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La Santa Ampolla, la espada Joyosa y los reyes de Francia

23:27:00
Carlomagno y su espada
(Carlomagno y su espada)
Hoy domingo, hay votaciones en Francia. Es la primera vuelta del camino a la presidencia de la República de Francia. Y aunque hablamos de república en la actualidad, no siempre fue así y la corona de ese país fue durante siglos una de las más importantes de Europa. Entre los objetos históricos, y míticos, asociados a la realeza en Francia están la Ampolla Sagrada y la espada Joyosa.

La Ampolla Sagrada, que hoy se conserva en la catedral de Reims, tiene su origen en una leyenda que asegura que el Espíritu Santo, o un ángel, entregó esa ampolla con óleo sagrado para que se ungiera al futuro rey Clodoveo I en su bautismo, allá por el siglo V. Los reyes de Francia, tras él, fueron ungidos con ese mismo óleo en sus coronaciones. Y esto era un milagro en sí mismo, ya que, según la leyenda, tras cada uso de la ampolla, el aceite se reponía por obra divina, convirtiendo el contenido en una infinita fuente de aceite.

Todo ello mostraba que el rey de Francia no era cualquiera, ya que el mismo Dios lo elegía y lo bendecía con aquel santo óleo. En 1793, durante la Revolución Francesa, la ampolla fue destruida por Philippe Ruhl en plena calle. Pero, como en las mejores novelas, unos pedazos fueron rescatados y conservados durante décadas para poder ungir a Carlos X, años más tarde.

Cambiando de tercio, Durandarte es una de esas espadas de la historia que tiene nombre propio y que tiene también historia propia. Como es lógico, también con leyenda, y no menos fabulosa que la de la Santa Ampolla. Durandarte fue la espada de Roldán, familiar de Carlomagno y protagonista del famoso Cantar, que también es una gloriosa leyenda, creada a partir de un hecho histórico, pero alejándose de él con cada frase. Roldán recibió la espada de las manos de Carlomagno. Por cierto, hay algunas similitudes entre la historia de Duradarte y la de Excalibur, otra espada con nombre propio y quizás la más famosa. Durandarte, la espada de Roldán, se perdió, pero la de Carlomagno se conserva.

Volviendo a los reyes de Francia, Joyosa, la espada de Carlomagno, que se conserva en el Louvre (modificada y quizás copiada hace siglos), se utilizaba también durante la ceremonia de coronación de los reyes. La primera mención a su uso es del año 1271, durante la coronación de Felipe III, más de 450 años después de la muerte de Carlomagno. Por lo tanto, quién sabe cuánto hay de cierto en todo esto.

Leyendas o no, son historia, y merecen ser conocidas. La Santa Ampolla y la espada Joyosa están unidas a los reyes franceses, y aunque hoy no está tal título en vigor, quién sabe en el futuro. Quizás vuelva la catedral de Reims a ver una ceremonia de ese tipo.

Fuente: Breve historia de la caballería medieval, de Manuel J. Prieto; Homo Deus, de Yuval Noah Harari; Louvre
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Mi gran familia europea, de Karis Bojs

10:56:00
Mi gran familia europea, de Karis Bojs
(Mi gran familia europea, de Karis Bojs)
Me reconozco ignorante, también, en el mundo prehistórico, en el largo y alucinante viaje que nuestra especie ha hecho en las últimas decenas de miles de años. Estoy convencido de partida de que cualquier teoría y estudio sobre nuestros orígenes se enfrenta al enorme problema de la falta recurrente de pruebas y donde los hallazgos esporádicos, a la par son oro (como esa sima de los huesos de Atapuerca) y, quizás, sólo una foto parcial. Por eso, cuando veo que gracias a algo tan moderno como el ADN somos capaces de arrojar luz sobre nuestros antecesores, me asombro. Y hay muchas cosas asombrosas en este libro de Karis Bojs titulado Mi gran familia europea.

