustig
(Victor Lustig)
Victor Lustig es uno de esos hombres cuya vida podría ser contada en el cine, sin muchas florituras, y aun así nos parecía un poco exagerada. Además, simpatizaríamos con él, porque en la pantalla los estafadores y ladrones de guante blanco siempre son bien recibidos. Si no, recuerden a Robert Redford y Paul Newman en El Golpe. Quizás ya exista esa película, después de todo.

Nacido en 1890 en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro, acabó siendo buscado por decenas de cuerpos policías de distintos países. Fue capaz de estafarle varios miles de dólares al mismísimo Al Capone. Sin duda, eso demuestra valor y coraje, pero aun así no es su golpe más conocido. Lustig alcanzó la cumbre cuando vendió la Torre Eiffel.

La Torre Eiffel había sido construida para la Exposición de París de 1889 y unos años después había dudas sobre su destino, como las había habido antes. En ese contexto Lustig acompañó a varios hombres de negocios a una visita, haciéndose pasar por un funcionario francés. Vendía la torre como una gran columna de chatarra e incluso fue capaz de inventar una mentira para anular las dudas y reticencias que tenía uno de aquellos hombres de negocio, que había picado el anzuelo. Lustig fingió ser un corrupto para continuar la mentira y al final la operación fue un éxito.

En lo suyo Lustig era un maestro y, sabiéndolo, en 1936 escribió una lista de las normas que debe seguir cualquiera que desee convertirse en estafador. La lista, volviendo al mundo del cine, encaja con lo que podría ser el patrón de comportamiento de un gran personaje, como verán.
1.- Escucha con paciencia (por eso, y no por hablar deprisa, triunfan los golpes de un estafador).
2.- Nunca parezcas aburrido.
3.- Espera a que la otra persona manifieste cualquier opinión política, luego muéstrate de acuerdo con ella.
4.- Deja que la otra persona revele sus creencias religiosas, luego afirma tener las mismas.
5.- Insinúa una conversación sexual, pero no la sigas a menos que la otra persona muestre un gran interés.
6.- Nunca hables de enfermedades, a menos que el otro muestre alguna preocupación especial.
7.- Nunca curiosees en las circunstancias personales del otro (al final te lo contarán todo).
8.- Nunca alardees. Sólo deja que tu importancia resulte silenciosamente obvia.
9.- Nunca vayas desaliñado.
10.- Nunca te emborraches.
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El último francotirador, de Kevin Lacz

21:37:00
El último francotirador, de Kevin Lacz
(El último francotirador, de Kevin Lacz)
Los relatos en primera persona siempre me han parecido interesantes. Y cuando digo en primera persona me refiero, lógicamente, a cuando los propios protagonistas, los testigos directos, dejan por escrito lo que vieron, sintieron e hicieron. En esa categoría entra el libro que les recomiendo hoy: El último francotirador. Escrito por Kevin Lacz, en él el soldado cuenta sus experiencias como miembro de los SEAL en la guerra de Irak, es decir, como parte del minúsculo grupo de élite del ejército de los Estados Unidos. El resultado es un texto apasionante, bien escrito, repleto de acción y sinceridad, en cuanto a la forma de pensar y actuar de sus protagonistas.

El texto de Lacz va de Clint Eastwood a Clint Eastwood. Comienza narrando por qué se enroló en el ejército y cómo fue su entrenamiento para acabar siendo un BTF, acrónimo de Big Tough Frogman, es decir, un Hombre Rana Duro y Grande. Y esa parte de libro, la inicial, recuerda al Clint Eastwood de El sargento de hierro, por el lenguaje y también por la actitud. Quizás sea eso lo más flojo del texto, ya que el gran bloque central del libro corresponde a las acciones y la vida en Irak, y esa narración sí que merece la pena. Acción tras acción, lo cierto es que ocurren muchas cosas y están bien contadas. Ahí las páginas pasan y pasan, para ver cómo evolucionan las operaciones que llevan a cabo Lacz y sus compañeros. La última parte del texto gira en torno a la muerte de algunos de esos compañeros, y no es menos interesante ver cómo sienten la pérdida y cómo reaccionan el resto de soldados.

Lacz combate principalmente como francotirador y por lo tanto su participación en la guerra está directamente conectada con matar enemigos. Y matarlos mientras los ve moverse y ve la cara en la mira telescópica de su arma. Decía antes que el autor había sido sincero al escribir, y es en esa explicación de lo que siente al matar y cómo lo hace, donde el autor se muestra sin caretas, sin falsas afirmaciones políticamente correctas y con claridad. Un aspecto que se agradece, ya que un libro de este tipo, si el testigo nos escatima la verdad, se convierte en un producto descafeinado.