Arranca el libro con un encuentro, ficcionado, en el que un neandertal tiene un encuentro reproductivo con la que podríamos decir madre de todos nosotros, una sapiens, allá por el mar de Galilea. Ese encuentro deja un rastro en el ADN europeo de menos del 2% en nuestros días, pero que ya nos permite trazar caminos hacia atrás. A menudo pensamos que la evolución ha sido un camino, como esa imagen clásica que ilustra al mono irguiéndose con el paso de la evolución para acabar por convertirse en un hombre moderno. Pero esa idea de camino único es engañosa, más bien nuestro camino evolutivo es un barullo de cruces, idas y venidas e incluso caminos paralelos.

Durante los últimos 54.000 años, marco temporal que establece el libro, se explican cómo llegó la agricultura a nuestras vidas y cómo fueron cambiando esas vidas para adaptarse a las circunstancias de cada momento, donde un momento son miles de años. Así, la palabra evolución cobra todo su sentido cuando comprobamos que nuestra especie se va adaptando al frío de las glaciaciones, a la producción de un campo que maneja en cierto modo y que ya no le es ajeno... ¿Por qué tenemos la piel clara en Europa? ¿Por qué el 20% de los cromosomas Y de los islandeses parecen proceder de Irlanda? Enfermedades, alimentación, animales domésticos, viajes... en definitiva, el libro muestra que poco surge de la noche al día y que muchas cosas tienen una explicación y origen muy lejano.

Karis Bojs ha escrito todo esto de una manera original, a caballo entre el texto de divulgación científica, el libro de viajes, el periodismo y casi una autobiografía. Bojs es precisamente periodista científica y lleva décadas escribiendo sobre ciencia en uno de los principales diarios suecos. En esta obra deja rastro también de los viajes que ha hecho en su investigación, lo que se ha encontrado, con quién ha hablado... en resumen, una forma muy atractiva de contar lo que podría ser el “meta libro”, es decir, el libro sobre el libro, sobre cómo escribió este.

Acabo la entrada como la empecé, reconociendo que me queda mucho por descubrir en el ámbito de la prehistoria, y que hay ahí grandes cosas por conocer. El libro está cargadísimo de información, pero, aunque nos parezca mentira, todo aquello que ocurrió hace decenas de miles de años sigue influyendo en nuestro tiempo. Sin ir más lejos, y por mirarnos el ombligo, Bojs habla de los vascos y su idioma, algo que aún hoy sigue generando noticias. Piensen en que tenemos en nuestros genes rastros del puñado de antecesores que todos compartimos desde hace decenas de miles de años. Es una idea interesante, ¿no creen?.
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La lista de artistas seleccionados por Picasso para el Armory Show

23:54:00
Cartel del Armory Show, de 1913
(Cartel del Armory Show, de 1913)
Casi tan bueno es saber algo como saber quién lo sabe, para preguntarle si es necesario. Esto debió pensar Walt Kuhn, cuando estaba organizando el Armory Show, allá por 1913. El Armory Show fue una exposición clave en la historia del arte moderno, especialmente en Estados Unidos. Debe su nombre al lugar donde tuvo lugar, la armería de un regimiento de la Guardia Nacional, en Nueva York. Su nombre oficial, no obstante, fue International Exhibition of Mordern Art.

Walt Kuhn, como parte de la organización, no estaba convencido sobre cuáles eran los artistas europeos que debía invitar. Viendo la lista, probablemente no estaba convencido de los artistas cubistas que debía invitar, a juzgar por lo que veremos más adelante. En cualquier caso, consciente de sus posibles lagunas en ese ámbito, decidió pedir ayuda a un experto. Se puso en contacto con Pablo Picasso y le solicitó un listado de artistas que no debían faltar en la exposición, según el criterio del malagueño, teniendo en cuenta la ambición y orientación de lo que estaban preparando. Picasso, respondió, como es lógico. Hay que aclarar que entonces se generó mucha controversia sobre las tendencias y movimientos que acabaron representados en el Armory Show, y el peso de cada uno de ellos.

Volviendo a Picasso, este envió a Kuhn una lista con 9 artistas esenciales, a su juicio. Ese grupo estaba compuesto por:
Juan Gris (español).
Jean Metzinger (francés).
Albert Gleizes (francés).
Fernand Leger (francés).
Marcel Duchamp (francés).
Robert Delauney (francés).
Henri Le Fauconnier (francés).
Marie Laurencin (francesa).
Roger de La Fresnaye (francés).
A estos 9 artistas Walt Kuhn añadió uno más: George Braque, también francés y también cubista, como todos los anteriores. Por otra parte, en la corta lista que Picasso envió y que pueden ver en la imagen más abajo, este indicaba también la dirección donde podían encontrar a Juan Gris que, a pesar de ser madrileño, se alojaba entonces en el 13 Rue Ravignon de París, en el famoso edificio Bateau-Lavoir, donde vivían y se reunión pintores y escritores en el barrio de Montmartre.

Viendo la lista, en la que todos salvo Juan Gris eran franceses y cubistas, y Gris vivía en París, parece que la petición a Picasso se centraba en esa época y estilo. Sin duda, poco expertos más cualificados que él para hacer la selección.

La lista de artistas europeos esenciales según Picasso
(La lista de artistas europeos esenciales según Picasso)
Fuente: Listas memorables, de Shaun Usher
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Harold Gillies, un pionero de la cirugía plástica en la Primera Guerra Mundial

23:06:00
Harold Gillies
(Harold Gillies)
La Primera Guerra Mundial guarda algunas de las historias más impresionantes y terribles de la historia moderna. La lucha de trincheras, donde los ejércitos se embarraron y estancaron durante meses y meses, donde decenas de miles caían para conquistar unas decenas de metros, moviendo la tierra de nadie un poco allá o un poco acá. Esos mismos metros se perdían poco después con la siguiente contraofensiva enemiga. En esa situación, la artillería, las bombas y las granadas eran utilizadas de manera brutal, sin medida y en cantidades tales que aún hoy son difíciles de comprender. Uno de los problemas de esas explosiones estaba en las esquirlas metálicas que salían despedidas y que mataban, lisiaban y destrozaban cuerpos.

Entre los rescoldos de la guerra y de las bombas quedaron muchos hombres con el rostro desfigurado. Esas esquirlas metálicas, con formas cubistas e irregulares, no sólo provocaban agujeros, sino que sus heridas eran mucho más brutales, arrancado grandes trozos de piel y carne al pasar. La medicina, en términos generales, avanzó con la guerra, y en términos concretos, la cirugía plástica dio un gran salto, mejorando la vida de muchos soldados de manera clave. Entre los pioneros de esa rama de la medicina estaba Harold Gillies, un neozelandés que dentro del ejército británico se encargó de recuperar los rostros, al menos en cierta medida, de muchos soldados.

Tras estudiar medicina formó parte del cuerpo médico británico y no tardó en darse cuenta de que las secuelas de la guerra para algunos soldados serían insalvables, ya que sus rostros estaban destrozados. Pidió al ejército material para poder comenzar a aplicar la cirugía plástica a estos soldados, mejorando así, sin duda alguna, sus vidas. En su hospital, cerca de Londres, acabó atendiendo a varios miles de personas.

Los riesgos de este tipo de operaciones entonces eran muy elevados, por infecciones y por los resultados inadecuados, a lo que hay que sumar que Gillies estaba innovando y mejorando a medida que los casos iban pasando por sus manos. Hablamos de hace un siglo, pero ya entonces Gillies hacía cosas como extraer cartílago de la zona de las costillas e implantarlo en la frente de un soldado que había perdido la nariz. Seis meses después, aquel implante estaba listo para ser modelado y convertirse en una nariz nueva.