Acaba el libro también con Clint Eastwood, porque Lacz narra en las últimas páginas su participación y colaboración en la película El francotirador, dirigida por Eastwood y en la que se narra la historia de Chris Kyle. Lacz asesoró al director por que fue compañero de Kyle en la batalla de Ramadi, precisamente lo que se narra también en este libro. Kyle, al que se refiere el autor constantemente como La Leyenda, aparece a menudo en el libro, como otros integrantes del grupo de SEAL al que pertenecía Lacz.

No soy especialmente aficionado a las guerras contemporáneas, pero he de reconocer que el libro me ha encantado y que es una buena lectura, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Tampoco soy especialmente fan de los fanfarrones, y aunque Lacz lo parezca en determinados momentos, se equilibra esa visión con los momentos de sinceridad. Si le interesa cómo son las guerras modernas, cómo piensa un soldado o tan sólo leer un ensayo plagado de operaciones que parecen sacadas de películas bélicas, en todos esos casos y en alguno más, este es su libro.
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Fotos de los trucos que se empleaban durante la Ley Seca

23:21:00
Zapatos para evitar huellas humanas
(Zapatos para evitar huellas humanas)
El ser humano es extraordinario, reza el eslogan de algún anuncio de televisión, y es más extraordinario aún cuando exprime su ingenio por algún motivo que le parece suficientemente elevado. Durante la época de la Ley Seca, entre 1920 y 1933, en Estados Unidos, pocas cuestiones motivaban más al personal que buscar los trucos y triquiñuelas que le permitieran conseguir bebidas alcohólicas y, por supuesto, consumirlas.

Esta colección de imágenes son una muestra de esas maravillas que alumbró la cabeza de algunos hombres para producir y conseguir bebidas. Es curioso, pero seguramente tuvieran estas ideas cuando estaban sobrios.

La siguiente imagen está unida a la del comienzo de la entrada. Se trata de unos tacos de madera que se colocaban en los zapatos para evitar dejar huellas humanas cuando se adentraban en los bosques, donde se ocultaba la bebida y las destilerías. Esos tacos de madera tenían una forma tal que las huellas que dejaban eran como las de una vaca. Así, era complicado para las autoridades seguir las huellas por el bosque y dar con el escondite.

Tacos para dejar huellas de vaca en lugar de huellas humanas
(Tacos para dejar huellas de vaca en lugar de huellas humanas)
Los hombres de la siguiente foto no conducen un camión cargado de listones, aunque lo parezca a primera vista, sino que se trata de un camión con un enorme cajón secreto en el que se transportaba la bebida. Era un buen escondite y un buen trabajo, sin duda, aunque viendo que el tipo que sujeta lo que vendría a ser la puerta tiene gorra y pistola, parece ser que finalmente los traficantes de alcohol acabaron en manos de la ley.
Camión con un cajón oculto para transportar alcohol
(Camión con un cajón oculto para transportar alcohol)
El mundo de la cocina, por otra parte, ha dado lugar a lo largo de la historia a recetas de cerdo relleno de casi cualquier cosa. Es más, seguro que alguna de esas recetas incluye alguna bebida alcohólica. En este caso, los traficantes de alcohol usaron esas pieles de cerdo, o telas con forma de cerdo, para rellenar al animal con botellas. Así, lo que parecía un transporte de cerdos muertos era en realidad una bodega en movimiento.

Botellas ocultas dentro de cerdos
(Botellas ocultas dentro de cerdos)
Algunos ríos y lagos separan Estados Unidos de Canadá, y en este último lugar las leyes en torno a la bebida eran mucho más permisivas. Así, algunos hombres cruzaban con sus coches estas fronteras líquidas cuando se helaban, y en barcas el resto del año, para hacerse con importantes cantidades de alcohol. Era un viaje no carente de riesgo, y por ello, como se ve en la imagen, solían conducir los coches con la puerta del conductor abierta, para poder salir rápidamente en caso de que el hielo sobre el que se movían cediera y se rompiera. Un riesgo más a añadir a los que ya corrían los traficantes de alcohol.
Traficantes de alcohol conduciendo sobre el hielo
(Traficantes de alcohol conduciendo sobre el hielo)
Y, si lo que uno quería era no tanto traficar sino sencillamente tomarse una cerveza, siempre podía tomar un barco y acercarse hasta la parte canadiense, donde algún proveedor de fruta y pescado fresco, como leemos en el cartel sobre el pequeño barco, podía servirla. Aquí tenemos a unos tipos de traje y sombrero que se amorran a la botella sobre el agua.
Hombres bebiendo en barcos
(Hombres bebiendo en barcos)
Las mujeres también tenían sus trucos para el tráfico de bebidas, como vemos en las siguientes dos imágenes. Contaban con la ventaja de que no se esperaba de ellas, habitualmente, que no se comportaran como damas y se dedicaran a delinquir. Por otra parte, su ropa, los amplios abrigos y cierta reticencia a mirar y rebuscar en su cuerpo por parte de los policías, les permitía llevar encima una cantidad no despreciable de bebida. Para muestra, el botón de estas fotos.
Mujer ocultando bebida bajo su abrigo
(Mujer ocultando bebida bajo su abrigo)