Gillies sin duda fue un adelantado, un pionero en el campo de la cirugía estética que mejoró la vida de muchos hombres gracias a su trabajo y empeño. Algunos de sus pacientes fueron atendidos por él durante meses y meses e incluso años, recuperando poco a poco una cara que traía consigo una mejor calidad de vida. A continuación les dejo un par de fotos que les ayudarán a hacerse una idea de lo que estamos hablando. En cualquier caso, si buscan en Internet podrán ver otros casos, mucho más complejos que estos y algunos de ellos también más duros de contemplar.
Cirugía plástica en la Primera Guerra Mundial
(Cirugía plástica en la Primera Guerra Mundial. La imagen de la derecha es el antes y la de la izquierda el después de la operación)

Cirugía plástica en la Primera Guerra Mundial
(Cirugía plástica en la Primera Guerra Mundial)


Fuente: BBC.com, Homo Deus, de Yuval Noah Harari
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La música clásica más escuchada de las últimas décadas es de un español

23:36:00
Francisco Tárrega
(Francisco Tárrega)
En los últimos días se ha comentado mucho la información que ha hecho pública Spotify, en la que se asegura que en España se escucha un 30,84% más música clásica que en el resto del mundo. Sorprendente. Quizás haya algún fallo en los datos o algún truco escondido. No sería la primera vez que ocurre algo así con Spotify. El compositor más escuchado, según la misma fuente, es Bach, lo que sería lógico. En segundo lugar está Ludovico Einaudi, un compositor y pianista italiano contemporáneo. Einaudi reina en otras categorías en España, lo que me hace ser aún más escéptico con los datos.

No quería yo hablarles de Einaudi, no obstante, sino de otro compositor, español y nacido en el siglo XIX, que con seguridad es el compositor de música clásica más escuchado en España y en otros muchos lugares del mundo, en las últimas décadas. El recomendable programa Sinfonía de la mañana, que se emite en Radio Clásica, le dedicaba parte de su programa no hace mucho a este compositor español. Por cierto, que de este programa ha salido un libro con las historias o cuentos que cuenta Martín Llade relacionados con compositores, músicos y hechos históricos de la música clásica. Recomendable también, el libro, que se acompaña de dos CD.

Pero volviendo a lo nuestro, les decía que yo quería hablar de Francisco Tárrega, un compositor castellonense nacido en 1852 y cuya composición para guitarra Recuerdos de la Alhambra es muy popular. En 1902 compuso, también para guitarra, una pieza titulada Gran Vals, y unas pocas notas de la composición, nada importante, algo secundario, acabaron por convertirse en uno de los sonidos más populares del mundo entero. Durante unos cuantos años han sido esas notas, me atrevo a decir que de largo, la composición clásica más escuchada en todo el planeta. Insisto, no es la composición de Tárrega completa, sino sólo un pedacito.

La culpa la tiene la marca de teléfonos Nokia, que tomó los compases 13-16 del Gran Vals y los colocó como la melodía por defecto de sus teléfonos móviles. Julian Treasure, en una charla TED de 2009, comenta que ese sonido se reproducía 1.800 millones de veces al día. No está nada mal.

Para acabar, les dejo dos vídeos. En el primero está el sonido del que estamos hablando, la melodía de Nokia. Seguro que les sonará y les traerá recuerdos. Si bien es cierto que hoy es casi imposible escucharla, hubo un tiempo en que cuando sonaba en un lugar, muchos echaban mano al bolsillo para ver si era su teléfono el que sonaba. En el segundo vídeo está la composición completa de Tárrega, en la que pueden escuchar de dónde salió el famoso sonido tan sólo con atender a los 15 primeros segundos.

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Los soldados que jugaron al fútbol en la batalla del Somme

23:40:00
batalla del Somme
(batalla del Somme)
El fútbol es uno de los entretenimientos más extendidos e importantes del mundo. Tanto es así que hay muchas personas, más de las que pudiera parecer a primera vista, intuyo, cuya vida gira en torno al fútbol como afición. Gente que pasa el día en trabajos normales y a los que unas cosas les interesan más que otras, pero a las que ese deporte les llena los fines de semana y todos los días laborables que tienen una s en el nombre. Esto, de todas formas, viene de largo ,y ya hace un siglo, en la Primera Guerra Mundial, el fútbol dejó su poso.

Desde la archiconocida tregua de Navidad, cuando alemanes y británicos echaron un partido en la tierra de nadie, hasta el alistamiento de equipos enteros de fútbol para formar parte de los Royal Scots, tenemos ejemplos de la relación entre ese deporte y la guerra. El futbol, también en estos casos, y revuelto con la guerra, era un pilar para muchos hombres. Para mantener la moral, así como para matar las muchas horas de tedio y espera. Por todo esto no es de extrañar, o sí, que un oficial inglés, el capitán Wilfred Neville, entregara a sus hombres cuatro balones de fútbol, para que fueran pateándolos mientras se dirigían al combate en la batalla de Somme, en julio de 1916. La unidad de Neville era el 8º East Surreys, y uno de los balones tenía escrito: Final de la Gran Copa Europea; East Surreys contra los bávaros.

Aquel día de 1916 la división británica de Neville consiguió sus objetivos, aunque se dejó sobre el terreno un buen numero de vidas, entre las que se contó la del propio Neville No obstante, aquel hecho relacionado con el fútbol pronto fue conocido y hasta se escribieron algunos versos sobre él. Uno de los balones sobrevivió al combate y a la guerra, por lo que tuvo más suerte que centenares de miles de hombres que acabaron sus días enredados en la batalla del Somme. Ese balón está en el museo del regimiento de los East Surreys, recordando a todos que el fútbol estuvo presente en el Somme, y, quién sabe, quizás hasta divirtió a algunos hombres y les permitió olvidar por un momento el horror al que se dirigían y que los envolvía.

Según los informes del batallón de aquel 1 de julio:
A las 7:27am la compañía “B” comenzó a moverse fuera de sus alambradas. El capitán Neville se movía con calma por delante de sus hombres dando órdenes ocasionalmente para mantener la formación dentro de la línea de avance. Esta compañía llevó cuatro balones con ellos y fueron vistos regateando [con los balones] entre el humo de nuestro intenso bombardeo sobre las líneas de los Hunos.
Fuente: The First World War in 100 objects, de Gary Sheffield
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Los efectos de una explosión nuclear

23:29:00
Los efectos de una explosión nuclear
Aunque me temo que es complicado establecer con exactitud las consecuencias y efectos de una explosión nuclear sobre los objetos y las personas, sí que se ha trabajado en ello. Especialmente, durante la Guerra Fría.

Por ejemplo, la siguiente secuencia corresponde a un test llevado a cabo en Estados Unidos en marzo de 1953 para avanzar en dos cuestiones. Por una parte, en el desarrollo de las armas por el propio ejército de Estados Unidos, y por otra, en las consecuencias de estas armas en caso de sufrir un ataque con las mismas. Las imágenes son espectaculares y muy ilustrativas de la brutalidad de una explosión nuclear.


Especialmente interesante es cómo la casa se consume antes de que llegue realmente la onda expansiva y arrase con todo. Por cierto, ha habido cierta discusión sobre si lo que sale volando por la trasera de la casa es un retrete.

Por otra parte, se estima que una explosión de un megatón:

  • A 12 km. de distancia provoca quemaduras graves de manera general en las personas, ceguera a todos los que estén al aire libre y daños en los árboles y los edificios. Los vientos alcanzan los 55 km/h.
  • A 8 km. las quemaduras graves son casi seguras y los que estén en el exterior de las casas quedarán ciegos. Los vientos alcanzarán los 150 km/h.
  • A 6,5km. habrá muchos muertos y los edificios tendrán daños importantes. Vientos de 260 km/h.
  • A 5 km. la mayoría de la gente muere por las quemaduras, las casas serán destruidas y los edificios más grandes y resistentes serán dañados. Los vientos serán de 470 km/h.
  • A 3km. de distancia de la explosión, todas las personas mueren y todos los edificios son destruidos. Los vientos serán de 760 km/h.

Fuente: Popular Science; Militaria, de Nicholas Hobbes
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