Enormes petacas de contrabando que se adaptaban al cuerpo
(Enormes petacas de contrabando que se adaptaban al cuerpo)
Fuente: Messy Nessy
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La Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes

23:40:00
Wilhelm Frick en su celda durante los juicios de Nuremberg
(Wilhelm Frick en su celda durante los juicios de Nuremberg)
En 1935 Alemania era un país gobernado por el nazismo, pero también era un país culto, avanzado, con grandes escritores y con enormes científicos. Esto quizás hace más extraño, aunque también está visto desde los ojos de un español del siglo XXI, que leyes como la siguiente fueran promulgadas. Una ley contra los judíos, terrible y discriminatoria, a la luz de todos y apoyada desde el gobierno sin fisuras.

La Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes, que ya con el nombre dice mucho, data del 15 de septiembre de 1935 y también se la conoce como las leyes de Nuremberg. Fue sólo una de tantas que fueron ahondando más y más en el camino hacia el holocausto. Buscando preservar una supuesta pureza de sangre germana, el poder nazi aprobó por unanimidad lo siguiente:
1.- Quedan prohibidos los matrimonios entre judíos y ciudadanos de sangre alemana o afín. Los matrimonios de esta índole que se celebren serán nulos de pleno derecho, aunque se hayan celebrado en el extranjero para sortear esta ley.
Sólo el fiscal del Estado podrá iniciar una demanda de nulidad.
2.- Quedan prohibidas las relaciones sexuales extramaritales entre judíos y ciudadanos de sangre alemana o afín.
3.- Los judíos no podrán dar trabajo en su hogar a ciudadanas de sangre alemana o afín menores de 45 años.
4.- Los judíos tienen prohibido ondear la bandera nacional del Reich o lucir los colores nacionales.
Sin embargo, pueden lucir los colores judíos. El Estado protege tal derecho.
5.- Cualquiera que infrinja la prohibición expresada en el artículo 1 será castigado con pena de cárcel.
Cualquier hombre que infrinja la prohibición expresada en el artículo 2 será castigado con pena de cárcel o será objetivo de multa.
La persona que actúe contra las regulaciones del artículo 3 o 4, será castigada con pena de cárcel de hasta un año y con una multa, o con una de esas penas.
6.- El ministro del Interior sancionará, previo acuerdo con el Diputado delegado del Führer y el ministro de Justicia, los reglamentos jurídicos y administrativos necesarios para implantar y hacer cumplir la ley de ciudadanía del Reich.
7.- La ley entrará en vigor al día siguiente de su promulgación. El artículo 3 entrará en vigor a partir del 1 de enero de 1936.
Wilhelm Frick fue ministro del Interior del Tercer Reich entre 1933 y 1943 y fue uno de los hombres más cercanos a Hitler durante mucho tiempo. A él se le atribuyen en gran medida las ideas detrás de estas leyes, entre otras. Curiosamente, el padre de las leyes de Nuremberg fue procesado en los juicios de Nuremberg, tras la Segunda Guerra Mundial. La foto que acompaña a esta entrada muestra a Frick en su celda durante los juicios. El 1 de octubre de 1946 fue condenado a muerte y dos semanas después se le ahorcó. Sus palabras finales, ya sobre el patíbulo fueron: Viva la Alemania eterna.

Si han llegado hasta este punto de la entrada, no está de más que vuelvan a leer los cinco primeros artículos y se den cuenta de lo que una ley prohibía y en qué términos, en Alemania y en el siglo XX. Esta ley fue otro paso más de los que condujo a la barbarie definitiva, a la solución final contra los judíos.

Fuente: Crónica del Tercer Reich, de Richard Overy
La Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes La Ley para la Protección de la Sangre y el Honor Alemanes Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:40:00 Rating: 5
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